GOBIERNO DE LA PROVINCIA DE SALTA

 

______________________

 

 

 

Boletín del

 

Instituto Güemesiano

 

de Salta

 

 

Nº 32

 

Año 2007

 

______

 

 

 

 

DIRECTOR DE PUBLICACIONES

MPN Rodolfo Leandro PLAZA NAVAMUEL

 

 

 

 

 

 

SALTA

REPÚBLICA ARGENTINA

2008

 

 

 

 

INSTITUTO GÜEMESIANO DE SALTA

España 730 (ex casa del general D. Martín Miguel de Güemes)

Teléfono 054 – 0387 – 4215568

(A4400ANR) Salta, Capital · República Argentina

www.institutoguemesiano.gov.ar

 

Dirección y Coordinación General: Rodolfo Leandro Plaza Navamuel

 

Selección de textos: Ercilia Navamuel

 

 

Impreso en Argentina / Printed in Argentina

 

 

 

 

 

 

GENERAL D. MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES

HÉROE DE LA NACIÓN ARGENTINA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

AUTORIDADES DE LA

PROVINCIA DE SALTA

 

 

 

I

 

Gobernador

Juan Manuel URTUBEY

 

Vicegobernador

Miguel Andrés ZOTTOS

 

Vicepresidente 1º de la Cámara de Senadores

Mashur LAPAD

 

Presidente de la Cámara de Diputados

Santiago Manuel GODOY

 

Presidente de la Corte de Justicia

Guillermo Alberto POSADAS

 

Ministro de Gobierno

Antonio MAROCCO

 

Ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos

Nicolás JUÁREZ CAMPOS

 

Ministro de Desarrollo Económico

Julio César LOUTAYF

 

Ministro de Educación

Marta Elena TORINO

 

Ministro de Trabajo y Previsión Social

Nora GIMÉNEZ

 

Ministro de Turismo

Horacio CORNEJO

 

Secretario de Cultura

Gregorio CARO FIGUEROA

 

 

 

INSTITUTO GÜEMESIANO DE SALTA

(Creado el 17-6-72. Decreto Nº 5042/1972)

 

 

 

I

 

CONSEJO DIRECTIVO

(2008 – 2012) ·

 

 

Presidente

Ercilia NAVAMUEL

 

Vicepresidente

Rodolfo Leandro PLAZA NAVAMUEL

 

Tesorero

Víctor FERNÁNDEZ ESTEBAN

 

Secretario

José Alejandro CAÑIZARES

 

Prosecretario

Margarita GONZÁLEZ

 

Vocales

Raymundo GARCÍA PINTO

Jorge SÁENZ

Álvaro CORNEJO FLEMING

Félix Rodrigo BRAVO HERRERA

Narciso Ángel FABBRONI

Darío WAYAR NÚÑEZ

 

 

Director de Publicaciones

Rodolfo Leandro PLAZA NAVAMUEL

 

 

 

 

 

 

            El Consejo Directivo del Instituto Güemesiano en su reunión del mes de julio de 2003 resolvió instituir un Reglamento de Publicaciones. Solo se publicarán las disertaciones y artículos inéditos vinculados a los objetivos del Instituto, el ambiente socio cultural e histórico durante la gesta güemesiana; a la vida y obra del general Martín Miguel de Güemes y de quienes lo acompañaron en la lucha por la emancipación americana. Asimismo, el Consejo Directivo seleccionará el material a publicarse, sin que ello libere a cada autor de su responsabilidad intelectual y científica. La extensión de los trabajos no debe superar las 25 páginas en papel A4, letra Times New Roman, en cuerpo 11, escritos en procesador de texto Word 6.0 o compatible. Los mismos se deberán entregar en tiempo y forma, y se acompañarán en una copia impresa y en diskette o CD. Deben contener fuente documental y/o bibliografía, citas y notas al pie de página, numerándoselas en el texto.

            Nota: La sola presentación de los trabajos queda a exclusiva consideración del Consejo Directivo y no obliga su publicación.

 

 

 

PRÓLOGO

 

 

            Como es sabido, el Instituto Güemesiano de Salta fue fundado por el Poder Ejecutivo de la Provincia el 17 de junio de 1972, mediante el decreto Nº 5042. Recién en 1977 su Consejo Directivo resolvió publicar un Boletín. No imaginaba en aquel momento la periodicidad con que se publicaría, pero ansiaba que sus números salieran con frecuencia, conteniendo siempre trabajos de investigación a fin de contribuir al conocimiento de la epopeya güemesiana. Gracias al esfuerzo de aquellos primeros directores de publicaciones: Atilio Cornejo y Luis Oscar Colmenares, el Boletín del Instituto siguió apareciendo una vez por año. Hoy, a menos de tres para cumplirse en 2010, el Bicentenario de la Revolución de Mayo, es justo recordar el valioso trabajo realizado por quienes nos precedieron.

            La difusión de la gesta güemesiana es actualmente extensa. La página web de la institución dependiente de la Cámara de Diputados de la Provincia: www.institutoguemesiano.gov.ar es otro medio del que dispone el Instituto para transmitir la vida y obra de nuestro Héroe Nacional, general don Martín Miguel de Güemes y de quienes lo acompañaron en la lucha por la emancipación americana.

            Intervinieron en las páginas de la presente publicación, más de veinte autores entre académicos, socios y colaboradores. Como es de rigor, se incluyen las actividades, actos académicos, homenajes y la Ley 26.125 que declara a Güemes Héroe Nacional. Entre las conferencias y discursos de sesiones públicas del Instituto, se incluye “El espíritu güemesiano en la Antártida”, de Pablo Pérez; “Güemes y el paisaje salteño”, de Margarita González; “Güemes herido de muerte”, de Mirian Violeta Gutiérrez; “El arte en la iconografía del general Martín Miguel de Güemes”, de Darío Wayar Núñez; “Historia institucional de la escuela Nº 4.007 Gral. Martín Miguel de Güemes”, por María Elena Almirón de Ugarte; “La transmisión de los bienes dotales: el caso de las familias de Salta (Segunda mitad del siglo XVIII y principios del siglo XIX)”, de Daniel Medardo Ontivero. “Campanadas de patria para la amistad de Manuel Belgrano y Martín Güemes”, de María Cristina Fernández; “Símbolos patrios. Ceremonial y protocolo, heráldica y vexilología. Plástica de la bandera nacional”, de Raúl Medina Alvarado, y “La bandera de Iruya”, de María Inés Garrido de Solá.

            En la sección de Investigaciones y Artículos se suman siete colaboraciones, iniciándose con “Tarijeños, altoperuanos y salteños, consustanciados con la causa de Mayo”, de Rodolfo Leandro Plaza Navamuel; “¿Cuándo nació nuestra Patria?”, de Ignacio G. Tejerina Carreras; “La gesta güemesiana en el Valle de Lerma”, de Ercilia Navamuel; “Recursos económicos y guerra revolucionaria en la Salta güemesiana (1810-1821)”, de Luis O. Cossio; “El secreto militar del general Güemes”, de Jorge Sáenz; “Crónica de una derrota anunciada”, de José de Guardia de Ponté, y “Patrimonio güemesiano”, de Ercilia Navamuel y Mirian Violeta Gutiérrez. El capítulo Notas y Discursos, cuenta con una variada compilación, como la “Presentación del CD Salta”, por Rodolfo Leandro Plaza Navamuel; “Güemes”, por Mariano Coll Mónico; “Juana Gabriela Moro Díaz de López. Una dama patricia”, por Macaria R. Choque; “Inauguración de un busto del héroe de la Nación Argentina, general Martín Miguel de Güemes”, por Alberto Ramón Barros Blanzaris; “Poema al héroe nacional general Martín Miguel de Güemes y la bandera de Salta”, por María Luisa Russo de Borelli; “Martín Miguel de Güemes”, por Betty Alicia Russo de Echazú, y “Comisión Permanente de Homenaje Guardia Bajo las Estrellas 1956-Quebrada de la Horqueta- 2007, por Narciso Ángel Fabbroni. Se concluye este número, con la “Memoria anual 2007”, que firma la presidente Ercilia Navamuel.

            El actual Consejo Directivo (2005-2008) tiene también una profunda satisfacción de poder ofrecer este copioso Nº 32 correspondiente al período 2007. Fue un honor dirigir y coordinar en este periodo las publicaciones del Instituto y, aún más, poder completar los objetivos. Con esfuerzo, y como si fuera una verdadera recompensa, en estos cuatro años se han publicado todos los números atrasados, desde la segunda edición del Nº 27-28 hasta el Nº 32 que se fueron perfeccionando en cada edición, alcanzando desarrollar un libro que hoy puede compararse con  las más acreditadas ediciones análogas de otras instituciones del país. Esperemos, pues, que el próximo Boletín llegue con la misma fuerza que estos seis últimos números.

 

Salta, 20 de octubre de 2007

 

 

                                                                       Rodolfo Leandro Plaza Navamuel

                                                                                 Director de Publicaciones

 

 

 

 

 

LEY 26.125

GÜEMES HÉROE NACIONAL

 

 

            El 22 de agosto de 2006 se promulgó la Ley Nº 26.125 que declara a Güemes Héroe Nacional. El texto de la Ley expresa:

            El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunidos en Congreso (…), sancionan con fuerza de Ley:

 

Artículo 1º- Declárase Héroe Nacional a D. Martín Miguel de Güemes, único general argentino muerto en acción de guerra el 17 de junio de 1821, en la histórica epopeya de la emancipación del continente americano.

           

            Artículo 2º- Comuníquese al Poder Ejecutivo.

Dada en la Sala de sesiones del Congreso Argentino, en Buenos Aires, a los dos días del mes de agosto del año dos mil seis.

            Registrado bajo el Nº 26.125

            Alberto Balestrini - José B. Pampuro - Enrique Hidalgo - Juan H. Estrada.

            Decreto Nº 1082/2006

            Buenos Aires, 22/8/2006

 

            Por tanto:

 

Téngase por Ley de la Nación Nº 26.125 cúmplase, comuníquese, publíquese, dése a la Dirección Nacional del Registro Oficial y archívese.

            Kirchner - Alberto A. Fernández - Nilda Garré

 

           

 

 

 

 

Nº 32

 

AÑO 2007

 

(PRESIDENCIA ERCILIA NAVAMUEL)

 

 

 

HOMENAJES

 

DE LA

 

ACADEMIA GÜEMESIANA

 

 

 

 

 

I

 

 

SESIÓN PÚBLICA DE LA ACADEMIA GÜEMESIANA

 

 

El 8 de febrero de 2007

 

            El Instituto Güemesiano de Salta adhiere a los actos organizados por el aniversario del natalicio del general don Martín Miguel de Güemes. Está presente en la misa que se efectúa a las 11,30 en la Catedral Basílica y en el responso por el padre Federico Prémoli en el Panteón de las Glorias del Norte.

            A las 19,00, el Instituto Güemesiano realizó su sesión pública en la sede de España 730. La apertura del acto académico estuvo a cargo de la presidente, profesora Ercilia Navamuel. Se entonó el Himno Nacional y Ercilia Navamuel presentó la cartilla con la biografía del general Güemes y la Ley Nacional Nº 26.125, titulada “Gral. Martín Miguel de Güemes Héroe Nacional. Ley Nacional Nº 26.125 del 2 de Agosto de 2006” de su autoría. La edición de dicha cartilla de 5.000 ejemplares, es una donación de Editorial MILOR.

            Prosiguió el director de publicaciones MPN Rodolfo Leandro Plaza Navamuel, quién presentó el Boletín Nº 31 del Instituto Güemesiano de Salta, de 221 páginas, resaltando, entre otros aspectos, los cambios de diagramación y de formato que ha tenido el Boletín y recordó que “la tapa como el lomo del libro, cuenta desde el número anterior con el rostro del general Güemes”. Señaló asimismo, que “Nuestro Héroe Nacional, general don Martín Miguel de Güemes, trasciende el tiempo y el espacio convirtiéndose en la historia misma de la Argentina y de América durante la fragosa lucha por la Independencia. Agregando que “Su ejemplo de integridad al servicio de la Patria es estudiado desde hace más de tres décadas por el Instituto Güemesiano de Salta, que hoy, fruto de su constante esfuerzo y continuando con la difusión de investigaciones científicas y homenajes, presenta el Boletín Nº 31 correspondiente al período 2006”, al que consideró “de interés tanto para los investigadores como para los estudiantes e interesados en general”. Recordando las palabras de un estudioso, consideró que Algunos hechos y personajes fueron anteriormente tratados en diferentes textos por otros especialistas, pero es necesario evocarlos de tiempo en tiempo con el fruto de nuevas investigaciones, evitando así el corrosivo olvido de sus gestas seculares”. Hizo referencia a la página web del Instituto, que depende de la Cámara de Diputados de la Provincia, concluyendo con la invitación formal “a los güemesianos a colaborar en la web con sus producciones historiográficas, para un mejor conocimiento de la gesta que ha dejado el surco de una Patria Grande”.

            A continuación, disertaron con la presentación de cada conferencista a cargo de la presidente profesora Ercilia Navamuel, el comandante general de Gendarmería Nacional Pablo Pérez que habló sobre “El espíritu güemesiano y la Antártida”; la profesora Margarita González disertó sobre “Güemes y el paisaje salteño”, y la profesora Nora Palacio sobre “El gobierno de Güemes”. Se completó con la actuación de la coplera María del Carmen Lobo. Luego la presidente, invitó a visitar la exposición de reliquias güemesianas que se montó en la misma sede del Instituto.

            Se cierra el acto con la distribución del siguiente material bibliográfico: “Boletín Nº 31”, la cartilla “Gral. Martín Miguel de Güemes Héroe Nacional. Ley Nacional Nº 26.125 del 2 de Agosto de 2006” de Ercilia Navamuel, la separata “Protagonistas de una gesta incomparable” de Rodolfo Leandro Plaza Navamuel, y el folleto con la conferencia de Pablo Pérez “El Espíritu Güemesiano en la Antártida”.

 

 

 

EL ESPÍRITU GÜEMESIANO

EN LA ANTÁRTIDA

 

 

Pablo PÉREZ ·

 

 

            1. Un largo viaje

 

El 22 de octubre de 1976 zarpaba desde el puerto de Buenos Aires a bordo del buque de transporte Bahía Aguirre de la Armada Argentina con destino al continente antártico. Ese gigante blanco de 14 millones de kilómetros cuadrados que se encuentra al sur del paralelo 60º. Allí donde no crecen árboles, donde no hay población autóctona ni estable. La Antártida es la región más fría e inhóspita del planeta, la que más ha demorado en incorporarse a los conocimientos geográficos de la humanidad y la que mayor resistencia sigue ofreciendo a la inquietud investigadora del hombre.

 

 

El interés internacional por su conocimiento comenzó a tomar impulso a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Fue en este último siglo que se emprendieron y concretaron importantes acciones por parte de los países con pretensión soberana y/o intereses sobre el continente, a los que se han ido sumando paulatinamente otros estados. Estas acciones se concretaron en expediciones organizadas para llegar con personal y medios técnicos-científicos para la exploración y la investigación. A tal fin se instalaron bases (construcciones adecuadas para la supervivencia del hombre en aquellas inhóspitas regiones).

Hacia una de ellas, la Base de Ejército Esperanza, situada en el extremo de la península antártica, iba destinado a pasar un largo año y en la que iba a ser protagonista de un hecho histórico trascendente. La República Argentina ha demostrado siempre una marcada y definida vocación antártica jalonada por importantes hechos de esfuerzos, sacrificios, espíritu solidario y heroísmo.

Después de seis días de navegación llegamos a Ushuaia, último punto del continente americano antes de internarnos a los mares de abismales profundidades que rodean a la Antártida. Luego de completar la carga de combustibles y otros elementos para la provisión de las bases antárticas zarpamos junto con el rompehielos General San Martín en dirección a las Islas Sandwichs. Este rompehielos fue adquirido en Alemania en 1954, siendo en ese momento uno de los dos más modernos y poderosos del mundo.

 

 

2. El sector antártico argentino

 

Nuestra pretendida soberanía sobre el sector antártico comprendido entre los meridianos 25º y 74º de longitud oeste y 60º de latitud sur tiene como límite Este las Islas Thules del grupo de las Sandwichs del Sur y cuya ocupación el gobierno argentino había decidido materializar durante ésa campaña de verano.

Nuestro país en base a indiscutibles títulos jurídicos, legítimos e imprescriptibles derechos territoriales y por razones históricas, geográficas, geológicas y administrativas-legales ha establecido por Decreto-Ley Nro. 2101 del 28 de febrero de 1957 el sector, que ya había sido definido por la Comisión Nacional del Antártico el 12 de marzo de 1947.

Ese sector, sobre el que reclamamos reconocimiento de soberanía se encuentra totalmente comprendido dentro del sector pretendido por el Reino Unido (20º y 80º long oeste) y parcialmente por el sector que reclama la República de Chile (53º y 73º long oeste). El único país que reconoce soberanía argentina sobre la parte que excluye sus pretensiones es Chile.

Luego de siete días de navegación, no sin algunas dificultades, por averías y condiciones meteorológicas («campos de hielo», formados por témpanos que se desprenden en verano desde los glaciares antárticos y barreras de hielo), arribamos a las Islas Sandwichs donde se procedió a desembarcar el personal y los elementos transportados para la construcción de la base «Corbeta Uruguay».

Justamente esta nave de nuestra Armada Nacional fue protagonista del espíritu solidario y el heroísmo que caracteriza a la vocación antártica argentina, al concretar en noviembre de 1903 el histórico rescate, que asombró al mundo, de la expedición científica sueca al polo sur a cargo del profesor Otto Nordensköl. Esta expedición había salido de Suecia a fines de 1901 y debía regresar a fines de 1902. Se la dio por perdida a principios de 1903, generando la consecuente y lógica preocupación de la comunidad internacional, por la suerte que habrían corrido aquellos intrépidos viajeros en esas gélidas e inhóspitas latitudes.

Suecia, Francia y nuestro país se ocuparon, sin previo acuerdo, de organizar la búsqueda y el rescate. Difícil tarea, pues en aquel tiempo no se contaba con buques adecuados para navegar en esas regiones. Y le cupo a la Corbeta Uruguay al mando del vicealmirante Julián Irizar (entonces Teniente de Navío) concretar tal hazaña, inscribiendo una página de gloria para la Armada Nacional y logrando el reconocimiento mundial, por la proeza realizada.

Continuando con nuestro viaje llegamos a las Islas Orcadas. Cabe mencionar que con la ocupación del Observatorio meteorológico en este lugar a partir del 22 de febrero de 1904, la República Argentina se constituye en el primer país del mundo en materializar en forma oficial, la presencia permanente e ininterrumpida en la Antártida (constituyendo un hecho de suma importancia para nuestra reclamación de soberanía sobre el sector).

Luego de visitar la base del Reino Unido, en la Isla Signy, del Grupo de las Orcadas, ya que en nuestro sector coexisten bases de los países reclamantes de soberanía en el mismo, arribamos a la Base de Ejército Esperanza, después de 34 días de navegación.

Esta base fue creada en 1952 y fue su primer jefe el entonces capitán D. Jorge Edgard Leal. Este orgulloso salteño, digno hijo de la estirpe güemesiana que en 1965, ya coronel, clavara la bandera de la Patria y dejara una imagen de la Virgen del Milagro, en el mismo Polo Sur, junto a otros nueve integrantes de la expedición. Siendo Jefe de Base en Esperanza en 1953 hizo construir un refugio, inaugurado el 23 de octubre, con el nombre de General D. Martín Miguel de Güemes. En 1957, siendo Jefe de la Base General Belgrano, Leal hizo construir otro refugio al que denominó Salta. Y uno de los vehículos que llegó al Polo Sur en 1965, también llevaba el nombre de la provincia, cuna del General Güemes.

Nuestras bases además de concretar la presencia soberana en el sector, sirven de apoyo a los investigadores científicos que, en el desarrollo de importantes programas, anualmente realizan actividades de campo que se traducen en resultados que se comparten con la comunidad internacional. En este sentido el aporte de los esfuerzos argentinos ha enriquecido a la ciencia universal en una importante cantidad de disciplinas.

 

 

3. El turismo en la Antártida

 

Nuestro país tiene el privilegio de ser el iniciador del turismo antártico, en 1958, con el empleo de dos buques de transporte de la Armada Nacional. Desde entonces se ha ido incrementando esta actividad. Durante mi permanencia existía un buque de turismo que dos veces en verano llegaba a visitar la Base de Ejército Esperanza, procedente de Sudáfrica la primera y de Ushuaia la segunda.

El gobierno Argentino en un acto administrativo soberano creó la delegación de Migraciones en dicha Base en la que Gendarmería Nacional en cumplimiento de las funciones delegadas por la Dirección Nacional de Migraciones efectivizaba el ingreso legal al territorio argentino de los turistas extranjeros que visitaban la Base. También el Oficial de Gendarmería que integraba la dotación de la Base cumplía, entre otras, funciones delegadas por el Registro Nacional de las Personas, en la Oficina de dicho organismo.

 

 

4. El primer antártico es argentino

 

Consecuente con la vocación antártica señalada al comienzo, el gobierno argentino implementó que el personal de relevo de nuestra dotación a fines del año 1977, lo hiciera acompañado de sus respectivos grupos familiares, conformándose así el núcleo poblacional que dio origen al Fortín Sargento Cabral. En el mes de diciembre de aquel año llegó el matrimonio compuesto por el capitán Jorge Emilio Palma, su esposa María Silvia Morello y sus hijos. La esposa del capitán llegaba en avanzado estado de gravidez y a las 08.40 horas del día 7 de enero de 1978 dio a luz al primogénito polar meridional Emilio Marcos Palma. En mi carácter de Jefe del Registro Civil de la Oficina Nro 2506 del Registro Nacional de las Personas suscribí el Acta Nro. 1 del Libro de Nacimientos y expedí el Documento Nacional de Identidad número 26.185.401. De esta manera fui protagonista de este hecho trascendente que constituyó el primer nacimiento ocurrido en el continente blanco. A este sucederían otros siete nacimientos que dieron a nuestro país el mérito de que fueran argentinos los primeros ocho hijos del continente antártico. Recién 6 años después, en 1984 se produce un nacimiento (de otra nacionalidad) en una base chilena.

El alborozo, el júbilo y la emoción nos invadió a todos los que ese día tuvimos el privilegio, de ver y tocar al recién nacido. Mi recuerdo y homenaje a esa madre por su valentía y amor a la Patria, porque si bien un parto es lo más natural del mundo, en caso de complicación no existía siquiera la posibilidad de una urgente evacuación segura.

Al mes siguiente, en febrero de 1978, en un viaje mucho más rápido que el de ida, en un avión Hércules de la Fuerza Aérea regresé a la parte continental americana de nuestro país, con la satisfacción del deber cumplido y agradeciendo a Dios por la experiencia vivida.

Estamos en este solar en que se respira aire de Patria, convocados por la figura emblemática y señera del general Güemes, a quien deseo expresarle: Mi General: Así como Ud luchó, hasta dar la vida por legarnos, esta Nación libre e independiente, quiero decirle que los antárticos, contagiados de ese espíritu de lucha irrenunciable, hemos contribuido con nuestro aporte en la defensa de la soberanía de esa proyección de Patria que late en la Antártida y en la que hubieron quienes ofrendaron sus vidas y algunos quedaron para siempre, entre los hielos, como eternos testigos de nuestros reclamos soberanos. Por eso con el nombre de Salta y Güemes su alma patriótica se siente en la Antártida.

 

 

 

 

 

GÜEMES Y EL PAISAJE SALTEÑO

 

 

Margarita GONZÁLEZ ·

 

Procuraré transitar rápidamente el aspecto geográfico, imaginar cómo sería el paisaje salteño en la época de la Independencia. La epopeya del general Güemes estuvo impregnada de una relación espiritual y misteriosa con la misma naturaleza del medioambiente en el que sus bravos guerreros se destacaron.

Todo el NOA, de un extremo al otro, desde Rosario de la Frontera hasta Tarija, desde la cordillera de los Andes hasta Orán, y el Chaco, todo era un verdadero campamento militar, todos con un mismo entusiasmo y obediencia a la voz de su general. La organización de las milicias fue, una obra maestra, una estrategia militar excelente, donde el general Güemes supo adecuar y aprovechar los recursos de hombres y bagajes a las necesidades circunstanciales y topográficas del terreno.

Por otro lado, el gaucho conocedor de su miedo, baquiano por excelencia, podía por el vuelo de las aves, por el desplazarse de los animales, por el murmullo de la selva, por una y mil voces del monte y la montaña descubrir, toda manifestación ajena a lo acostumbrado, todo aquello que pretendía ocupar sus espacios.

La guerra gaucha o guerra de recurso, fue una guerra que se desarrolló en la montaña, pues el noroeste de nuestro país es el que presenta (al decir de Federico Daus-geógrafo argentino) un aspecto totalmente montañoso, vertebrado por las altas cordilleras del borde oriental de la Puna, que a manera de un espinazo se intercalan entre la Puna y las Sierras Subandinas. Los cursos de aguas, son las vías naturales de la comunicación por medio de la cual se accedía a la práctica comercial, al origen de los establecimientos poblacionales, estos cursos de agua nacen de los cordones montañosos.

Debo aclarar también que los vientos húmedos del sureste y noreste, provocan las precipitaciones que permiten los cultivos de forrajeras y de algunos cereales, a pesar de que la actividad económica mas destacada en aquel entonces era la cría de animales en toda la región, tanto en las partes bajas y húmedas, como en los valles de las sierras y en los lugares muy altos, fríos y secos, donde los camélidos proporcionaban la materia prima para la elaboración de abrigos, ponchos, pasamontañas, etc.

La guerra de recursos se desenvuelve en tres espacios diferentes: en los valles –en las quebradas- y en el despoblao o puna. Según el historiador salteño Bernardo Frías, el despoblao es una “planicie helada extendida desde el confín de la quebrada de Humahuaca hasta Catamarca en Argentina; con alturas que llegan a mas de 3.500 metros sobre el nivel del mar. Presenta un paisaje desolado, triste, monótono, con vegetación de color amarillento que cubre el suelo solo parcialmente, en terreno de característica arenoso y pedregoso.

Hacia el Oeste se levantan cumbres nevadas. El Huaytiquina de mas de 4.000 metros de altura, que en Aymará (tiquina significa pilar por su parte “huay” es una interjección que significa peligro) entonces puede decirse que Huaytiquina, en su idioma pétreo significa ¡cuidado! porque es un pilar inmenso inmóvil. A su vez, en esta montaña se encuentra a 200 metros por debajo de la cima, un paso hacia chile y es el mismo quien da el nombre al famoso ferrocarril Internacional. El ferrocarril se construye sobre el antiguo camino al Perú. Por esta quebrada transportaban el ganado al Potosí y fue esa cultura de arrieros, que entendiendo el sentido de la guerra impedían el paso de los animales que eran utilizados para el abastecimiento del ejército patrio.

Debo aclarar que estos lugares no solo son inhóspitos por lo agreste del terreno, de su relieve, sino también por lo enrarecido que es allí el aire, ya que por la altura a mas de 3.000 metros, provoca un malestar que se conoce comúnmente como “puna” apunarse, o mal de sorocho, esta última palabra es de origen quechua y quiere decir: angustia del corazón, ciertamente este es unos de los síntomas del mal, juntamente con fuerte dolores de cabeza, náuseas y hasta hemorragia en casos mas agudos.

Teniendo en cuenta estas características de la zona, cabe preguntarnos ¿nos enteramos alguna vez de algún gaucho apunao? Pienso que esta fue una de las más sabias estrategias, incorporar a sus milicias a lugareños adaptados al ambiente, los cuales no sufrían los males propios del lugar.

Por ejemplo, después del Abra de Tres Cruces que abre el paso a la Puna, atravesando la hermosísima cuesta de Azul Pampa y Abra Pampa, se llega a la alta planicie de puesto del Marqués; a 3.496 metros de altura, de clima seco, con heladas durante todos los meses del año, donde impresiona la gran luminosidad; hay intensa radiación solar, no se ven ya cordones y, de los animales, solo algunos rebaños de llamas que debieron ser muchos mas numerosos en otros tiempos. Allí, en puesto Grande del Marqués, se va a dar el combate más importante el 14 de abril de 1815. Güemes forma parte de la vanguardia del Ejército Auxiliar del Perú, el conocimiento que tiene del lugar juntamente con su inteligencia y astucia, muestra una acción diferente de todas. Atilio Cornejo dice: “el 14 de Abril de 1815, el Ejército Patriota triunfa en Puesto Grande del Marques sobre las armas realistas… en esta acción, tuvieron una brillante actuación los escuadrones gauchos”.

Pienso que influyó la superioridad no solo de táctica militar güemesiana, sino la superioridad física de los gauchos, aclimatados a esos páramos de atmósfera enardecida. Volviendo a las acciones de estrategias, en realidad los patriotas tratan de impedir el aprovisionamiento de los realistas - de alimento y en ganado de silla y carga. Otro accidente geográfico de borde occidental de la puna, es el majestuoso volcán Llullayllaco, donde se han encontrado restos de vidas pre-hispánicas. Hacia el interior de esta altiplanicie, encontramos inmensos desiertos blancos, son los salares y salinas, como también enormes pampas rodeadas de montañas. Ya acercándonos a la pre cordillera o cordillera oriental, observamos una zona llana desolada, denominada la recta de Tintín, cuyo nombre se debe al ruido que hacía el cencerro que llevaba la yegua madrina, conduciendo la recua o ganado vacuno.

De este modo entramos a las regiones de valles y quebradas. Vuelvo a recalcar que el ambiente geográfico fue el cómplice del hombre, fue la ayuda de los gauchos. En realidad podemos imaginar que todos fueron soldados de esta guerra, los hombres –las mujeres- los ancianos y niños, los ríos, los animales y hasta el viento, que acercando olores, los murmullos de voces y ruidos extraños opusieron resistencia al invasor, que pretendía apoderarse de la sagrada tierra del hogar salteño.

Nuevamente aclaro, que por ser un espacio muy accidentado, por ser un espacio conocido por los gauchos y por tener un guía como Güemes, que supo actuar con rapidez y precisión aprovechando las ventajas que le daba el paisaje. Por lo tanto cada ambiente geográfico, cada característica de terreno fueron aprovechados para la subsistencia, pues se adaptaban a los ambientes, según las necesidades. Por ejemplo, en los valles criaban y engordaban el ganado y también guardaban los animales, se cultivaban cereales y se almacenaban para los momentos críticos.

 

 

El paisaje aprovechado por la guerra

 

Es conocido el caso de un gran árbol que había junto al río Arias que tenía un hueco y era utilizado como buzón para los mensajes por los gauchos. Las quebradas se caracterizan por la presencia de tierras áridas y de cerros tristes y desnudos, sin bosques, salvo las quebradas o pequeños valles.

Tenemos el Valle Calchaquí, con sus valles fértiles, donde se producían cereales y los vinos por excelencia. Sus harinas y sus vinos se destacaban por su calidad, con los cuales se mantenía un activo comercio. Así, encontramos molinos harineros en las casas de las principales familias de toda la zona.

En el Valle de Lerma, zona de valles y quebradas - tenemos los molinos harineros, los cuales eran movidos a golpe de agua que funcionaban si cesar. Ej.: el molino de finca Las Costas - en Alto Molino funcionaban dos molinos (de allí el nombre). El molino de la finca de Tejada, actual INTA. En las faldas de Ceibalito, antes de San Agustín. Otro dato curioso, en el actual mercado artesanal que era la sala de las Costas, existía una curtiembre, también en la finca El Paraíso que era de la familia Güemes, donde hoy es una escuela, también funcionaba una curtiembre; toda esta actividad económica y esa incipiente industria, también fue aprovechada en la guerra. También había un molino en la Bodeguita... y así en todo el paisaje salteño, que data de los siglos XVII, XVIII y XIX, que algunos siguen en uso.

También existe un molino harinero en un lugar denominado Tintín en Rosario de Lerma, donde desemboca el camino de herradura, que venía del Valle Calchaquí. Bueno, diré que la palabra “Calchaquí”, tiene un discutido origen; para algunos es un término “Aymará” calichaña, que significa recoger maíz y “qui” solamente, pero este primer significado no se opone a una de las características típicas de la región. Otros encuentran su origen en vocablos quichuas - Kala o Kal al que traducen como desnudo, y empobrecido y Chaqui, árido, seco, también en este caso existe una semejanza real con la geografía de los Valles Calchaquíes.

La región Calchaquí comprende la parte sur de la Poma, que etimológicamente, también existen interpretaciones diferentes. El doctor Atilio Cornejo sostiene que el vocablo, viene de Puma, León. Sin embargo, para don José Vicente Solá, podría provenir de pómez, lo que de ninguna manera desmiente el origen volcánico de la región y la existencia de dicha piedra.

La región Calchaquí continúa hacia el sur con los departamentos de Cachi, Molinos, San Carlos y Cafayate. Se inicia en la cuesta de Acay, donde nace el río Calchaquí, corredor o entrada muy importante para el abastecimiento del ejército patrio. Toda esta zona de la quebrada, se usa con una estrategia táctica increíble, se utiliza para vigilar los movimientos del enemigo, se esconden los animales y se intercepta la correspondencia.

Ahora bien, en las acciones militares por la independencia, el general José de San Martín, remplaza a Belgrano en el mando del Ejército del Norte (denominado Ejército Auxiliar del Perú) y nombra a don Martín Miguel de Güemes, comandante de las avanzadas de Salta por el lado del río Pasaje, un 28 de enero de 1814, en el lugar que fuera conocido como parada de Yatasto.

Güemes establece el cuartel en Concha, cerca de media legua al norte de Metán. Estamos transitando ya las sierras Subandinas. Las precipitaciones propias de esta zona originan una vegetación tupida, que podía albergar, resguardar y cobijar a los gauchos y sus caballos. Las sierras occidentales de la cuenca de Metán, reciben lluvias que alimentan los ríos y favorecen el crecimiento de pastizales para la cría e invernada de ganado. Desde la Concha, cruzando cerros y ríos, Güemes se dirige a defender Salta. Al amanecer del 28 de marzo de 1814, baja la Cuesta de Pradera, cerca de la ciudad, que estaba ocupada por la tropas realistas de Ramírez. La acción victoriosa para los gauchos de Güemes, se libra en el lugar denominado el Tuscal de Velarde, distante a una legua de Salta, el 29 de marzo de 1814. El Tuscal de Velarde era un campo abierto, con un monte espeso y estrecho, pero no continuo, que dejaba espacios, y en otros, estrechaba el camino.

Hoy se puede observar e imaginar aquel monte, cuando el viajero pasa por el camino que lleva a la Isla. Bernardo Frías describiendo este espacio dice: las ramas y espinas rozaban el cuerpo del caminante. Era este el lugar más temeroso y de espanto, por que ya sea el monte matorral o la selva espesa y elevada daba abrigo en su seno misterioso y sombrío, a las partidas de gauchos que sin ser vistos en la espesura, aguardaban el paso de la columna real.

Probablemente el combate se realizó en terrenos cercanos a la escuela Agrícola Martín Miguel de Güemes, o en un lugar llamado la Lonja, frente a la finca el Aybal. De ese modo, las fuerzas realistas de Lima siguen siendo combatidas, con acciones breves, imposibles de destruir. Según Atillo Cornejo, Güemes tiene un gran conocimientote de la región, por haber vivido seis años de su carrera militar en Salta. Se puede citar al respeto lo siguiente: como Salta es el centro de los caminos (del) al alto Perú, a Chile, al paraguay y al Paraná y a Buenos Aires, el joven Güemes lo conoce palmo a palmo.

Como ya se expresó anteriormente, no era solamente Güemes el conocedor profundo de su tierra, también para los gauchos eran familiares todas las quebradas y las abras, los montes y las ciénagas, los valles y las cumbres. En la obra Güemes Documentado, tomo I, 1979, Luis Güemes afirma y explica de cómo el paisaje erizado de peligros, sirvió a los campesinos lugareños (gauchos), para su acción de los más curiosos episodios, como el de las Lomas de Medeiros, después del combate de Velarde.

Las Lomas de Medeiros están próximas a la ciudad de Salta por el lado oeste y con rumbo N. S. a lo largo de 12Km. Se levantan desde el río Vaquero por el N, hasta los ríos San Lorenzo por el oeste y el río Arias por el sur, con una altura media de 35 metros desde el suelo.

En los tiempos de Güemes debieron estar cubiertas de vegetación, lo cual permitía a los gauchos ubicarse en las cimas dejando subir a los realistas montados en sus caballos, a los cuales arrojaban boleadoras, haciéndoles rodar en la tierra, lomas abajo.

En las serranías bajas que limitan la provincia de Salta y Jujuy, como le Cresta de Gallo, allí también se produjo un curioso encuentro realista, que al decir de Luis Güemes en su obra Güemes Documentado, tomo II, página 141, 142 “que la división enemiga de 400 hombres que salió al río del Valle en busca de caballos y ganado vacuno, huyó vergonzosamente luego que supo que era perseguida por nuestras bizarras tropas de gauchos, pues su partida de retaguardia fue destrozada en la subida a la Cuesta Nueva, despeñándose por los desfiladeros y se logró quitarles toda la caballería que habían recogido.

Bueno, de este modo he pretendido o tratado de exponer de un modo muy reducido y sintético las características generales de esta bendita tierra, que albergó figuras que supieron jugarse por la patria y por el prójimo que necesitaba ser libre, que quería identificarse con su tierra, que se enorgullecía de sus costumbres, de su cultura, que quería ser respetado, que quería tener una patria, una nación, reconocida por el concierto de todas las naciones del mundo. Toda esta geografía que modeló esta cultura criolla y que hizo posible la Independencia.

            El bosque, selva y la maraña del oriente salteño, guardan todavía, como entre suaves brisas de los atardeceres el grito de los gauchos, y el crepitar de los guardamontes que estremecieron un día a este suelo salteño.

 

 

 

II

 

 

HOMENAJE AL GENERAL GÜEMES

EN EL LUGAR DONDE FUE HERIDO

 

 

El 7 de junio de 2007

 

 

            Como todos los años, el Instituto Güemesiano de Salta organizó los actos en conmemoración de la fecha y lugar en que fue herido el general Güemes. A las 10,00 de la mañana, en el monolito de plaza Belgrano se puso una ofrenda floral donada por Darío Wayar, encargándose de ofrecerlas la profesora Ercilia Navamuel y Arminda Tapia.

            Luego, expuso palabras alusivas a la fecha, la profesora Mirian Violeta Gutiérrez, cerrándose el acto con el retiro de las banderas. Asistieron autoridades provinciales, miembros del Consejo Directivo del Instituto Güemesiano, fortines gauchos, maestros, alumnos y público en general.

 

 

 

GÜEMES HERIDO DE MUERTE

 

 

Mirian Violeta GUTIÉRREZ ·

 

            Estamos reunidos en este espacio glorioso de recuerdo para evocar una vez más aquel nefasto suceso ocurrido el 7 de junio de 1821, donde el general Martín Miguel de Güemes es herido de muerte por una bala traicionera.... A partir de allí, los sucesos se tornan irremediables, dada la magnitud de la situación. Son sus gauchos que intentan dar un giro desesperado en auxilio a quien los supo conducir en numerosas batallas trasmitiéndole su firmeza y convicción. Así empieza el angustioso peregrinar por la inmensidad de la noche fría, atravesando zanjas, malezas, empedrados y montañas, sosteniendo el catre improvisado de su general herido, hasta llegar al sitio conocido como la Cañada de la Horqueta, donde fallece diez días después.

            En estos momentos de reflexión, hago mención a la heroica hazaña del general Martín Miguel de Güemes, digno merecedor de la gratitud nacional, porque supo desempeñar el primero de todos los deberes: La defensa de la Patria, más aún, en su accionar militar se demuestra la trascendencia histórica que tuvo en la guerra independista destacando consecuencia muy importante, esto es:

            - El fracaso del plan realista.

            - La consolidación del Plan Continental Sanmartiniano

            - La pronunciación de la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, declarada en Tucumán el 9 de julio de 1816.

 

            Hoy vivimos y sentimos el espíritu güemesiano, festejamos con gran júbilo la declaración de Héroe Nacional. Una reinvocación justa y digna para nuestro héroe gaucho. Que todos sepan y conozcan esta tierra salteña, que con un gran patriotismo mezclado entre militares de rango y el gauchaje, damas distinguidas y chinitas, todos juntos sin distinción, levantaron la bandera de la Patria. Pero no debemos olvidar aquellos valores que forjaron éstos hombres:

            -- Sabiduría para luchar con tenacidad

            -- Solidaridad para mantener unida a la tropa y

            -- Coraje para no desfallecer ante la adversidad

 

            Digno ejemplo para imitar, señores presentes, porque así se construye la Patria, porque así es el legado que nos dejó el Gral. Martín Miguel de Güemes.

            Muchas Gracias

 

 

FUENTES CONSULTADAS

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

ACTAS PRIMER CONGRESO ARGENTINO “Güemes Héroe Nacional”. Ed. 2005.

Cornejo, Atilio. “Historia de Güemes”. 3 Ed.

 

 

 

III

 

 

SESIÓN PÚBLICA DE LA ACADEMIA GÜEMESIANA

 

 

El 7 de junio de 2007

 

            A las 19,00, en la sede del Instituto Güemesiano se cumplió el acto académico. La apertura estuvo a cargo de la presidente Ercilia Navamuel. Se presentaron las banderas, el Himno Nacional y el Himno a Güemes cantado por el tenor Romero Ismael. Acto continuo, se expusieron las siguientes conferencias: “El arte en la iconografía del general Martín Miguel de Güemes” a cargo del vocal del Instituto Darío Wayar Núñez; “Historia institucional de la escuela Nº 4.007 Gral. Martín Miguel de Güemes” por la socia activa María Elena Almirón de Ugarte, finalizando el profesor Daniel Medardo Ontivero, con “La transmisión de los bienes dotales: el caso de las familias de Salta (Segunda mitad del siglo XVIII y principios del siglo XIX)”.

            El acto terminó con el retiro de las banderas. Posteriormente un grupo de folcloristas, entre ellos, don Fermín Torres con su violín del Chaco, y don Román Guamante el violín mayor de Anta, cantaron antiguas canciones y coplas de contenidos patrios.

 

 

 

EL ARTE EN LA ICONOGRAFÍA DEL

GENERAL MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES

 

 

Darío WAYAR NÚÑEZ ·

 

            Convocado en esta oportunidad por el Instituto Güemesino de Salta para ocupar este sitio que otros han cubierto antes año tras año, y haciendo honor a ese proyecto que naciese hace treinta y cinco años, espero estar pues, a la altura de quienes me precedieron conciente de que mucho es lo dicho sobre la personalidad del Gral. Güemes, y más, lo que permanentemente es el esfuerzo de los investigadores por traer a luz sus estudios, para nuestra ilustración.

            Estoy profundamente honrado y agradecido a los señores miembros del Instituto, por la oportunidad que me brinda para rendir, junto a ustedes, este homenaje patriótico al héroe gaucho. No pretendo traer novedades, sino recrear este humilde ensayo.

 

 

            El presente trabajo que pongo a vuestra disposición se refiere como su título lo indica a El arte en la iconografía del Gral. Martín Miguel de Güemes. La mística y el lirismo plástico y poético que inspiraron e inspiran hoy la vida y la figura del Gral. Güemes es muy prolifera.

            No encuentro mejor manera de iniciar esta exposición con la primer parte de los dieciséis romances del libro “Güemes y otros Cantares” escrito en 1964 por aquel mítico poeta, Julio César Luzzato.

 

 

Güemes sin retrato

 

Aquí donde el libro se abre,

debió estar, como se impone,

con el negror de sus barbas

y el oro de sus galones.

No está porque su figura

entró con él a la noche.

Partió sin dejar retrato,

por lo cual no es menos prócer.

Se descuidó de su luz,

de su imán y de su porte.

¿El incendio y el torrente

suenan en ser medallones?

Para dibujar la estampa

del Güemes que hoy se conoce,

los pinceles escucharon

la voz antigua del monte.

Orillaron la memoria

del cerro que fue su molde,

la de los fuegos agrestes

y las guitarras insomnes.

Alguna lanza olvidada

también arrimó sus voces,

y el viento que anda sin rostro,

sin edad y sin colores.

Se olvidó de su retrato,

pero dejó sus acciones,

donde se lo ve como era

al resplandor de su nombre.

Trajinante como el río,

que hasta duerme en el galope,

la guerra no le dio tiempo

de posar ante pintores[1].

 

            Los estudios de la plástica de nuestra tierra se preguntan aún hoy cual es la fisonomía que la identifica resultando realmente difícil lograr una caracterización concreta. Algunos autores llegan a decir que nos encontramos ante “un internacionalismo estilizante” dadas las escuelas traídas por nuestros precursores y la permanente formación casi siempre europeas de los pioneros de la plástica Argentina.

            No obstante las permanentes influencias estéticas externas, podemos advertir en muchos autores una atmósfera muy especial plagada de vidas pretéritas, vigentes en los rostros morenos de los seres que conforman gran parte de nuestro pueblo, en sus cuentos, sus mitos, sus leyendas y tradiciones ancestrales.

            Podemos advertir rasgos característicos en los plásticos de la provincia del noroeste argentino, especialmente en Salta, Jujuy, Catamarca y la Rioja; viendo ellos calidez en el cromatismo, a veces muy saturado, grises transparentes, agudeza en la fisonomía de los personajes que traducen el origen de nuestra gente, grandes espacios bidimensionales que a veces, aún en la más pura de las abstracciones, parece que quisiera trasladar al contemplador a un mundo trascendente casi metafísico, al silencio, la soledad, la luz, las inmensidades y la crudeza de nuestra puna[2].

            La función de los primeros artistas criollos: Debido a los inmigrantes del sur y norte de Europa, algunos solo fueron artistas de tránsito y otros al arraigarse, se convirtieron en pioneros, enjuiciando sus influencias en la formación de los primeros plásticos. Estos artistas autóctonos surgieron casi cien años después de producida la expulsión de los jesuitas, porque se había roto el único germen que hubiera posibilitado el comienzo de un sincretismo auténtico, de un entronque cultural.

            El artista flota sucesos, flota así entre dos mundos, es un trasplantado en lo más autentico de sí mismo. Es Europa continuándose en un retoño de Europa. He allí la terrible consecuencia. De haber sido otra la historia, tendríamos quizás una tradición que hoy nos falta, una escuela de la que se ha malogrado[3].

            El arte de Sudamérica ha recibido de fuentes europeas, españolas, italianas y flamencas, significativas influencias. Entre las influencias de mayor significado ubicamos a las estampas flamencas, grabados que sirvieron de modelo y en muchos casos de puntos de partida a infinidad de obras pictóricas.

            La invención del daguerrotipo, seguido de inmediato por la fotografía, desde mediados del siglo XIX, tanto por su mayor facilidad de concreción y menores costos redujeron aún más la posibilidad retratista, agravada también por las costumbres de los familiares e instituciones pudientes, encargaron a artistas europeos de renombre como Sorolla, Bonnat, Cortazzo, Daumos, Coután y otros más, la realización de pinturas y esculturas. En el caso del Gral. Güemes el aporte familiar ha sido fundamental para llevarnos a buen término la labor iconográfica. La natural pasión sobre la figura del prócer comienza a manifestarse casi medio siglo después de su muerte, cuando los hijos del Gral. Güemes, huérfanos desde muy niños, llegan a la adultez, ocupando cargos políticos trascendentes en su provincia[4].

            La carencia de artistas consagrados, o aunque solo hubieran sido aficionados al dibujo, hizo que la iconografía salteña de personajes de la primera época o aún de paisajes y tipos costumbristas, no existieran desde la revolución en 1810 hasta la muerte de Güemes. Aquel permanente guerrear, aquel reclamo de recursos, que postergó largamente este territorio norteño, donde la paz provinciana y el bienestar del descanso, no existía para nadie en aquellos años de revolución libertaria.

            Fueron pocas propicias para suponer bien, de que Güemes, por su carácter no debió sentirse afectado a sentarse como modelo e hizo que ningún artista retratara al natural la recia figura del Héroe. “Un guerrero alto, esbelto y de admirable apostura. Una magnífica cabellera, negra de largos bucles, y una barba rizada y brillante cuadraban su hermoso rostro de perfil griego y de expresión dulce y benigna. Vestía un elegante dorman azul sobre un pantalón mameluco del mismo color; y una graciosa gorra de cuartel hacía ondular su flotante manta a lo largo de su hombro. A su lado pendiente de largos tiros, una espada fina y corva semejante a un alfanje, brillaba a los rayos del sol como orgullosa de pertenecer a tan hermoso dueño. Montaba éste con gracia infinita un fogoso caballo negro como el ébano, cuyas largas crines acariciaba distraídamente mientras inclinado hacia su compañero, hablaba con él en una actitud admirable de abandono”[5]. Nos pintaba así con su pluma imaginaria la no menos legendaria Juana Manuela Gorriti, digo imaginaria pluma, pues ella a la muerte del general solo contaba tres años de vida.

            Bernardo Frías decía en sus escritos: “Tenía Güemes un cuerpo esbelto y desarrollado, de talla erguida y alzada estatura, cuyo conjunto le daba una imponente presencia. No sobresalía por la hermosura de su fisonomía, que eran de un blanco pálido, pero tenía no pocos rasgos de indiscutible belleza. Así, eran sus perfiles delicados; su nariz alta, larga, ligeramente curva, casi recta. El corte de su boca de notabilísima perfección, los ojos de color pardo, con los párpados superiores llenos, notándose en uno de ellos la antigua ligera cicatriz de cuando niño, que le dejara una caída sufrida del caballo. Tenía una espaciosa frente. Su barba era renegrida y brillante, cuadrando varonilmente su rostro de expresión agradable y bondadosa, a quien daba mayor atracción y vida, la profunda animación de sus ojos cuya mirada expresaba la firmeza del guerrero y la benevolencia del filósofo. Como su barba era igualmente negro su cabello abundante, el cuál lo llevaba de la misma manera que sus gauchos, peinado hacia atrás y proporcionalmente largo, el que le cubría, la cabeza en ondas graciosas y ligeras, arreglándose en la parte de la nuca en una hermosa melena, sobre largo y elegante cuello, y cayendo cuando escribía o meditaba, en una guedeza por sobre su frente[6].

            Joaquín Carrillo diría “Su persona era interesante; erguido, de talle esbelto de perfil delicado, espaciosa frente, su boca era delineada con perfección; el cabello y la barba negra cuadraban el óvalo de su fisonomía, en la que resaltaban sus ojos llenos de animación. A caballo era una figura sin tacha y ostentaba con vanidad su gallardía”[7].

            Una carta de Dionisio de Puch, fechada en Lima, en 1847, dice. Güemes con su palabra vertida con fe tan viva, inflamaba los corazones; su talla era esbelta, perfecto en sus formas, cabellera negra de largos bucles, barba entera, rizada y brillantes, ojos pardos, frente despejada, color blanco pálido, expresión dulce, rostro griego; elegante en sus movimientos: vestía siempre un uniforme de un gusto severo y exquisito. Era imposible verle y oírle sin sentirle dominado por el ardor de su patriotismo”. Como lo escrito por Félix Lajune en Buenos Aires, en 1894. En la noche algunos jóvenes que habían asistido a la fiesta teatral y salieron juntos a la calle permanecieron reunidos comentando la alarma y proyectando planes imaginarios de defensa. En el grupo más numeroso. Prestábase atención especial a la palabra de uno de elevada estatura y simpatía presencia que por sus maneras mostraba no sólo pertenecer a la distinguida clase social sino haber adquirido entre militares la corrección y seriedad que caracteriza a soldados de buen busto. Este joven a quien hemos de encontrar más de una vez llamábase Martín Miguel de Güemes, tenía entonces 21 años, había entrado a servir en el Batallón Fixo de Línea 1799 y pertenencia a una de las más esclarecidas familias de la ciudad de Salta. Su padre era allí Tesorero General del Rey de las Españas”[8].

Una acertada decisión política, llevó que el 15 de Junio de 1965, dos días antes de recordarse el centésimo cuadragésimo cuarto aniversario de la muerte del Prócer, el gobierno de la provincia de Salta, con la firma de Dr. Ricardo J. Durand y Guillermo Villegas, gobernador y ministro de gobierno, respectivamente, emitieron un singular decreto en el cuál se disponía la certificación y la legalización del Retrato del Gral. Güemes realizado por Eduardo Schiaffino, a principio de siglo[9]. Este documento no deja de ser interesante ya que creemos que es el único documento oficial argentino que reconoce iconográficamente la autenticidad de un retrato realizado muchos años después de la muerte del modelo, revelando uno de los aspectos más apasionantes que guían a la investigación histórica.

            El dibujo de Schiaffino, dibujo en carbonilla, sobre papel, sirvió de base para el retrato más difundido del Gral. Güemes. Representándolo de medio cuerpo, de pie y vestido con su uniforme militar. Abajo a la derecha, se lee: “Schiaffino 1902- alto 95,5cm, ancho 48,5cm.

            Una feliz culminación a una larga iniciativa fue en el año 1973, apoyada por Dn. Luis Güemes, bisnieto del héroe y del Dr. Atilio Cornejo dando el aporte científico brindado por la superioridad de la Policía Federal Argentina. El tema de análisis fue de un mechón de cabello del Gral. Güemes, prestado generosamente por sus descendientes (Hoy conservado en el Panteón de las Glorias del Norte en la Catedral Basílica de Salta). El resultado del análisis realizado, estableció lo siguiente, que El cuadro pintado por Eduardo Schiaffino en 1902, que la dignidad nobleza y pureza artística es la versión más auténtica e indiscutible del héroe. Que mediante estudios osteológicos comparativo usado hoy en la Medicina Legal, permiten llegar a la conclusión de que su talla oscilaría en 1,83 metros o más”.

            En 1910 una obra hacia la inmortalidad como una de las representaciones pictóricas más importantes de América, la obra de Antonio Alice, titulada La Muerte de Güemes”, ubicado en la legislatura de la Provincia de Salta, hoy en proceso de restauración. Esta pintura que representa las últimas horas del héroe salteño acostado en su catre, en la Quebrada de la Horqueta rodeado por sus fieles gauchos, merece en la exposición del Salón del Centenario, Buenos Aires, la medalla de oro. Si bien, tanto el paisaje como los uniformes de los gauchos y de sus capitanes no son los indicados, es tanto la belleza plástica que parece revivirse aquellos tristes momentos en que va a apagarse la vida de uno de los grandes de la historia de América[10].

            El modelo utilizado, no ha sido otro que uno de los Güemes Castro. Antonio Alice nace en la Capital de la Argentina, 1886 y muere en ella 1943, de apenas doce años un hermano mayor lo lleva al taller del maestro, Decoroso Bonifanti, permanece junto a este pintor seis años, así en 1904, toma parte del concurso Nacional y gana el premio Roma, esto lo premia para trasladarse a Europa[11]. Así se traslada en 1904 con solo 18 años, ya en Italia se establece en Turín, ingresando en la Real Academia Albertina. Sus maestros son Gibardi, Grosso y Tavernier. Conquista en su estadía tres Medallas de Oro. Conquista galardones en París y en los Estados Unidos. Desde Milán se comunicará con la patria con el deseo de tomar parte en el concurso de cuadros históricos, de temas Históricos Nacionales en el Primer Centenario de nuestra Independencia.

            Esta pintura de gran tamaño de alto 240cm y 397cm sobre tela, narra con sabio lenguaje pictórico y rigor histórico el momento de la muerte del Héroe Salteño. Esta obra sufrió una restauración, que hace evidente en varias partes sobre todo, por la modificación de los empastes y de la pincelada, así como por las diferencias de intensidad de tonos, que pasaron a ser muy violentos al lado de los más suaves del original[12].

            El Cuadro titulado “Güemes” de Lorenzo Gigli pintado en 1943, actualmente está en el Museo de la Ciudad en Salta Capital en una sala no muy feliz para poder apreciar en su verdadera dimensión plástica. “La figura del héroe salteño montado en su caballo negro levantando la espada en ademán de detener las tropas, aparece tal como lo describe don Vicente Fidel López: “Güemes, vestido igual que sus oficiales, distinguiéndose por su capa corta y flotante de color grana (...) y como era el oficial más lujoso del ejército, llevaba el pecho cruzado por alamares vistosos y el caballo todo adornado con ricas prendas de oro y plata”[13]. Miguel Solá, en una publicación realizada en 1946, nos ilustra acerca de los sucesivos proyectos que culminaron con este cuadro, partiendo de un boceto iniciado en 1943.          Lorenzo Gigli Nació en Recanati, Italia en 1896, se nacionalizó argentino, estudio en nuestra Academia Nacional de Bellas Artes, se destaco como grabador, obtuvo importantes premios en los Salones oficiales, viajó y participó en exposiciones en gran parte de Europa[14].

            La obra de Aristene Papi fue muy fecunda en nuestra tierra, nació en Pergola, Urbino Italia en 1877 y muere en Salta en 1950. Sus primeras clases las tomó en Roma, protegido por monseñor Zanni Caprali, siendo su maestro Braggi, trabajando en obras como La Porta Pía del Vaticano, Sacristía de la Iglesia de San Carlo en Roma. En 1899 llega a Salta contratado por el Padre José Inojosa, como profesor de pintura en el asilo de huérfanos, el colegio León XIII. Al llegar a Salta encontró que el asilo-colegio no estaba construido, no hablaba castellano y era tímido. Para sobrevivir se dedicó a realizar numerosos diseños, pinturas y ornamentaciones en diferentes domicilios particulares de Salta.

            En 1928 el Ministro de Gobierno Ing. P. Sosa creó la Escuela de Dibujo y Pintura en el Consejo de Educación, siendo designado Director de la misma que funcionó hasta 1933. Siendo este el primer semillero donde se formaron los primeros maestros de dibujo y pintura de la provincia de Salta[15]. El Director del Museo Histórico Nacional, Dr. Adolfo Carranza le encarga ubicar y pintar el lugar donde falleció el Gral. Güemes para realizar un cuadro, documento de los últimos momentos del héroe que respondiera a la geografía del lugar de los hechos. La búsqueda se hizo con la colaboración de los descendientes del Gral. Güemes. El museo le encarga que pinte la muerte del Gral. Papi tarda muchos años en pintarlo y cuando lo finaliza ya había fallecido el Dr. Adolfo Carranza director del Museo por lo que el cuadro pasó a integrar su colección personal.

            Papi en sus memorias hace notar que el cuadro de la muerte de Güemes pintado por Antonio Alice “el Gral. Güemes está acostado bajo una higuera cubierta de hojas, hecho que no corresponde, pues en el invierno del mes de Junio, las higueras no tienen hojas. Según Papi la confusión se origina porque el Gral. herido, desde Finca la Cruz lo llevaron en un catre de tiento hasta el sitio “La Higuerilla”, esto ocasionó confusiones”.

            Medallón de Güemes óleo sobre tabla 31,5x34cm., pintado a pedido del Dr. Adolfo Güemes Gobernador de Salta en ese momento, es así como realiza este medallón en 1924, donde se representa al Gral. Gaucho en actitud de avance al frente de sus tropas, suavizada por una policromía llena de luz y movimiento.

            De propiedad de la Sra. Hortensia Arroyo. Ola Gaucha Óleo sobre tela 44cm x 54cm. Composición llena de dinamismo empleada en ella los diagonales en la que se desplaza el Gral. Güemes al frente de sus tropas de gauchos con el sable en alto, vestido de traje gaucho y el típico ensillado norteño.

            Una tela de grandes dimensiones 2m 80cm por 2m ubicada en la sala Güemes de la Planta baja del Cabildo Histórico de Salta, pintado por el catalán A. Estruch en 1912. Obra donde el Gral. Güemes es presentado junto a sus gauchos vestidos con trajes típicos de nuestra zona. Esta obra es trabajada en diagonales perfectamente equilibrada, sostenida por su vigorosa composición, armonizando con la suavidad del tratamiento del paisaje norteño.

            En 1900 es pintado un gran lienzo que supera 2m 50cm por 3m por el francés Franz Voltmer donde el artista representa al Gral. Güemes vistiendo uniforme de Húsar blanco princesa con sombrero de gala de género blanco, al más puro estilo de las cortes europeas.

            Un óleo de singular belleza que representa al Gral. Gaucho de medio cuerpo con esa firmeza clásica de los retratos.

            Tela finamente concebida en armonía de colores por el artista M. Coll pintado en los años 60 y hoy en el aeropuerto de Salta.

            Pero la mágica y espléndida obra inaugurada el 20 de Febrero 1931, que coronó un sueño de salteñidad al pie del Cerro San Bernardo, fue lograda magistralmente su interpretación en toda su dimensión por el artista Víctor Juan Garino, afamado artista de su tiempo, nacido en Bs. As. en 1879, becado nacional a Europa, luego catedrático de la Universidad Nacional de Buenos Aires, viajó, conoció, vivió entre las costumbres norteñas para plasmar su magistral obra. Murió el 2 de Enero 1958.

            La escultura en bronce del Gral. Martín Miguel de Güemes, inaugurado en 1985 en la plaza de Madrid España, del maestro Roberto Maehashi por especial encargo del entonces cónsul de España en Salta Sr. José Lastra González.

            Numerosa es la obra artística que se desarrolló y se desarrolla aún a lo largo y ancho de nuestra patria, inspirado en la vida y en la figura de ese hombre que con mayúsculas ha enriquecido la mente de aquellos que buscaron retratar su impronta en el bronce del pincel.

            Esas Palabras nacidas hace siglos para designar las imágenes, icono. Cuando remontándonos hacia los primeros años de la era cristiana donde cuenta la historia que San Lucas retrató a nuestra Madre Santísima, la Virgen María en una tabla quedando así como la esencia más mística en el aire conventual ortodoxo. Hoy luego de un rápido recorrido a lo largo de una galería donde en el misterio de la noche, de una como aquella, la del 17 de Junio de 1821, cuando se apagó la estrella más fulgente de este suelo. Pero esa estrella como sabemos es eterna y sobrevive a lo largo de los años, inspirando a músicos, poetas, y pintores que quisieron y quieren dejar estampada su noble figura.

            Cuando transitemos nuestros valles, nuestra quebradas, nuestros montes y cumbres, cuando observemos al noble jornalero, censillo, silencioso, de frentes cobrizas y ceñosas, manos callosas y cansadas, estamos mirando sin lugar a dudas a nuestra herencia, esa herencia que nos dejara el Gral. Martín Miguel de Güemes.

            Para finalizar quiero dejar expresada que numerosas obras quedan todavía por analizar y recordar que a la luz de los tiempos modernos las figuras de ese Gran Hombre aún no reconocido, ni retratado en su auténtica dimensión, deuda, no solo de argentinos sino también de América. No puedo ni quiero dejar de expresar mi homenaje a quienes fueron mis padres, maestros y formadores en esta batalla por el reconocimiento de aquellos que formaron nuestra historia. Me refiero al Dr. Atilio Cornejo, a la Prof. Maria Teresa C. de Hessling, y al Lic. Luis Oscar Colmenares.

            Sres. muchas gracias.

 

 

 

 

 

HISTORIA INSTITUCIONAL DE LA ESCUELA Nº 4.007

GENERAL MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES

 

 

María Elena ALMIRÓN de UGARTE ·

 

 

                Este trabajo está dedicado

                Al personal docente de la Escuela Güemes con quién comparto el desafío de volver atrás y

                traer prestado desde allí una identidad para el presente tejiendo utopías que marcan rumbos

                A quiénes son nuestra razón de ser; los pequeños artesanos de la palabra y arquitectos de ideas:

                nuestros alumnos y alumnas. Y a la memoria de la niña Yanet Camila Cabrera Otero

                que partió hacia su nueva escuela celestial el pasado 5/5/07

 

 

Introducción

 

             A veces hay frases que caen tan bien al contexto del cual se habla que es imposible no recordarlas: “tenemos, en la actualidad en el ámbito educativo, alumnos del siglo XXI, maestros del siglo XX y escuelas del siglo XIX”. Esta idea, de alguna manera, viene a poner énfasis al tema que nos convoca.

            Si tendría que personalizar esta frase diría que mis alumnos son claros referentes del momento actual (S. XXI); yo, nacida y educada en la mitad del siglo anterior (XX) y mi escuela (la escuela donde trabajo) se constituye, como tantas otras, en los albores del siglo XX desde su etapa fundacional pero con un arranque que data del siglo anterior (XIX) por su construcción y características de edificación, por su razón de ser y el nombre que lleva.

            Tomando los aportes de Lidia Fernández diré que el conocimiento de la historia particular de un establecimiento es una pieza clave y todavía no suficientemente destacada en la literatura específica sobre el análisis institucional, sin embargo cualquier “rasgo” de un establecimiento adquiere nueva dimensión de sentido ante la luz de su historia institucional.

             “La historia institucional tanto como testimonio oral o escrito, o como producción material o simbólica da cuenta de sucesos, acontecimientos, experiencias vividas o contadas, colaborando de una u otra forma a la transmisión y circulación de unos a otros…es a su vez historia que intenta describir, explicar e interpretar una trama de relaciones y acontecimientos, a los que significa y da sentido en una narración que implícitamente advierte acerca de los vínculos, las pertenencias, los modelos, las concepciones”[16].

 

 

Presentación

 

Hablar de la historia de la escuela Güemes es cabalgar por el tiempo a través de 86 años de existencia. Nada poco para una institución escolar. Por tal motivo se hace imprescindible recortar el tratamiento de la investigación, presentando en esta oportunidad lo que refiere, de manera relevante, a su etapa fundacional y sus primeros diez años (circunstancias que rodean y conforman el momento del origen, de su fundación y aquellas que configuran y se relacionan con el nombre que lleva la institución y el edificio que ocupa para hacer efectiva su función educadora); dejando para otras instancias un abanico de nuevas posibilidades de abordaje.

 

 

            1. Datos actuales de la escuela

           

            Enclavada en el corazón de la ciudad Capital de Salta, la escuela Nº 4.007 “Gral. Martín Miguel de Güemes”, está ubicada en la avenida Belgrano 666 y actualmente tiene las siguientes características:

Tipo: Primaria común, jornada simple, diurna, dos turnos.

Modalidad: Pública de 1º categoría.

Gestión: estatal.

Zona: Urbana (micro centro).

Dependencia oficial: Ministerio de Educación de la Provincia de Salta.

Nivel de Educación: Inicial (NI), Educación General Básica (EGB) 1º y 2º ciclo.

Cantidad de grados: cuatro secciones de NI: 2 a la mañana y 2 a la tarde, cuatro secciones de grado A, B, C y D desde 1º a 6º repartidos entre mañana y tarde de manera equitativa, constituyéndose en 24 grados de EGB 1 y 2, más los jardines: 28 en total.

Cantidad de educandos: 734 (entre varones y mujeres).

Matrícula potencial: Decreciente (se cerraron las cuatro secciones de 7º grado a partir del año en curso).

Planta funcional: dos directoras (de EGB y NI) dos vice directoras de EGB (de turno mañana y tarde respectivamente), cuatro profesoras de NI, veinticuatro profesores de EGB, cinco profesores de áreas especiales (música, educación física, religión, inglés, plástica), tres celadoras, trece auxiliares de dirección y cuatro ordenanzas.

Actividades conmemorativas relevantes para la Institución

Junio: Mes Güemesiano. Se despliegan variadas acciones para honrar la memoria de nuestro héroe gaucho y valorar su legado.

Agosto 25: Acto en conmemoración del aniversario de la República Oriental del Uruguay por ser este establecimiento depositario y custodio de la bandera del país hermano.

Edificio: Compartido con el Núcleo Educativo Nº 7.086 B.S.P.A (Bachillerato Superior para Adultos) que funciona en turno noche.

            Fue declarado Monumento Histórico Provincial por el entonces Gobernador de la Provincia Sr. Hernán Cornejo según consta en Decreto Nº 1787 del 28 de agosto de 1990 donde se inscribe: “Visto el pedido formulado por el Consejo Gral de Educación de la Provincia en el sentido de declarar Monumento Histórico Provincial al edificio de la escuela Nº 016 Gral. Don Martín Miguel de Güemes, Salta Capital (catastro Nº 1159) y considerando: Que el edificio en cuestión fue construido entre los años 1.815 y 1.820 para vivienda de Don Francisco Martínez de Tineo; que el edificio que tuvo como función original la de vivienda, responde a la tipología de casona colonial, levantada a orillas del antiguo tagarete de Tineo; que desde el punto de vista arquitectónico, histórico y cultural a juicio de la Comisión del Patrimonio Cultural y Natural de la Provincia merece ser declarado Monumento Histórico Provincial; que por lo expuesto corresponde acoger favorablemente la petición formulada en tal sentido”. Este documento fue refrendado por la Sra. Ministra de Educación prof. María Ester Altube y firmado por el Secretario General de la Gobernación Sr. Laureano Almirón.

            Como vemos, el edificio que ocupa la escuela que perteneció a Francisco de Tineo y que pasó luego a ser propiedad de la familia Güemes, porque el mencionado se casó con doña Magdalena Goyechea y La Corte, madre de Martín Güemes y viuda del tesorero don Gabriel de Güemes Montero; tiene un importante reconocimiento por las Autoridades de gobierno, educativas e institucionales y es valorado por toda la comunidad de la escuela (personal docente y no docente, padres, alumnos y amigos de la misma).

 

 

            2. El por qué del nombre

 

            También desde sus inicios, la escuela Güemes, estuvo signada por su nombre y ha pretendido, con mayor o menor éxito, a través de los protagonistas de su historia institucional ser fiel acreedora de tal honor.

            En el primer libro del Historial de la Escuela (años 1923-1972) dice así:

            “Cuando las superiores autoridades de la provincia, resolvieron crear una escuela con el nombre del Gral. Martín Miguel de Güemes, en homenaje al héroe que sintetiza las virtudes guerreras y el espíritu de trabajo, de abnegación y de lealtad que ha sido el sello de la estirpe, era lógico que destinaran a tal fin el edificio que perteneció a la familia del mismo, el que fue comprado por el Consejo de Educación en 1928, siendo presidente el ingeniero Rafael Sosa”. Por lo que se sabe, desde tiempo atrás, en este local estaba instalada la escuela “Nicolás Avellaneda”. Una vez suspendido su funcionamiento fue ocupado por la nueva escuela en donde funciona hasta hoy con algunas modificaciones en su edificación y con permanentes cuidados y acciones de restauración. Aunque fue creada el 17 de abril de 1923, “la gestación de la misma arranca, según documentos que lo atestiguan, desde el año 1921, cuando en ocasión de celebrarse el centenario de la muerte de nuestro héroe, incluyeron entre los números del festejo, el de la creación de una escuela que llevara su nombre como medio de vincularlo con la acción educacional”[17].

 

 

            3. Vinculación de Güemes con el campo educativo

 

            Es curioso observar que a Martín Güemes (como a él le gustaba que lo llamaran) lo conocemos como niño, joven, hombre, gaucho, militar, gobernador, político. Conocemos al Güemes hijo, hermano, esposo, padre. Al Güemes cristiano, estratega, líder. Conocemos su pensamiento, su accionar, su obra emancipadora pero poco nos detenemos ante el Güemes educador.

            Aquel hombre, que sin ser pedagogo, nos deja “escuela” a seguir. Una escuela sin edificio y sin currícula es posible que nos cueste imaginar. Sin embargo el término “escuela” se usa también para aludir a los seguidores de una teoría, una corriente de ideas o a los discípulos de alguna personalidad destacada. Por eso me reconozco en las filas de la escuela güemesiana; por eso digo ¡cómo no vincularlo a la acción educativa si es fuente de ejemplaridad donde sus “alumnos” (hombres y mujeres de ayer y de hoy) bebieron y beben lo que viven!

            Habiendo consultado el Diseño Curricular Jurisdiccional de la Provincia de Salta, no es difícil comparar y encontrar similitudes en muchos de los aspectos que la escuela de hoy pretende formar definiendo un perfil de alumno, padre o educador con el perfil propio de Güemes, aún salvando las distancias de ya casi 200 años; a saber:

·         Poseedor de un sentimiento de confianza de sí mismo y del entorno social significativo.

·         Constructor de su identidad personal, regional, nacional y sudamericana que implique un proyecto de persona, de vida y de país, en el cual se ponga en juego la elección y adopción de un sistema de valores.

·         Generador de felicidad siguiendo los designios de Dios y de la ciudadanía.

·         Coherente entre el juicio, la acción moral y el amor a la Patria.

·         Racional con los medios que dispone para lograr el bien en un marco de justicia y equidad.

·         Participante activo en la formación integral de la gente que le tocó conducir.

·         Promotor de valores morales y cristianos.

·         Razonable, equilibrado emocionalmente, tolerante, respetuoso, honesto, austero, voluntarioso, solidario, sincero, compasivo, colaborador, cooperativo, perseverante, valiente, osado, creativo, entre otros.

 

 

4. Entorno fundacional

 

            Desde un comienzo se dio la dirección de la escuela en formación a la Srta. Emilia Fanny Wierna, en nombramiento firmado por el entonces Ministro de Gobierno Dr. Julio J. Paz y que lleva fecha 3 de junio de 1921. Al enviárselo el entonces Gobernador de la Provincia Dr. Joaquín Castellanos (1919- 1921), expresaba a la Srta. Wierna que entendía realizar un acto de justicia al mérito e inteligencia que le reconocía. No obstante, dos años de afanes le costó a la Srta. Wierna el ver hecho realidad el pro gestado establecimiento que al fin se instaló y empezó a funcionar dos años después, en 1923, siendo para entonces “Gobernador de la Provincia el Dr. Adolfo Güemes, distinguido médico salteño, hijo de Don Luis Güemes y Puch cuyo período de gobierno fue entre 1922 a 1926”[18] ¡Qué merecido galardón le tocó al nieto del Gral. Güemes haber inaugurado la primera escuela pública primaria que lleva el nombre de tan ilustre antepasado defensor de la libertad y con los más altos valores morales!

 

 

            5. Primeras disposiciones ministeriales

           

            Según consta en la circular Nº 4 de fecha Febrero 24 de 1923 proveniente del Ex Consejo de Educación de la Provincia de Salta, de la oficina Inspección General, cuyas primeras líneas que versa el Sr. Jorge Gutiérrez, quien firma al pie, expresan: “Tengo el agrado de dirigirme a Ud (se refiere a la Directora Srta. Emilia Fanny Wierna), para comunicarle que se ha resuelto que la apertura de las Escuelas dependiente de este Consejo tenga lugar el día 5 de Marzo próximo”.

            “Para la fecha de la apertura tendrá preparada convenientemente la organización de la Escuela a su cargo, con los horarios y listas confeccionadas con la anticipación debida, de modo que funcionen sin interrupción ninguna desde el primer momento, llevando los registros de asistencia de maestros y alumnos, libros de clasificaciones, cuadernos de tópicos de las lecciones, etc., en la forma requerida para la buena marcha del establecimiento”. Estas y otras recomendaciones, como así también la notificación de disposiciones vienen a configurar el marco de “indispensable aplicación y estricto cumplimiento para el mejor funcionamiento de la escuela”. También presenta el horario y la distribución de las clases. Así mismo recomienda que la distribución de las materias sea lógica y racional, de acuerdo al trabajo mental que requiere, de manera que la labor de maestros y alumnos resulte fácil y agradable.

            Además llama especialmente la atención sobre prescripciones higiénicas que deben observarse en conservar perfectamente aseado el edificio y el mobiliario, y asegurar exigencias para que los niños mantengan en perfecto estado su persona y vestidos; de manera que la limpieza se haga un hábito.

 

 

            6. Su primera directora

 

            Cabe, por los hechos demostrados, hacer una breve referencia a la persona de la primera directora de la institución educativa Srta. Emilia F. Wierna. Con tal motivo la obra “Mujeres Salteñas” de Roberto Vitry viene a ofrecer los siguientes aportes:

            “Docente, historiadora, escritora, periodista. Nació el 1 de setiembre de 1889 en El Carril (Chicoana- Salta)…Su educación primaria la recibió en el pueblo de Rosario de Lerma…Posteriormente, radicada en Salta Capital, inició sus estudios secundarios en la Escuela Normal, de donde egresó con el título de maestra…La biografiada reconoció de todo corazón los grandes méritos adquiridos por el insigne conductor de la bien denominada Epopeya de la Patria, desde 1815 hasta 1821. Por este motivo, con todo fervor, inició la valiente y patriótica campaña, como también toda la acción decidida que, entre otros salteños, cumplieron en vísperas del centenario de la muerte de Güemes con verdadero sentido reivindicatorio sus comprovincianos Joaquín Castellanos, Benita Campos y José María Romero Escobar, entre otros. En ese aspecto, Emilia Wierna colaboró al lado de estas personas para obtener que se colocara un monolito en el propio lugar donde el Gral. Güemes fue herido en la ciudad de Salta en la noche fatídica del sábado 7 de junio, como también en las gestiones condiscentes para que se enriqueciese con un busto del propio Güemes el solar de la casa donde vivió la Sra. madre del prócer”[19].

            Cabe acotar que vivió largos años después de haber desarrollado una fructífera obra educativa y cultural. Falleció en Salta el 14 de setiembre de 1964.

 

 

            7. Planta funcional en la época fundacional

 

            Con respecto a la inauguración de la escuela, abrió sus puertas con la siguiente organización que consta en el Historial de la escuela.

            Directora: Emilia Fanny Wierna.

            Maestras de Grado: Concepción de Juárez, Teresa Saravia, María Josefa Gutiérrez, Dora Pérez Linares, Carmen Rosa Leguizamón, Clementina Saravia, Candelaria Pipino, Delicia Escobar.

            Profesora de Educación Física: Blanca Eckhart.

            Profesora de labores: Carmen de Corbalán.

            Profesora de música y canto: Fanny Arias de Alemán.

            Profesora de dibujos: María Inés Pérez.

            Celadora: María Elena López Sanabria.

            Ordenanza: Milagro Tejada.

 

            Contaba con un total de ocho grados de 1º a 4º, o sea tres secciones de 1º inferior, una de 1º superior, una de 2º inferior, una de 2º superior, una de 3º y una de 4º; que reunían un total de 240 alumnas.

            La diligencia de la Srta. Wierna, permitió el pronto desarrollo del establecimiento a su cargo. Al año siguiente, 1924, un 2º inferior y un 5º grado; y ese mismo año, en mayo, se provee la escuela de la primera Vice Directora, cuyo nombramiento recayó en la Srta. Sofía Alderete, quien demostró ser digna y eficaz colaboradora de la Dirección.

            Al iniciarse el año 1925, la escuela contó ya con 6º grado y correspondiendo al crecimiento se creó el cargo de Secretaria, que desempeñó la Sra. María Mendoza de Oribe. El 25 de abril del mismo año se realizó una fiesta organizada con motivo de la colocación de un busto en bronce del Gral. Güemes en el patio central de la escuela (que hasta la actualidad se encuentra en el lugar); donado por la Sociedad Pro Patria, presidida con alto espíritu patriótico por la Srta. Benita Campos quien fuera autora de esta iniciativa y recibido por la Directora del establecimiento, la Srta. Wierna.

            La actuación de la Srta. Wierna terminó el 23 de marzo de 1933, fecha en que se designó para reemplazarla en la Dirección de la Escuela a la Sra. Lucinda B. de Guzmán, quien tuvo como Vice Directora a la Srta. Hermelinda Casale. Entonces la escuela contaba con 19 grados y una inscripción de 639 alumnas, 7 profesoras especiales, 2 celadoras y 2 ordenanzas.

            Actualmente la escuela Güemes recibe en su seno a cientos de alumnos y alumnas que entre sus gruesas paredes, antiguas tejas, añejas maderas y misteriosa resonancia de su campana aprenden, entre otras cosas, a conocer y valorar la vida y obra del Gral. Güemes; quien compartió el mismo espacio y similar paisaje; en un tiempo diferente y lejano que las sociedades siempre rememoran.

 

 

            Algunas conclusiones

 

            La Historia Institucional de la escuela es fuente de conocimiento y un elemento fortalecedor de la identidad. Por eso la comunidad debe conocerla y asimilarla para elaborar y sostener sentido de pertenencia, fortalecer valores y encarar positivamente los problemas del presente buscando las soluciones más acertadas. Ya que las nuevas generaciones son operantes de una cultura que fluye, necesita ser rescatada por los responsables de la educación acercando un pasado digno de ser conocido y valorado.

            Y esto no significa que debamos quedarnos con identidades atávicas porque, como dice Ariel Denkberg “la historia se presenta hoy como una disciplina que busca comprender el presente como producto histórico y no como destino inexorable, tratando de conocer su construcción”[20]. Quizás allí, donde los seres humanos se constituyan no en objetos sino en sujetos de su propio devenir, encontremos de donde asirnos ante la fuerte crisis de valores que sufren las sociedades del presente.

 

 

FUENTES CONSULTADAS

 

 

ARCHIVOS

 

Archivo y Biblioteca Históricos de Salta

Archivo de la Dirección Gral. de Inmuebles

Archivo y Patrimonio del Ministerio de Educación

 

 

BIBLIOTECAS

 

Biblioteca de Archivo y Biblioteca Históricos de Salta

Biblioteca de la Universidad Católica de Salta “Raúl Macchi”

Biblioteca Agrupación Docente Provincial

Biblioteca de la Escuela Martín M. de Güemes

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

BOLETÍN DEL INSTITUTO GÜEMESIANO DE SALTA Nº 29- 30

CADENA DE HESSLING, María Teresa. Historia de Salta. Enciclonoa (Enciclopedia Ilustrada del Noroeste). “Historia de Salta”. Ediciones Puna. Salta. 1984.

CORNEJO, Atilio, “Propiedad Inmobiliaria de Salta en la época colonial”

DENKBERG, Ariel. “Que hay que saber hoy sobre historia. Una ciencia para comprender el presente”. Revista El Monitor de la Educación. Nº10. 5ª Época. 2007. Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología. Pág. 52

DICCIONARIO Enciclopédico Ilustrado “Larousse Moderno”. Editorial Printer. Bs. As. 1989

DISEÑO Curricular Jurisdiccional de la Provincia de Salta

DOSSIER de la Cátedra Seminario de Tesis de la Diplomatura en Gestión de Valores y Responsabilidad Social

FERNÁNDEZ, Lidia M. “El análisis de lo institucional en la escuela”. Ed. Paidós. 2001

HISTORIAL de la Escuela Nº 016 “Gral. Martín M. de Güemes”. Años 1923-1972

NICASTRO, Sandra. “La historia institucional y el director en la escuela”. Ed. Paidós. 1997

PROYECTO Educativo Institucional de la Escuela Nº 4.007 “Gral. Martín M. de Güemes”

VITRY, Roberto G. “Mujeres salteñas”. Editorial Hanne. Salta. Año 2000

 

 

 

 

 

LA TRANSMISIÓN DE LOS BIENES DOTALES: EL CASO DE

LAS FAMILIAS DE SALTA (SEGUNDA MITAD DEL

SIGLO XVIII Y PRINCIPIOS DEL SIGLO XIX)

 

 

Daniel Medardo ONTIVERO ·

 

Para las familias de élite de Hispanoamérica colonial y de los primeros tiempos del período republicano, las prácticas que permitieron la reproducción social fueron un factor importante, en tanto de esta manera aseguraban su permanencia en el nivel más alto de la jerarquía social. Además de la conservación de los bienes patrimoniales -vista como necesaria para el mantenimiento del prestigio social-, la permanencia de las familias encumbradas socialmente dependió del honor y del reconocimiento del mismo por la sociedad en su conjunto, así como de sus capacidades para ejercer control en las esferas del poder político y económico.

La reproducción social de las familias de élite se tradujo en un conjunto de estrategias que respondieron a la notabilidad, a la calidad de las relaciones construidas en el marco de las redes sociales y a la manipulación de las relaciones de género al interior de las familias. Este último punto resulta de importancia ya que las mujeres fueron las más afectadas por el carácter patriarcal que caracterizaba a las relaciones familiares, en las que los hombres se apropiaron de la sexualidad y del cuerpo de las mujeres, regulando así su capacidad reproductiva. Esta relación dominación masculina/subordinación femenina se estableció en todos los niveles de la sociedad.

A fines del período colonial y a principios del republicano, las dotes matrimoniales (dos o res exoriae) evidenciaron, junto a otras prácticas sociales, esa relación de dominación masculina/subordinación e inferioridad femenina. Estas actuaron como un dispositivo de poder masculino que ha terminado posicionado a las mujeres en un segundo plano en lo relativo a la toma de decisiones respecto a la orientación de los bienes patrimoniales. También estos dispositivos de poder estuvieron relacionados con el control que los hombres tuvieron sobre el linaje, cuyos símbolos fueron los apellidos, la historia genealógica, etc. Al respecto, a través de la documentación se advierte como los hombres, desde el marco jurídico y desde sus prácticas sociales, fueron haciendo uso de políticas de acción que legitimaban los que ellos naturalmente consideraban era su derecho. Ello nos lleva a pensar que el capital presente en las escrituras de dotes, ya fuera este material o simbólico, no representaban a las mujeres -en tanto sujetos sociales-, sino a un linaje familiar pensado y construido por y para los hombres. De acuerdo a lo dicho anteriormente, pensamos que a través de las dotes –como mecanismo de transferencia de bienes familiares- es posible encontrar evidencias de cómo operaban aquellas prácticas que tenían como propósito conservar el patrimonio androcéntrico y familiar, como así también, expresiones de poder que desde la hegemonía de los hombres terminaban definiendo el rol de las mujeres dentro del contexto familiar.

En la presente investigación nos proponemos el análisis de la transmisión de bienes patrimoniales realizada a través de las dotes matrimoniales en la segunda mitad del siglo XVIII y en las primeras décadas del siglo XIX. Se considera que dicha investigación se justifica debido a: 1) que se logrará demostrar que a través de éstas, las familias salteñas lograron aplicar el marco legal de la “herencia castellana” –reparto igualitario entre los herederos forzosos varones y mujeres- sin eludirla, pero también repartir los bienes de acuerdo a una racionalidad –adelanto de la legítima- que garantizaba la reproducción social de las familias de élite; 2) que se abre otra forma de concebir a las dotes, esto significa estudiar a las mismas no sólo como aquellas destinadas a las cargas de la nueva pareja constituida (ad sustinenda onera matrimonii) -es decir como un simple mecanismo de transferencia de bienes- sino, como un dispositivo de poder masculino que –junto a la herencia- sirvió de referencia para la construcción y el reforzamiento de las identidades de género[21] y 3) que permitirá establecer los cambios y las permanencias en las prácticas de transmisión de bienes dotales en este período analizado con el propósito de determinar el impacto de las “reformas borbónicas” en el área de estudio, como así también introducirnos en un tema aún poco estudiado que son los efectos de las guerras por la independencia en el patrimonio de las familias de élite.

 

 

            Aspectos preliminares

            A partir de una investigación sobre dotes matrimoniales (Siglo XVIII)

 

Todavía no se ha realizado ningún trabajo de investigación sistemático sobre las dotes matrimoniales en Salta ni para el período colonial, ni para el período republicano. Aunque en estos últimos años hemos realizado algunos avances sobre el tema, todavía no existe un panorama secular sobre las prácticas sociales en Salta que giraban alrededor de los matrimonios y la transferencia de bienes por la vía dotal. Las investigaciones que existen siguen siendo parciales y están centradas en un período específico[22].

Entre los antecedentes de investigaciones que trabajan sobre el tema de las dotes matrimoniales en Salta en el período colonial, por ejemplo, figura la ponencia realizada por Alfonsina Barraza[23]. En ella se analiza algunos aspectos de la conformación de la élite salteña y sus estrategias de conservación de bienes a través del estudio de las dotes matrimoniales. Al parecer la intencionalidad de la autora es establecer los cambios y las permanencias en las formas de reproducción social, es decir lo que le interesa estudiar son las prácticas sociales de las familias de élite en el período de la segunda mitad del siglo XVIII. En este sentido, para la autora, los cambios estarían asociados a los procesos de secularización de los mecanismos de reproducción social regulados por la Real Pragmática de fines del XVIII y por la Novísima Recopilación de principios del XIX. Ambos marcos regulatorios de las prácticas matrimoniales condicionarían, desde esta perspectiva, la condición de las mujeres en relación con las prácticas de interacción con los hombres.

Según Barraza, hay una serie de dificultades metodológicas que se debe tener en cuenta a la hora de estudiar las dotes matrimoniales en Salta y que son destacables en la medida que se quiera advertir sobre los alcances y los límites de investigaciones que pretendan una mirada secular de las prácticas de transmisión de bienes patrimoniales (herencia y dotes matrimoniales). Una de ellas, es la ausencia de un número homogéneo de registros que permita realizar una serie completa para el período. Para ella, los grandes vacíos en las distintas décadas pueden distorsionar el panorama estudiado; sin embargo, hay que agregar que si bien esto es cierto, no implica que se puedan obtener series de datos. Ello dependerá de lo que se quiera de la información. Al respecto, no es difícil construir series, lo difícil es rastrear y sistematizar la información en bases de datos que permitan conclusiones próximas a la realidad social. Otra de las dificultades que ella menciona -y que es válida para aquellos que hacen estudio de precios y no para los que trabajan sobre las prácticas sociales-, es que los mismos no son precios de mercado dado que fueron producto de tasaciones que seguramente han respondido a la experiencia de los tasadores que a los efectos del mercado. Empero a lo dicho, se piensa que ello es de importancia secundaria para aquellos estudios que sólo pretendan establecer la distribución y la composición de los bienes en las cartas dotales. Si bien, como lo menciona la autora, algunos bienes (esclavos, ganado, plata) efectivamente estuvieron condicionados por el mercado local o regional por el grado de monetización, etc.; esta variación nos sirve de referencia para establecer sólo los cambios dados a nivel económico y social en el espacio.

Una de las dificultades que se advierte y que no menciona Barraza, dado que su interés es diferente al trabajo propuesto en este artículo, es que en muchas ocasiones no hay coincidencias entre la suma a entregar estipulada por los tasadores y la real -aquella obtenida de la sistematización en nuestra base de datos-. Ello, sin embargo, no nos impide establecer la calidad y la cantidad de los bienes transferidos por vía dotal.

En el mencionado trabajo, por otra parte, ella sostiene que en la segunda mitad del siglo XVIII asistimos a un conjunto de cambios que transformarán a esta sociedad de características estamentales a una sociedad mercantilizada. Si bien, podría considerarse como una sociedad que adquirió rasgos modernos, pensamos que ello no es cierto dado que ésta no abandonó del todo su antiguo universo mental, asociado al uso de monopolios materiales como base de prestigio social.

De análisis de esta investigación surge una necesidad de seguir profundizando aspectos de las prácticas sociales que se tratan muy superficialmente y que seguro nos permitirán establecer conclusiones reveladoras de una realidad con connotaciones de cambios. Al respecto, éstos tienen relación con los efectos provocados por las “Reformas Borbónicas”, con los marcos jurídicos impuestos desde la “Real Pragmática” y la “Novísima Recopilación” y con aquellos que se manifestaron en virtud de las guerras por la independencia que afectaron al espacio.

 

 

            1. Reproducción social, patrimonio y género en las familias de élite[24]

 

La posición de privilegio de los vecinos notables no sólo se debió a las capacidades individuales y las políticas de los pater familias para establecer el control en las esferas de poder sino, además, al manejo estratégico de las relaciones de género al interior de las familias[25]. Esto último comprendía todas aquellas decisiones dirigidas a ampliar o a conservar los ámbitos de influencia de las familias notables y tenían una doble finalidad: por un lado, a través del matrimonio se establecían alianzas que integraban a las familias a la red de familias notables; por otro lado, estas estrategias se relacionaban con el rol o roles asignados a sus miembros, sean hombres o mujeres, con el propósito de controlar a los diferentes ámbitos de poder[26]. De esta manera, tanto hombres como mujeres se acomodaron a una jerarquía de género delineada por las estrategias familiares[27].

En lo que se refiere a la conservación de los bienes patrimoniales, por ejemplo, ésta era considerada necesaria para el mantenimiento de lugares estratégicos en las esferas de poder y para asegurar la distinción y supremacía frente a las demás familias notables. En este sentido, el proceso de formación de los patrimonios dependió de las estrategias de reproducción; éstas estuvieron a cargo de los miembros masculinos -debido a la capacidad social de acumular- quiénes fueron, a excepción de algunas vecinas notables dada su posición de únicas herederas o viudas, los que manejaron los aspectos vinculados con el tráfico mular, el comercio regional e interregional, el mercado de crédito y las actividades agrícolas y ganaderas[28].

La maximización de las ventajas matrimoniales y el manejo estratégico de las normas sobre herencia, asumidos como una tarea legítima por los hombres, permitieron también el aumento y/o la conservación del patrimonio. La concentración patrimonial bajo el liderazgo de los miembros masculinos de las familias notables y a través de las generaciones, dependió del éxito de una correcta elección matrimonial para sus miembros femeninos y de una inteligente distribución de los bienes en las dotes y en la herencia[29]. Así, por ejemplo, las mujeres fueron controladas y sometidas por los pater familias, en función de lograr reforzar los lazos de solidaridad con otras familias notables, sin perder la estructura de los patrimonios familiares. En este sentido, el papel que se les otorgaba a las mujeres de las familias notables de Salta era el fomento de la religiosidad doméstica y la consolidación del modelo de vida familiar, es decir, la reproducción cultural de los patrones sociales del grupo de los notables. Vemos entonces que las mujeres tuvieron una importante responsabilidad en el mantenimiento de las estructuras sociales, dado que las familias eran el ámbito de socialización por excelencia.

Siendo que el papel de la reproducción biológica recaía en las mujeres, la preocupación de los hombres fue el control sobre la conducta sexual de las mujeres, en tanto de esa manera se garantizaba la conservación del honor, la perpetuación del linaje y la legitimidad de la descendencia. A pesar de la función irremplazable de las mujeres en la reproducción del grupo notable, éstas no tuvieron una participación directa como vector de la organización social, condición resultante de las circunstancias históricas generadas en un ordenamiento patriarcal, que ligaba a las mujeres solamente a la función de reproductoras de la descendencia.

Sin embargo, a la asignación de estos papeles -correspondiente a la esfera de lo doméstico- es posible contraponer el papel activo que tuvieron algunas de ellas en la vida pública, ya sea con mediación de un representante varón o por su condición de notabilidad. Entre las familias notables salteñas, encontramos algunos ejemplos sobre mujeres que, en su condición de únicas herederas o de viudez, tuvieron una mayor capacidad social de negociación en la jerarquía de género, lo que no implicaba que de todas maneras estuvieran supeditadas a su condición de inferioridad frente a los varones. Si bien el papel de los hombres en la tarea de reproducción social es el que sobresale en la documentación -debido sobre todo a su participación en la esfera pública- algunas mujeres notables también tuvieron una participación directa en la preservación y conservación del patrimonio familiar.

 

 

       2. Las dotes matrimoniales: sus características generales

 

La dote representaba una parte del patrimonio familiar destinado a ser entregado como anticipo de herencia a las contrayentes, convirtiéndose en una plataforma de seguridad en caso de que éstas quedasen solas, viudas o abandonadas[30]. De acuerdo a lo señalado por José de la Peña, tenía una doble función: por un lado, otorgaba a los maridos el acceso a una cantidad significativa de bienes; por el otro, representaba el capital inicial destinado a mantener a la nueva pareja constituida[31]. Tanto Kicza como Lavrín, por otra parte, reconocían en las dotes matrimoniales un carácter de trousseau (ajuar) más que otra cosa, pues estaban compuestas en su mayor parte por ropa, alhajas y muebles y muchas veces con un muy reducido capital líquido. Para ellos, las dotes matrimoniales cumplían con una tradición social que era la ayuda para “poner la nueva casa”, en este sentido, no significaba más que un mecanismo de transferencia de capital[32].

Como institución la dote también reflejaba la condición de inferioridad jurídica de las mujeres, puesto que los hombres poseían las prerrogativas para disponer de los bienes dotales y para establecer las transacciones matrimoniales; con ello se evidencia claramente que las mujeres no fueron vistas como sujetos, sino como “bienes de intercambio”. Dicha condición refleja, además, la situación de inferioridad legal de la mujer, que no tenía capacidad civil, en tanto siempre estaba bajo la patria potestad de un hombre, sea el padre o el marido, lo que le quitaba la posibilidad de decidir respecto a la reproducción social. Una opinión similar es la de Emma Mannarelli, para ella el funcionamiento del sistema dotal implicaba una escasa valoración de lo femenino, puesto que necesitaba de un valor agregado, la dote, para poder formar un nuevo grupo familiar[33].

La institución dotal –si es considerada como uno de los mecanismos de transferencia de riqueza- llegó a otorgar a muchos esposos la facultad de iniciar, expandir o apuntalar sus patrimonios o sus actividades financieras[34]. Si bien los maridos estaban autorizados a utilizar las dotes de sus mujeres para generar beneficios, los bienes dotales debían ser restituidos al momento de la muerte de la esposa o a la disolución del matrimonio[35].

Podemos señalar en lo referido a la función de la dote matrimonial que la transferencia de bienes por esta vía fue un mecanismo que contribuyó económicamente a la nueva pareja constituida; asimismo, en algunas ocasiones permitió la unificación de los patrimonios familiares de los notables, aunque también ocasionó el desmembramiento de parte de la riqueza de los núcleos patrimoniales. Otras funciones de las dotes matrimoniales estuvieron relacionadas con el reforzamiento de la identidad femenina. También, las dotes aparecen como un mecanismo asociado a la virginidad y a la virtuosidad, es decir, relacionado con la sexualidad de las mujeres de estatus[36].

La concesión de dotes dependió de los intereses de las familias notables y, por ende, respondió a una política de reproducción social netamente patriarcal. Con esta política los hombres de las familias notables lograron consolidarse en el espacio social, a partir de la maximización de los beneficios que se podían obtener de las uniones matrimoniales, del intercambio de sus mujeres y de los bienes materiales y simbólicos.

Por lo que se observa a nivel general, las familias salteñas transfirieron parte del núcleo patrimonial mediante las dotes matrimoniales. Los montos de las dotes fueron heterogéneos y, al parecer, dependieron del volumen y de la estructura del patrimonio de los padres o parientes colaterales de la contrayente.

 

 

       3. Composición y distribución de los bienes dotales (1751-1826)

 

A partir de una muestra de 54 cartas de dotes –las que fueron protocolarizadas entre 1750 y 1826-, se ha logrado establecer la composición de las dotes matrimoniales, para tal fin se ha creado un cuadro (ver Cuadro nº 1), en el que se utilizaron básicamente dos variables: “bienes inmuebles” y “bienes muebles”. Dichas variables nos permitió aproximarnos a la composición y al valor de las dotes matrimoniales de las hijas de lo/as notables salteños.

Para la variable "bienes inmuebles" hemos definido dos indicadores. Por un lado, "bienes inmuebles urbanos", que fue desagregado en las siguientes categorías: "casas", "tiendas", "aposentos" y "solares". Por otro lado, al indicador "bienes inmuebles rurales" le correspondió las siguientes categorías: "estancias", "chacras" y "tierras".

Respecto a la variable "bienes muebles", los "menajes de uso diario" y "ganado" constituyeron los indicadores, a partir de los cuáles sistematizamos la información proveniente de las dotes matrimoniales. Al indicador "menaje de uso diario" se le asignó las siguientes categorías: "plata y joyas", "vestimentas", "muebles", "imaginería", "esclavos", "dinero", “instrumentos de débito” y “otros” en donde se incluyen, por ejemplo, aquellos objetos relacionados con menajes de producción. Al indicador "ganado" le correspondió las siguientes categorías: "ganado mular", "ganado vacuno", "ganado caballar" y “ganado ovejuno”.

En general, se observa que la dote matrimonial de los y las notables no era un vehículo prioritario para la transferencia de la riqueza familiar (Ver cuadro nº 1 y gráfico nº 1 y nº 2). Si bien mediante las dotes se transferían una cantidad significativa de bienes, éstos no poseían un valor económico (productivo) y social importante; a excepción de algunos casos que se consideran como dotes particulares debido a la condición de sus poseedoras como únicas herederas o viudas.

De acuerdo a los bienes que componían las dotes, advertimos que hay un claro predominio de los bienes o menajes de uso diario (“ajuar de la novia”) por sobre los medios de producción, tales como bienes inmuebles rurales: “chacras”, “estancias”, “haciendas”, “potreros”, etc. A partir de esta referencia, el análisis de la composición de las dotes matrimoniales nos sugiere que la función esencial de éstas podría ser el sostenimiento de las cargas matrimoniales de la nueva pareja constituida. Sin embargo, si lo analizamos desde la perspectiva de género, pensamos que los bienes transferidos a través de las dotes tuvo el propósito diferente que era el de reforzar la identidad de género de las contrayentes como subordinadas. Los vestidos en sus diversas hechuras y calidades, la ropa de dormir, los enseres domésticos, las casas, los esclavos, la platería y las joyas e inclusive el dinero, además de servir para el sustento de las cargas matrimoniales contribuyeron a la naturalización de los roles asociados a las mujeres. Ello significa que las dotes (al igual que la herencia) deben ser vistas como un dispositivo más de la dominación masculina en donde a través de la transferencia de determinados bienes (“ajuar de la novia”) se reforzó socialmente la idea de lo que debían ser los hombres y las mujeres. De esa manera, a través de las dotes matrimoniales se confirmaba la situación de las mujeres en relación de subordinación, lo que traía como consecuencia estar separada del principal factor de producción que era la tierra (en nuestro caso entiéndase como: “estancias, chacras, tierras”). En otros términos, además de contribuir “supuestamente” con las cargas matrimoniales, las dotes -a través de bienes asociados a lo femenino- sirvieron a los fines del proceso de simbolización de la diferencia sexual que consolidaron la desigualdad de poder a favor de los hombres.

Las dotes entregadas a las contrayentes por los y las notables de Salta estuvieron compuestas principalmente por “dinero”, “casas” y “vestimentas”, respectivamente. El rubro “dinero”, a diferencia de lo visto en una investigación anterior en donde las vestimentas predominaban, es el más significativo puesto que representa el 23 % del total de la sumatoria de las dotes entregadas en el período que ascendía a 257.716 pesos[37]. Respecto al rubro “casas”, estas representan un valor del 18 % respecto del total de bienes transferidos mediante las dotes. En lo que atañe a las vestimentas, se ubica en tercer lugar con el 11 %, es decir 30.447 pesos (Ver Gráfico nº 1 y nº 2). Otros dos rubros significativos son los compuestos por los “esclavos” y “plata y joyas” con el 10 % y el 8 %, respectivamente. El rubro que no nos arrojó ninguna referencia estadística es la que corresponde a “tierras” con el 0 %, ello se corresponde con los valores bajos relacionados con los bienes considerados como productivos, es decir aquellos que podían brindar a las familias una renta diferencial como lo fueron: “estancias” y “chacras”. Si consideramos el total porcentual del rubro “bienes inmuebles rurales” tenemos que este representa tan sólo el 4 % del total de los bienes transferidos vía dotes. Esta tendencia, si la comparamos con la realidad de la primera mitad del siglo XVIII (Ver Cuadro nº 3), se mantiene casi entre los mismos valores porcentuales (3%).

La dote que recibió una mayor cantidad de bienes también fue la de Doña Lorenza de la Cámara, viuda y vecina de Salta, quien en segundas nupcias contrajo matrimonio con Don Francisco de Sinde, natural de Galicia. La misma ascendió a 44.203 pesos. De acuerdo a lo dicho por Doña Lorenza en la dote que ella misma se entregara, dicho capital fue producto de la herencia que recibiera de sus padres el Maestre de Campo Don Antonio de la Cámara y de Doña Gregoria Ruiz de Elizondo. Entre los bienes que más se destacan de la mencionada dote podemos encontrar: a la casa de su morada (11.000 pesos), a los instrumentos de débito (10.011 pesos), al dinero (5.272 pesos), a los esclavos (5.125 pesos) y a las vestimentas (4.419 pesos)[38].

Otra dote que se puede considerar como significativa debido a la naturaleza de los bienes transferidos fue la que le correspondió a Doña María Ygnacia Torres –hija de Don Gabriel de Torres y de Doña Petronila García Barela y casada con Don José de Otero- por el valor de 12.000 en “plata zellada moneda doble”[39]. Las dotes que le siguen en importancia, de acuerdo a los datos relevados (ver Cuadro nº 1), fueron las de Doña Mónica López, casada con Don José María de Llarramendi, de Doña María Josepha Texada y Blanco, hija de Don Manuel de Texada y de Doña Gregoria Blanco y, por último, la de Doña Catalina Arias Rengel (hija del Maestre de Campo Joseph Arias Rengel, Alférez Real, y de Doña María Peñalva), que sumó 11.968 pesos[40].

Otra dote cuyo monto resulta significativo para el período analizado, es la de Doña María Luisa de la Quintas, hija de Don Cayetano de las Quintas (difunto) y de Doña María Josepha Fernández. Entre los 10.540 pesos que se le entregara por su casamiento con el Sargento Mayor Don Pedro de Elejalde, natural de Vizcaya, se destacan los 4.100 pesos que se le entregaran por el valor de una casa[41]. También es oportuno mencionar la dote que recibiera Doña María Josepha de Isasmendi, hija del General Don Domingo de Isasmendi y de Doña Josepha Gertrudis Echalar, por el monto de 10.928 pesos[42].

Estos montos resultan de importancia para los fines comparativos con otras regiones de manera tal de poder ponderar la importancia de los patrimonios de las familias salteñas en este período analizado. Otra referencia de importancia para establecer comparaciones es el promedio del total de las dotes estudiadas en el período que es de 4.772 pesos. En relación al promedio obtenido para la primera mitad del siglo (2.862 pesos) tenemos que casi lo duplica, aunque cabe destacar que el número de dotes también es superior (54 contra 39 cartas de dotes).

Como ya lo hemos mencionado anteriormente, uno de los rubros que componían las dotes fueron las “propiedades urbanas”. Del análisis general de este rubro se puede establecer que en muy pocos casos se han transferido “bienes urbanos” a las contrayentes. Así, de un total de 54 casos analizados, sólo 16 recibieron “casas de morada” en su carta dotal. En lo referido a “tiendas y trastiendas”, por ejemplo, fue Doña Antonia de Saravia –hija del Maestre de Campo Don Joseph Saravia- una de las tres mujeres que recibieron este tipo de inmueble urbano cuyo valor ascendió a 1.550 pesos[43]. En otros rubros, tales como “aposentos” y “solares” la tendencia sigue siendo similar. Entre las más representativas se encuentran los “aposentos” entregados a Doña María Francisca de Aguirre tasados en 2.361 pesos[44].

En lo que respecta a los “bienes inmuebles rurales” y haciendo particular referencia a las “estancias”, tenemos que del conjunto de las cartas analizadas tan sólo seis casos recibieron este tipo de propiedad. Uno de ellos corresponde a la dote entregada a Doña María del Carmen Costas y Gauna, casada con Don Juan Antonio Santibáñez. El valor de la estancia transferida por vía dotal ascendía a 2.300 pesos[45]. Otro caso es el de Doña Manuela Polo, quien recibió una estancia valuada en 2.100 pesos[46]. La chacra valuada en 2.500 pesos y que fuera otorgada a Doña Lorenza de la Cámara, resulta la más significativa en ese rubro puesto que es el único caso.

Del análisis de la variable “bienes inmuebles” tenemos que tan sólo representa el 26% del total de bienes distribuidos por vía dotal, mientras que el 74% estuvo conformado por bienes considerados muebles. De los porcentajes que se pueden establecer entre los indicadores “menajes de uso diario” y “ganado” tenemos que: el 70% se corresponde con el primer indicador y tan sólo un 4% con el segundo. Ello nos lleva a analizar el 70% de los bienes que comprenden el rubro “menajes de uso diario”. De conjunto de bienes sólo se destacan dos “Dinero” con 23% y “Vestimentas” con 12% del total de los bienes dotales. Como ya lo dijimos, de las “vestimentas” que habían sido predominantes en el medio siglo anterior (Ver cuadro nº 3) se pasa al “dinero” como un bien que aparece aparentemente en mayor proporción en las dotes. Las explicaciones de este cambio podrían ser tres: a) las transformaciones producidas en el espacio regional debido a las reformas borbónicas produjeron una reactivación económica que permitió una mayor liquidez entre los patrimonios familiares. Ello queda corroborado en el hecho de que de un total de 54 dotes el dinero aparece en un 72 %, mientras que en tan sólo un 13% está representado por instrumentos de débito que serían indicativos de falta de liquidez, ; b) debido a una mayor apertura comercial hacia la década del ’70 se produjo una mayor oferta de vestimentas y otros bienes destinados al uso doméstico, lo que hizo que estos bienes fueran perdiendo las características de capital acumulable frente a otros tipos de bienes como el dinero, los esclavos o la plata y las joyas y, 3) el flujo migratorio de comerciantes, la reactivación mercantil, la necesidad de forjar alianzas entre peninsulares y las familias notables, etc. produjeron efectos en el que el “dinero” se transformó en el bien más valorado para los intercambios materiales y simbólicos.

            Con lo sostenido anteriormente y a partir de los índices porcentuales, queda demostrado que las dotes entregadas entre 1751 y 1826 no constituyen un mecanismo de transferencia de bienes económicamente productivos (estancias, chacras, haciendas, etc.), sino que tuvo como propósitos: a) la de mantener a la nueva pareja constituida, b) la de ofrecer mayores ventajas en las alianzas entre los notables, mediante mecanismos de reciprocidad que se proyectaron a largo plazo en función de beneficiarse de una red social y c) la de contribuir, a través de determinados bienes, al reforzamiento de las identidades de género. Con ello, queremos decir que la concesión de dotes dependió de los intereses de los miembros masculinos de las familias notables, en tanto respondieron a una política matrimonial tendiente a la formación de alianzas de familias. Con esta política, las familias notables lograron consolidarse en el espacio, a partir de la maximización de los beneficios que se podía obtener de las uniones matrimoniales y del intercambio de bienes materiales y simbólicos.

Del análisis realizado sobre los indicadores y categorías correspondientes a los “bienes muebles”, es posible establecer algunas aproximaciones que nos permite relativizar lo dicho respecto al rubro “dinero” de las contrayentes en este período (Ver cuadro nº 1). Si sumamos los porcentajes correspondientes a “plata y joyas”, “vestimentas”, “muebles”, “imaginería” y “esclavos” frente al correspondiente a “dinero”, tenemos que representan un total del 31% del total de los bienes transferidos por vía dotal frente a los 23% que habíamos señalado como significativo para el rubro monetario. Este porcentaje obtenido de la suma de los bienes que componen el denominado “ajuar de la novia”, nos permite demostrar que a pesar del evidente incremento en proporción del rubro “dinero”, motivado por las tres explicaciones citadas con anterioridad, fueron los bienes asociados con la feminidad los que siguieron predominando.

Del total de las 54 dotes estudiadas (Ver Cuadro nº 2), en 41 de ellas presentaron “plata y joyas”, “vestimentas” y “muebles”, en 32 “esclavos” y en 12 “imaginería”. En lo referido a la frecuencia de aparición del dinero en las dotes, por otra parte, los indicadores arrojan que aparece en 39 del total de dotes, lo que significa un 72%.

Estos índices resultan significativos y permiten establecer cambios y continuidades entre las dotes en la primera mitad del siglo XVIII -en donde no se hallan manifestados ni dinero ni instrumentos de débito- y aquellas que se otorgaron en la segunda mitad del siglo y principios del XIX[47]. En que respecta a los cambios, podemos mencionar el cambio en la distribución de los bienes debido al notable incremento del “dinero” en las dotes. Como ya lo explicamos, tiene relación con los cambios en la producción y circulación manifestados en el espacio debido a la reactivación de la producción minera en el Alto Perú, que motivó una mayor liquidez monetaria. En consecuencia, la presencia de una mayor cantidad de dinero en las dotes estaría denotando una mayor presencia del mismo en los patrimonios familiares. De acuerdo a la situación planteada anteriormente de reactivación de la producción, es posible explicar el porque no se han transferido “bienes inmuebles rurales” en las dotes. Dados que éstos eran destinados a la explotación económica por los miembros de las familias notables, no resultaba oportuno el desmembramiento de los mismos, puesto que la reactivación mencionada les permitía beneficios. En lo que se refiere a las continuidades, se observa a través de los indicadores que hubo una hegemonía de los bienes que formaban parte de “ajuar de la novia”, lo que corrobora lo dicho respecto a las dotes como mecanismo destinado a reforzar las diferencias entre los sexos y por ende, la exclusión de las mujeres.

Una realidad contrapuesta fueron las dotes entregadas por la nobleza limeña del siglo XVIII, en las que se observa una mayor presencia de propiedades inmuebles -casas en la ciudad, quintas, huertas, chacras o haciendas-, alhajas y mobiliario. Al respecto, Rizo Patrón señala que la elevada presencia de ropa en las dotes fue una característica de las élites provinciales sin mucha fortuna[48]. Esto se comprueba con los datos referidos a la sociedad sanjuanina colonial -provincia de Cuyo-, en la que se observan similares características a las señaladas por Rizo Patrón para el caso limeño; según Fanchin, a excepción de las mujeres de élites -que predominantemente recibían propiedades inmuebles, alhajas y esclavos-, la mayoría de las mujeres sanjuaninas recibieron sólo la ropa de su uso[49]. Una situación similar a la indicada por Fanchín y Rizo Patrón, es la que observó López Beltrán en La Paz del siglo XVII. Allí, no hubo grandes concesiones de tierra entre los bienes dotales y tampoco se hizo con frecuencia, sólo una tercera parte de los documentos estudiados se cedió inmuebles rurales. Ello se podría atribuir, como en el caso de las familias notables de Salta, al hecho de que las propiedades productivas como las haciendas, los obrajes o las minas fueron de preferencia conservadas para los hombres[50].

Como lo hemos visto, las dotes otorgadas por las familias notables estuvieron compuestas principalmente por una elevada presencia del “ajuar de la novia” (31%). Esta característica corrobora las opiniones de Rizo Patrón, respecto a la composición de las dotes otorgadas en las provincias de interior y nos indica sobre la modestia de los patrimonios de las familias salteñas; esto se explica, por un lado, por su condición periférica y de frontera de los centros administrativos y económicos y, por otro lado, por la base económica -agrícola/ganadera-, cuya renta diferencial no se comparaba a las obtenidas en la esfera de producción minera o del comercio monopólico limeño o mexicano.

Como ya se dijo con anterioridad, queda claro en los casos analizados entre 1751 y 1826 que la función de la dote no sólo era la de aportar un capital inicial a la nueva pareja, que era reducido sólo al “trousseau ”, sino de reforzar una identidad de género femenino ya construida por procesos previos de socialización. En consecuencia, lo conveniente es agregar que la presencia mayoritaria de bienes que correspondían al “ajuar” de la novia nos indican que:

a) las familias incluyeron en las dotes objetos improductivos posiblemente de manera estratégica, puesto que los bienes económicamente importantes –aquellos que permitían una renta diferencial como la tierra- eran los que les permitirían salvaguardar su patrimonio y, en consecuencia, el linaje;

b) el hecho de que el gran porcentaje de bienes que componían las dotes estaban relacionados con el “ajuar de la novia” nos indica respecto a la condición de inferioridad jurídica de las mujeres, quiénes fueron vistas con fines de establecer alianzas de tipo familiar que terminaban beneficiando a los hombres de las familias. Desde esta perspectiva, las mujeres no fueron vistas como actores sino como parte del núcleo patrimonial que permitiría a largo plazo beneficios materiales. De allí que se explica la necesidad de moldear actitudes, comportamientos, sexualidad y cuerpo de las mismas, que se construyen en función de las expectativas de la dominación masculina y;

c) las dotes contribuyeron a forjar las identidades de género. Ello significa lo siguiente: la gran proporción de bienes correspondientes al “ajuar de la novia” transferidos en las dotes tuvo relación con estrategias de reproducción de las familias de élite, pero además con un modo de establecer identidades de género a partir de referencias como los bienes que permitieron establecer diferencias sexuales. Así, por ejemplo, mientras que a las mujeres les correspondió aquellos bienes relacionados con la feminidad, a los varones, en cambio, les tocaba aquellos bienes productivos que transferidos mediante herencia reforzaban su masculinidad. De esa manera, a través de la transferencia de bienes mediante las dotes y la herencia, se impuso una jerarquía genérica.

 

 

            4. De los efectos de la guerra por la independencia en las dotes matrimoniales: una aproximación

 

            Para fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX, otros serán los elementos que definirán la distinción entre los miembros de la sociedad. Debido a las modificaciones operadas en el esquema de la administración borbónica, se comienza a vislumbrar una serie de cambios particularmente en el sector de la élite debido al ascenso al poder local de los comerciantes peninsulares y al proceso de reconversión del capital por el cual atravesaron algunas familias tradicionales de Salta[51]. Es en este período, en donde comienza a privilegiarse la riqueza de los comerciantes, quienes por medio de las alianzas por matrimonio lograron acceder a los cuadros del poder político local (Cabildo) y a las ventajas de pertenecer a una red social compuestas por los vecinos tradicionales y por los nuevos comerciantes[52].

            En relación a las transformaciones operadas a nivel de las interacciones entre los sexos, se puede argüir que dada la Real Pragmática y