GOBIERNO DE LA PROVINCIA DE SALTA

 

______________________

 

 

 

Boletín del

 

Instituto Güemesiano

 

de Salta

 

 

Nº 29 - 30

 

Años 2004 – 2005

 

______

 

 

 

 

DIRECTOR DE PUBLICACIONES

MPN Rodolfo Leandro PLAZA NAVAMUEL

 

 

 

 

 

 

SALTA

REPÚBLICA ARGENTINA

2006

 

 

 

 

 

INSTITUTO GÜEMESIANO DE SALTA

España 730 (ex casa del general D. Martín Miguel de Güemes)

Teléfono 054 – 0387 – 4215568

(4.400) Salta, Capital  ·  República Argentina

 

 

 

 

 

AUTORIDADES DE LA

PROVINCIA DE SALTA

 

 

 

I·

 

Gobernador

Juan Carlos ROMERO

 

Vice Gobernador

Walter Raúl WAYAR

 

Vice Presidente 1º de la Cámara de Senadores

Mashur LAPAD

 

Presidente de la Cámara de Diputados

Santiago Manuel GODOY

 

Presidente de la Corte de Justicia

Guillermo Alberto POSADAS

 

Ministro de Gobierno y Justicia

Víctor Manuel BRIZUELA

 

Ministro de la Producción y el Empleo

Sergio CAMACHO

 

Ministro de Educación

María Ester ALTUBE

 

Ministro de Salud Pública

Alberto DÍAZ LEGASPE

 

Ministro de Hacienda y Obras Públicas

Rodolfo Fernando YARADE

 

Secretario General de la Gobernación

Néstor Javier DAVID

 

Secretario de la Gobernación de Seguridad

Gustavo Adolfo FERRARIS

 

Secretario de la Gobernación de Turismo

Bernardo RACEDO ARAGÓN

 

 

 

 

 

 

 

INSTITUTO GÜEMESIANO DE SALTA

(Creado el 17-6-72. Decreto Nº 5042/1972)

 

 

 

I

 

CONSEJO DIRECTIVO

(2005 – 2008)

 

 

Presidente

Ercilia NAVAMUEL

 

Vicepresidente

Jorge Virgilio NÚÑEZ

 

Secretario General

Federico NÚÑEZ BURGOS

 

Tesorero

Graciela del Valle MUÑOZ

 

Vocales

Rodolfo Leandro PLAZA NAVAMUEL

Narciso Ángel FABBRONI

Félix Rodrigo BRAVO HERRERA

Darío WAYAR NÚÑEZ

 

 

Director de Publicaciones

Rodolfo Leandro PLAZA NAVAMUEL

 

Subdirector de Publicaciones

Federico NÚÑEZ BURGOS

 

 

 

 

            El Consejo Directivo del Instituto Güemesiano en su reunión del mes de julio de 2003 resolvió instituir un Reglamento de Publicaciones. Solo se publicarán las disertaciones y artículos inéditos vinculados a los objetivos del Instituto, el ambiente socio cultural e histórico durante la gesta Güemesiana; a la vida y obra del general Martín Miguel de Güemes y de quienes lo acompañaron en la lucha por la emancipación americana. Asimismo, el Consejo Directivo seleccionará el material a publicarse, sin que ello libere a cada autor de su responsabilidad intelectual y científica. La extensión de los trabajos no debe superar las 25 páginas en papel A4, letra Times New Roman, en cuerpo 11, escritos en procesador de texto Word 6.0 o compatible. Los mismos se deberán entregar en tiempo y forma, y se acompañarán en una copia impresa y en diskette. Deben contener fuente documental y/o bibliografía, citas y notas al pie de página, numerándoselas en el texto.

            Nota: La sola presentación de los trabajos queda a exclusiva consideración del Consejo Directivo y no obliga su publicación.

 

 

 

PRESENTACIÓN

 

 

            El Instituto Güemesiano de Salta ofrece nuevamente, a través de su Boletín correspondiente a los períodos 2004 y 2005, números 29 y 30, abundante material dirigido a los estudiosos, investigadores y profesionales, como así a estudiantes e interesados en general sobre temas históricos, un informe de las actividades, actos académicos, homenajes y variados ensayos de investigación y artículos de nuestros académicos, socios y colaboradores.

            Una institución como ésta, con más de 30 años de presencia en la Provincia de Salta, cuenta con innumerables proyectos y bregamos por que puedan concretarse e incluso acrecentar el número de sus publicaciones.           Por lo pronto, el Instituto tendrá este año la satisfacción de contar con una página web, merced a la Cámara de Diputados y al jefe de la Web Institucional de la Cámara, José de Guardia de Ponté, que con su empuje está haciendo posible esta iniciativa de nuestro Consejo Directivo, encaminado a difundir con mayor alcance sus actividades y, lo que es más importante, la extraordinaria gesta güemesiana.

            La presente obra reúne la siguiente compilación: como inicio de las actividades en 2004, ensayo sobre San Martín y Güemes en la historia y el destino de América, de Andrés Mendieta; homenaje sobre el 7 de junio, de Mirian Violeta Gutiérrez; erudito trabajo titulado La estrella de Salta, de Antonio Sorich; participación en el 2º Febrero Güemesiano de Narciso Fabbroni y Ercilia Navamuel, con los artículos Martín Miguel de Güemes héroe Nacional y Cultura de la Independencia, respectivamente. Asimismo, en sesión pública expusieron Ercilia Navamuel sobre doña Benita Campos, y Marta de la Cuesta Figueroa sobre el padre del general Güemes. En la sección de Investigaciones y Artículos, se incluye un ensayo de Rodolfo Leandro Plaza Navamuel sobre protagonistas de la gesta güemesiana, y se cierra el año con la Memoria Anual 2004 que presentó Ercilia Navamuel.

            Los actos académicos de 2005 se abren con la presentación del Boletín Nº 27-28 del Instituto a cargo de Rodolfo Leandro Plaza Navamuel, y posteriormente habló Ercilia Navamuel sobre el natalicio de Güemes; por su parte Matías Jorge disertó respecto de San Martín y Güemes en la campaña libertadora; más tarde se cumplió el homenaje al Héroe Gaucho en la Plaza Belgrano de Salta a cargo de Graciela del Valle Muñoz; en sesión pública Jorge Virgilio Núñez habló sobre El Poncho, una prenda de uso tradicional en toda América. José Fadel cuenta cómo nació “La guardia bajo las estrellas”; Ercilia Navamuel escribe sobre El Chamical, uno de nuestros más preciados lugares históricos. En la sección de Investigaciones y Artículos Nº 30 del Boletín, se incluye un trabajo de Jorge Amado Skaf y otro de Mirian Violeta Gutiérrez. Concluye el año Ercilia Navamuel con la Memoria Anual 2005.

            De esta manera, pues, mientras preparamos el Boletín Nº 31, seguimos empeñados en este quehacer de contribuir a recuperar el patrimonio histórico, que es la raíz fundamental de la tradición y de la raigambre patria.

 

Salta, 5 de abril de 2006

 

                                                                                   Rodolfo Leandro Plaza Navamuel

                                                                                            Director de Publicaciones

 

 

 

 

 

 

Nº 29

 

AÑO 2004

 

(PRESIDENCIA ANDRÉS MENDIETA)

 

 

 

HOMENAJES

 

DE LA

 

ACADEMIA GÜEMESIANA

 

 

I

 

 

SESIÓN PÚBLICA DE LA ACADEMIA GÜEMESIANA

 

 

El 8 de febrero de 2004

 

            El Instituto Güemesiano de Salta realizó su sesión pública el 8 de febrero de 2004, en la casa donde habitó el general don Martín Miguel de Güemes en oportunidad de conmemorarse el 219º aniversario del natalicio. El presidente del Instituto don Andrés Mendieta disertó sobre “José de San Martín y Martín Güemes en la historia y el destino de América”.

 

 

JOSÉ DE SAN MARTÍN Y MARTÍN GÜEMES

EN LA HISTORIA Y EL DESTINO DE AMÉRICA

 

 

Andrés MENDIETA ·

 

 

            Las cartas y los apuntes de los ilustres protagonistas de nuestra historia, de literatos, vates, intelectuales, virtuosos, sacerdotes y estadistas son el vital dispositivo para dilucidar su personalidad y, como así, la trama de los acontecimientos en medio de los cuales habitó.

            Las cartas, sobre todo, contienen los pensamientos, el apasionamiento, las debilidades y los temores; los deseos pequeños y grandes de cada uno de los personajes. Me había ilusionado valerme de algunos de estos caminos pero me obligué a trabajar con algunos tropiezos.

            Les manifiesto el porqué. El doctor Luis Güemes alentador de la obra “Güemes Documentado” –trabajo que está revelado en 12 tomos- explica la causa de la nimiedad de las comunicaciones producidas entre San Martín, en su campaña al Perú y Güemes, Gobernador de Salta y a la vez General en Jefe del Ejército de Observación.

            El autor de la citada obra -que cuenta con más de seis mil páginas- tan requerida por los estudiosos del proceso de la guerra por la Independencia Argentina y de Sudamérica, comenta que Domingo Güemes –nieto del General-, en 1873, “prestó papeles (cartas, proclamas y oficios, entre otras cosas) a Vicente Fidel López, a los efectos que este los aprovechara para su ensayo Revolución Argentina, que venía divulgando por entregas en la Revista del Río de la Plata, parte de los cuales fueron devueltos en 1905 por Lucio Vicente López, nieto del historiador”[1].

            Más adelante el mismo autor, como testimonio de lo exteriorizado precedentemente, hace referencia a lo puesto de manifiesto por el doctor Vicente Fidel López cuando manifiesta en sus textos:

            1. “San Martín miraba a Güemes con una predilección marcadísima. Siempre mantuvo con él una correspondencia muy honrosa y admirable: e hizo grandes empeños para que el Gobierno de Buenos Aires le diese una base de ejército con el que entrara en el Alto Perú al mismo tiempo que él iba por el Pacífico sobre Lima. Tengo documentos que emplearé más adelante” (Revista del Río de la Plata, año 1873, tomo VII, pág. 407, y Revolución Argentina, año 1881, tomo II, pág. 71).

            2. Asimismo el historiador López en otro escrito asegura que: “el general San Martín, que en cuanto a conocimiento de hombres jamás se equivocaba, miró siempre a Güemes con verdadero afecto y con tanta estimación, que fue uno de los primeros a quienes le escribió de su propia mano anoticiándolo su grande victoria del llano de Maipú”. (Historia de la República Argentina, año 1887, tomo VI, pág. 570)[2].

            En este acto de recordación del 219º aniversario del nacimiento de un venerado hijo de Salta y por que no decir de la nación misma, el general Don Martín Miguel de Güemes, he de referirme sobre el tema: “San Martín y Güemes en la historia y el destino de América”.

            Revivir el pasado es darle nuevo dinamismo. Me exige explicarlo como fue, con una expresión y pensamiento sobre estos dos grandes de la nacionalidad que no sólo estaban unidos por una férrea amistad que había nacido en 1813 cuando am­bos se encontraban en Buenos Aires, sino también, por lazos familiares.

            Mateo Escagedo Salmón en sus “Solares Montañeses, Índice de montañeses ilustres y Crónica de la Provincia de Santander” cuenta que don Pedro de Cevallos, el primer virrey del Río de la Plata cuando se hallaba en Cádiz organizó una expedi­ción, en 1777, de la que participaron José Manuel Bustillos y Cevallos, Manuel de Escalada Bustillo de Cevallos y Gabriel de Güemes Montero –padre del prócer- junto con Antonio José de Escalada, quien después fuera suegro de José de San Martín. José Manuel Bustillo y Gabriel de Güemes Montero eran parientes entre sí.

            Aquí cabe agregar que José Manuel Bustillo, en la Capital del Virreinato re­vistaba como teniente del Cuerpo de Patricios bajo el mando de Cornelio Saavedra, se preocupaba de entregar al cadete Güemes la mensualidad que le enviaba su pa­dre, don Gabriel.

            No es errado pensar que San Martín tenía conocimiento sobre Salta por cró­nicas hogareñas. La madre del prócer, doña Gregoria Matorras, llegó a América pro­cedente de Santander acompañada por su primo hermano don Gregorio Matorras quien, entre 1769 a 1775, se desempeñó como Gobernador Intendente de la provin­cia de Salta del Tucumán. Durante su gestión fundó la reducción de Nuestra Señora de las Angustias que sirvió de base para la fundación de San Ramón de la Nueva Orán, en 1794, la última ciudad fundada por los españoles en tierra americana.

            También Gregorio Matorras se preocupó en ampliar y consolidar la conquista española hasta que encontró a la muerte mientras recorría un pueblo indígena en Ortega, que hoy pertenece a territorio salteño.

            Por lo revelado anteriormente no hay dudas que San Martín no ignoraba las acciones de Güemes en su descollante actuación como guerrero demostrada du­rante los años 1806 y 1807 durante las invasiones inglesas y, posteriormente, en 1810, 1811 y 1812; vale decir, desde el momento mismo que se conoció la destitu­ción del virrey Marqués Rafael de Sobremonte y, después de producido el primer grito de libertad, estuvo protegiendo la puna jujeña para evitar el ingreso o la fuga de los contrarrevolucionarios y por haber dado el primer triunfo de las fuerzas patrióti­cas en los campos de Suipacha (hoy Bolivia), el siete de noviembre de 1810.

            Situémonos ahora en Buenos Aires. Año 1813, a fines diciembre. Las armas de la patria al mando del general Manuel Belgrano habían experimentado una deli­cada adversidad en los campos de Vilcapugio y Ayohuma desastres, que al decir por Vicente López, después de sus victorias en los campos de Tucumán y Salta inició una nueva campaña al Alto Perú “sin fuerzas suficientes para dominar a ejércitos disciplinados y donde la población en general simpatizaba con los realistas”.

            Ante el peligro que estas derrotas causaran un golpe mortal a la tan anhelada emancipación americana, el Triunvirato resolvió una expedición de auxilio que debía robustecer la tropa que en esos momentos se replegaba hacia Jujuy y Tucumán.

            La medida se concretó el 3 de diciembre de 1813 al designar al coronel de Granaderos a Caballo José de San Martín para marchar al frente de un ejército auxi­liador del Perú y llevar como misión destituir en ese cargo al general Belgrano.

            Para esta campaña San Martín convocó integrarse a Martín Miguel de Güe­mes al regimiento que debía partir hacia el norte por los siguientes motivos de fácil interpretación: por ser el prócer nacido en Salta; por ser el único oficial patriota co­nocedor de estas regiones y por su contacto con los gauchos salteños, jujeños y ta­rijeños desde su más tierna infancia. Muchos historiadores no se apartan de la tesis que ambos próceres ya habían conversado sobre la expedición libertadora.

            El apoyo del Gobierno a la Expedición del Perú partió de Buenos Aires a fines de diciembre de 1813 al mando de San Martín para hacerse cargo del ejército, de acuerdo a la Historia del Regimiento Granaderos a Caballería.

            Con anterioridad, el 6 de diciembre de 1813, el teniente coronel Martín Miguel de Güemes se dirigió al gobierno de Buenos Aires en los siguientes términos: “Con­siguiente con mis sentimientos, y no pudiendo mirar con indiferencia los peligros de la patria, me ofrezco a partir bajo las órdenes…”[3] del coronel de Granaderos José de San Martín.

            Por su parte el ya ascendido coronel San Martín al grado de Mayor General y como jefe del mismo se dirigió al director Gervasio Antonio de Posadas expresán­dole: “El teniente coronel don Martín Güemes lo creo sumamente útil a la expedición auxiliadora del Perú que vuestra excelencia ha puesto a mi cargo; la opinión y con­cepto de este oficial y sus servicios constantes por la causa me hacen interesarme con vuestra excelencia a fin de que su solicitud tenga el éxito que solicita”[4].

            Aquí hay una muestra más de afecto que “San Martín trabó con Güemes, ver­dadera e imperecedera amistad, que son efectivas entre caracteres altamente dota­dos de grandes calidades públicas. Se consagraron, de uno a otro, una estimación justificada por la ilustre y gloriosa carrera del uno y por la lealtad patriótica del otro; y si fue gloria del caudillo de Salta comprender desde entonces lo que debía ser San Martín, no menos honra fue en este, comprender a su vez todos los servicios extra­ordinarios con que el otro iba a contribuir más tarde a su gloriosa empresa de tra­montar los Andes, y de salvar la independencia del Plata, de Chile, del Perú, del Ecuador, en Chacabuco y en Maipú, en Lima y en Pichincha”[5].

            El 17 de enero de 1814 José de San Martín estaba en Tucumán y el 20 se encontró con Belgrano en las inmediaciones de Yatasto y con el correr de las horas se hace reconocer como jefe del Ejército del Norte. Un mes más tarde Güemes arribó a Tucumán al frente de efectivos del Regimiento número 7 de Infantería (Gra­naderos de Terradas o de Fernando VII), retraso que estuvo originado por su interés en cobrar sueldos pendientes de pago como agregado al Estado Mayor del Ejército. Ya se lo había promovido al grado de teniente coronel del Regimiento de Caballo. Días después a Güemes se le asignó las tareas como jefe de las avanzadas del Pa­saje y, con posterioridad, en 1820, se lo designó General en Jefe del Ejército de Ob­servación.

            Güemes volvió al teatro de sus hazañas en la vasta región del Alto Perú, Ju­juy y Salta, o sea por el norte; mientras que San Martín lo haría por el oeste. Así co­menzaba a materializarse el plan continental.

            En cuanto al ejército norteño que “había perdido sus fuerzas pero no su mo­ral” el primer acto del Gran Capitán “fue poner al día los pagos, valiéndose de una necesaria malversación. Dispuso, además, de 36 mil pesos en plata y oro que se traían de los caudales potosinos y ya habían sido ingresados a la Tesorería General y dispuesto por el gobierno”.

            Ordenó que pasasen a la Caja Militar, y pagó los servicios y salarios atrasa­dos. Como el gobierno le pidió explicaciones, San Martín contestó que tenía a su frente “los tristes fragmentos de un ejército derrotado; un hospital sin medicina, sin instrumentos, sin ropas, que presentan el espectáculo de hombres tirados en el suelo que no pueden ser atendidos en el suelo que no pueden ser atendidos del modo que reclama la humanidad y sus propios méritos. Mil clamores por los sueldos devengados”[6].

            El Libertador por aquel entonces padecía de “perder sangre por la boca” que originara cierta preocupación entre los oficiales bajo su mando. Este padecimiento lo obligó a San Martín abandonar la campaña hacia el Alto Perú para poner en marcha su Plan Continental el que será abordado más adelante.

            A partir de acá sólo me referiré al tema escogido para esta charla como “San Martín y Güemes en la historia y el destino de América” renunciando distraer vuestra atención abordando temas ajenos, entre otros, como los conflictos internos, iniciados en 1813, y que paulatinamente se fueron agudizando. También al proceso político y la pretendida salida constitucional.

            ¿Cuál sería el plan estratégico de San Martín para concretar sus ideales? En primer lugar estimaba que a los realistas se debía atacar por dos frentes. El primero a cargo de Güemes tratando de hostilizar y retirar a los ejércitos acantonados en el Bajo y Alto Perú (Lima, Arequipa, Tacna) hasta llegar a Lima –dominio hispano en Sudamérica y aparente punto culminante de la guerra- tras andar millares de kiló­metros por tierra, avanzando por poblados en gran parte seguidor a los imperialistas.

            El oeste, escogido por San Martín, era cruzando la cordillera de los Andes para llegar a Chile considerada por él como la más factible. Con un ejército, adecua­damente equipado y disciplinado, debía ayudar a consolidar la revolución chilena, que todavía no había sido vencida. En Mendoza reorganizar el ejército apto para hacer una realidad el plan continental. Desde Chile, dominando el mar, podía mar­char al Perú con barcos ingleses y norteamericanos que se podían adquirir, tal como se hizo para tomar Montevideo.

            Aprovechando la estratégica inglesa contra Napoleón Bonaparte, se harían desembarcos por sorpresas en diferentes zonas. Si el ejército realista que acudía era más fuerte, volvían a embarcarse y desembarcar en otro punto. De ese modo, hostigaban al enemigo y se producía la insurrección popular.

            En síntesis el plan consistía en embestir por el Oeste y proteger el Norte hasta concluir con el encuentro de ambos ejércitos en Lima. Buena parte de este plan descansaba en la supuesta capacidad de los milicianos con Güemes a la cabeza y así mantener a raya a los invasores. Es decir, para el éxito del plan san­martiniano la frontera norte no debía ser franqueada, mientras San Martín preparaba su ejército de los Andes.

            Me refería a la confianza de San Martín en los combatientes bajo el mando de Güemes. Con respecto a los gauchos el general español Buenaventura Andrés Gar­cía Camba dice en sus “Memorias”: “Al invadir nuestras tropas la provincia de Salta los enemigos se habían replegado a Tucumán, obligando a retirarse allí a todas las familias más señaladas por sus opiniones realistas, y haciendo conducir al mismo punto cuantos ganados y víveres los fue posibles. De cuando en cuando se acerca­ban a Salta algunos grupos de gauchos, sostenidos por (el Regimiento de) Dragones mas regularizados, a las ordenes todos de Güemes, un vecino notable de la ciudad, y con la habilidad suma interceptadas las comunicaciones de nuestros cantones y estorbaban la introducción de víveres en ellos. Era de todo punto indispensable em­plear fuerzas proporcionadas que ahuyentaran a los intrusos aprovechando las lec­ciones que ofrecían los descalabros experimentado por el escuadrón de partidarios a causa de la demasiada confianza con el que el coronel Castro le empleaba en reco­rrer el campo dividiéndolo en cortos destacamentos los cuales asechados por el enemigo eran cargados de improviso por otros mejores montados y casi siempre destrozados o hechos prisioneros”[7].

            Güemes aceptó la responsabilidad de tamaña empresa y muestra de ello son las acciones de guerra en que tomaron parte sus escuadrones desde 1814 hasta 1820, se puede enunciar: Cotagaita, Tupiza, Carachimayo, Tarija, Livi-Livi, Moraya, Mojó, Sococha, Itahú y Rejará, en el actual territorio boliviano; Yavi, Pumahuasi, Rinco­nada, Puesto de Marqués, Colpayo, Abra Pampa, Puesto Grande, Cochinota, Negra Muerta, Humahuaca, Huacalera, Tilcara, Maimará, Tumbaya, Volcán, León, San Pedrito, La Tablada, Jujuy, Río Chico, Palpalá, Coraya y Severino, en Jujuy; mientras que en nuestra provincia en Caraparí, Baritú, Santa Victoria, Toldos, Acoyte, Iruya, San Andrés, Orán, Abra de Zenta, Río Piedras, Los Sauces, La Caldera, Campo Santo, Cobos, San Bernardo, Cabeza del Buey, San Lorenzo, La Silleta, Rosario de Lerma, Cerrillos, Sumalao, El Carril, Chicoana, El Bañao, Sauce Redondo, La Viña, Guachipas y Salta[8].

            Las acciones de la guerra gaucha son más que suficiente para demostrar la valentía puesta por salteños, jujeños y tarijeños para rechazar las invasiones de los imperialistas que pretendían avanzar hacia Córdoba y desde allí llegar a Buenos Aires y así hacer fracasar la gesta revolucionaria con el apoyo de los realistas del litoral y Montevideo. Pero para ello Tarija, Jujuy y Salta quedaron sumamente empo­brecidas por afrontar los gastos de la guerra.

            En 1815 el Cabildo de Jujuy al conocer que Güemes había sido elegido gober­nador de la Intendencia de Salta del Tucumán se pronunció expresando so­bre “tan acertada elección en tan digna persona…, ciudadano servidor a la patria que ha expuesto su pecho al rigor del enemigo desde los principios de nuestra regenera­ción política hasta el último combate que él ha dado en la acción de Puesto Grande; ha sido un libertador de las ciudades de Salta y de Jujuy…”[9].

            En ese mismo año en oficio dirigido al Director Supremo Ignacio Álvarez Tho­mas, le manifiesta: “Aquí en esta provincia de Salta tiene vuestra excelencia cuatro a cinco mil campeones abrazados con el sagrado fuego de la libertad de la patria, y altamente entusiasmados con el patriotismo más puro e incorruptible. Están acos­tumbrados a vencer… El Perú, que decía (su virrey Fernando de) Abascal lo tenía cerrado con tan fuertes y gruesas cadenas que ni las fuerzas de Hércules podría quebrarlas, las rompieron (los gauchos) como debilísimas tela de araña…”[10].

            En 1819 en un bando dirigido a los pobladores de Jujuy señala que estaba “…para defender los sacrosantos derechos de la Patria con su vida e intereses y obedecer respetuosamente a sus leyes y magistrados (…) dispuesto a tomar las ar­mas y marchar en defensa de la Nación a los destinos que se la señalaren”.

            También supo rechazar en varias oportunidades prebendas que le ofrecían tanto para él como para su familia. Sólo basta considerar uno de sus renunciamien­tos cuando le dice a Pedro Antonio de Olañeta: “No quiero favores en perjuicio de mi país; éste ha de ser libre a pesar del mundo entero… Nada temo porque he ju­rado sostener la independencia americana y sellarla con mi sangre”.

            Desgraciadamente, Güemes no pudo llegar a Perú por tener que afrontar a los adversarios internos que defendían intereses personales y a la entrega de éste al enemigo para que lo matasen. Y así fue. Güemes entró a la inmortalidad el 17 de junio de 1821 tras diez días de agonía.

            Como un reconocimiento del gobierno nacional al accionar de Güemes en pos de la emancipación americana, a través de una ley surgida en el Congreso de la Nación, fue declarado el 17 de junio como “Día de la Libertad Latinoamericana”.

            Aquí cabe una acotación: en el calendario escolar de la Nación no figura este homenaje, pese a ser una ley nacional. Una vez más hay quienes siguen ignorando al General Don Martín Miguel de Güemes en su verdadera dimensión como un pa­triota y un forjador de la independencia americana.

            A continuación me referiré al general José de San Martín, aquel que dijo: “Di­vididos, seremos esclavos; unidos estoy seguro que los batiremos. Hagamos un es­fuerzo de patriotismo, depongamos resentimientos particulares y concluyamos nuestra obra con honor”.

            “No nos ensoberbezcamos con las glorias y aprovechemos la ocasión de fijar la suerte del país de un modo sólido y tranquilo”. “Los soldados de la Patria no cono­cen el lujo, sino la gloria”. Os ruego que aprendáis a distinguir los que trabajan por nuestro bien, de los que meditan vuestra ruina”. No os expongáis a que los hombres de bien os abandonen al consejo de las ambiciones. “Nada debe ocuparnos sin el objeto grande de la independencia universal”.

            Sobre esta insigne figura sería hasta imposible presentarla en algo nuevo. En algo insólito. Se lo quiso presentar, con alguna especulación, como un agnóstico, un hom­bre carente de fe, pero la historia se encargó de mantenerlo en el pedestal de la in­mortalidad heroica.

            Si San Martín desarrolló su gesta en los países del Pacífico, Artigas por su parte dejó imborrable memoria en los del Atlántico, Martín Miguel de Güemes lo hizo custodiando las fronteras lo que en aquel entonces comprendía la Gobernación de Salta del Tucumán que abarcaba parte del Alto Perú, hoy Bolivia.

            Respetada audiencia:

            Afortunados son ustedes tributar este homenaje a: José de San Martín, Martín Miguel de Güemes, a la par de tantos prohombres de la Patria que desde el firmamento están contemplando junto a vuestros milicianos, soldados y gauchos la gran nación americana que tanto soñaron.

            Ustedes, para llegar a la paz y libertad que estamos gozando, debieron derramar sangre para llenar todos los surcos que abristeis para defenderos de agresiones y agravios. Que luchasteis, sin tener mayoría de edad, primero contra los ingleses, luego con los españoles, portugueses, brasileros y hasta con propios americanos que desoían el Grito de Mayo de 1810. Pero todo, para afirmar nuestra independencia.

            Con esta evocación a los grandes de la nacionalidad quiero hacerla extensiva a las mujeres que prestaban su colaboración en el afiebrado quehacer la guerra entregando a sus esposos e hijos para la lucha.

            Finalizo, señoras y señores, exclamando que cada uno, en el lugar que nos toque actuar, volvamos nuestros ojos al pasado para recoger el mensaje de nues­tros próceres en vigencia eterna.

 

II

 

 

HOMENAJE AL GENERAL GÜEMES

EN EL LUGAR DONDE FUE HERIDO

 

 

El 7 de junio de 2004

 

 

            El Consejo Directivo del Instituto Güemesiano, organizó el 7 de junio de 2004 y como todos los años en la Plaza Belgrano de Salta, el acto público de homenaje a Güemes con motivo del aniversario de la muerte del héroe. El discurso estuvo a cargo de nuestra socia colaboradora, profesora Mirian Violeta Gutiérrez.

 

 

LA EMBOSCADA DEL 7 DE JUNIO

 

 

Mirian Violeta GUTIÉRREZ

 

 

 “La fatídica noche del 7 de junio de 1821, perdurará en la

memoria de todos los hombres y mujeres de la Patria

 

 

            Una herida mortal había detenido el tiempo, sin nada más, para contemplar acongojados los sucesos por venir, eran tiempos de guerra, los ecos de libertad vendrían de los hombres de Mayo de 1810, pero sería el general don MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES QUIEN MAS SUPO DEFENDER CON ÍMPETU Y FUERZA LA LIBERTAD Y LA INDEPENDENCIA DE LAS PROVINCIAS.

            Las milicias gauchas fueron sus soldados leales hasta la muerte. Ya en el concierto de las acciones, desplegó una brillante estrategia militar digna de admiración por los soldados extranjeros que no podían entender tanta valentía de aquellos hombres despojados de todo menos de su ansia de libertad.

            El antes y el después de su muerte a llenado las páginas de numerosos libros de historia, el porqué y el cómo seguirán generando controversias de lo que pudo ser y no fue, los confusos hechos sólo demostrarían la triste realidad: EL GENERAL MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES FUE HERIDO, una bala mortal y traidora había atravesado el tronco de su cuerpo.

            Con la complicidad de la noche, el coronel José María Valdés, llamado “El Barbarucho”, descendía de las serranías de los Tacones para entrar en la ciudad con la más absoluta vigilia, de allí prepararía la emboscada, tomando las dos bocacalles próximas a la plaza mayor de la ciudad, lugar donde se apostarían las tropas realistas.

            Al grito de ¡quién vive, y al responder la Patria!, una descarga de balas puso en movimiento al General, quien con su pecho erguido y sable en alto avanza con gallardía y coraje, atravesando dos hileras de soldados pertrechados con fusiles y bayonetas, dejando atrás el estrepitoso ruido de espuelas, y galopando ferozmente en su corcel negro, la figura tenue se va perdiendo, sólo una bala perdida logra embestirlo.

            Aferrado al pescuezo de su caballo, se dirige a las lomas del cerro San Bernardo, en dirección al cuartel del Chamical, de allí la apresurada marcha de sus gauchos por defender a costa de su propia vida, LA VIDA DEL GENERAL que poco a poco se iba apagando, finalmente es conducido hasta la Cañada de la Horqueta, donde pasaría sus últimos días bajo la sombra de un cebíl colorado, para fallecer diez días después.

            Cuan noble misión la del general don Martín Miguel de Güemes, SUPREMO DEFENSOR DE LA LIBERTAD Y LA INDEPENDENCIA AMERICANA, que supo corresponder a los mandatos del general San Martín, quién como él abrazó el IDEAL SUDAMERICANO.

            Los intereses mezquinos por truncar las buenas acciones, dieron lugar a su propia derrota, ni Valdés, ni Pezuela, ni Aráoz, aquellos hombres de la Patria Nueva, no consiguieron despojarlo de tanta gloria, porque la luz de los héroes no se apaga, más bien es puro resplandor eterno….EL GENERAL NO HA MUERTO, SU PRESENCIA VIBRA EN CADA RINCÓN DE ESTA BENDITA TIERRA SALTEÑA.

            La gesta Güemesiana perdurará más allá del firmamento, para las generaciones de ahora y por venir, es nuestro deber que así sea, los que estamos aquí presentes lo saludamos mi General diciendo ¡MORIR POR LA PATRIA ES GLORIA!.

 

 

FUENTES CONSULTADAS

 

 

CORNEJO, Atilio: “Historia de Güemes”. 3°Ed. Talleres Gráficos Kodek, 1983.

GÜEMES, Luis: “Güemes Documentado”, Tomo 8 y 9, Ed. Ultra, Bs. As. 2002.

 

 

 

III

 

 

SESIÓN PÚBLICA DE LA ACADEMIA GÜEMESIANA

 

 

El 7 de junio de 2004

 

            En la sede del Instituto Güemesiano se llevó a cabo el acto académico, con disertaciones de la profesora Ercilia Navamuel, sobre la “Historia de la Capilla del Chamical”, cuya reseña incorporaremos en el punto V del Boletín Nº 30, correspondiente a los actos del 18 de junio de 2005, y del licenciado Antonio Sorich, sobre “La Estrella de Salta”. Las gauchas presentes cerraron el acto con la entonación de bagualas.

 

 

LA ESTRELLA DE SALTA

 

 

Antonio SORICH ·

 

 

            El 4 de Mayo, se cumple un nuevo aniversario de la Tercera Defensa de Salta. Histórico hecho que concluyó con la total derrota y retirada de las tropas españolas, iniciada al anochecer de ese glorioso día de 1817 (1). La tercera fue la mayor de nueve invasiones realistas, venidas desde el Alto Perú entre el año 1812 y 1822 (2). Invasión que se llamó “LA GRANDE”, por la impresionante cantidad de soldados arribados con ella – casi 7.000 hombres- de los cuales, 3.500 se habían distinguido por haber combatido y derrotado, nada menos que a Napoleón Bonaparte en Europa, y a Simón Bolívar en América. Al frente de “La grande” estaba el brillante General José de la Serna.

            La “Gran Invasión” tenía por objetivos:

            1° Derrotar a Martín Güemes, Gobernador Intendente de la Provincia de Salta, y Jefe del Ejército de Observación del Perú. Derrotar a Manuel Belgrano, Jefe del Ejército Auxiliar del Alto Perú (radicado en Tucumán) y distraer el propósito de San Martín (que se preparaba para cruzar a Chile, con el Ejército de los Andes).

            2° Articular su accionar, con los ejércitos realistas de Chile y Montevideo, para reconquistar Buenos Aires.

            3° Y volver a implantar el Virreinato del Río de la Plata.

 

            A fines de 1816, desde Tarija, se inició la Tercera Invasión realista.

            En Enero de 1817, la vanguardia invasora derrotaba en Yaví (territorio de la gobernación Intendencia de la Provincia de Salta, hoy Provincia de Jujuy) a las fuerzas patriotas; y el 6 de Enero, ocupaban la Ciudad de Jujuy (que era parte de nuestra Provincia). Enero 23: arribaban a la Ciudad de Jujuy, el Coronel Marquiegui y el General de La Serna. En los meses siguientes, en Jujuy se combatió sin tregua.

            El importante destacamento realista instalado en Humahuaca, sufrió una completa derrota frente a los patriotas, al mando del Coronel Manuel Eduardo Arias el 2 de Marzo de 1817, que aniquilaron a más de 400 hombres y tomaron numerosos prisioneros, armamentos, víveres, ganado, cabalgaduras y dos banderas del Regimiento Español N° 1.

            El 3 de Marzo, desde el cuartel principal en San Andrés (Dpto. Iruya) el Coronel Manuel Eduardo Arias, remitía carta al Gobernador Intendente de la Provincia de Salta Don Martín Güemes, detallándole los pormenores de la victoria obtenida y recomendando en ella, al Capitán Rodríguez, al Alférez Manuel del Portal, al Sargento José Ontiveros y al Capitán Juan Pablo Mariscal por su extraordinario arrojo. Los apellidos subrayados, y el firmante de la carta (Cnel. Arias) fueron los cinco héroes del glorioso “Triunfo de Humahuaca”. Razón por la que Güemes en oficio remitido a Belgrano (instalado en Tucumán) le certificaba el contundente triunfo y recomendaba el mérito de los oficiales destacados. Belgrano por su parte, comunicó esto a Pueyrredón, Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata (Bs. As.) quien en carta de regreso, solicitó a Belgrano proponga premios para los cinco héroes, y todos los que se hayan distinguido en el resonante triunfo.

 

 

I-       LA ESTRELLA POR EL TRIUNFO DE HUMAHUACA

 

 

Belgrano, a pedido de Pueyrredón, diseñó una Estrella Heráldica Militar (*) de cinco puntas, que coincidía con igual número de oficiales, convertidos en héroes por el glorioso triunfo de Humahuaca; y en carta del 10 de Abril de 1817, le propuso la condecoración por él diseñada. A cada héroe le correspondió además del ascenso, una medalla de oro en forma de estrella de cinco puntas, pendiente de una cinta celeste y blanca. En tanto que los restantes oficiales, recibieron idéntica medalla pero de plata; y los soldados, una cinta celeste con la inscripción “Humahuaca” en letras blancas, para lucir en la chaqueta (3).

 

Estrella y Cinta de Humahuaca

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Cada punta de la Estrella, representa un héroe, a saber:

José Gabriel Ontiveros

 

Juan Pablo Mariscal

 

Manuel Eduardo Arias

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


La Estrella por el triunfo de Humahuaca, fue la precursora en cuanto a la forma y significado de la siguiente Estrella Militar de seis puntas, que se concedió con motivo de la gloriosa Defensa de Salta.

 

·         LA GRAN INVASIÓN REALISTA Y TERCERA DEFENSA DE LA CIUDAD DE SALTA:

 

El 13 de Abril de 1817, el General de La Serna salió de la Ciudad de Jujuy, en dirección a Salta. Durante el trayecto fueron hostilizados permanentemente por las tropas de Güemes, pero su superioridad numérica era tal (casi 4.000 hombres) que el 15 de abril, a pesar de la tenaz resistencia y la intensa balacera, los realista tomaron la Ciudad de Salta. Güemes dispuso trasladar su cuartel de vanguardia al paraje de “El Bañado” (Dpto. Chicoana) para organizar sus milicias y dejar tropas volantes (grupos móviles) de “Infernales” y gauchos alrededor de la ciudad; quienes libraron numerosos enfrentamientos con los realistas, cada vez que salían de la ciudad en busca de víveres y ganado; en El Encón, Cerrillos, El Bañado, Chicoana, Quebrada de Escoipe, La Viña, El Carril y Rosario de Lerma; y en cada localidad citada, dos o más emboscadas tendidas por “Los Infernales” al paso de los godos, dieron como resultado, numerosos realistas muertos y heridos, la toma de gran cantidad de prisioneros, armas y ganado; a la vez de crear, el pánico entre las filas del enemigo.

 

·         LOS INFERNALES TOMAN LA CIUDAD POR ASALTO:

 

El 30 de Abril, el Campamento Volante de Vanguardia estaba en “Carbajal” (Dpto. Rosario de Lerma) desde donde Güemes remitió a Belgrano, un parte o informe comunicando el fracaso de 1.400 realistas, que salieron de la ciudad en busca de ganado, a los que infligió numerosas bajas y heridos; y en el que destacaba, el asalto a “Las Goteras” de la Ciudad de Salta (potreros o criaderos de caballos, próximos a la ciudad) con la toma de gran cantidad de caballos y mulas, municiones, fusiles y soldados prisioneros: resaltando la intrépida acción desplegada por el Comandante Pedro Zabala, el Sargento Mayor Apolinario Saravia, el Capitán Mariano Morales y el Comandante Luis Burela.

El 2 de Mayo, en oficio que Güemes remitió a Belgrano (en Tucumán) le detallaba el nuevo plan en marcha, en el que las acciones sobre la Ciudad de Salta, quedaban a cargo de los oficiales arriba citados, y del Sargento Mayor Juan Antonio Rojas, destacando la guerrilla que este último dio a los realistas, en las propias goteras de la ciudad.

El 2 y 3 de Mayo, “Los Infernales” cargaban sobre las tropas enemigas en acciones sorpresivas y simultáneas, ocasionando un desbande generalizado, con numerosos muertos y heridos, toma de armamentos, caballos y víveres.

Al atardecer del 4 de Mayo, el grueso de las tropas españolas se vio acosada por todas partes.

Agobiado por una lucha de permanentes emboscadas, desprovisto de víveres y medios de movilidad, y enterado que el general San Martín había cruzado a Chile, el General realista José de La Serna, inició la evacuación de Salta.

El ejército realista se dirigió a Jujuy, siendo cruelmente hostilizado por “Los Infernales” y las milicias gauchas, durante su penosa retirada. El día 5, Güemes comunicaba a Belgrano (en Tucumán) la retirada de los españoles. En tanto Belgrano, daba igual aviso a Pueyrredón (en Bs. As.).

El General de La Serna, último en ocupar el cargo de Virrey en el Perú, vencedor de Napoleón Bonaparte y de Simón Bolívar, había sufrido en Salta, la más humillante derrota de su vida militar.

En carta del 19 de Mayo, Belgrano comunicaba a Güemes, la enorme satisfacción de Pueyrredón dándole las más expresivas gracias para que las transmita a sus subalternos; y a la par que le informaba de su ascenso a Coronel Mayor, le solicitaba tener a la vista, un informe de los individuos que más se hayan distinguido.

 

II-    LA ESTRELLA POR LA DEFENSA DE SALTA

 

 

El ascenso de Güemes, significaba el reconocimiento a su alto heroísmo por la brillante Defensa de la Ciudad de Salta, como la de los hombres que bajo su mando, se habían distinguido por su valentía y arrojo.

       Los seis héroes de la gloriosa jornada del 4 de Mayo, fueron: el Coronel Martín Miguel de Güemes, los Comandantes Luis Burela y Pedro Zabala, los Sargentos Mayores Apolinario Saravia y Juan Antonio Rojas; y el Capitán Mariano Morales.

       Así como la Estrella heráldica militar por el “Triunfo de Humahuaca”, diseñada por Belgrano tenía cinco puntas (para significar el número de héroes distinguidos en la acción) “es lógico suponer que cuando el mismo Gral. Belgrano, propuso en premio por la Defensa de Salta una Estrella Heráldica Militar de seis puntas, la dibujó en el mismo estilo de la anterior que no es otro que el estilo propio de las condecoraciones” (4). En consecuencia, esta estrella de seis puntas, coincidía con el número de héroes, que sobresalieron durante la Tercera Defensa de Salta.

       Belgrano desde Tucumán, remitió a Pueyrredón en Bs. As. en carta del 10 de Noviembre de 1817 la propuesta de otorgar una Estrella de metal, y un escudo de paño blanco.

       Por Decreto Nacional del 28 de Noviembre de 1817, el Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata (hoy República Argentina) Gral. Martín de Pueyrredón distinguía al Gobernador Intendente de la Provincia de Salta Don Martín Güemes, y a los valientes defensores de la libertad, con una medalla con forma de una estrella de seis puntas: para Güemes toda en oro; los Comandantes y Oficiales los brazos de la Estrella en oro, y el centro de plata; y con pendientes de cintas celeste, para lucir en el pecho. En tanto que la tropa, recibió idéntica estrella (o escudo militar) realizado en paño blanco (un poco más grande que la estrella de metal) para lucir sobre el brazo izquierdo.

       Tanto la estrella de metal, como la de paño llevaban la inscripción: “AL MERITO EN SALTA” y en su centro “AÑO DE 1817” en letras celestes.

       Los Sargentos y Cabos, que también recibieron la estrella o escudo militar ejecutado en paño blanco, llevaban esa inscripción, los primeros en hilo de oro, y los segundos en hilo de plata (5) y (6).

 

ESTRELLA Y ESCUDO DE LA DEFENSA DE SALTA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Cada punta de la Estrella, representa un héroe, a saber:

 

 

       Martín Miguel de Güemes

 
 

 


 

 

Luis Burela

 

Pedro José Zabala

 

Apolinario Saravia

 

Juan Antonio Rojas

 

Mariano Morales

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


       Esta estrella hexagonal creada en 1817, tuvo trascendental importancia en 1860, porque al acuñarse las “Medallas Conmemorativas del Pacto de Unión y Jura de la Constitución Nacional” por parte de la Confederación Argentina, establecida en Paraná (Provincia de Entre Ríos) durante la Presidencia del Gral. Justo José de Urquiza se consagró esta estrella, pero en forma “SIMPLIFICADA” (mediante “síntesis geométrica” como se verá al pie) en Escudo de la Provincia de Salta”.

       Estrella que “cargaba” o llevaba sobre su centro, un “sol figurado” (sol con el rostro niño de Febo o Apolo) (7).

       De modo que la “Estrella de la Defensa de Salta”, es el origen de nuestro Escudo Provincial (8).

 

 Estrella Heráldica Militar de 1817

 

 

 

I

 
 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

Estrella Original de 6 puntas de “Picos Dobles”

 

 

 

 


SIMPLIFICADA EN 1860

 

 

 

 

II

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 


Convertida en Estrella de 6 Puntas de “Pico Simple”

 

 

 


y a la vez, en Escudo de la Provincia de Salta.

 

 

III

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Estrella con el “Sol Niño” en su centro, que se consagró en nuestro Escudo.

 

 

 

       Para convertir la “Estrella de Picos Dobles” en “Estrella de Picos Simples”: se unió el punto medio de cada pico doble – mediante líneas internas- trazadas en forma paralela, a cada uno de los lados, que configuraban la estrella original.

       La estrella de 1860 - llevaba sobre sí - la imagen del dios sol con la cara de Febo (el dios sol de los griegos) o Apolo (para los romanos) “representado con rostro de niño y abundante cabellera”.

       Este “Sol Europeo”, luego fue reemplazado por el “Sol Incaico o Sol Americano”, que también presenta un rostro perfecto, pero con cara de adulto. Además, exhibe sus cejas con un par de ojos abiertos, nariz recta y labios carnosos; y en vez de cabello, tiene treinta y dos (32) rayos radiantes -representativos de igual número de columnas- pertenecientes al “Templo del Sol” existente en Coricancha (Perú).

       Dicho templo, tiene dieciséis columnas ubicadas hacia el “este” o salida del sol; y otras dieciséis columnas, ubicadas hacia el “oeste” o puesta del sol, y cuya suma, nos da las treinta y dos columnas, simbolizadas por igual número de rayos, que posee el Sol Incaico o Sol Americano; de los cuales, dieciséis son rayos rectos, y dieciséis son rayos flamígeros, ondeantes o curvados (es decir, con forma de movimiento).

       A la vez de reemplazar el “Sol Europeo” por el “Sol Incaico o Americano”, se la ornamentó con dos ramas de laurel “que eternamente rodearán a la histórica Estrella”.

 

¿Qué simbolizan dichas ramas de laurel?

 

1-                     La primera rama de laurel, representa “Los triunfos o victorias Belgranianas” sellada con la “Batalla de Salta” el 20 de Febrero de 1813 (y sus anteriores, libradas en “Río Piedras”, Metán, el 3 de Septiembre de 1812 y la de “Tucumán” el 24 de Septiembre de 1812).

2-                     Mientras que la segunda rama, representa “La gloria de la Gesta Güemesiana”, obtenida con la Defensa de Salta en siete oportunidades -de las cuales- la más importante, fue la “Tercera Defensa de Salta”, por repeler la más grande invasión española, que culminó con la derrota y retirada humillante del ejército realista que ocupaba nuestra Ciudad Capital, el 4 de Mayo de 1817 (9).

Acción por la que el Héroe Gaucho, recibe la Estrella Condecoración de parte de la Nación, por Decreto del 28 de Noviembre de 1817.

 

       La Batalla de Salta, 20 de Febrero de 1813, sirvió para inspirar la creación del “Escudo de la Libertad”, que fue el primer escudo adoptado por Federales de la Provincia de Salta (1845 a 1851). Dicho escudo, está orlado por una rama de laurel (o rama representativa de las victorias Belgranianas) y por una rama de olivo (como símbolo de paz, propiciada al concluir la citada batalla).

       El “Escudo de la Libertad”, fue el escudo oficial de la Provincia, desde el año 1938 a 1946. Instituido por Ley N° 470 -luego derogada- al ser desplazado, por adoptarse el actual y definitivo Escudo de la Provincia, llamado “ESCUDO DE LA ESTRELLA DE SALTA”, establecido por Ley N° 749, luego derogada por Ley N° 2.027 del 21 de Septiembre de 1946. Escudo cuyo origen es, la “Estrella Condecoración” que luce en su pecho el Gral. Martín Güemes, pendiente de una cinta azul celeste (junto a otras dos condecoraciones: una por la “Defensa de Suipacha” y otra por la “Defensa de Buenos Aires”).

       El laurel que simboliza las victorias Belgranianas de “Río Piedras”, “Tucumán” y “Salta” (como lo será también el laurel de la gesta Güemesiana) tiene el carácter de ETERNO: y está inmortalizado como tal, en la estrofa central o estribillo de nuestro Himno Nacional, aprobado setenta y nueve días después de la célebre Batalla de Salta. Es decir, el 11 de Mayo de 1813.

El “Laurel Belgraniano”, como el “Laurel Güemesiano” de nuestro Escudo Provincial; y el laurel de la gesta Sanmartiniana que luce nuestro Escudo Nacional, representan nuestra historia de victorias nacionales; y a la par, SIMBOLIZAN LA INTEGRACIÓN ENTRE PROVINCIA Y NACIÓN. Por eso, este par de ramas de laurel -siempre deben estar unidas o cruzadas- tanto en su parte superior, como en su parte inferior. Y en este último caso, mediante una cinta azul que las liga en su base. Cinta representativa y expresión de unidad nacional.

       Los dos rasgos comunes que poseen nuestro Escudo Nacional, y todos los escudos provinciales son:

 

1-      La forma ovalada o de elipse (llamada también acaudada o francesa).

2-      Y las dos ramas de laurel (que simbolizan nuestras glorias nacionales).

 

A su vez, no tener dichos laureles o la falta de los mencionados, es renunciar a nuestras más grandes glorias o victorias; y es omitir en ellos (los escudos) la presencia de nuestros máximos héroes o figuras nacionales, representados por ese par de ramas de laurel.

La Ley 2.027 de 21 de Septiembre de 1946, estableció el ESCUDO DE LA ESTRELLA, como Escudo Oficial de la Provincia de Salta, y cuyo texto dice:

 

ESCUDO DE LA PROVINCIA DE SALTA

       Por cuanto:

       El Senado y la Cámara de Diputados de la Provincia de Salta.

 

SANCIONAN CON FUERZA DE LEY

 

       Artículo1°: Declárase auténtico y único Escudo de la Provincia de Salta, el que se establece por la presente Ley.

       Artículo 2°: Dicho Escudo tendrá la forma y atributos siguientes:

a-                     Una elipse azul, rodeadas de dos ramas de laurel, cruzadas en la parte superior, y unidas en la parte inferior, por una cinta del mismo color del campo.

b-                     Ocupando el centro de la elipse una Estrella de Plata con seis picos.

c-                     Ocupando el centro de la Estrella, un Sol de Oro, radiante de treinta y dos rayos.

Artículo 3°: Una copia de este Escudo se conservará como patrón en el Archivo General de la Provincia, y será firmada por los miembros de las Comisiones de Legislación de ambas Cámaras.

Artículo 4°: Comuníquese, etc.

 

       Dada en la Sala de Sesiones de la Honorable Legislatura de la Provincia de Salta, a 17 días del mes de Septiembre del año mil novecientos cuarenta y seis.

 

Tomás Ryan                                                    Roberto San Millán

Presidente de la H. C. de Diputados                     Presidente del H. Senado

 

                   Meyer Abramovich                                          Alberto A. Díaz

Secretario de la H. C. de Diputados                    Secretario del H. Senado

 

Por tanto: Ministerio de Gobierno, Justicia e Instrucción Pública.

 

                                                                                         Salta, Septiembre 21 de 1946.

 

       Téngase por Ley de la Provincia, cúmplase, comuníquese, publíquese, e insértese en el Registro de Leyes y archívese.

 

Lucio A. Cornejo

José T. Solá Torino

 

A. N. Villada

Oficial 7° de Gobierno, Justicia e Instrucción Pública.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Glosario

 

(*) Heráldica Militar: Con motivo del heroico triunfo obtenido el 20 de Febrero de 1813, la Asamblea Gral. Constituyente declaró que LOS ESCUDOS “SON PREMIOS MILITARES” con que se podrá condecorar a oficiales y soldados, que se hayan distinguido por sus servicios a la Patria; y dispuso que es resorte del Poder Ejecutivo, la concesión de esta clase de premios, a los que tengan derecho a ellos. Buenos Aires, 5 de Marzo de 1813.

De modo que la “Heráldica Militar”, se refiere a los “Escudos Militares” otorgados en premio, mediante condecoraciones o medallas de tal naturaleza.

·         Heráldica Ciencia y arte que estudia los Escudos (blasones) en base a principios establecidos universalmente. Es una rama de la historia (en cuanto a ciencia) y de las artes plásticas (en cuanto a arte).

·         Blasón: Conjunto de todo lo relacionado con los escudos de armas. Gloria, honor. Escudo de armas.

 

Salta, 30 de Abril de 1999

 

 

 

FUENTES CONSULTADAS

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

       GÜEMES, Luis “Güemes Documentado” – tomo IV- Editorial Plus Ultra- Bs. As. 1980.

         BAZÁN, Armando “Historia del Noroeste Argentino” – Editorial Plus Ultra – Bs.As. 1985.

         ROSA, Alejandro “Colección de Leyes y Decretos de América del Sur, sobre condecoraciones militares, medallas conmemorativas y monedas metálicas” Bs. As. 1891.

         SOLÁ, Miguel “El escudo de Salta” – Facultad de Filosofía y Letras – Universidad Nacional de Buenos Aires. Bs .As. 1942.

         MOM, Rodolfo y VIGIL, Laurentino “Heráldica Militar Argentina”- Buenos Aires año 1906.

         “Historia de los Premios Militares Nacionales” – Tomo I – Ministerio de Guerra de la Nación- Buenos Aires. 1910.

         URQUIZA, Eduardo “Contribución al estudio de la Numismática Argentina” – Buenos Aires 1927.

         SORICH, Antonio “Güemes y la Tercera Defensa de Salta” – Periódico Educacional “Crecer”. Año X. N° 92 – Abril – Mayo de 1999 – Salta.

         SORICH, Antonio “4 de Mayo: Día de la Defensa de Salta” – Publicado en “El Diario de Salta” – Viernes 4 de Mayo de 2001.

 

 

 

 

IV

 

 

EL 2º FEBRERO GÜEMESIANO

 

 

            El Instituto Güemesiano de Salta estuvo presente en el 2º Febrero Güemesiano, organizado por el Sr. Jorge Gianella en el Museo de Bellas Artes. Dos de sus miembros del Consejo Directivo fueron disertantes, don Narciso Ángel Fabbroni habló sobre “Martín Miguel de Güemes. Héroe Nacional”, y doña Ercilia Navamuel sobre “Cultura de la Independencia”.

 

 

MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES.

HÉROE NACIONAL

 

 

Narciso Ángel FABBRONI ·

 

 

            El gran soberano que es el pueblo, ya había elegido y decidido que la libertad e independencia, era imposible lograrla, sin una conducción y una táctica en una guerra tan desigual, podría lograrse en tan vasto territorio y mas con la ausencia de escuelas de campaña que los formase como soldados idóneos en la táctico y en el manejo preciso de las armas.

            Carecían de todo lo que hace a tan colosal hazaña, pueda un solo hombre concebir la gesta de la Independencia, sin un conductor y un gran pueblo. Fue una causalidad de unidad americana y conciencia pública, el espíritu del pueblo, que buscando ese equilibrio interno, subordinado al peligro de perderlo todo, engendró y armonizó una legítima alianza de identidad, de unidad, de uniformidad, de unanimidad, hacia su hijo predilecto, el general Martín Miguel de Güemes, que en su esencia de hombre militar y de intacta costumbre gaucha, fuese el conductor lógico, monolítico de aquella única institución colectiva llamada libertad e independencia.

            El Gran Bastión de la Patria lo había logrado aquel 9 de julio de 1816, en la casa de doña Francisca Bazán en la ciudad de Tucumán, donde se firmó el Acta de la Independencia, teoría indisoluble que el general Güemes sabía orgánicamente que España jamás la aceptaría.

            La guerra siguió, la sangre derramada teñía el Alto Perú con los símbolos patrios enarbolando el Norte, en defensa de Las Provincias Unidas del Río de la Plata, formando oficiales que ennoblecieron nuestro Ejercito Argentino.

            Más de doscientos combates, batallas y encuentros con el invasor, en tan enmarañada y difícil geografía, la guerra más extensa que Sudamérica haya conocido se resolvía en esta benemérita ciudad de Salta, en donde el ejército español no debía pasar hacia Buenos Aires, reconquista que jamás sucedió.

            La determinante concepción de la guerra y de su soberano territorio, para su triunfo total, en el consentimiento del gobierno central de las provincias argentinas, se observa en su Plan Continental, con dos frentes tácticos y estratégicos de ofensiva invencibles; el general Güemes por el Alto Perú y el general San Martín a través del cruce de los Andes llegará por mar al Cuartel General de los españoles, o sea a la ciudad de Lima, Perú.

            Ya había pasado aquel bautismo patriótico, Suipacha: el 7 de noviembre de 1810. San Martín triunfó en Lima. El general Güemes preparaba su ofensiva hacia el encuentro y abrazo final en Lima con el general San Martín. La bala traicionera no permitió que nuestro general Güemes conociera el triunfo final de la guerra por la Independencia Sudamericana.

            El luto de aquel 17 de junio de 1821, sigue intacto, su reconocimiento como Héroe Nacional, tiene el reclamo existencial de la jerarquía en su ley, hacia aquellos fundadores de la Patria.

            La Nación Argentina y los argentinos de ley, debemos conocer nuestras raíces, para captar íntegramente el mensaje de nuestro héroe ¡Morir por la Patria es Gloria!, siendo el único Héroe Mártir muerto en batalla por la emancipación de Sudamérica Hispana.

            El general Martín Miguel de Güemes, es otro Padre de la Patria

 

 

FUENTES CONSULTADAS

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

                Historia de Salta..., Dr. Bernardo FRÍAS, 6 tomos.

                Historia de Güemes, Dr. Atilio CORNEJO.

                El Héroe Mártir, Dr. Luis O. COLMENARES.

                El Gran Bastión de la Patria, Ing. Guillermo SOLÁ.

                Guardia Bajo Las Estrellas, Prof. José FADEL.

                Los Verdaderos Vencedores de Suipacha, Luis A. TORINO.

                Güemes Documentado, Dr. Luis GÜEMES, 12 tomos. Salta, 17 de junio de 2.005.

                Nota: en Publicación revista “DEBATE LEGISLATIVO” de la Cámara de Diputados - Junio/05.

 

 

 

V

 

 

CULTURA DE LA INDEPENDENCIA

 

 

Ercilia NAVAMUEL ·

 

 

            A través de tres siglos de historia colonial, estas tierras dependieron de España, tiempo en que se fue formando una cultura criolla, cristiana y muy americana, poseedora de la tradición de monarquía limitada y de la representación social en las Cortes y en el Cabildo. Idea milenaria aplicada por la Dinastía de los Austrias y que seguía difundiéndose en las cátedras universitarias.

            Salta pasaba por un período de prosperidad, favorecido por la reactivación de la mina de Potosí a mediados del siglo XVIII. Un intenso comercio hacia los dos polos económicos, el puerto de Buenos Aires y el Perú, movilizaron la circulación monetaria y atrajeron a grandes empresas hacia la región. La tierra se valorizó y se formaron grandes propiedades o estancias, a la vez que se difundían las pequeñas que favorecían a los niveles más bajos, mestizos, mulatos e indios. Se exportaban ganados, sebo, cueros, jabón harinas y licores.

            Había dos sectores sociales bien diferenciados, los españoles peninsulares y los americanos o criollos, ambos con sus respectivas estratificaciones y con los mismos derechos, pero en realidad no eran respetados, pues siempre se imponía la preponderancia y los privilegios de aquellos. Por una parte estaban los descendientes de fundadores, que formaban la aristocracia americana a los que se agregaron los nuevos llegados en el siglo XVIII, comerciantes, funcionarios y profesionales. Mestizos, mulatos y aborígenes, constituían el nivel mas bajo.

Entiéndase por criollos a los nacidos en América, con mayor o menor arraigo, al margen de cuestiones raciales o étnicas. Eran gauchos los criollos involucrados con la actividad rural, ganadera, que habían desarrollado sus propios rasgos culturales, muy relacionados con la tierra. Por encima de estas diferencias estaba la cultura criolla y moral integradora, compartida por todos. A diferencia del extranjero y peninsular, acostumbrado a otras conductas clasistas. A principios del siglo XIX, ya estaban muy definidos los criollos, social y culturalmente y tenían conciencia de su propia identidad.

            Con las reformas administrativas y económicas del siglo XVIII, cuando se implantó el absolutismo monárquico o despotismo ilustrado de origen francés, se reduce la participación de los criollos, produciéndose malestar social, manifestado en reuniones secretas de patriotas y juristas, en donde se discutían cuestiones de derecho y el futuro americano.

            Poseían una ideología integradora tradicional, basada en la moral cristiana y forjada en los siglos de acción misional. Como también, el común esfuerzo por la supervivencia aproximó a los niveles sociales, abocados en su mayoría a las tareas rurales y a los largos viajes, que obligaban a compartir sacrificios. Desde el punto de vista intelectual, predominaba el ideal escolástico a lo que se agregó el iluminismo del siglo XIX.

            Todos compartían el mismo equipo de valores y estaban de acuerdo sobre que era lo bueno y que lo reprobable o malo que había que rechazar, en un común propósito de conservar la sociedad que conformaba.

            Es la cultura criolla, aquella en que el individualismo, es compatible por la común aceptación de los derechos y obligaciones, que se fueron constituyendo a través del tiempo, en una libre interacción entre la sociedad y el paisaje que ocupan, coadyuvado por la lejanía de la madre patria, la actividad ganadera preponderante y el comercio de larga distancia, hacia Potosí, Perú y Buenos Aires, lo que formó a un hombre libre y responsable de sus actos, con gran sentido del honor y acostumbrado a resolver por si mismo los desafíos de cada circunstancia. Valores como la solidaridad social, sentido común, hospitalidad y respeto a la palabra dada y al prójimo, fue lo característico.

            La búsqueda del bien común era una constante, que explica los múltiples ejemplos de donativos en provecho de la sociedad toda, sin egoísmos. Por ello, los criollos actuaron al unísono, poniendo todo lo que tenían, cuando llegó la hora de luchar por la independencia. Sin hacer distinciones de jerarquías sociales, ni de sexo, ni edad.

            El ejercicio del antiquísimo derecho de gente, que implica el respeto a la dignidad humana, a la libertad, al trabajo, a la propiedad privada, a transitar y a relacionarse con los demás, marcaban todo el que hacer diario, siendo considerado un deshonor actuar fuera de ello.

            Una profunda religiosidad, caracterizaba todos los actos y se reflejaba en cada elemento de la vida. No había vivienda sin oratorio y Santo Patrono. La hora de la oración juntaba a toda la familia, amigos, allegados y dependientes con un mismo propósito y sentimiento, al margen de formalismos.

            Había un general rechazo al absolutismo, que no era compatible con los valores heredados. En el siglo XVIII se produce un caldo de cultivo revolucionario en contra del absolutismo monárquico. Con la conquista de España por parte de Napoleón Bonaparte, y la prisión del Rey, el pueblo desconoció a los invasores manifestándose el movimiento juntista, tanto en España como en América. O sea que, ante la ausencia del Rey el poder volvía al pueblo. Culmina con los movimientos emancipadores de 1809 y 1810, como los de Chuquisaca, La Paz, Buenos Aires y Salta. Se constituyen los Cabildos Abiertos y las Juntas Gubernativas, conforme a la antigua tradición y teoría del poder.

Es la idea de monarquía limitada, popular con representación social, opuesta al despotismo monárquico de origen francés, depuesto por la revolución y que por herencia pasó a España, no pudiendo arraigarse. La idea de independencia, fue una cuestión de cultura, ya que las malas comunicaciones hacían del criollo un hombre independiente con marcado individualismo, sofrenado por el absolutismo monárquico. Mientras mas se definía la cultura criolla y se arraigaban los intereses económicos, más fuerte era el ideal independista. A lo que debe agregarse, las novedades llegadas desde Europa, como los principios populistas de la revolución francesa y el liberalismo económico ingles, traídas por los patriotas que estudiaban allí, e integraban logias que planificaban la independencia americana.

            Apenas iniciado el movimiento emancipador hubo una plena adhesión, a pesar de las diferencias sociales, todos estaban unidos por el ideal del ejercicio de la soberanía. Criollos mestizos y aborígenes, tenían la esperanza de la libertad soberana y prosperidad económica. Los comerciantes ansiaban liberarse de las cargas impositivas. Los gauchos, por su arraigo a la tierra, veían al peninsular como un extranjero que amenazaba su espacio vital, la tierra de sus ancestros.

            Ante la necesidad de que las campañas militares efectuadas por los generales Manuel Belgrano, José de San Martín y Martín Miguel de Güemes, estuvieran respaldados por un país jurídicamente libre y organizado para no ser considerados como vulgares rebeldes o bandoleros, un 9 de julio de 1816, en el Congreso General reunido en San Miguel de Tucumán, se declara solemnemente la “Independencia de las Provincias Unidas de Sud América, del Rey de España, sus sucesores y Metrópoli y de toda otra dominación extranjera”.

            La declaración de la independencia, mas que un acto de arrojo y valentía, fue la culminación de un proceso socio cultural, que llegó a la madurez y que indudablemente tenía que ocurrir, estando además abonado e impulsado por las exigencias de la guerra emancipadora. La declaración de la independencia, no fue más que una demostración de la madurez socio cultural a la que se había llegado.

            Porque un pueblo con identidad cultural y que es consciente de ello, por naturaleza, reclama soberanía e independencia, en un gesto de madurez. Al igual que un niño que crece junto a sus padres y luego con la mayoría de edad, reclama independencia y forma su propia familia.           Por el contrario, un pueblo sin identidad porque adopta modas extranjeras, primero pierde independencia económica y luego política, ya que olvida los valores que constituyeron esa sociedad.

            La pérdida de valores y la desculturización, impide a la sociedad actuar en defensa de los propios intereses, no hay sentido común y se dejan arrastrar por las circunstancias como una hoja en el vendaval. La familia, de corte patriarcal, conservó su estructura tradicional, favorecido por el aislamiento regional. Con gran preponderancia masculina, era el padre o abuelo el jefe de familia y en su falta el hijo mayor o tío si la descendencia era menor de edad.

            La mujer, estaba relegada a segundo lugar y sometida a la decisión paterna en cuanto a su destino. Debía dedicarse solo a tareas domésticas. La costumbre de tener en casa al maestro de primeras letras para los hijos, posibilitó la preparación intelectual de la mujer, ya que ella no tenía acceso a los establecimientos educacionales. Esto hizo que sea una persona interesada por las noticias y ávida de lectura. En cada hogar había una buena biblioteca, muy bien aprovechada, a pesar de las limitaciones que imponía la inquisición y el régimen absolutista.

La actividad económica era propia de hombres, de manera que en la administración de bienes sucesorios, propiedades rurales y negocios, aun cuando fueran de la mujer, estaban a cargo del familiar masculino más próximo. Por esta razón eran tan deseados los hijos varones mientras que las mujeres eran consideradas como cargas o como medio de incrementar el patrimonio con casamientos ventajosos. La autorización paterna era fundamental para la elección del marido, sin la cual no podía celebrarse ni efectuar ningún trámite ni gestión. La pasión y el enamoramiento no eran prioritarios en las relaciones formalizadas. Pero es el paternalismo, el que alejará al hombre del hogar para atender sus negocios de larga distancia, con ausencias a veces por mas de un año, dando como consecuencia un mayor protagonismo de la mujer, que cumplirá múltiples obligaciones, acostumbrándose el medio social a esta variante y a aceptar sus mandatos y decisiones. Esta será una de las características de la cultura criolla, a diferencia de la familia española peninsular. Esto explica la participación intensa de ella, como protagonista estrella, durante la lucha por la independencia. Demostrándose así, que esta guerra no era solo una cuestión militar sino de toda una nación, unidos por una causa común.

            La vida familiar se nota en el diseño de las viviendas, muy amplias, con dos patios: uno para recepción con la sala contigua y el otro para las tareas domésticas y más atrás la huerta con las habitaciones para la servidumbre. Alrededor de los patios los recintos para dormitorios oficinas, comedor, depósitos, despensa, cocina y ante cocina, además de las dependencias para hospedaje de viajeros, que con frecuencia solían llegar por la característica del comercio a larga distancia que se efectuaba.

            Entre las costumbres criollas destacables estaba el de la hospitalidad y el retribuir atenciones. Recibir huéspedes, no era un negocio, sino una atención o favor. De esta forma, el espacio vital de una familia extensa, era bastante amplio para cubrir todas las necesidades en una América en que la tierra era lo que sobraba.

            En la región, la vida era sencilla, austera y las viviendas muy grandes pero también reflejo de esta virtud. La necesidad de auto abastecerse y solucionar sus necesidades, ampliaba el espacio ocupado. En su entorno se encontraba el oratorio, almona, depósito de agua con acequia, carpintería, herrería, perchel y corrales especiales para cada tipo de ganado, incluido las aves.

            La educación estaba muy desarrollada en la región, por lo que el salteño era considerado en el mundo como muy culto. Existía una general preocupación por la preparación intelectual, no solo personal sino de la comunidad toda y esto queda demostrado con las frecuentes donaciones efectuadas por las familias, para la educación pública. En cada casa de cierta importancia, se contaba con una biblioteca, en permanente actualización, cabe mencionar la de Arias Velázquez, por ejemplo. Además, el deber misional, no era solo de los religiosos, sino de cada poblador que se preocupaba de difundir su saber (cristianismo y primeras letras), constituyendo esto una tradición y no una imposición legal. Las amas de casa, o matronas, enseñaban a la niñez, tanto a los hijos propios, como a los de los allegados y empleados. También cuidaban la moral de los miembros de la familia, recurriendo a la autoridad del jefe paternal, cuando la gravedad de las circunstancias lo requería.

Había dos universidades que ejercían influencia directa, la de Chuquisaca y la de Córdoba. Además solían mandarse a los jóvenes de las familias más importantes, a estudiar a España. Tres carreras eran las preferidas: jurisprudencia, teología y medicina. Solía decirse que en cada familia era necesario que contaran entre sus miembros con un sacerdote, un médico y un abogado, por aquello de que los problemas se solucionan en casa.

Una prueba del nivel cultural y educacional regional, la tenemos con los numerosos hombres y mujeres que en el siglo XIX, fueron protagonistas de la independencia y organización nacional, trascendiendo mas allá de las fronteras provinciales, hacia lo nacional e internacional. Ya en 1809, las reuniones de juristas y teólogos en Salta, causaban preocupación al Virrey. Recordemos a Facundo de Zuviría, José Moldes, Francisco y José de Gurruchaga, Juan Bautista Alberdi y muchos otros.

            Las escuelas de primeras letras eran para varones, pero había maestros domiciliarios. La educación oficial era atendida por el Cabildo y pagado con los fondos de Propios o de la Junta de Temporalidades.

            La siguiente reseña muestra la calidad de la educación regional. Los establecimientos educacionales en los siglos coloniales son los que van a continuar en el siglo XIX y explican la formación que tenían los patriotas de la independencia, no como una novedad de los tiempos, sino como tradición.

            En el siglo XVII existía tres escuelas de primeras letras: en el Convento de los franciscanos, de los Jesuitas y de los Mercedarios. En el siglo XVIII, es muy variada y prolífera la atención educativa. Se crea la Escuela Oficial de Primeras Letras en 1772, siendo maestro don Rafael de Hoyos y estando cubiertos los gastos con los bienes testamentarios del Padre Osma y por la Junta Provincial de Temporalidades. Pero ya en 1786, se mantenía solo con las donaciones de los vecinos. En 1796, contaba con 200 estudiantes y era Rector don Nicolás León Ojeda. De 1779 a 1816 existió una escuela particular para varones, de don José Cabezón. Luego se sumó la Escuela Particular para niñas, de doña Josefa Gómez de Alarcón, que se mantenía con la herencia de doña Lorenza de la Cámara, de la que era albacea el tesorero Gabriel de Güemes Montero. En 1790, comienza la Enseñanza Superior Oficial, con la cátedra de Filosofía, a cargo del Presbítero Pedro Miguel Aráoz, siendo cubierto los gastos por la Junta Provincial de Temporalidades. En 1792, funciona en Salta el Protomedicato.

            El siglo XIX, es el de la expansión de la educación en todos los órdenes, a pesar de la crisis y problemática que planteaba la guerra por la Independencia y la organización institucional. En la primera década, continúan las escuelas antes mencionadas, destacándose la Escuela de Gramática Latina. En 1809, se crea el Seminario en el Colegio de los Jesuitas Expulsos, con las cátedras de Latín, Filosofía y Teología.

            Durante el gobierno del Gral. Güemes, en 1817 y a pesar de la tremenda crisis económica y de los conflictos de orden interno y externos, se crea un Colegio Secundario, a cargo del Cabildo, pero subsistió gracias a las donaciones de las damas salteñas.

            En 1823, doña Manuela Martínez de Tineo, efectúa una importante donación que hace posible la creación del Colegio de Educandas y Huérfanas o Colegio de Jesús. En 1824, siendo gobernador don Antonio Álvarez de Arenales y presidente de la Legislatura el Dr. Facundo Zuviría, se organiza la educación rural, creándose las escuelas de Primeras Letras en Cobos, Orán y la Puna de Jujuy, a las que se agregarán posteriormente otras. En 1826, comienzan las escuelas Lancasterianas, siendo el primer maestro don Gaspar López. Este sistema permitía solucionar el problema de la falta de docentes titulados, aprovechando a los estudiantes adelantados, que permitió la difusión de la educación.

            Un ejemplo del espíritu de la época nos lo da el general Manuel Belgrano, cuando dispone que los caudales que le entregaron en premio por sus triunfos, sean destinados para crear escuelas en Tarija, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero. En Salta no, por cuanto ya contaba con las necesarias.

            Esta figura ejemplar y polifacética, también nos dejó un proyecto educativo, que entre otras cosas proponía que debía enseñarse a leer, escribir, aritmética y doctrina cristiana. También los derechos y obligaciones del hombre o civismo, virtudes como el amor al orden, la moderación en los actos, el honor, amor al trabajo y horror al vicio y por sobre todo preferencia al bien público sobre el privado.

            El Gral. Manuel Belgrano, al margen de egoísmos, dio un valioso empuje a la prosperidad regional, a la vez que para el donante fue tener un triste final sumido en la mayor de las pobrezas, no pudiendo contar con lo necesario para sus remedios y subsistencia. Pero actos así, formaban parte de la moral y cultura de esos tiempos, siendo más bien considerado como un deber.

            En conclusión, la idea de independencia, fue una cuestión de cultura y de conciencia de identidad nacional, forjada a través de siglos de historia. Todo lo contrario de una improvisación de inspiración foránea. Ideal sostenido por todos, sin diferenciaciones sociales, ni económicas ni raciales, ni de sexo, ni edad. Fue el factor común y unificador que posibilitó el triunfo.

 

 

 

 

 

VI

 

 

SESIÓN PÚBLICA DE LA ACADEMIA GÜEMESIANA

 

 

El 17 de junio de 2004

 

 

            El 17 de junio se cumplió el acto académico. Las conferencias estuvieron a cargo de la profesora Ercilia Navamuel y de la doctora Marta de la Cuesta Figueroa de de Peñalva. La reunión tuvo lugar en la casa de la Tesorería Real, España 730, encontrándose entre los presentes numerosos socios y amigos güemesianos.

 

 

DOÑA BENITA CAMPOS

 

 

Ercilia NAVAMUEL

 

 

            Mujer extraordinaria y de avanzada para la época que le tocó vivir. Se destacó como educadora, periodista y escritora. Pero por sobre todo debemos recordarla como güemesiana iniciadora de los homenajes al “Héroe Gaucho”.

            A pesar de sus méritos, fue olvidada hasta mediados del siglo XX, en que historiadores de la talla del presbítero Julián Toscano y el doctor Atilio Cornejo, se ocuparon de ella, escribiendo su biografía, pero es nuevamente olvidada, siendo el historiador Sergio Diez Gómez, quién en 1978 se preocupará de hacerla conocer.

            Nació doña Benita en 1878 y murió el 3 de julio 1928 a los 50 años de edad. Perteneció a familias tradicionales salteñas, fue su padre don Domingo Campos y su madre doña Presentación Saltero. Estudió en la Escuela Normal, graduándose como maestra en 1901, ejerciendo como docente en ese mismo establecimiento. Ejerció luego el cargo de Secretaria del Consejo General de Educación y después el de Inspectora General de Escuelas.

            Fue periodista del diario El Cívico, luciéndose con artículos sobre cultura, historia, moda y observaciones sobre el ambiente social provinciano. Su producción literaria estaba al nivel de los más grandes de su época, como Domingo Guerrero, Luis Peña, Domingo Güemes, Fernando López, Moisés Oliva y muchos otros.

            Su vocación güemesiana y de escritora, trascendió las fronteras de la provincia de Salta y de Argentina, vinculándose con intelectuales de Chile, Perú y Uruguay. Fue fundadora de la revista Güemes en julio de 1907, dedicada a temas históricos y culturales pero especialmente a recordar la gesta del prócer.

            Dice Sergio Diez Gómez: “Este relevante acontecimiento periodístico, jalona y define por si mismo, la extraordinaria y vigorosa personalidad de Benita Campos, porque si la fundación de una revista, de una categoría intelectual, no emulada hasta el presente, implica una condición brillante del espíritu, infundirle calor humano, significa trasponer los umbrales de la vida”.

             Ella organizó la Asociación Pro-Patria, compuesta por importantes damas salteñas, como Carmen Corbalán, Lola Ovejero, Rosa Aranda, Mercedes Dávalos Gorostiaga, Inés Sueldo, y otras. También fue de la iniciativa, desde su revista, de organizar la Comisión Pro Monumento al General Güemes, el concurso internacional de escultores para el proyecto del monumento y los homenajes para el centenario de su fallecimiento en 1921. Propició la construcción de un Túmulo Recordatorio del lugar en que fue herido el 7 de junio, sobre la actual Av. Belgrano, que luego se trasladó a la plaza del mismo nombre. Participó en la obra del Panteón de las Glorias del Norte y organizó en 1925, la erección de un busto del General Martín Miguel de Güemes, en la Escuela Güemes que fuera el domicilio de su madre después de su segundo matrimonio.

            Hoy, en los inicios del siglo XXI, ante la crisis de valores que padecemos, es necesario recordar a Benita Campos, ejemplo de civismo.

 

 

 

 

 

GABRIEL GÜEMES MONTERO,

PADRE DEL GENERAL

 

 

Marta de la CUESTA FIGUEROA ·

 

 

INTRODUCCIÓN

 

            En los últimos años del siglo que se fue, los historiadores de nuestro continente han iniciado una seria investigación sobre la importancia de la familia. El análisis de la familia iberoamericana puede profundizar el estudio de los personajes históricos, de aquellos hombres y mujeres que se han destacado en el campo de la política, la ciencia, las artes, etc.

            Y en esta nueva visión del pasado el historiador debe buscar la ayuda de investigadores de otras disciplinas y así sociólogos y psicólogos, han podido ser los que le aportan una valiosa colaboración.

            La familia, su constitución, su posición en la sociedad, ofrece datos muy precisos de la personalidad de cualquier personaje estudiado.

            Aquella definición clásica que repetimos casi de manera automática cuando decimos que la familia es la célula básica de la sociedad es válida hasta hoy, en que la familia ha sufrido una transformación considerable y ese “núcleo básico” se presenta un tanto distorsionado. Es necesario conocer las partes de la familia tradicional para que siga siendo modélica y que, a pesar de sus defectos se respete y se siga construyendo a través de ese ejemplo, quizá modernizando algunos aspectos como lo son el lograr una mayor participación de los miembros de la familia en los asuntos que le atañen a todos, el respeto mutuo, la toma de decisiones consensuadas.

            En los últimos trabajos que realicé sobre Martín Miguel de Güemes, me ocupé de su familia justamente por los motivos que acabo de expresar. En resumen, la familia no puede permanecer invisible, sino que debemos esforzarnos por relacionarla con la sociedad y con la política. De ahí lo importante que es tomar contacto con la familia Güemes Goyechea, en la que nacerá nuestra máxima figura histórica. Y en esta ocasión analizaremos la figura troncal de Gabriel Güemes Montero, padre del general. Se da en él, todas las características del padre español, tan bien descripto en tantas crónicas por Bernardo Frías. Y contamos con muchas ventajas para analizar su trayectoria de hombre influyente, casado con mujer principal y muy rica, que tendrán hijos americanos.

            Esa ventaja está dada en la vida pública de Gabriel Güemes Montero. Al ser un funcionario real del virreinato del Río de la Plata, o digamos mejor de la Gobernación Intendencia de Salta del Tucumán que pertenecía a dicho virreinato, su labor está documentada. Contamos con documentos que nos hablan a las claras de su actuación y de los que podemos colegir datos personales que hacen al hombre, al padre que fue.

 

 

En España

 

            Don Gabriel de Güemes Montero nació el 21 de mayo de 1748 en Abionzo, valle de Carriedo, arzobispado de Burgos, provincia de Santander. Sus padres fueron don Manuel de Güemes Montero y doña Francisca Bárcena Gómez Campero de Zorrevilla, naturales de Albionzo. Hay certificaciones del estado de hijosdalgo de esta familia ilustre y antigua.

            Gabriel comenzó a servir al rey desde 1770 (con 22 años) y el 3 de marzo de 1777 el rey Carlos III lo designó Tesorero Oficial Real de las Cajas de la ciudad de Jujuy. Hasta entonces se había desempeñado en la Tesorería General del Reino en Madrid.

            ¿Cómo había tomado Gabriel este nombramiento? Significaba un cambio total en su vida. Tenía que abandonar una existencia tal vez no brillante pero si previsible y cómoda en la capital del imperio. Pero también hay que recordar que en 1777 Güemes Montero tenía 29 años, estaba soltero, sin ataduras familiares y la oportunidad de iniciar una carrera en Indias no era para desaprovechar aunque el lugar donde iba a desempeñarse era una ciudad de poca monta.

            ¡Qué difícil es el desarraigo pero qué emocionante cambiar de panorama, y su protagonista de la aventura americana! Cierto es que ya había pasado la etapa del descubrimiento y de la conquista de la fundación de ciudades, de las empresas y se había entrado en una etapa “burocrática” más calmada pero siempre renovada.

            El año anterior a su nombramiento se había creado el virreinato del Río de la Plata. Todavía no se había instaurado el régimen de Intendencias. Había, pues, todavía mucho que hacer y proyectar.

            Lo primero que hace don Gabriel es aceptar su cargo y solicitar a un amigo, José Gutiérrez de Arce, la suma de $ 300 para pagar sus gastos de traslado. Al parecer lo acompañaría en el viaje don Antonio Güemes y un joven criado, pero su pariente desistió y viajó acompañado del criado José Gómez.

            Después de largos trámites embarcó desde el puerto de Cádiz en el navío Príncipe Carlos de Borbón rumbo a Buenos Aires. Tenía, ya lo dije, 29 años y hasta su muerte, ocurrida 30 años después, no dejaría Salta y Jujuy donde construirá un nuevo destino.

            Las Cajas Reales estaban en Jujuy, pequeña ciudad siempre descripta por la belleza de sus paisajes, la frugalidad de sus habitantes y la austeridad de su diario vivir.

            En un oficio de Juan B. del Castillo a Gálvez, vemos que la familia más poderosa de Jujuy es la de los Goyechea (o infinitos), compuesta por 90 parientes y que sólo había 50 vecinos de lustre.

            No eran muchos los elementos que se comerciaban, lana de vicuña y guanaco, azúcar, etc.

            En 1778 de 76.000 habitantes en el Tucumán, 11.565 pertenecían a Salta y 13.619 a Jujuy.

            Este mismo censo dice que en Salta, entre españoles y criollos había 3.184 indios y 3.010 mulatos, zambos y negros libres 3.986 mulatos, zambos y negros esclavos 1.339.

 

Jujuy:

españoles y criollos 653

indios 11.081

mulatos, zambos y negros libres 1.445

mulatos, zambos y negros esclavos 340

 

            El grupo social: Gorriti, Goyechea, Zegada, Aráoz, de la Cuadra, Bárcena, Pueyrredón, Quintana, Carrillo, Tezanos Pinto.

 

 

Matrimonio

 

            Avalado por las mejores referencias llegó el joven funcionario a la pequeña ciudad de Tucumán. ¡Qué revuelo habrá causado entre las jóvenes de ese corto vecindario! Los forasteros han tenido siempre la virtud de poder elegir entre lo más granado por esa aureola romántica que les da el misterio de su llegada a lo que se agregaba la importancia de su cargo y su madura juventud.

            No le debe haber sido difícil conocer a los Goyechea y así poder alternar con la muy joven Magdalena Goyechea, de 16 años. El era 13 años mayor que ella. Magdalena estaba en una edad inmejorable para contraer matrimonio: si el Concilio de Trento había fijado como 12 los años en que una mujer podía casarse, los 16 eran más que adecuados para formar una familia y tener la responsabilidad que esta conlleva.

            Magdalena era hija del Maestre de Campo, don Martín Miguel de Goyechea y de doña Ignacia de la Corte y Rosas. Todos criollos nacidos en Jujuy. Martín Miguel de Goyechea descendía por parte de su madre del fundador de Jujuy, Francisco de Argañarás.

            Bernardo Frías describe a Magdalena como una mujer esbelta y alta, arrogante, con una cabeza echada hacia atrás, con orgullo, su cara redonda y pequeña. Sólo después de tener sus hijos se hizo corpulenta y pesada y aún así era -como en su juventud- buena jinete.

            Sus bienes fueron cuantiosos: la estancia El Bordo y El Paraíso una estancia al Poniente de la ciudad de Salta, otra en Jujuy, esclavos, platería, joyas. Por eso es que el Tesorero expresa que “sólo había metido al matrimonio la precisa decencia de su persona, lo bien rentado de su cargo.” Percibía menos de 200 pesos al mes.

            Fecha de casamiento: Jujuy 31 de mayo de 1778.

 

 

Casa

 

            Según Ricardo Rojas, de acuerdo a un censo de 1779, el hogar de Güemes Montero era una casa de Señores, con servicio de indios y esclavos, en un total de 10. Los padres de Magdalena tenían 28 criados.

            Muchos historiadores sostienen que la casa de los Güemes estuvo en la calle España entre 25 de Mayo y 20 de Febrero, a mitad de cuadra. Otros hablan de la casa de Graña en Caseros 483, entre Buenos Aires y Córdoba.

 

 

Biblioteca

 

            Las leyes de Indias, La Nueva Recopilación. La política para corregidores de Bobadilla. El Quijote. Obras jurídicas literarias, económicas, de corte religioso y social. Novelas. Obras históricas, filosóficas. Era uno de los pocos suscriptos en Salta del “Telégrafo Mercantil”, el primer periódico porteño publicado entre 1801 y 1802.

            Se ha encontrado un borrador de un informe de la Tesorería de Salta, del que es autor Güemes Montero y que está dirigido al Gobernador Intendente.

            Es un documento muy interesante porque describe la personalidad del Tesorero como si estuviéramos leyendo un manifiesto, muestra su forma de pensar. Este documento está en el Archivo Histórico legajo 1792/93. Carpeta 20, Exp.45, bajo el título “Borrador de un amplio informe de la Tesorería de Salta, referente en especial al ramo de sisa” dirigida al Gobernador Intendente.

            Está formado por 23 puntos, de los que tomaremos algunos al azar aunque en el trabajo definitivo realice la transcripción completa.

            1.- Lo más apreciable, lo más noble, lo más exquisito del hombre es el honor. Para conservarlo ileso en la corta o larga carrera de la vida es inevitable vigilancia entereza y constante estudio y aún así son pocos los que lo consiguen cabalmente y con generalidad, porque consistiendo en el modo de aprender de los extraños es en extremo difícil se combinen los conceptos.

            2.- Por la reputación todo debe aventurase…

            3.- Todos los destinos son de difícil desempeño.

            En el punto 5 afirma que no hay carrera más expuesta a conciliarse el odio común que la Real Hacienda, porque consistiendo ésta en la exacción de intereses que tanto preocupaban al entendimiento humano, muchos por evadirse vigilan y discurren con insensibilidad.

            En el punto 6 aclara que su procedimiento ha sido siempre público, han sido por providencia de Dios tales cuales las leyes dictan. Expresa que no han cabido ni los sobornos ni los cohechos ni los disimulos.

            En el punto 18 dice “No hay atrevido como el ignorante. Ninguna razón le conviene, todo su interior se convierte en sospechas y comúnmente cuenta como positivo lo que en su caletre se le figuró. Embebido entre sus dudas nada discurre con acierto…

 

            Obra de Güemes Montero fueron las “Instrucciones para el gobierno de las temporalidades de todas las reducciones de la Provincia”. Redactadas en cumplimiento de los decretos de 30 de septiembre y 14 y 17 de diciembre de 1797. Constan de 34 puntos uno de los cuales se refiere al trabajo de los indios en los ingenios azucareros de las Haciendas de La Viña (Campo Santo) y de San Lorenzo, Ledesma, Río Negro y San Lucas (Jujuy). Contiene aplicaciones de la Recopilación de las leyes de Indias y conceptos de administración y gobierno.

            Ordena que el Cura que administre cada una de las reducciones otorgue parcelas para cultivar arroz, maíz, zapallo, porotos, legumbres para alimentar a los indios de la reducción. Asimismo estaban los curas para hacer cultivar algodón y tener telares para proveer a los indios de ropa. Este documento es un ejemplo de derecho laboral de la época, porque ordena respetar un horario de trabajo, manda que se evangelicen los naturales y que se les enseñe a los niños las primeras letras.

            Persigue la embriaguez y la vagancia. Recién a los 14 años se podía comenzar a trabajar en los campos. Exige moderación y prudencia para lograr el buen trato con los reducidos.

 

 

Sobre su trabajo

 

            El gobernador Andrés Mestre (24-10-1788) al virrey marqués de Loreto:

“Don Gabriel Güemes Montero, Tesorero Ministro Principal, sirve en este empleo desde enero de 1778 por Real Título de 21 de enero de 1777 con el sueldo de 2000 anuales, por el art.94 del Reglamento de Intendencia”.

            En varias ocasiones Güemes Montero pide a vecinos, comerciantes y funcionarios de Jujuy y de Salta que informen sobre “mi desempeño de mis respectivos Ministerios” y extiende una especie de cuestionario:

            1° si les consta de mi diaria asistencia al Tribunal y si en el despacho se les detiene, molesta o incomoda o por el contrario que digan si han hallado en mí toda suavidad, prontitud y buen modo en cuanto ha dependido del servicio del Rey.

            Digan si para percibir y cobrar los Derechos Reales o Municipales usó de tiranía, violencia y mal modo, o en contrario si me valgo de la debida suavidad, dulzura y buen modo…

            Contestan personas de lustre de Jujuy, como José de la Cuadra, Administrador de las Reales Rentas de Tabacos, naipes y correos, o el coronel de Milicias y Gobernador de Armas de Jujuy, don Gregorio de Zegada o el acaudalado vecino Manuel Sánchez de Bustamante y todos contestan destacando la probidad y buen desempeño del Tesorero. Sánchez de Bustamante dice que le consta la benignidad de su genio y destaca su desinterés e ilustres procedimientos.

 

Andrés Mestre

“Certifico en cuanto debo y puedo al Rey nuestro Señor y tribunales que no he tenido la menor queja sobre la conducta y buenos procedimientos de don Gabriel Güemes Montero y si una general aceptación de todos los provincianos en particular los del comercio, porque su afable trato y persuasiva para exigir los Reales y Municipales derechos … de suerte que el dilatado mérito que ha contraído desde su infancia, su justificada nobleza, su instrucción, su sumo desinterés su vida ejemplar, su honor y demás bellas cualidades que le adornan, le hacen acreedor a los ascensos del piadoso real agrado…”.

 

 

Sus últimos años

 

            El 5 de marzo de 1796 Gabriel Güemes Montero se dirige al Gobernador Intendente solicitando un año de licencia “para reponer mi salud extenuada”.

            Y el Protomédico Bachiller Miguel García y García certificó la necesidad de un descanso por “la propensión de su naturaleza a frecuentes catarros; por la continua atención y trabajo en la oficina de su cargo y por otras causas que han hecho sentir en este pueblo la gradación a endémica, la annal enfermedad reumatismo, se halla en el día con otra indisposición vaga y con los agregados de erupción cutánea de bastante renuencia con una úlcera rebelde en el labio inferior, con vértigos, flatos, indigestiones, vigilias y adinamias”.

 

5 de marzo de 1796

            José Francisco Tineo, que sería el segundo marido de doña Magdalena Goyechea, con la que tendría un hijo, Cupertino, en este momento es el apoderado de don Gabriel y se dirige al gobernador D. Ramón García Pizarro.

            “Que hallándose esta mi parte en el más deplorable estado por su salud tan quebrantada, suscitada de la insoportable tarea con que para desempeñar su vasto encargo, lo animan sentimientos de honor, originarios de su ser; y haber los médicos mandándole tome aires y varíe de aguas, ha de V.E. dignarse para este efecto concederle licencia por el término de seis meses o por el que sea de su superior agrado con el respectivo sueldo por entero según está resuelto”.

            A todo lo expuesto se agregaba un pertinaz dolor de cabeza. Quería ir a reponerse a Jujuy, adonde llegaría montado en caballo.

 

 

Testamento

 

            Muere el 12 de noviembre de 1807. En su testamento nombra como albacea a su mujer Magdalena de Goyechea. Sus herederos, son sus hijos: siete varones y dos mujeres

Juan de Dios Tomás Manuel

Martín Miguel

Gabriel José

Magdalena Damaria

Francisca Josefa

José Francisco

Juan Clímaco

Benjamín

Manuel Antonio Isaac

Napoleón Quintín José

 

            Pide que se lo entierre con sencillez en San Francisco y que se le coloque cordón y escapulario de la orden tercera.

            Declaró que cuando me casé solo metí al matrimonio la precisa decencia de mi persona…

            Muere a los 59 años. La partida de defunción fue efectuada por el Teniente de Cura don Manuel de la Cuesta.

            Cuando murió Güemes Montero dejó huérfanos de corta edad. El murió en 1807, Isaac y Napoleón nacen en 1805, José en 1803. Magdalena y Francisca ya estaban casadas y Martín Miguel tenía 22 años.

 

            Y volviendo al principio. Creo por todo lo dicho que la de Güemes fue una familia ejemplar, y que el padre supo vivir de acuerdo a sus convicciones.

            Como murió en 1807 no vio los cambios que se darían a partir de 1810. Pero si los vivieron sus hijos, quienes actuaron de acuerdo a las circunstancias que les tocaron vivir. Y de eso se trata la familia: de formar en libertad a los hijos para que puedan vivir en el tiempo que les corresponde con valentía y buena disposición.

            Y así lo hizo la familia de Güemes Montero. Y esta es la manera con la que he querido homenajear en este día a Martín Miguel de Güemes: destacando la figura de su padre. Nada más. Gracias.

 

 

 

 

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PROTAGONISTAS DE UNA

GESTA INCOMPARABLE ·

 

 

Rodolfo Leandro PLAZA NAVAMUEL ··

 

 

 

            A la memoria de mi tía

                Da. Margarita “Titina” Plaza Navamuel (25/X/1932-29/V/2005),

                proba descendiente de muchos de estos protagonistas

 

 

PRELIMINAR

 

            La historia del norte argentino, a partir de comienzos del siglo XIX, es inseparable de los acontecimientos independentistas de la dominación española. Salta y Jujuy fueron dos de los principales escenarios de la guerra de la Independencia y fueron muchos de sus habitantes los principales protagonistas.

            Lamentablemente, la historia fue escrita desde el puerto y se esmeraron por resaltar a sus hombres y los hechos sucedidos en Buenos Aires, quedando para un después eterno, las glorias y los próceres provinciales. Sobre este asunto se han quejado muchos de los historiadores salteños desde que comenzaron a escribir la historia del siglo XIX a través de Bernardo Frías, Atilio Cornejo, Luis Oscar Colmenares, y otros que siguieron sus pasos. Empero, no debemos olvidar que si bien renegaron de los historiógrafos porteños, también fueron responsables del descuido y la omisión de ilustres hijos de Salta, desplazados y olvidados en sus bibliografías y numerosos artículos. Sin duda, los salteños citados hicieron en su terruño lo mismo que los porteños hicieron en Buenos Aires. Alguien dijo que no existe un historiador imparcial y evidentemente es cierto. Es muy difícil la imparcialidad total, sobre todo si encuadramos a los historiadores como personas cultas, con sentimientos, con respeto y amor a los antepasados, con firmes ideas políticas y principios. Sin embargo, es importante no perder de vista el significado del esfuerzo en procura de ser absolutamente equitativos en el juicio.

            Debemos reconocer a Miguel Solá que en un sucinto libro titulado “Las milicias de Güemes”, ha intentado abarcar a toda esa oficialidad de la lucha por la Independencia, postergada por otros en la memoria de los salteños. Igualmente, es justo reconocer a Carlos Reyes Gajardo que en el capítulo San Carlos y la Independencia Nacional, de su magnífica obra “Apuntes Históricos sobre San Carlos del Valle Calchaquí de Salta”, evocó los nombres de valientes oficiales vallistos. Indudablemente que tanto o más importante sería recordar los nombres de miles de simples soldados que con coraje y verdadero patriotismo dieron su vida por la libertad del suelo de América. Pero esa tarea de investigación, mucho más laboriosa y extensa, sobrepasaría los límites de las páginas disponibles en este volumen. Más adelante mencionaremos, al menos como un sencillo homenaje, a los valientes soldados de Cachi, que integraron el Regimiento de Dragones de Milicias Patrióticas de Salta.

 

 

I.

 

            Es muy difícil englobar en pocas páginas a la totalidad de patriotas que se desempeñaron en los principales frentes de la defensa durante la Independencia, y sabemos que pese a nuestro propósito será inevitable la omisión de alguno.

            Don Martín Miguel de Güemes, fue hijo de un funcionario español de la Real hacienda de Salta, don Gabriel de Güemes Montero y de doña María Magdalena de Goyechea y de la Corte. Ostentaba en 1810, el grado de teniente y comenzó a organizar en Salta una primera partida de voluntarios bajo su dirección y adiestramiento. Así comenzaría su actuación en las filas de la Patria. Durante esa época aparecen decenas de apellidos que sobresalieron por su patriotismo y su bravura. Martín Miguel de Güemes, incorporado como vanguardia al Ejército Auxiliar del Norte, creó un ejército con características propias, sumamente disciplinado y que se fue reforzando con los voluntarios de la División de Tarija, las Milicias del Valle de Calchaquí y el Escuadrón de Salteños. Organizó una división con la que avanzaría hasta Suipacha, acompañando a Juan José Castelli en la campaña del Alto Perú, contra las fuerzas del godo, a las que se impuso una total derrota, y en consecuencia el primer triunfo criollo.

            En 1814 fue designado jefe de avanzadas y se dispuso a expulsar a los españoles de Jujuy y de Salta. Al año siguiente, entre otras medidas estratégicas, Güemes comisionó a don Bonifacio Ruiz de los Llanos y a don Manuel Ubaldo de Lea y Plaza para organizar las milicias de los Valles Calchaquíes, escenario muy conocido por ambos guerreros y que desde el primer momento se mostraron como verdaderos patriotas, a los que también acompañó don Manuel Puch.

            El caudillo gaucho, estando en Jujuy el 15 de setiembre de 1816, escribe a don Teodoro López una carta llena de sentimientos patrióticos:

            Mis medidas las tengo hace mucho tiempo tomadas y así es que los únicos días que he tenido ociosos y tranquilos son desde que tuve noticias que el enemigo cargaba, a pesar que carga con furia. Esto quisiera que le sucediera en el Valle a mi amigo don Luis (Borja) Díaz; por eso es que nunca más que ahora conviene que vayas inmediatamente a ayudarle a cumplir las órdenes que anteriormente le tengo comunicadas. Tú sabes que don Gaspar López (de Vera) es uno de los amigos de quien más confianza tengo por su patriotismo, por su agilidad y por cuanto lo busquen; dile pues de mi parte, que me le ayude en cuanto pueda, a mi compañero Díaz. No perdamos, pues, momento mi querido Teodoro: llenemos de gloria a nuestro país, ya que la fortuna nos proporciona un lance tan oportuno. Hagamos ver al mundo todo, que sola, nuestra provincia, ha de sacar de los trabajos a tanto infeliz errante”.

            Más tarde, con el fin de resistir y desgastar al ejército realista, organizó en las provincias de Jujuy y de Salta los principales “Escuadrones de Gauchos”: el de Orán, que mandaba Manuel Eduardo Arias, y a partir de 1818 don Vicente Mendía. Los de la Quebrada de Humahuaca, Manuel Álvarez Prado, Juan Francisco Pastor y Guillermo Belmonte. El de Sta. Victoria, al mando de José Antonio Ruiz; el de la Frontera del Rosario que mandaba José Francisco “Pachi” Gorriti; los de la ciudad de Jujuy, por Bartolomé de la Corte y José Gabino de la Quintana. Los de Salta y su campaña, por Santos Morales, José Luis Burela, Francisco Velarde y Ángel Mariano Zerda; los del Valle de Calchaquí estaban al mando de Luis Borja Díaz de Lea y Plaza y Bonifacio Ruiz de los Llanos. A partir de la acción constante de estos patriotas comenzaron poco a poco a diezmarse las fuerzas reales de Olañeta, de Pezuela, de Valdés… El estilo de defensa de la Guerra Gaucha se había hecho infalible[11].

            Después de la Revolución de Mayo se crearon Unidades de Caballería en diferentes puntos, aunque muchas de ellas provisorias. Estas son: En 1810, la “Compañía Veterana. Partida de Fronteras”, “Asamblea de la Ciudad”, “Milicias Provinciales Patriotas”. En 1811 “Patricios de la Plaza”, “Compañía de Fronteras”, “Milicias Auxiliares del Fuerte Pizarro”, “Milicias de Orán”, “Dragones Ligeros de la Patria”, “Cuerpo de Húsares”, “Milicias de San Carlos”, “Milicias de Cachi”, “Milicias del Rosario de Cerrillos”, “Milicias de la Candelaria”, “Milicias de Chicoana, “Milicias de la Frontera del Rosario”, “Regimientos de Dragones Patricios de la Plaza”, “Regimiento de Milicianos Voluntarios”, “Regimiento Provincial de Milicias de Salta”, “Milicias de Santa María”, “Dragones Patricios de Caballería de Salta”, “Compañía de Campo Santo”, “Compañía de Cerrillos”, “Milicias del Fuerte de Caraparí”, “Milicias Auxiliares del Regimiento de San Francisco”, “Milicias del Río del Valle”, “Milicias del Fuerte de San Bernardo”, “Tropas de la Frontera de Tarija”. En 1812 “Guarnición del Fuerte Ledesma”. En 1815 “Cuerpo de Gauchos”, “División Infernal de Línea”. En 1816 “Piquete de Artillería de Línea”, “Piquete de Gauchos de Jujuy”, “Granaderos a Caballo de Güemes de Línea”. En 1817 “División de Cazadores”. En 1820 “Estado Mayor de Línea”, “División de Santa Cruz”, entre otras.

            El 10 de diciembre de 1813, don Luis Borja Díaz ponía a disposición el pie de lista de los militares del Regimiento de Dragones de Milicias Patrióticas “que compone la Compañía que se presenta en revista de comisario”. Encabezaba la lista el capitán D. Luis Borja Díaz y el teniente D. Pedro Alcántara Ferreyra. Sargentos: Juan Pablo Plaza y José Remigio Plaza. Cabos: José Aparicio, José Manuel Mora, Manuel Avendaño y José María Cabrera. Soldados: Bernardo Balboa, Juan de la Cruz Castro, Mauricio Guerra, Doroteo García, Francisco Macías, Juan Torres, Vicente Escobar, José Blas Burgos, Francisco López, José Manuel Cruz, Juan de Dios Mamaní, Valentín Carral, Felipe Gallegos, José Mondaca, Pedro Erazo, Felipe Venancio Fuenteseca, José Benito Guerra, Juan Bautista Mendoza, Pantaleón Llanos, Ambrosio Bordón, Marcos Estopiñán, Juan E. Mendoza, José Manuel Pucapuca, Mariano Flores, Diego Vedia, Juan Bautista Burgos, Martín Farfán, Carlos Villanueva, Pablo Luna, Ermenegildo Torres, Tomás Aguirre, Juan Vázquez, Juan Erazo, Manuel Guantay, Valentín Guzmán, Teodoro Hurtado, Bonifacio Aguirre, Francisco Velarde, José Velarde, Severo Genovés, José Manuel Magno, Antonio Abano, Agustín Hurtado, José Tiburcio Choque, Francisco Borja Barrosa, Estanislao Plaza, Agustín Ochoa, José Manuel Mamaní, Agustín Gutiérrez, Julián Mexía, José Mariano Aguirre, Cipriano Parra, José Hoyos, Pedro Pablo Corte, José Manuel Chaile, Mariano Cayata, José Santos Gutiérrez, Bartolo Aguirre y Pedro Garnica[12].

            Sabido es que la Guerra Gaucha conducida por el general Martín Miguel de Güemes se inicia el 1º de marzo de 1814, y a partir de entonces, numerosos patriotas encabezados por don Luis Borja Díaz de Lea y Plaza en los Valles Calchaquíes, don Luis Burela en Salta, don Pedro Zavala en Cerrillos y don Juan de Dios de Lea y Plaza en Escoipe, entre otros, se rebelan contra la invasión de los ejércitos españoles, formando unidades de Caballería que luego servirían para la organización de verdaderas Milicias. Es así que durante la guerra de la Independencia, el día antes de asumir el general Güemes el gobierno de la Provincia, el 6 de mayo de 1815, creó el “Cuerpo de Gauchos”; luego, tal como anticipamos, organizó las milicias, respondiendo a las divisiones políticas y regionales del vasto territorio de la intendencia de Salta, formando en lugares estratégicos verdaderos Regimientos de Caballería denominándolos “Escuadrones de Gauchos”.

 

 

II.

 

            En el presente estudio, mencionaremos únicamente a los Escuadrones y sus respectivas Compañías de Salta y de Jujuy[13]. El 1º de noviembre de 1818, Güemes expide los siguientes despachos, de las respectivas Compañías Gauchas de Orán, de la Quebrada de Humahuaca y las de Jujuy:

            1er. Escuadrón. 1ra. Compañía de Gauchos de Orán: Capitán D. Vicente Mendía, Ayudante D. Manuel de la Fuente, Teniente 1º D. Manuel de los Ríos, Subteniente D. Felipe Lino, Abanderado D. Mariano López. El capitán D. Vicente Mendía, alcanzó los despachos de coronel y tuvo una destacada actuación en Orán, como comandante de las fuerzas antirrosistas.

            1er. Escuadrón. 2da. Compañía de Gauchos de Orán: Capitán D. Manuel Esteban Tapia, Teniente 1º D. Manuel Obando.

            1er. Escuadrón. 1ra. Compañía de Gauchos de la Quebrada de Humahuaca: Tte. Cnel. Comandante D. Manuel Álvarez Prado, Capitán D. José Jiménez, Ayudante Mayor D. Domingo Jiménez, Teniente 1º D. Bernardo Jiménez, Teniente 2º D. Manuel Agüero.

            1er. Escuadrón. 2da. Compañía de Gauchos de la Quebrada de Humahuaca: Teniente D. Marcelino Álvarez, Alférez D. Teodoro Arancibia, Alférez D. Mariano Chanique.

            2do. Escuadrón. 1ra. Compañía de Gauchos de la Quebrada de Humahuaca: Tte. coronel Comandante D. Juan Francisco Pastor, Capitán D. Ildefonso Telles, Teniente 2º D. Francisco Arias, Alférez D. Domingo Viso, Portaguión D. Ramón Falla.

            2do. Escuadrón. 2da. Compañía de Gauchos de la Quebrada de Humahuaca: Ayudante Mayor D. Mariano Aramayo, Teniente 2º D. Antonio Ontivero, Alférez D. Fermín Uyunez.

            3er. Escuadrón. 1ra. Compañía de Gauchos de la Quebrada de Humahuaca: Tte. coronel Comandante D. Guillermo Belmonte, Teniente 1º D. Clemente Cruz, Alférez D. Benancio Herrera.

            3er. Escuadrón. 2da. Compañía de Gauchos de la Quebrada de Humahuaca: Capitán D. Félix Pastor, Teniente 1º D. Marcos Burgos, Alférez D. José Santos Madrigal.

            Escuadrón de Gauchos de Santa Victoria. 1ra. Compañía: Tte. coronel Comandante D. José Antonio Ruiz, Alférez D. Casiano Aparicio.

            Escuadrón de Gauchos de Santa Victoria. 2da. Compañía: Capitán D. José Miguel Baldivieso, Teniente 1º D. Justo Ruiz, Teniente 2º D. Pantaleón Castillo, Alférez D. Pedro Velázquez.

            1er. Escuadrón de Gauchos de Frontera del Rosario: Tte. coronel Comandante D. José Francisco Gorriti.

            1ra. Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de Frontera del Rosario: Capitán D. Juan José Castellanos, Teniente 1º D. Manuel Argañarás, Alférez D. Félix Figueroa.

            2da. Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de Frontera del Rosario: Capitán D. Paulino Azevedo, Teniente 1º D. Pablo Jerez, Alférez D. Manuel Barrena, Alférez agregado D. Pedro Díaz.

            3ra. Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de Frontera del Rosario: Capitán D. Mariano Salas, Teniente 1º D. Andrés Tapia, Teniente 2º D. Pedro José Saravia, Alférez D. Dámaso Argota, Alférez agregado D. Julio Sosa.

            2do. Escuadrón de Gauchos de la Frontera del Rosario: Tte. coronel Comandante D. Bruno Azevedo.

            1ra. Compañía del 2do. Escuadrón de Gauchos de Frontera del Rosario: Capitán D. José Ignacio Sierra, Teniente 1º D. Juan de Dios Morales, Alférez D. Faustino Fabián.

            2da. Compañía del 2do. Escuadrón de Gauchos de Frontera del Rosario: Capitán D. Antonio Cabrera, Teniente 1º D. José Cabrera, Alférez D. Fernando Cabral.

            1er. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Tte. coronel Comandante D. Bartolomé de la Corte, Sargento Mayor D. Manuel Lanfranco, Ayudante Mayor D. Apolinar Sotelo, Portaguión D. Joaquín Velázquez.

            1ra. Compañía de Cazadores del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Capitán D. Diego Roca, Teniente D. Francisco Sarverri, Alférez D. Marcos Armenta.

            2da. Compañía de Cazadores del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Capitán D. Juan Esteban Armella, Teniente D. José Cardozo, Alférez D. Atanasio Rivera.

            1ra. Compañía de Gauchos del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Capitán D. José María Sarverri, Capitán D. Francisco Trojero, Teniente D. Urbano Gareca, Alférez D. Silverio Herrera.

            2da. Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Capitán D. José María Sarverri, Teniente D. Fulgencio Albornoz, Alférez D. Mariano Fuenteseca.

            3ra. Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Capitán D. Pedro de la Corte, Teniente 1º D. Diego de la Corte, Teniente 2º D. Lorenzo Lizárraga, Alférez D. Simón Gutiérrez.

            4ta. Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Capitán D. José María de Alonso, Teniente D. Abdón Goyechea, Alférez D. Atanacio Ruiz.

            5ta. Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Capitán D. Francisco Ignacio Zabaleta, Teniente D. Miguel Puch, Alférez D. Segundo Maurín.

            6ta. Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Capitán D. Juan Ignacio del Portal, Teniente 1º D. Andrés Evia, Teniente 2º D. José Bruno Tolay, Alférez D. Enrique Apasa.

            7ma. Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Capitán D. José Eustaquio Medina, Teniente D. Felipe Peralta, Alférez D. Valentín Torino.

            8va. Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Teniente 1º D. Manuel Barrios, Teniente 2º D. Valentín Llanos.

            Oficiales agregados al 1er. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Capitán con grado de Sargento Mayor D. José Ramón del Portal, Capitán con grado de Sargento Mayor D. Juan Bautista Pérez, Teniente 1º D. Ciriaco Portal, Teniente D. Exequiel Goyechea, Alférez con grado de Teniente D. José Antonio Mora[14], Alférez D. Nicolás Velázquez, Alférez D. Rudesindo Gutiérrez, Alférez D. Nicolás Perjon.

            2do. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Tte. coronel Comandante D. José Gabino de la Quintana[15].

            1ra. Compañía del 2do. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Capitán D. Fermín de la Quintana.

            2da. Compañía del 2do. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Capitán D. Pedro Ferreyra, Teniente 1º D. Salvador González.

            3ra. Compañía del 2do. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Capitán D. Juan José Goyechea, Ayudante Mayor D. Sebastián Caro, Alférez D. José María González.

            4ta. Compañía del 2do. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Capitán D. Pedro Antonio Ontivero.

            1er. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta: Tte. coronel Comandante D. Santos Morales, Sargento Mayor D. Doroteo Lima, Sargento Mayor D. Fermín Padilla.

            1ra. Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta: Capitán D. Juan Rosa del Castillo, Teniente 1º D. Gabriel Rojas, Alférez D. Pablo Ramoa.

            2da. Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta: Capitán D. Gaspar Fernández, Teniente D. Mateo Ruiz, Alférez D. Anselmo Ramírez.

            3ra. Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta: Capitán D. Sinforoso Morales, Teniente 1º D. Carlos Acosta, Teniente 2º D. Nicolás Castillo, Alférez D. Fermín Arroyo.

            4ta. Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta: Capitán D. José Antonio Martínez, Teniente 1º D. Elías Núñez, Alférez D. Mariano Robles.

            5ta. Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta: Capitán D. Pantaleón Moreno, Teniente 1º D. Hermenegildo Aguilar, Teniente 2º D. Feliciano Juárez, Alférez D. Juan Bautista Moreyra.

            6ta. Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta: Capitán D. Hilario Fernández, Teniente 1º D. Andrés Pérez, Alférez D. Bonifacio Arze.

            Oficiales agregados al 1er. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta: Teniente 1º D. Damián Moreno, Teniente 1º D. Pedro Juan Padilla, Teniente 1º D. Norberto Caro, Teniente D. Tránsito Caresej, Alférez D. José María Jiménez.

            2do. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta: Tte. coronel Comandante D. José Luis Burela, Ayudante 1º D. Rafael Gallo, Ayudante 1º D. José Gregorio Tejerina, Ayudante 2º D. Antonio Suárez, Ayudante 2º D. Manuel Fernández, Portaguión D. Lino Vitanca, Portaguión D. Mariano Arias, Portaguión D. Patricio Sánchez, Portaguión D. José Faustino Tejerina.

            1ra. Compañía del 2do. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta: Capitán D. Jorge Torino, Teniente 1º D. Nicasio Burela, Teniente 2º D. Pastor Padilla, Alférez D. Norberto Wierna.

            2da. Compañía del 2do. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta: Capitán D. Mariano Zamora, Teniente 1º D. José Francisco Niño, Teniente 2º D. Hipólito Aparicio, Alférez D. Felipe Niño.

            3ra. Compañía del 2do. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta: Capitán D. Alejandro Burela, Teniente 1º D. Carlos del Castillo, Alférez D. Cornelio Medrano.

            4ta. Compañía del 2do. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta: Capitán D. Pedro Valdivieso, Teniente 1º D. Pedro Vale, Teniente 2º D. Tomás Flores, Alférez D. Santiago Velázquez.

            Oficiales agregados al 2do. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta: Alférez D. Mariano Peralta, Alférez D. Mariano Álvarez, Alférez D. Francisco Javier Pucapuca, Alférez D. Juan de Hoyos.

            Oficial agregado a la 4ta. Compañía del 2do. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta: Alférez D. Agustín Coronel.

            3er. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta: Tte. Cnel. Comandante D. Francisco Velarde, Sargento Mayor D. Lorenzo Maurin, Ayudante D. Pedro Arias, Ayudante D. José Ávila, Portaguión D. Anselmo Aguirre, Portaguión D. Juan Francisco Amador.

            1ra. Compañía del 3er. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta: Capitán D. Gregorio Chanchorra, Teniente 1º D. Justo González, Teniente 2º D. Felipe Albistur, Alférez D. Miguel Gallardo.

            2da. Compañía del 3er. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta: Capitán D. Fernando Cabral, Teniente 1º D. Manuel Antonio Wierna.

            Oficiales agregados al 3er. Escuadrón: Capitán D. Pedro Pablo Rasero, Teniente 1º D. José Manuel de Sueldo.

            4to. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta: Tte. Cnel. Comandante D. Ángel Mariano Zerda, Sargento Mayor D. Mariano Morales, Ayudante Mayor D. Juan Luis Argüello, Portaguión D. Gabriel Blasco.

            1ra. Compañía del 4to. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta: Capitán D. José Cabrera, Teniente 1º D. Manuel Alemán, Teniente 2º D. José Rodríguez, Alférez D. José Lino Moreno.

            2da. Compañía del 4to. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta: Capitán D. Pedro Calieri, Teniente 1º D. José Eusebio Juárez, Teniente 2º D. Juan Antonio Baldovino, Alférez D. Antonio Blasco.

            3ra. Compañía del 4to. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta: Capitán D. Manuel Antonio Arenas, Teniente 1º D. Estanislao Argüello, Alférez D. José Blasco.

            4ta. Compañía del 4to. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta: Capitán D. Felipe Royo, Teniente 1º D. Francisco Gómez, Teniente 2º D. Teodoro Subiqueta, Alférez D. Antonio Salas.

            Oficiales agregados al 4to. Escuadrón de la Quebrada de Humahuaca: Teniente D. Manuel Casas, Alférez D. Luis Ponze, Alférez D. Eusebio Leaño, Portaguión D. José Toledo.

            1er. Escuadrón de Gauchos de la Quebrada de Humahuaca: Sargento mayor D. Mariano Jiménez.

            Granaderos del 1er. Escuadrón de Gauchos de Jujuy: Capitán de Cívicos D. Pedro Ferreyra.

            Oficiales agregados al 2do. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Alférez D. Buenaventura Aime, Alférez de la 1ra. Compañía D. Celestino Fernández, Alférez de la 4ta. Compañía D. Seferino Bejarano, Teniente 1º D. Ignacio Aguilar, Teniente 2º D. José Manuel Alvarado.

            2do. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy. 3ra. Compañía: Alférez de la 3ra. Compañía D. Melchor Abán, Teniente 1º D. Luis Carrillo, Portaguión D. Fernando Burgos.

            4ta. Compañía: Capitán D. José Iramain[16].

 

 

III.

 

            Los oficiales del Valle de Calchaquí, que se encuentran entre los nombramientos de los años 1818 y 1820[17] y que descollaron notablemente, fueron: Coronel graduado. Comandante del 2do Escuadrón de Gauchos del Valle D. Bonifacio Ruiz de los Llanos, Sargento Mayor graduado D. Justo Pastor Arce, Capitán graduado D. José Gregorio Zuleta, Capitán efectivo D. José Manuel Zuleta, Capitán graduado D. Fernando Córdoba, Teniente graduado D. Clemente Agüero, Sargento Mayor graduado D. Justo Pérez, Teniente graduado D. Salvador Carrillo, Capitán efectivo D. Juan Gregorio Rivero, Capitán graduado D. Gregorio Escobar, Capitán graduado D. Leandro Baldovino, Alférez efectivo D. José Córdoba, Sargento Mayor graduado D. Tomás Frías, Capitán graduado D. Anselmo Peñalva, Porta Estandarte del 2do. Escuadrón D. Marcos Estopiñán, Sargento Mayor efectivo D. Juan de Dios Plaza, Capitán graduado y Ayudante de la División de los Valles D. José Vicente Riestra, Coronel graduado (Ayudante Mayor), Comandante General de los Valles D. Luis Borja Díaz, Capitán graduado y Ayudante Mayor de los Escuadrones del Valle D. León Paz, Capitán graduado y Ayudante Mayor de los gauchos del Valle D. Melchor Sandoval, Sargento Mayor graduado D. Nicolás Frías, Capitán graduado D. Patricio Corbalán, Teniente D. Felipe Plaza, Teniente graduado D. Manuel Avendaño, Teniente D. Mariano Lozano, Capitán graduado D. Jacinto Carrillo, Teniente graduado D. José Benito Aranda, Sargento Mayor D. Gregorio Villada, Capitán graduado D. José Remigio Plaza, Alférez efectivo D. Bernardino Solís, Capitán graduado D. Juan Pablo Plaza, Sargento Mayor D. Pedro Ferreyra, Teniente graduado D. Leandro Pírola, Alférez D. Tomás Plaza, Sargento Mayor graduado del 3er. Escuadrón D. Jerónimo Chanchorra, Capitán graduado del 3er. Escuadrón D. Joaquín Sosa, Teniente graduado del 3er. Escuadrón D. Juan Velarde, Teniente graduado del 3er. Escuadrón D. Juan Galo Leguizamón, Teniente graduado del 3er. Escuadrón D. Felipe Antonio de Zanzi, Teniente graduado, abanderado del 3er. Escuadrón D. José Francisco de Castillo, Capitán graduado del 3er. Escuadrón D. Manuel Goyneta, Teniente Coronel graduado del 3er. Escuadrón D. Lorenzo Maurin, Teniente graduado, abanderado del 3er. Escuadrón D. Juan José López, Sargento Mayor del 3er. Escuadrón D. Pedro Pablo Rasero, Teniente graduado, abanderado del 3er. Escuadrón D. Ramón Olivera, Capitán graduado, Ayudante D. Juan Bautista Rodríguez, Capitán graduado del 3er. Escuadrón D. Salvador Velarde, Teniente Coronel y Comandante efectivo del 3er. Escuadrón D. Francisco Velarde, Capitán graduado del 3er. Escuadrón D. Manuel Antonio Olmos, Capitán graduado del 3er. Escuadrón D. Juan Manuel Bepre, Capitán graduado, Ayudante Mayor del 3er. Escuadrón D. José Ávila, Capitán graduado, Ayudante Mayor del 3er. Escuadrón D. Tomás Velarde, Sargento Mayor graduado del 3er. Escuadrón D. Manuel Regis, Sargento Mayor graduado D. Martín Espinosa, Alférez de los Valles D. Justo Sánchez.

            Importa subrayar, que en las acciones empeñadas contra los realistas, tuvieron una importante participación los Regimientos de San Carlos, Seclantás, Cachi, Atapsi y Molinos, que organizaron los patriotas más influyentes del Valle como Luis Borja Díaz de Lea y Plaza, Pedro Alcántara Ferreyra, Tomás y Nicolás de Frías y Aramburú, Alberto Montellano, Justo Pérez de Mendoza y sus hermanos Juan de Dios y José María de Lea y Plaza de Mendoza, Bonifacio Ruiz de los Llanos, Justo Pastor Arce y los de Lea y Plaza Ríos[18]. Además, desde los inicios de la guerra ya figuraban en el Valle de Calchaquí D. Mariano de Isasmendi[19], D. Juan Francisco de Peñalva[20], D. Jerónimo Altamirano, D. Francisco Solaligue, D. Miguel Michel, D. Juan Antonio Rojo, D. Pascual Estopiñán, D. Manuel Avendaño, José Valdés, D. Pedro Mealla, D. Agustín Morales, D. Cesáreo Díaz, D. José Manuel Romero, D. José Miguel Ochoa, D. Anselmo Ochoa, D. Francisco del Carrillo, D. Celestino Gorostiaga, D. Alejandro Centeno, D. Justo Sosa, Fernando Chávez, José Córdoba, D. José Balbino Bravo, D. José Cejas, José Lorenzo Córdoba, D. Mariano Cabrera, D. Carlos Medina, D. Martín Santos Rodríguez, D. Gregorio Pérez, D. Leandro Burgos, D. Bruno Guantay, D. Julián Bravo, D. José Vicente Castellanos, D. Clemente Sánchez, D. Ángel Vicente Morales, D. José Francisco Bravo, etc.[21]

            No debemos dejar de lado a Tarija, que intervino con decisión y de manera destacada en apoyo de las huestes del general Güemes. Vemos así cómo, después de su muerte, producida en 1821, siguen aún en el frente de los escuadrones de la Patria muchos nombres de gran relieve que compartieron su causa, tal por ejemplo en la “Relación del número de reclutas que correspondía dar a cada uno de los Escuadrones de Tarija”, hecha por el general don Juan Antonio Álvarez de Arenales, el 13 de setiembre de 1825, y cuya oficialidad por lo menos, dejamos detallada:

            1er. Escuadrón: Su Comandante el Coronel D. Bernardo Trigo, diez y siete hombres.

            2.º Escuadrón: Su Comandante el Teniente Coronel D. Manuel de Leaplaza (o de Lea Plaza), diez y siete hombres.

            3.º Escuadrón: Su Comandante D. José Felipe de Echazú, diez y siete hombres.

            4.º Escuadrón: Su Comandante D. Diego Arze, diez y siete hombres.

            5.º Escuadrón: Su Comandante D. Domingo Arze, diez y siete hombres.

            6.º Escuadrón: Su Comandante D. Clemente Caso, diez y siete hombres.

            7.º Escuadrón: Su Comandante D. Gregorio León, quince hombres.

            8.º Escuadrón: Su Comandante D. Mariano Aparicio, quince hombres.

            9.º Escuadrón: Su Comandante D. Eustaquio Méndez, diez y siete hombres.

            10 Escuadrón: Su Comandante D. José María Aguirre, diez y siete hombres.

            11 Escuadrón: Su Comandante D. Manuel Valverde, diez y siete hombres.

            12 Escuadrón: Su Comandante D. Pedro José Cabero, diez y siete hombres[22].

 

 

IV.

 

            A fin de exponer el presente ensayo a través de las vidas de estos salteños, jujeños y tarijeños, de sus nombres y nobles hazañas, desarrollaremos cortas reseñas biográficas de cinco próceres que actuaron junto al general Martín Miguel de Güemes. Nos referimos a don Juan José Feliciano Alejo Fernández Campero, don José Ignacio de Gorriti, don José Remigio de Lea y Plaza, don Manuel Bonifacio Ruiz de los Llanos y don José Antonio Suárez.

 

 

            Juan José Feliciano Alejo Fernández Campero

 

            Fueron sus padres[23], el tercer marqués del Valle de Tojo, don Juan José Manuel Gervasio de Martiarena y Fernández Campero y doña María Josefa Ignacia Pérez de Uriondo y Martiarena. Nació en San Francisco de Yavi, y fue bautizado a los seis días de edad, el 15 de junio de 1777. Caballero de la Orden de Carlos III, en la que ingresó el 6 de diciembre de 1795. Cuarto Marqués del Valle de Tojo. Encomendero de los Pueblos de Casabindo y Cochinoca[24]. Intervino en la guerra de la Independencia, a un principio defendiendo la causa del Rey, y luego la causa de Mayo. En efecto, se encontró en la Batalla de Suipacha por orden de las autoridades españolas, donde, según el biógrafo Jacinto Yaben, Campero “fue vencido y dispuso su ánimo en favor de los patriotas. Cuando el general Tristán avanzó sobre Belgrano, en agosto de 1812, al pasar por Salta, dio el mando militar de Jujuy y Salta, al marqués Fernández Campero. El trato con las damas de Salta - prosigue Yaben - inclinó nuevamente su ánimo en favor de los patriotas; sin embargo, en la Batalla de Salta comandaba fuerzas realistas de caballería, que apoyaban las avanzadas de Tristán. Pero cumpliendo la palabra empeñada a doña Juana Moro, facilitó la victoria de Belgrano, huyendo por las lomas de Medeiros. Belgrano lo nombró comandante general de la zona de Yavi, extendiéndole los despachos de coronel de Ejército y de coronel mayor graduado. En sus posesiones de Yavi, sostuvo las avanzadas de los realistas”[25].

            Fernández Campero se desempeñó por lo menos en dos períodos, como alcalde ordinario de Primer Voto de la Villa de Tarija; fue electo diputado por Orán en 1810. Luego, en febrero de 1813 fue designado Gobernador Intendente de Salta del Tucumán en reemplazo del coronel de milicias, doctor José Márquez de la Plata, hasta el 20 del mismo mes, en que Manuel Belgrano también por breve lapso, se hace cargo del gobierno.

            El profesor Carlos Reyes Gajardo lo define como un “español de estirpe, americano de nacimiento y patriota por elección. En Yavi y Tarija tenía sus ganados y riquezas”[26]. El historiador boliviano Luis Paz, por su parte, afirma que Campero “se plegó a la causa patriótica, siendo sus tendencias más peruanas que argentinas (…) era por los recursos que disponía y por la popularidad de su nombre en el Alto Perú, un valioso contingente que cooperaba de una manera eficaz”. Levantó a su costa un crecido número de tropas, que denominó “Regimiento Peruano”, con esta división - añade Luis Paz - cubrió la boca superior de la quebrada de Humahuaca mientras el ejército de Rondeau permaneció en Jujuy y a su retirada no trepidó en ponerse a las órdenes de Güemes, obrando en todo de perfecto acuerdo con él. El escritor Aráoz Campero, dice del Marqués, que “financió al Ejército Auxiliar Argentino invirtiendo doscientos mil pesos en moneda de aquel tiempo y prestó al gobierno del Perú trescientos mil pesos, suma que no fue devuelta a sus herederos”. Y agrega: “Elegido Diputado por Chichas al Congreso de Tucumán - siguiendo a Luis Paz, prosigue -, no se incorporó, porque estaba sosteniendo la insurrección de Yavi, como jefe de Vanguardia de Güemes…”[27].

            El genealogista Jorge Zenarruza, sobre las postrimerías de don Juan José Fernández Campero, escribe: “Tomado prisionero (pese a la generosa ayuda que le prestó el oficial don Bonifacio Ruiz de los Llanos, cediéndole su mula), en la conocida sorpresa de Yavi (1816), fue remitido preso al Callao y, luego, embarcado con destino a España. Murió (viudo) en la ciudad de Kingston (Jamaica) el 22 de octubre de 1820”[28]. Se dice que sus restos permanecen todavía en el cementerio de Kingston, desde el 28 de octubre de ese año, pero también es sabido que no se conoce la ubicación exacta de su tumba. Don Juan José Fernández Campero, víctima del mismo infortunio de tantos patriotas que reposan anónimos en algún lugar de nuestra América, ojalá algún día reciba un justo reconocimiento[29]. Contrajo matrimonio con doña Manuela Barragana (o Barragán) y dejó descendencia[30].

 

 

            José Ignacio de Gorriti

 

            Nació en Jujuy el 20 de junio de 1770, fue hijo de don Ignacio de Gorriti, natural de la Villa de Ascoytia en Guipúzcoa, y de doña Feliciana de Cueto y Liendo; nieto paterno de don Joseph de Gorriti y de doña María de Arambarry, nieto materno de don Francisco de Cueto y de doña María Liendo, vecinos de Jujuy[31].

            Don José Ignacio de Gorriti y Cueto, estudioso y de considerable cultura, obtuvo el doctorado en teología y jurisprudencia en Chuquisaca. Tuvo una activa participación durante la guerra de la Independencia y las luchas civiles. Identificado con la causa de la Revolución de 1810, estuvo en los Valles Calchaquíes y en unión con el comandante don Luis Borja Díaz, don Manuel Ubaldo de Lea y Plaza, don Toribio Tedín y otros valerosos vallistos, reclutó voluntarios “para concluir con la dominación española[32]. Organizó milicias que luego se incorporaron al Ejército del Norte y participó en las Batallas de Tucumán y Salta. Colaboró incondicionalmente con el general Martín Miguel de Güemes siendo su complemento político y militar, hasta el fallecimiento de éste. Se desempeñó en 1813, como alcalde de Segundo Voto en el Cabildo de Jujuy.

            Como representante de Salta en 1816 juró la independencia de las Provincias Unidas y suscribió el acta el 9 de julio de ese año. Luchó en el Alto Perú y en Tarija. En 1819 fue nombrado gobernador interino de Salta, hasta fines de 1820 que entregó el mando al Cabildo. Derrocado el gobernador José Antonino F. Cornejo en 1821, asumió Gorriti nuevamente el gobierno de la provincia, restaurando el orden y entregando el cargo al general Juan Antonio Álvarez de Arenales al finalizar el período el 31 de diciembre de 1823. En agosto de 1825 por ausencia del gobernador Arenales asumió como Gobernador Delegado, hasta mayo de 1826, y en marzo del año siguiente la Sala de Representantes de Salta lo nombró gobernador, cargo que ejerció hasta el 1º de marzo de 1829. En su larga y valerosa vida militar, ostentó el grado de general.

            Gorriti apoyó a las fuerzas del general Paz y a las antirrosistas, pero las derrotas de éstas en La Ciudadela lo obligó a huir a Bolivia, instalándose primero en Tarija y luego en Sucre, donde falleció el 9 de noviembre de 1835[33]. Contrajo matrimonio en Salta, el 9 de abril de 1802, con doña Feliciana de Zuviría[34], hija de don Agustín de Zuviría Marticorena y de doña María Feliciana de Escobar Castellanos. Tuvo numerosa descendencia.

 

 

            José Remigio de Lea y Plaza

 

            Nació en una de las estancias paterna, en San José de Caracha, el 1º de octubre de 1796. Hijo del rico hacendado y vitivinicultor del Valle de Calchaquí don Julián de Lea y Plaza de Texerina (nacido en San José de Caracha del Valle de Calchaquí de Salta, Gobernación del Tucumán, en 1748 y fallecido en San Pedro Nolasco de los Molinos en 1798, a los 50 años) y de doña María Cándida Ríos (o de los Ríos); nieto paterno del hacendado don Miguel de Lea y Plaza (nacido alrededor de 1710 y fallecido en sus propiedades del Calchaquí, antes de 1763) y de doña Rosa de Texerina.

            Desde muy joven, José Remigio de Lea y Plaza, se dedicó a las tareas de campo. Adhirió a la causa de Mayo, incorporándose a la Compañía de Cachi en ayuda de su primo, el capitán don Luis Borja Díaz de Lea y Plaza, en la organización de los Regimientos de los Valles Calchaquíes. Se halló en la gloriosa Batalla de Salta, el 20 de febrero de 1813, en la que también participaron algunos de sus hermanos, su primo don Luis Borja Díaz y, entre otros, su futuro primo político don Gaspar López de Vera y Gómez y su futuro suegro don Juan Esteban Arias de Navamuel, interviniendo luego en numerosas acciones contra los realistas. El 30 de junio de ese año, don José Remigio fue promovido al grado de sargento del Regimiento de Dragones de Cachi, título que conservará hasta el 31 de marzo de 1815[35]. Participó valientemente en las acciones de Yavi junto a Pachi Gorriti, y en 1817 fue tomado prisionero por los españoles siendo trasladado a una prisión de Potosí, de donde pudo escapar en momentos en que era sometido a un consejo de guerra para su casi segura decapitación. Luego de muchas peripecias logró regresar a su Regimiento de los Valles[36].

            En 1820 recibió los despachos de capitán, colaborando permanentemente con su dinero y hacienda al sostenimiento de los ejércitos patriotas. Se alistó a las filas unitarias y estando en Salta, en uno de los encuentros con los federales recibió una herida en el “costado”; aún convaleciente, por orden del gobernador de Salta marchó desde Cachi hasta Santa María (Catamarca). El comisario de guerra don Teodoro López, informaba el 11 de agosto de 1829: “...costeándose a expensas de su poca fortuna, y montada toda la gente de su mando en haciendas de sus propiedades, que puesto en aquel punto designado recibió órdenes de incorporarse al ejército...[37]. El comandante don José Remigio Plaza, ostentaba ya en 1829 el grado de Sgto. Mayor Efectivo de las “Milicias Provinciales de Cachi” y del “Batallón de Infantería de Granaderos Unitarios”[38].

            Participó en las luchas de Catamarca, y estando allí comenzó a decaer su salud: “...con motivo de haberse renovado las inflamaciones que de tiempo en tiempo le acometen desde que recibió una herida en el costado en uno de los encuentros en Salta con el enemigo común. Esta enfermedad es grave y sus funestos efectos son inevitables en la campaña...”. Don José Arrizola, cirujano del ejército, tomó conocimiento de la enfermedad que le afectaba al Sgto. Mayor de Infantería, e informaba que tenía: “...una herida que le atraviesa de la parte del hígado, cerca de las costillas falsas...”, con tal motivo se vio en la necesidad de pedir licencia y en su nota para tal fin fechada en agosto de 1829, expresa que tenía una esposa rodeada de siete hijos menores de edad que subsisten de su personal trabajo[39], ocupándose entonces de los quehaceres de su finca[40]. Nuevamente confirmado en el Ejército, ostentaba en 1834 el grado de Teniente Coronel, y estaba al mando de las Fuerzas Revolucionarias de Caballería Unitaria. A la caída del gobernador unitario don José Antonino F. Cornejo, fue perseguido y condenado a ser apresado o fusilado por los federales, debiendo huir hacia regiones del norte de Salta, Bolivia y Chile, hasta que finalmente, calmada la situación, retornó a nuestra provincia, alternando sus actividades entre la milicia, la atención de sus heredades, el hogar y crianza de sus hijos pequeños[41]. Se había casado primero con doña Dorotea Mendía y Baisa (o Baeza), proveniente de familias de ancestros vascos, y hermana legítima del coronel de la Independencia don Vicente Mendía, de destacada actuación en Orán, donde residía y era dueño de la finca “El Palmar”. Viudo, don Remigio contrajo segundas nupcias, con doña Trinidad Gallardo y Olmos; hija del guerrero de la Independencia don José Elías Gallardo y Fernández[42] y de Da. Trinidad Olmos. Viudo de su segunda esposa, se casó en terceras nupcias con doña Trinidad Arias de Navamuel, nacida alrededor de 1819 e hija del capitán de la Independencia don Juan Esteban Arias de Navamuel[43] y de Da. Eulalia Atay. Don José Remigio de Lea y Plaza falleció en Cachi en la noche del 17 de diciembre de 1863, siendo sepultado en el “Panteón nuevo de esta Parroquia”[44].

 

 

            Manuel Bonifacio Ruiz de los Llanos

 

            Nació en Salta el 15 de junio de 1791 y fue bautizado el 25 de setiembre del mismo año[45]; falleció en su finca de Payogasta, en la que residía con su familia, el 28 de setiembre de 1870[46]. Hijo de don Ventura Ruiz de Llanos y Berdeja y de doña Petrona Villada y Ríos[47]. Guerrero de la Independencia, actuó a las ordenes de Pueyrredón, y de Díaz Vélez en la acción de Nazareno el 12 de enero de 1812; luego, a las ordenes del Barón de Holmberg combatió en la Batalla de Tucumán, el 24 de setiembre de 1812, volviendo en diciembre a incorporarse al Regimiento 6 de Infantería, por decisión del general Belgrano, con el cual luchó en la gloriosa jornada de Salta. Ascendido a teniente peleó en Vilcapugio y Ayohuma, retirándose después a Tucumán con el resto del Ejército.

            En 1815 se incorporó en el cuerpo de Infernales al mando del coronel D. Martín Miguel de Güemes, desempeñándose finalmente como jefe de este Regimiento. Tuvo actuación en la guerra de la Independencia a partir de 1816, participando en numerosos combates y encuentros con los realistas; obtuvo diferentes grados jerárquicos, como el de comandante de las Milicias del Valle de Cachi, y diez años más tarde, en julio de 1826, ostentaba el de coronel efectivo. Don Bonifacio Ruiz de los Llanos conocido como “El Intrépido”[48] por sus valerosas hazañas, estuvo junto al general don Martín Miguel de Güemes en la Quebrada de la Horqueta, donde el 17 de junio de 1821, el héroe gaucho se silenció a la sombra de un cebíl colorado.

            Ruiz de los Llanos prosiguió en la carrera militar después de finalizada la guerra de la Independencia, desempeñándose hasta 1855 como Comandante General de los Valles y otros cargos análogos. No obstante, debemos recordar que en marzo de 1841, había sido tomado prisionero por las fuerzas unitarias y relevado de sus funciones el 11 de abril por el coronel Florentín Santos. Al surgir la tiranía y estar en desacuerdo con el gobierno de Rosas, se retiró del servicio activo logrando su baja, hasta que en el año 1855 el Gobierno de la Confederación Argentina lo reincorporó al Estado Mayor, mandándole a extender el despacho de Coronel que había obtenido en el ejército de la Provincia. Su destacada actuación se mantuvo inalterable en diferentes puestos, y recién el 12 de diciembre de 1862 el gobierno argentino dispuso su retiro del ejército[49]. Contrajo matrimonio con doña Buenaventura San Roque, hija del capitán don Francisco Nicolás García de San Roque (dueño en 1795 de la estancia Payogasta en el Valle Calchaquí[50]) y de doña Polonia Solaligue y Plaza, nieta materna del hacendado don Pedro Solaligue y de doña Tomasa Plaza[51]. Los restos mortales del matrimonio Ruiz de Llanos – San Roque, descansan en la iglesia de Payogasta, donde se colocó una lápida de mármol, con la siguiente inscripción: “R.I.P. DON BONIFACIO RUIZ DE LLANOS Y DOÑA BUENAVENTURA SAN ROQUE. Sus restos mortales reposan aquí. Modelo de esposos, padres ejemplares, su memoria vivirá siempre venerada por sus hijos que le consagran un culto acendrado. La historia argentina, conmemorando episodios gloriosos de la Campaña de la Independencia, guarda ya el nombre del esposo, rodeado de mística aureola. El de la esposa tiene por sagrario la tradición oral que en esta comarca y las circunvecinas, lo repiten sin cesar, como símbolo de bondad cristiana, de caridad vivificante modelada según las sublimes palabras del Mártir del Gólgota. 15 de Junio de 1890”.

 

 

            José Antonio Suárez

 

            Estuvo incorporado a las avanzadas del comandante D. José Apolinario Saravia y murió gloriosamente en el combate de “Sauce Redondo” el 24 de marzo de 1814, en el que fueron destruidas las fuerzas del Ejército Real comandadas por el capitán José Lucas Faxardo[52]. Contrajo matrimonio con doña Dolores Díaz, olvidada dama patricia que efectuó importantes contribuciones a la lucha por la Independencia.

            Interesa rescatar esta figura valerosa y también desconocida de nuestra historia, quién, como adelantamos, estuvo en la acción sostenida el 24 de marzo de 1814 en Guachipas y donde las fuerzas patriotas obtuvieron una celebrada victoria, pero fue también en la que Suárez sacrificó su propia vida[53]. El historiador Filiberto de Oliveira Cezar en su libro “Güemes y sus Gauchos”, transcribe una carta referida a este episodio del comandante Saravia, dirigida a Güemes y fechada en Guachipas el 25 de marzo de 1814, de la que reproducimos párrafos concernientes a la acción del alférez don José Antonio Suárez: “A las 2 de la tarde observaron mis descubiertas que el enemigo en número de 56 hombres bien armados, al mando del Capitán D. José Lucas Fajardo, se dirigía por el paso del río de Guachipas hacia este rumbo; inmediatamente di orden para que mis descubiertas y avanzadas, que estaban en el Sauce Redondo, se replegasen hasta las casas de D. Manuel Castellanos, entre tanto yo hacía avanzar mi retaguardia que se hallaba situada en la capilla para protegerlas oportunamente. En efecto, a las 3 ½ de la tarde campó el enemigo en el Sauce Redondo, y a las 4 rompí el fuego contra su avanzada, con una guerrilla de doce hombres al mando del Alférez de caballería de línea, D. José Antonio Suárez. Observando que muerto dicho alférez me rechazaban la guerrilla, cargué inmediatamente con el resto de mi división, y pasadas las primeras descargas de fusil, a las que se sostenía vigorosamente, mandé avanzar, sable, garrote y chuza en mano: en ese momento desordenado, el enemigo huyó vergonzosamente, de lo que resulta haber conseguido una completa victoria, haciéndoles 27 prisioneros, entre ellos 14 mal heridos; a más de éstos, 8 soldados, 2 sargentos y el Comandante Fajardo muerto; consistiendo mi pérdida únicamente en la muerte del Alférez Suárez, dos soldados y un paisano herido (…) Después de encarecer a V.E. el valor, constancia y regocijo con que todos mis soldados y paisanos se han comportado, debo particularmente recomendar a la consideración de V.E., la viuda e hijos de dicho Alférez Suárez, cuyo ingente valor lo precipitó en la tumba donde yace, con solo el interés de la libertad…”[54].

            La Gaceta Ministerial del gobierno de Buenos Aires del lunes 11 de abril de 1814, publica una nota del general San Martín dirigida al Excmo. Supremo Director del Estado, referida a esta acción y que dice: “Excmo. Señor: El Capitán D. José Apolinar Saravia, Comandante de las avanzadas de Guachipas, con 30 hombres de fusil ayudados del valiente esfuerzo de los Paisanos, logró arrollar completamente el 24 de este una partida enemiga de 56 hombres bien armados al mando del Capitán Comandante D. José Lucas Faxardo, en los términos que verá V.E. por la copia del parte que acompaño. Después de dar las debidas gracias en nombre de la Patria al Comandante Saravia, y a todos los individuos de su partida Militares y Paisanos por su valerosa comportación, decreté que el Sargento Bernardino Olivera entrase en la clase de distinguido, y fuese gratificado con 40 ps.: así por la bravura con que se comportó en esta acción, como por haber infundido un entusiasmo tan extraordinario en todos los Campesinos de aquel País, que están haciendo al enemigo una terrible guerra de recursos. Yo espero que la piedad de V.E. consolará la aflicción de la viuda, é hijos del valiente Alférez de caballería de línea, D. José Antonio Suárez que se sacrificó gloriosamente en aquella guerrilla, concediéndole la viudedad que le han merecido el valor y servicios de su difunto Esposo. Dios guarde á V.E. muchos años. Tucumán, 31 de Marzo de 1814.= Excmo. Sr. José de San Martín.= Excmo. Supremo Director del Estado”[55].

            En el Archivo Histórico de Tucumán encontramos un documento que interesa por la personalidad y el patriotismo de su esposa, doña Dolores Díaz de Lea y Plaza; la carátula se presenta así: “Dolores Díaz, viuda del Alférez José Antonio Suárez hace cesión de los sueldos de su marido a favor del Brigadier en jefe del ejército - Salta 5 de diciembre de 1814 (…) Doña Dolores Díaz, viuda del finado Alférez de caballería de Línea del Perú Dn. José Antonio Suárez, que falleció en el Sauce Redondo combatiendo a los enemigos de la Patria hizo cesión ante el señor Brigadier General en Jefe de ese Ejército, de los sueldos que le quedaron a su marido hasta el día de su muerte, y habiéndosele admitido por decreto en forma, según consta del expediente Nro. 85 que comprueba la partida de mi cuaderno manual lo aviso a usted para los efectos que son consiguientes esperando se sirva instruirme de que no se pagarán por esa comisaría los tales sueldos. Dios que a Uds. ml. al. Administración provincial de Rentas del Estado de Salta 5 de Diciembre de 1814. Firma: Manuel Antonio Gallegos”[56]. Doña Dolores sentía sin duda la honra y satisfacción de haber sido amada por su esposo, mártir de la Patria; del mismo modo y como muestra de abnegación a tan fuerte sentimiento, hizo cesión de los sueldos de su marido además de otros donativos, transportada de fervor altruista y de su devoción a los ideales del heroico Guerrero de la Independencia. Al parecer tuvo descendencia.

 

 

 

FUENTES CONSULTADAS

 

 

ARCHIVOS

 

                Archivo General de la Nación

                Archivo Histórico de Tucumán

                Archivo y Biblioteca Históricos de Salta

                Archivo del Ejército Argentino

                Archivo de la familia Plaza Navamuel

                Archivo del Arzobispado de Salta

                Archivo Parroquial de Cachi (Salta)

                Archivo Parroquial de Molinos (Salta)

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

                ARÁOZ CAMPERO, Jorge: “Monografía de Tarija”. Universidad Autónoma Juan Misael Saracho. Talleres Gráficos de la Editorial Universitaria. Tarija - Bolivia, 1979.

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                CORNEJO, Atilio: “Historia de Güemes”, segunda edición. Talleres Artes Gráficas S. A. 1971, Salta.

                Gaceta Ministerial del Gobierno de Buenos=Ayres. Lunes 11 de abril de 1814. Imprenta de Niños Expósitos.

                GORRITI, Josué: “José Francisco Gorriti”. Salta, 1930.

                GÜEMES, Luis: “Güemes Documentado”. Ediciones Plus Ultra, Buenos Aires.

                HESSLING, María Teresa Cadena de; Sandoval, Braulio; Quiroga, Omar: “Efemérides Nacionales y Provinciales (“Efemérides Nacionales y de la Provincia de Salta”. Ediciones Columbia, Salta). Ediciones Síntesis, Capital Federal, 1988.

                MITRE, Bartolomé: “Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina”. Edic. Anaconda, Buenos Aires, 1950.

                OLIVEIRA CEZAR, Filiberto de: “Güemes y sus Gauchos. Escenas de la Independencia Argentina”. Editor Félix Lajouane, Buenos Aires, 1895.

                PAZ, Luis: “Historia General del Alto Perú, Hoy Bolivia”. Tomo I y II. Imprenta Bolívar. Sucre, Bolivia, 1919.

                PLAZA, Rodolfo Leandro: “El Tte. Coronel D. Manuel de Lea Plaza. Un Hombre del Patriciado Tarijeño. Noticias Sobre su Linaje en Tarija, Bolivia y su Descendencia en Santiago, Chile y La Plata, Argentina”. Publicación Institucional N° 3 del Centro de Investigaciones Genealógicas de Salta, Salta, 2004.

                -- “Ensayo Biográfico Genealógico del Capitán Don Juan Esteban Arias de Navamuel. Un Abnegado Patriota de la Independencia”. Boletín del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas, Tomo 22, Número 221, Buenos Aires (septiembre - octubre, 2001).

                -- “Los de Lea y Plaza. Señorío y Tradición del Valle del Calchaquí Salteño”. Talleres Gráficos de Editorial Milor, Salta, 2000.

                PLAZA NAVAMUEL, Rodolfo Leandro: “El Tte. coronel Don José Remigio de Lea y Plaza. Entre los Valerosos Exponentes del Patriciado Salteño”. Boletín Nº 27-28 del Instituto Güemesiano de Salta, Publicación Oficial del Gobierno de la Provincia de Salta, 2 Edición, Salta, 2005.

                -- “La noche del 7 de Junio de 1821” (discurso pronunciado en el homenaje con motivo del 181º aniversario de la muerte del héroe, el 7 de junio de 2002, en la Plaza Belgrano de Salta). Boletín Nº 27-28 del Instituto Güemesiano de Salta, Publicación Oficial del Gobierno de la Provincia de Salta, 2 Edición, Salta, 2005.

                REYES GAJARDO, Carlos M.: “Apuntes Históricos Sobre San Carlos del Valle Calchaquí de Salta”. Casa Jacobo Peuser, Ltda. Buenos Aires, 1938.

                -- “Familiares del General Fernando Rodolfo Lisperguer y Aguirre”. Revista de la Junta de Estudios Históricos de Tucumán. Año 2, Nº 2. San Miguel de Tucumán, 1969.

                SOLÁ, Miguel: “Las Milicias de Güemes”, Colección “Guardamonte”. Agrupación Tradicionalista Gauchos de Güemes, Salta, 1963.

                TEJERINA CARRERAS, Ignacio: "Los Marqueses del Valle de Tojo y su Descendencia en Córdoba, Argentina". Revista Estirpe Nº 1, Córdoba, 1992.

                YABEN, Jacinto: “Biografías Argentinas y Sudamericanas”, Buenos Aires.

                ZENARRUZA, Jorge G. C.: “Antecedentes para un Estudio del Marquesado del Valle de Tojo”. Revista Nº 17 del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas. Buenos Aires, 1977.

 

 

MEMORIA ANUAL

 

 

 

 

INSTITUTO GÜEMESIANO DE SALTA

MEMORIA ANUAL 2004

 

 

Ercilia NAVAMUEL

 

 

- 8 de febrero: Acto por el 219 aniversario del natalicio del Gral. Güemes.

A las 10 horas, acto en el Panteón de las Glorias del Norte en la Catedral, organizado por la Agrupación Tradicionalista Gauchos de Güemes.

A las 19 horas, acto efectuado en la Sede del Instituto:

Ingreso de las banderas por las gauchas del Fortín Martina Silva de Gurruchaga.

Himno Nacional Argentino, Himno al Gral. Güemes.

Lectura de la Memoria Anual 2003, por la Prof. Ercilia Navamuel.

Conferencia a cargo del Sr. Andrés Mendieta, “San Martín y Güemes en la Historia y el destino de América”.

Retiro de las banderas.

El sonido para el acto fue puesto por el Sr. Jorge Gianella, Director de Producciones Ñasaindy, a quién se agradece.

- Permanece la exposición de tapices de Eufracina Torres.

- Adhesión del Instituto a los actos del 20 de febrero, por invitación oficial del Gobierno Provincial. Asiste en representación del Instituto el Sr. Narciso Fabbroni.

- Continúan las investigaciones sobre los fortines gauchos y la gesta Güemesiana. Como así también los contactos con diferentes entidades de la cultura y la historia provincial, nacional y extranjeras.

- Adhesión y colaboración del Instituto al 2° Febrero Güemesiano, organizado por Producciones Ñasaindy:

Se prestó para la exposición en el Museo de Bellas Artes, sede del evento, la vitrina con el mantón de Magdalena Güemes de Tejada, junto con su retrato y las banderas.

            También fueron conferencistas en el 2° Febrero Güemesiano, dos miembros del Consejo Directivo: Sr. Narciso Fabbroni expuso sobre “Otro Padre de la Patria”.

 Prof. Ercilia Navamuel, expuso sobre “Cultura de la Independencia”.

El viernes 26, el Instituto estuvo presente en el acto celebrado en el mástil de la Plaza 9 de Julio, organizado por Producciones Ñasaindy, contando con la participación del Ejército.

Enero a mayo: gestiones de la socia del Instituto G. Doña Macaria Choque, difundiendo la gesta del Héroe Gaucho y distribuyendo material bibliográfico proporcionado por el Instituto en los festivales folclóricos de Argentina: Festival Nacional de Doma y Folclore en Jesús María, Córdoba, enero de 2004. Festival de Cosquín, Córdoba, enero de 2004. Festival Serenata a Cafayate, febrero de 2004. Festival Internacional de Canto y Jineteada en Castelli, Chaco, mayo de 2004.

- Abril 1°: Reunión en casa del Sr. Jorge Virgilio Núñez, para tratar el tema creación del Museo y Biblioteca de la Patria.

            Se creó la Junta Promotora Pro Museo y Biblioteca de la Patria, integrada por cada uno de los presidentes de las instituciones de la historia. El presidente es el Sr. Mariano Coll por la Agrupación Tradicionalista Gauchos de Güemes. Vicepresidente la Prof. Ercilia Navamuel por el Instituto Güemesiano de Salta. Secretario el Sr. Jorge Virgilio Núñez.

            En los días subsiguientes se iniciaron los trámites para conseguir el lugar para el Museo, dentro del Predio del Monumento al Gral. Güemes. Se inició el empadronamiento de Adherentes y Colaboradores.

- Abril 16, aniversario de la fundación de la ciudad de Salta: Adhesión del Instituto al acto central organizado por la Municipalidad, en la Plaza Güemes, asistieron N. Fabbroni y E. Navamuel.

            Por la tarde, asistencia de la Prof. Ercilia Navamuel y el Sr. Narciso Fabbroni al acto celebrado en la Sala de Sesiones de la Legislatura, en donde se presentó el “CD Salta”, efectuado por la Cámara de Diputados, el que luego se distribuyó gratuitamente. Adhesión al Abril Cultural Salteño.

- Abril, 2 al 30: Exposición de Muestra Recordatoria de Malvinas en la Sede del Instituto Güemesiano, con documentos sobre Malvinas. Se agradece la colaboración de la Sra. Julia de Altamira, quién prestó un cuadro y dos cartas de soldados.

- 20 de abril: Colaboración del Instituto al Aeropuerto Salta, con la biografía del Gral. Güemes, para agregar al cuadro pintado en 1949, por Guillermo Usandivaras.

- 20 de abril: Colaboración con Gendarmería Nacional, con aporte bibliográfico para la difusión de la gesta Güemesiana.

- Mayo: Atención a escolares que consultan la Biblioteca para el Concurso Estudiantil: Güemes Héroe Nacional, organizado por Guardia Bajo las Estrellas.

- Mayo: Gestión de construcción de monolito recordatorio en la Capilla El Chamical, con placa que diga: “Aquí estuvo sepultado el Gral. M. M. de Güemes desde 18 de junio de 1821 al 14 de noviembre de 1822”. Participan Cámara de Diputados de Salta, Instituto Güemesiano, Instituto Sanmartiniano, Guardia Bajo las Estrellas y Senda Gloriosa de la Patria.

-Mayo, 19, conferencia sobre Gral. Güemes, en la escuela José Evaristo Uriburu, a cargo del Sr. Narciso Fabbroni.

- Mayo 25: Asistencia a los actos patrios organizados por el Gobierno Provincial.

- Junio Mes Güemesiano: Adhesión del Instituto a las celebraciones efectuadas por otras instituciones: Gobierno de la Provincia de Salta, Guardia Bajo las Estrellas, Senda Gloriosa de la Patria, Junta Promotora del Museo y Biblioteca de la Patria.

Junio 7: Asistencia al Acto de Plaza Belgrano a las Hs. 8, organizado por el Gobierno Provincial.

Hs.10: Acto en el Monolito de Plaza Belgrano, organizado por el Instituto Güemesiano, en el que fue disertante la Prof. Mirian Gutiérrez.

Hs. 17, Acto Académico en la Sede del Instituto Güemesiano, con las disertaciones de la Prof. Ercilia Navamuel sobre Historia de la Capilla del Chamical. Prof. Antonio Sorich sobre La Estrella de Salta. Cierre del acto con bagualas cantadas espontáneamente por las Señoras Gauchas presentes.

Junio 14: Adhesión del Instituto al Acto de entrega de premios por el Concurso Estudiantil “Güemes Héroe Nacional” organizado por la Guardia Bajo las Estrellas.

Junio 16: Adhesión del Instituto a los Actos efectuados en la Quebrada de la Horqueta, organizados por Senda Gloriosa de la Patria. Asistencia de la Prof. Ercilia Navamuel con egresados y estudiantes del Instituto Superior del Profesorado de Salta, gracias a la colaboración del Concejo Deliberante de la Municipalidad de Salta y del concejal Mauricio San Millán, que proporcionó el transporte.

Junio 17: Adhesión del Instituto a los actos organizados por el Gobierno Provincial y la Agrupación Tradicionalista Gauchos de Güemes. Asistencia de Ercilia Navamuel al acto celebrado en el Panteón de las Glorias del Norte, juntamente con otros miembros de la Junta Promotora de Museo y Biblioteca de la Patria. Asistencia de Ercilia Navamuel, Narciso Fabbroni y miembros de la Junta Promotora del Museo y Biblioteca de la Patria, al desfile en el Monumento al Gral. Güemes.

Hs. 19: Acto Académico en la Sede del Instituto Güemesiano:

 Himno Nacional Argentino

            Conferencia de la Prof. Ercilia Navamuel: “Doña Benita Campos”.

            Conferencia de la Dra. Marta de la Cuesta: “Don Gabriel de Güemes”.

            Canción por G. Romero Ismael “Huellando Ausencia”.

Durante todo el mes se atendió en el Instituto las consultas de estudiantes y maestros, al mismo tiempo que se distribuyó material bibliográfico y láminas con el retrato del Gral. Güemes a las Escuelas. Enviándose también comisiones de profesores a disertar en diferentes establecimientos.

 

Detalle: Escuela Pte. José Evaristo Uriburu. Escuela Juan Bautista Alberdi. Escuela Joaquín Castellanos. Escuela Raúl Cortazar. Bespa Nº 6045. Escuela Provincial de Bellas Artes Tomás Cabrera. Colegio Santa María. Colegio 0221, College. Escuela Santa Lucía Nº 4034.

Cámara de Turismo de San Carlos. U. C. de S. Carrera de Producción y Dirección de Radio y TV: Tomas fílmicas para el programa “Nada sin Intentar” de Cable Express.

 Colegio Reyes Católicos: Disertación a cargo del Sr. Narciso Fabbroni.

 Colegio San Marcos: Disertación de las profesoras Graciela Muñoz y Mirian Gutiérrez.

 Escuela Nº 4019, Pte. José Evaristo Uriburu: disertación de los señores Narciso Fabbroni y Jorge Gianella, en el marco del Concurso “La Argentina que Valoro”.

- Municipalidad de General Güemes: invitación cursada al Instituto Güemesiano, para efectuar disertaciones sobre el Héroe Gaucho. Fueron comisionadas las profesoras Graciela Muñoz, Mirian Gutiérrez y Lorena Aguirre, como disertantes, el día 11 de junio. El Instituto donó bibliografía y láminas referidas al prócer, para la Biblioteca de ese Municipio.

- Adhesión del Instituto al Concurso “San Carlos en la Gesta Güemesiana”, organizado por la Biblioteca Popular Juan Calchaquí de la localidad de San Carlos, en el mes de junio. El Instituto aportó asesoramiento científico y donó bibliografía referida al prócer para dicha Biblioteca.

- Adhesión del Instituto a los Actos Patrios organizados en el Instituto Superior del Profesorado de Salta el día 18 de junio. Se proporcionó asesoramiento científico y donó material bibliográfico para la Biblioteca de dicho establecimiento.

- Adhesión del Instituto a las gestiones de la Junta Promotora del Museo y Biblioteca de la Patria.

- Adhesión del Instituto Güemesiano a las Jornadas de Homenaje al General Güemes, “Granaderos de San Martín en Salta Reafirmando la Dignidad de la Patria en Paz y Bien”, organizadas por el Centro Cultural San Francisco, Durante el mes de Junio de 2004. Para el cierre el día 1º de julio, fue conferencista la Prof. Ercilia Navamuel, como Vicepresidenta del Instituto Güemesiano, que expuso sobre “El General Güemes y la Independencia Americana”.

-Agosto: Investigación a cargo de la Prof. Ercilia Navamuel, en el Chaco salteño, Rivadavia Banda Norte, desde el 13 al 16 de agosto, sobre costumbres gauchas, historia de los pueblos y del Fortín La Pastosa de El Colgao. Viaje de campo con la colaboración de Los Mayuatos y del Dr. Pedro Peñalva, quién hizo posible dicho viaje y la visita a las ruinas de Victorica, en donde se relevó en notas y fotografías las evidencias existentes. La consulta bibliográfica permitió completar la interpretación de todo lo registrado.

- Setiembre, 3: Acto público en la Sede del Instituto Güemesiano, para la entrega y donación efectuada por la familia Güemes, de la colección Güemes Documentado de Luis Güemes, 8 tomos, a personalidades y colaboradores del Instituto Güemesiano. También se anunció la realización del Primer Congreso Argentino sobre El Héroe Nacional M. M. de Güemes, el 14, 15 y 16 de junio de 2005, organizado por el Instituto Güemesiano y la Municipalidad de Salta, conjuntamente con la participación de otras instituciones güemesianas y universitarias. La señorita Karina Mondolfo, anunció la próxima edición de la página Web.

- Setiembre: Adhesión del Instituto a la celebración del Milagro. Misa para los güemesianos y gauchos. Acto en el Panteón de las Glorias del Norte.

-Octubre, 7: Adhesión, auspicio y participación en la presentación del libro La Martina de Doña Dora Nella Castro. Efectuado en la sala de conferencias de la Casa de La Cultura.

-Noviembre, 3: Adhesión y participación del Instituto en los actos celebratorios del natalicio de Doña Martina Silva de Gurruchaga: misa en la Catedral, acto en el Panteón de las Glorias del Norte y acto académico en la Escuela Nº 5137, Martina Silva de Gurruchaga.

- Noviembre 4: Presentación de la renuncia del Presiente del Consejo Directivo del Instituto Güemesiano, Sr. Andrés Mendieta. Comunicación de la misma al Ministerio de Educación.

- Noviembre 11: Nuestro miembro del Consejo Directivo D. Rodolfo Leandro Plaza Navamuel, presentó en el Museo de la Ciudad “Casa de Hernández” su segundo libro de poemas, titulado “El Humo que Invade”. La presentación estuvo a cargo del poeta D. Aníbal Aguirre y se contó con la presencia de autoridades y miembros del Instituto Güemesiano, escritores y numeroso público.

- Noviembre 26: Adhesión del Instituto a los actos celebratorios por la Reina Isabel la Católica, organizados por el Instituto Salteño de Cultura Hispánica y el Consulado de España. Misa en la Iglesia del Tránsito, Acto en el Monumento a la Reina Isabel la Católica y Mesa Redonda en el Cabildo Histórico.

- Donación de bibliografía güemesiana para la Biblioteca Municipal y Popular del pueblo de La Merced.

- Noviembre, 27: Adhesión del Instituto a los actos por el centenario de la fundación de la Capilla del Colegio de Jesús. Misa y Acto académico.

- Diciembre, 18: Cierre del año con una cena en la Sede del Instituto Güemesiano.

- Durante todo el año se trabajó con el armado del Boletín Nº 27 y 28 correspondiente a los años 2002 y 2003. En el mes de diciembre recién se consiguió presupuesto provincial y entró en imprenta. El jueves 16, hasta última hora, Leandro Plaza Navamuel trabajó en las correcciones pertinentes, de forma que en la semana siguiente se tuvo en nuestra sede los 500 ejemplares, para ser presentado y entregado en los actos de febrero de 2005.

            También se trabajó en el armado del Boletín Nº 29 correspondiente al año 2004, estando en gestión la cuestión presupuestaria.

- El trabajo de organización de biblioteca estuvo a cargo de la socia colaboradora Mirian Gutiérrez, quién en el mes de diciembre concluyó el fichaje y clasificación de los libros, siendo todos registrados en un libro.

- Es de destacar que los logros obtenidos en este año se debe a la colaboración voluntaria de un grupo de socios, que permanentemente concurren y se solidarizan con las problemáticas güemesianas y a quienes se agradece inmensamente.

 

 

 

 

Nº 30

 

AÑO 2005

 

(PRESIDENCIA ERCILIA NAVAMUEL)

 

 

 

 

 

HOMENAJES

 

DE LA

 

ACADEMIA GÜEMESIANA

 

I

 

 

SESIÓN PÚBLICA DE LA ACADEMIA GÜEMESIANA

 

 

El 8 de febrero de 2005

 

 

            El Instituto Güemesiano de Salta realizó su acto académico en la sede del Instituto Güemesiano, el 8 de febrero de 2004, a las 20,00. Asistieron al acto el presidente de la Cámara de Diputados Dr. Santiago Manuel Godoy, autoridades civiles, socios activos, y numeroso público. La apertura estuvo a cargo de la presidente del Instituto, profesora Ercilia Navamuel, con palabras acerca del “Natalicio del Gral. Martín Miguel de Güemes”. Disertó el profesor Matías Jorge sobre “San Martín y Güemes en la gesta Libertadora de América del sur”.

            A continuación, se efectuó la presentación del Boletín del Instituto Güemesiano de Salta Nº 27-28 que estuvo a cargo de nuestro miembro del Consejo Directivo, el historiador Rodolfo Leandro Plaza Navamuel, quién lamentó “los cuatro largos e irrecuperables años sin que el Instituto editara un nuevo Boletín y que luego de mucho esfuerzo y trabajo” nos complace presentar. Lamentó que “la imprenta escogida por el Ministerio de Educación no haya sido la más apta para ediciones de libros”, haciendo referencia a que “pese al control y corrección de los originales en reiteradas oportunidades, durante las pruebas de galera, no fueron tomadas en cuenta por el personal de la imprenta”[57]. Igualmente, agradeció en nombre del Consejo Directivo del Instituto “al Ministerio de Educación por haber costeado la edición”, y expresó “la satisfacción de contar con nuevo material histórico a disposición de los güemesianos e interesados en interiorizarse sobre la más original y menos conocida gesta Emancipadora de América”. Valoró de este modo “el contenido, con aportes de excelentes historiadores, así como la participación de dos profesionales de la medicina, que expusieron dos impecables trabajos que dan una mirada diferente, responsable y de escritura metodológicamente científica”.

            Seguidamente se distribuyeron ejemplares del Boletín al público presente, para lo cual se contó con la colaboración de los socios José Cañizares, Mirta Blas y Graciela Muñoz, encargados de hacer firmar los recibos correspondientes.

 

 

EL NATALICIO DEL GENERAL

MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES

 

 

Ercilia NAVAMUEL ·

 

 

            Hoy 8 de febrero de 2005, celebramos en este Acto Académico el 220 cumpleaños del Prócer Americano y Nacional Argentino.

            Nació en Salta, el 8 de febrero de 1785 siendo sus padres, don Gabriel de Güemes Montero y doña María Magdalena Goyechea y de la Corte; él ejercía la función de Tesorero Ministro principal de Real Hacienda, emparentado con el Marqués de Tojo Fernández Campero y ella era descendiente del fundador de San Salvador de Jujuy, todo lo cual ubica a nuestro prócer en un alto nivel social y económico, de hacendados vinculados al circuito comercial de Potosí.

En el acta de Fe de Bautismo firmada por el padre Gabriel Gómez Recio, efectuada en la Iglesia Matriz de Salta, el 9 de febrero, figura como Martín Miguel Juan de Mata, criatura de dos días, quién tuvo como padrinos a don Josef González de Prado Contador Ministro Principal de Real Hacienda y doña María Ignacia Cornejo.

            La niñez y adolescencia de Martín Miguel, transcurrió en Salta y en los campos de su madre en las estancias El Bordo, El Paraíso y luego en La Cruz. A los 14 años de edad inició su carrera militar al ingresar como Cadete de la 6º Compañía del 3º Batallón del Regimiento de Infantería de Buenos Aires.

            En su carrera militar con sucesivos ascensos es en 1810 Capitán, pronunciándose por la causa patria, junto con muchos criollos, destacándose en los hechos de la Quebrada de Humahuaca. Ya en 1813, formaba parte del Estado Mayor del Ejército y el general San Martín lo asciende a Teniente Coronel, a cargo del Comando General de Avanzadas en 1814. Es ascendido a Coronel Mayor en 1817 y el general San Martín lo designa en 1820 como General en Jefe del Ejército de Observación.

            Fue valuarte principal de la guerra por la Independencia, mientras el país se debatía en la anarquía y los egoísmos del caudillismo. Por el contrario, nuestro Héroe Gaucho, juraba obediencia a los Congresos Constituyentes y al Gobierno Central.

            Formó parte con éxito del plan sanmartiniano de independencia americana, a pesar de los problemas internos de orden político y económico. Ideó una estrategia informal de guerra de recursos y emboscadas, participando en ello todos los niveles sociales y especialmente los gauchos, lo que le dio el triunfo contra los realistas. Fue además Gobernador, designado por el Cabildo de Salta desde 1815 hasta su muerte en 1821.

            En una carta de 1847 de don Dionisio Puch, se lee lo siguiente: “...vestía siempre de uniforme de un gusto severo y exquisito. Era imposible verle y oírle sin sentirse dominado por el ardor de su patriotismo.” (Bol. Nº 8 del Instituto Güemesiano, Pág. 53 y 54).

            Por todo ello, celebramos el cumpleaños de nuestro prócer regional, nacional y americano, paradigma de la Independencia.

            La determinación de la fecha exacta de su nacimiento fue objeto de polémica entre los historiadores, concluyéndose finalmente que fue el 8 de febrero.

 

            ¡FELICIDADES MI GENERAL!

 

 

 

 

 

SAN MARTÍN Y GÜEMES EN LA GESTA

LIBERTADORA DE AMÉRICA DEL SUR

 

 

Matías JORGE ·

 

 

PRESENTACIÓN

 

            Voy a dirigirme a ustedes, con el mayor gusto y honor, en respuesta a la invitación que me hiciera la Prof. Ercilia Navamuel, Vicepresidenta del Instituto Güemesiano de Salta. Desde mi condición de iberoamericano, de salteño, de sanmartiniano, de güemesiano, de Prof. de historia, de dirigente bibliotecario. Comprometido, a mi manera, a difundir los ideales de la gesta de la independencia, la libre determinación de los pueblos, donde San Martín, Bolívar y Güemes tienen mucho que ver, en la lucha armada en la que participaron y los ideales que hoy deben seguir vigentes.

 

 

EL NACIMIENTO DEL GRAL. MARTIN MIGUEL DE GÜEMES

 

 

Introducción

 

            El 8 de febrero del 2005, en la casa en la que Güemes viviera con sus padres, nos reúne para recordar el 220 aniversario del nacimiento de un gobernador de Salta, General del Ejército Sanmartiniano y para nosotros un héroe nacional.

            Nacimiento categóricamente acontecido el 8 de Febrero de 1785.

            Dice su partida de bautismo, documento que ahora lo tiene el Archivo de la parroquia de la Merced, de nuestra ciudad. "En esta Santa Iglesia Matriz de Salta en nueve de febrero de 1785. Yo el Cura rector mas antiguo exorcicé, bauticé, y puse óleo y Chrisma a MARTIN MIGUEL JUAN DE MATA, criatura nacida de dos días, e hijo legítimo de don Gabriel de Güemes Montero y doña María Magdalena de Goyechea y la Corte, y fueron sus padrinos de agua y óleo don José González de Prada, Contador Ministro Principal de real Hacienda, y doña María Ignacia Cornejo, y para que conste la firmó. "Doctor Gabriel Gómez Recio".

 

 

Dice al respecto Domingo Güemes

 

            Nació el 8 de Febrero de 1785.

            El 8 de Febrero es el día San Juan de Mata, razón por la cual figura con ese nombre en la partida de bautismo.

            El Martín Miguel, le fue dado por su abuelo materno don Martín Miguel de Goyechea.

            También en Febrero, pero el 25 del año 1778, nació nuestro libertador JOSE FRANCISCO DE SAN MARTIN en el pueblo de YAPEYU uno de los pueblos más ricos de las misiones, que habían sido Jesuitas, que poseía estancias en ambas bandas del Río Uruguay, en la actual provincia de Corrientes, en la familia San Martín Matorras, donde don Juan de San Martín era el Teniente Gobernador.

            * Por lo que San Martín era solo 7 años mayor que Güemes.

           

 

1810- EL GOBIERNO PROPIO EN LAS PROVINCIAS UNIDAS

 

            Entre criollos y peninsulares ya estaban planteadas las diferencias, las Invasiones Inglesas daban conciencia de la importancia de los criollos, el sistema de monopolio español, las influencias de la Revolución Industrial de Inglaterra, los principios ideológicos de la Revolución Francesa, la invasión Napoleónica a España, el sistema republicano que se consolidaba en los Estados Unidos de Norte América, la llegada de los reyes de Portugal al Brasil sumaban causas que darán la crisis al llegar la noticia de la disolución de la Junta Central de Sevilla, en Mayo de 1810, es el tiempo de Cabildo Abierto y de la 1ª Junta, de Cornelio Saavedra como principal personaje, que encuentra al teniente Güemes al servicio del movimiento de Mayo, en misión con un piquete de soldados salteños para cortar las comunicaciones entre los que se oponían al movimiento de MAYO, debía impedir el apoyo del Alto Perú a la rebelde Córdoba, con esa base de milicianos lo encontrará Balcarce, y lo incorporará como su vanguardia, después de haber sumado a los tarijeños, llega el triunfo de Suipacha el 7 de noviembre de 1810, capitulo de gloria hasta hoy no reconocido a Güemes.

            Para esa misma época, San Martín, luchaba por la independencia de España, en territorio español, ahora como aliados los ingleses y portugueses contra los franceses de Napoleón, ya desde el 18 de junio de 1808, el día de la batalla de Bailén con el grado de Teniente Coronel.

            En noviembre de 1812, Belgrano, ya está en retirada, despacha a Güemes a Santiago del Estero antes de la batalla de Tucumán y después a Buenos Aires, Güemes en enero de 1813 está en Buenos Aires, y San Martín que se encuentra en Bs. As. ha preparado su famoso Regimiento de Granaderos a Caballo con los que vencerá en San Lorenzo el 3/2/1813, para este febrero de 1813, Belgrano volvió a izar la bandera, el día 13-02-1813, en el Río Pasaje, donde se juró a la Soberana Asamblea del año XIII, con toda solemnidad se hizo un desfile, esta bandera azul-celeste y blanca avanzó en busca de otro triunfo, en Salta el 20/2/1813.

            Después, vino la derrota de Ayohuma, y San Martín debe incorporarse con su regimiento en apoyo al ejército auxiliar del Perú, Güemes pidió ser incorporado y regresó, desde Tucumán San Martín dispone que Güemes marchara a encargarse del mando general de la línea del Pasaje, con lo que se inicia el trabajo junto, por la “Sagrada Causa de la libertad de los pueblos”.

            El Gral. San Martín, ahora está en Mendoza, en Bs. As. el Director Posadas asciende a Güemes a coronel, por sus méritos en combate.

            En febrero de 1815, llegará con los problemas conocidos con Martín Rodríguez, y Güemes es retirado del Ejército, queda sólo con sus milicias en Salta, se sumará la disputa con Rondeau, y el resulta electo gobernador de Salta por amplia mayoría, cuando las diferencias terminaron, en 1816, dice el Gral. San Martín “Más que mil victorias he celebrado la mil veces feliz unión de Güemes con Rondeau. Así es que las demostraciones en ésta sobre tan feliz incidente se han celebrado con una salva de 20 cañonazos, iluminación, repique y otras mil cosas”, como una demostración de afecto a Güemes que veremos como se suceden.

            Hasta 1821 Güemes, con mucho sacrificio, de hombres de recursos y de su prestigio de cumplir lo planeado por el libertador San Martín, por aquí no pasó ninguna invasión, y se preparaba para cumplir la última etapa ahora a la ofensiva llevando un ejército en apoyo a San Martín que ya estaba en el Perú. Con casi nulo apoyo del Estado Nacional, ni las otras provincias, Güemes tenía listos 2000 hombres para marchar, entrar en acción y prestar concurso militar y económico a San Martín.

            El 7 de Junio de 1821, es herido Güemes, y el 21 de Junio de 1821, muere en la Cañada de la Horqueta. El 10 de Julio de 1821, San Martín entra en Lima. El 6 de Junio de 1821 en Bs. As., asume como Gob. Martín Rodríguez, en Julio del año 1822 es la entrevista de Guayaquil entre Bolívar y San Martín y con razón dice Rojas, acaso sin tantos episodios mezquinos y fatales, no habría habido Guayaquil, ni el retiro de San Martín. Güemes es muerto a los 36 años y San Martín se retira con solo 44 años del Perú, en 1822.

 

            Recordamos el nacimiento del Gral. Martín Miguel y del Gral. San Martín, y recordemos ahora:

 

            Fines del Instituto Güemesiano que fue fundado el 17 de junio de 1972.

            Propendizar el estudio de la gesta Güemesiana y difundir su epopeya en toda la Nación y en los demás países de la Hispanoamérica.

            Fines del Instituto Nacional Sanmartiniano, fundado el 5 de abril de 1933, aniversario de la Batalla de Maipú.

            Estudio, docencia permanente y metódica del factor principal de nuestra argentinidad, el libertador don José de San Martín. Fomentar y mantener en la patria como en los Estados americanos que sirvieron de teatro a su acción, el culto que tan preclaro arquetipo se merece, por sus virtudes de hombre y de soldado, medidos en los beneficios positivos que dio para la civilización universal.

 

 

CONCLUSION Y DESEO

 

            Que el año 2005 nos vea trabajar unidos en las finalidades y objetivos de estas instituciones, bajo la señera guía de San Martín y Güemes, y no enfrentados y mal entretenidos en cosas que no sean importantes y desinteresadas.

 

 

 

II

 

 

HOMENAJE AL GENERAL GÜEMES

EN EL LUGAR DONDE FUE HERIDO

 

 

El 7 de junio de 2005

 

 

            El Consejo Directivo del Instituto Güemesiano de Salta organizó un acto público de homenaje a Güemes con motivo del aniversario de la muerte del héroe, el 7 de junio de 2005, a las 10 de la mañana en la Plaza Belgrano de Salta, contando con la colaboración de Ceremonial de la Provincia y la Banda de Música de la Policía.

            La apertura estuvo a cargo de la presidente del Instituto Güemesiano, profesora Ercilia Navamuel. Asimismo, hubo una ofrenda floral, donada por don Darío Wayar y que fue colocada por don Jorge Virgilio Núñez, conjuntamente con el legislador Pablo Kosiner. Seguidamente, la profesora Graciela del Valle Muñoz, disertó sobre el significado de la fecha.

 

 

EL GENERAL GÜEMES Y SU EJEMPLO

 

 

Graciela del Valle MUÑOZ ·

 

 

Señoras y señores, buenos días:

 

Hoy los salteños recordamos el 184º aniversario de aquel triste día en el que fue herido de muerte nuestro Héroe Gaucho, el general don Martín Miguel de Güemes.

Hablar de don Martín, es referirse a la historia de todo el Noroeste Argentino y de toda América Hispana.

La gesta Emancipadora protagonizada por todo el pueblo salto-jujeño y tarijeño, se inscribe por derecho propio entre uno de los hechos mas importantes que logró contener el avance realista hacia el centro de nuestro país.

A partir del exitoso accionar del general Güemes y sus milicias gauchas, nuestro territorio comenzó a vislumbrar un horizonte libre, para un país que comenzaba a transitar en un mundo dominado por imperios que no permitían ninguna forma de autonomía, de allí que a Salta y a toda su gente le corresponda con legitimidad, el mérito de haber realizado un aporte fundamental en aquellas jornadas gloriosas.

Las fechas históricas no son ni debieran ser solo números resaltados en el calendario, su significado es mucho mas profundo, éstas evocaciones están ligadas a nuestras raíces, ese subsuelo emocional que contiene a millones de personas y donde habitan los mitos, las leyendas de nuestra cultura ancestral que configuran la imagen ideal de un país.

Son escasos los personajes que a través de la historia pueden identificarse con nuestra Provincia, con la magnitud como la del general Güemes, su persona está colmada de virtudes dignas de imitar, más hoy cuando son casi inexistentes las normas de convivencia de una sociedad.

En lugar de mirar todos hacia adelante, nos hemos convertido en un polo ilimitado de proyectos y ambiciones individuales. Desde allí comenzamos a desandar el camino marcado de los que están en el bronce, que no necesitaron ni ambicionaron, ellos se caracterizaban a pesar de sus diferencias, por tener un horizonte ideológico compartido pero en algún momento ese objetivo desapareció.

De allí el sentido ejemplificador de la gesta Güemesiana, que a partir de la revolución de Mayo, nos dejó un mensaje que a pesar del tiempo está latente en los corazones salteños.

Todo es posible si dejamos de lado el individualismo y los egoísmos personales de los cuales nuestro héroe estaba desprovisto.

            La respuesta está en concebir una patria grande y generosa, en la cual podamos convivir todos con dignidad y le dé sentido a todos los presentes y a los que vendrán.

 

III

 

 

SESIÓN PÚBLICA DE LA ACADEMIA GÜEMESIANA

 

 

El 7 de junio de 2005

 

            Se llevó a cabo a las 19, en la sede del Instituto Güemesiano el acto académico. La apertura estuvo a cargo de la profesora Ercilia Navamuel. A continuación disertaron nuestro miembro del Consejo Directivo, don Jorge Virgilio Núñez, y el profesor José Fadel. Asistieron autoridades civiles, socios activos y numeroso público.

 

 

EL PONCHO

 

 

Jorge Virgilio NÚÑEZ ·

 

 

 

            A la memoria de mi abuelo

                D. Virgilio Núñez Zambrano

 

 

“Origen y vigencia del poncho güemesiano colorado franja y fleco

negro, como distintivo de la Agrupación Tradicionalista Gauchos de

Güemes desde el 20 de febrero de 1931”

 

 

            Antes de comenzar quiero expresar mi agradecimiento al Instituto Güemesiano de Salta por la invitación que me efectuara para dar a conocer esta serie de reflexiones sobre EL PONCHO, en la convicción que son producto de años de curiosidad sobre el tema.

            Lo que esta tarde expongo no intentan ser cuestiones finales, pero si espero que sean puntapié inicial para futuras investigaciones y que motiven la curiosidad de los jóvenes en un tema tan rico y caro a los sentimientos de quienes trabajamos por mantener viva las costumbres, la cultura y la historia de nuestra nación.

            El presente discurso esta organizado de modo tal que presento en primer lugar aportes para comprender que el PONCHO es una prenda de uso tradicional en toda nuestra tierra americana, en segundo lugar quiero aportar una serie de contribuciones realizadas en torno a la etimología de la palabra y finalmente cuestiones referidas a los colores y tintorerías prehispánicas.

            Por cierto que estas ideas que quiero compartir con ustedes se desprenden de trabajos anteriores, entre los que destaco los trabajos de la profesora María Teresa Cadena de Hessling, las diferentes conferencias de la profesora Ercilia Navamuel, el libro “Las milicias de Güemes” de Don Miguel G. Solá, los aportes del profesor potosino Felipe Catalán, los de la doctora Rut Corcuera en “Ponchos de las tierras del Plata”, el que realiza el doctor Rogelio Saravia Toledo en “Las distintas miradas sobre Martín Miguel de Güemes”, el trabajo de 2001 de don Mariano Solá, M. A. Maringo en un articulo publicado en la revista de “Filología Hispánica”, entre otros, todos ellos magníficos aportes a la cultura y las tradiciones nacionales, a los cuales quiero realizar aportes personales que surgen de mi curiosidad respecto del tema y de documentación que a lo largo de este tiempo he podido recabar.

            Finalmente, quiero compartir con ustedes mis reflexiones en torno al subtítulo que acompaña este discurso el “Origen y la vigencia del PONCHO güemesiano colorado franja y fleco negro, como distintivo de la Agrupación Tradicionalista Gauchos de Güemes, en formación el 20 de febrero de 1931”, en la motivación de explicitar las características que alcanza esta prenda que nos identifica a los salteños alrededor del mundo es el resultado de la voluntad de un grupo de gauchos comprovincianos comprometidos con la gesta Güemesiana en una forma más de rendir un homenaje permanente a las luchas por la Independencia.

            A esta altura de los acontecimientos, quiero sostener que el PONCHO es una prenda de múltiples usos que define el patrimonio tradicional argentino y que está presente en todas las manifestaciones culturales a lo largo de nuestra historia, en nuestras pinturas, canciones, narraciones, versos, espectáculos folclóricos, entre otras, también formando parte de las actividades campestres y del ciudadano común en las grandes urbes y los pequeños poblados, sirviendo, además como un distintivo de señorío y tradición.

            Así, lo destaca la profesora Teresa Cadena de Hessling, quien sostiene que “El poncho se utilizaba como abrigo contra el frío, la lluvia y a la vez le servía como cobija para dormir” y la profesora Ercilia Navamuel explica que “el poncho es una prenda de abrigo ya utilizada en tiempos prehispánicos y representativo de la población criolla posterior. Es la manta que acompañó siempre a todo viajero”.

            Limitarnos a las descripciones puramente técnicas, sería parcelar su vida, pues tengamos en cuenta el aporte de la profesora Navamuel cuando lo describe como “la manta que mide 1,50 por 1,90 y está compuesta por dos paños cocidos a mano con punto zig-zag o ala de mosca, por razones prácticas se deja abierto unos 0,35 centímetros en la parte central que sirve para pasar la cabeza, en su contorno lleva flecos cocidos a mano”. Los diseños y los colores fueron expresiones del patrimonio de los distintos grupos humanos que la utilizaron y en ellos se expresan los más variados motivos culturales, técnicos y de usos cotidianos dándole a la prenda características particulares y una versatilidad sumamente interesante.

            Los protagonistas fueron los hombres que lo usaron y mujeres que los tejieron, manos indias y criollas que con infinita paciencia trabajaron y lo siguen haciendo en esa Terrea Argentea, que aparece delineada en antiguas cartografías.