______________________
Boletín del
Instituto Güemesiano
de Salta
Nº 29 - 30
Años
2004 – 2005
______
DIRECTOR
DE PUBLICACIONES
MPN Rodolfo Leandro PLAZA NAVAMUEL
●
SALTA
REPÚBLICA ARGENTINA
2006
INSTITUTO GÜEMESIANO DE SALTA
España 730 (ex casa del general D. Martín Miguel
de Güemes)
Teléfono 054 – 0387 – 4215568
(4.400) Salta, Capital ·
República Argentina
I·
Gobernador
Juan Carlos ROMERO
Vice Gobernador
Walter Raúl
WAYAR
Vice Presidente 1º de la Cámara de
Senadores
Mashur LAPAD
Presidente de la
Cámara de Diputados
Santiago Manuel GODOY
Presidente de la
Corte de Justicia
Guillermo Alberto POSADAS
Ministro de
Gobierno y Justicia
Víctor Manuel BRIZUELA
Ministro de la Producción
y el Empleo
Sergio CAMACHO
Ministro de
Educación
María Ester ALTUBE
Ministro de
Salud Pública
Alberto DÍAZ LEGASPE
Ministro de
Hacienda y Obras Públicas
Rodolfo Fernando YARADE
Secretario
General de la Gobernación
Néstor Javier DAVID
Secretario de la
Gobernación de Seguridad
Gustavo Adolfo FERRARIS
Secretario de la
Gobernación de Turismo
Bernardo RACEDO ARAGÓN
INSTITUTO
GÜEMESIANO DE SALTA
(Creado
el 17-6-72. Decreto Nº 5042/1972)
I
CONSEJO
DIRECTIVO
(2005 – 2008)
Presidente
Ercilia NAVAMUEL
Vicepresidente
Jorge Virgilio NÚÑEZ
Secretario
General
Federico NÚÑEZ BURGOS
Tesorero
Graciela del Valle MUÑOZ
Vocales
Rodolfo Leandro PLAZA NAVAMUEL
Narciso Ángel FABBRONI
Félix Rodrigo BRAVO HERRERA
Darío WAYAR NÚÑEZ
Director de
Publicaciones
Rodolfo Leandro PLAZA NAVAMUEL
Subdirector de
Publicaciones
Federico NÚÑEZ BURGOS
El
Consejo Directivo del Instituto Güemesiano en su reunión del mes de julio de 2003 resolvió
instituir un Reglamento de Publicaciones. Solo se publicarán las disertaciones
y artículos inéditos vinculados a los objetivos del Instituto, el ambiente
socio cultural e histórico durante la gesta Güemesiana;
a la vida y obra del general Martín Miguel de Güemes y de quienes lo acompañaron
en la lucha por la emancipación americana. Asimismo, el Consejo Directivo seleccionará
el material a publicarse, sin que ello libere a cada autor de su
responsabilidad intelectual y científica. La extensión de los trabajos no debe superar las 25
páginas en papel A4, letra Times New Roman, en cuerpo 11, escritos en procesador de texto Word
6.0 o compatible. Los mismos se deberán entregar en tiempo y forma, y se
acompañarán en una copia impresa y en diskette. Deben
contener fuente documental y/o bibliografía, citas y notas al pie de página, numerándoselas
en el texto.
Nota: La sola presentación de los
trabajos queda a exclusiva consideración del Consejo Directivo y no obliga su
publicación.
El Instituto Güemesiano de Salta ofrece nuevamente, a
través de su Boletín correspondiente a los períodos 2004 y 2005, números 29 y 30,
abundante material dirigido a los estudiosos, investigadores y profesionales,
como así a estudiantes e interesados en general sobre temas históricos, un
informe de las actividades, actos académicos, homenajes y variados ensayos de
investigación y artículos de nuestros académicos, socios y colaboradores.
Una institución como ésta, con más de 30 años de
presencia en la Provincia de Salta, cuenta con innumerables proyectos y
bregamos por que puedan concretarse e incluso acrecentar el número de sus publicaciones. Por lo pronto, el Instituto tendrá este
año la satisfacción de contar con una página web, merced
a la Cámara de Diputados y al jefe de la Web Institucional de la Cámara, José
de Guardia de Ponté, que con su empuje está haciendo
posible esta iniciativa de nuestro Consejo Directivo, encaminado a difundir con
mayor alcance sus actividades y, lo que es más importante, la extraordinaria
gesta güemesiana.
La
presente obra reúne la siguiente compilación: como inicio de las actividades en
2004, ensayo sobre San
Martín y Güemes en la historia y el destino de América, de Andrés
Mendieta; homenaje sobre el 7 de junio, de Mirian
Violeta Gutiérrez; erudito trabajo titulado La estrella de Salta, de Antonio Sorich; participación en el 2º Febrero Güemesiano de Narciso
Fabbroni y Ercilia Navamuel, con los artículos Martín
Miguel de Güemes héroe Nacional y Cultura de la Independencia, respectivamente.
Asimismo, en sesión pública expusieron Ercilia Navamuel sobre doña Benita Campos, y Marta de la Cuesta Figueroa sobre el padre
del general Güemes. En la sección de Investigaciones y Artículos, se incluye un
ensayo de Rodolfo Leandro Plaza Navamuel sobre protagonistas de la gesta güemesiana, y se cierra el año con la Memoria Anual 2004 que
presentó Ercilia Navamuel.
Los actos académicos de 2005 se abren con la presentación
del Boletín Nº 27-28 del Instituto a cargo de Rodolfo Leandro Plaza Navamuel, y posteriormente habló
Ercilia Navamuel sobre el natalicio de Güemes; por su parte Matías Jorge disertó
respecto de San Martín y Güemes
en la campaña libertadora; más tarde se cumplió el homenaje al Héroe Gaucho en
la Plaza Belgrano de Salta a cargo de Graciela del Valle Muñoz; en sesión
pública Jorge Virgilio Núñez habló sobre El Poncho, una prenda de uso tradicional en toda América. José Fadel cuenta cómo nació “La guardia bajo las estrellas”;
Ercilia Navamuel escribe sobre El Chamical, uno de nuestros más preciados lugares
históricos. En la sección de Investigaciones y Artículos Nº 30 del Boletín, se
incluye un trabajo de Jorge Amado Skaf y otro de Mirian Violeta Gutiérrez. Concluye el año Ercilia Navamuel
con la Memoria Anual 2005.
De esta manera, pues, mientras preparamos el Boletín Nº
31, seguimos empeñados en este quehacer de contribuir a recuperar el patrimonio
histórico, que es la raíz fundamental de la tradición y de la raigambre patria.
Salta, 5 de abril de 2006
Rodolfo Leandro Plaza Navamuel
Director de Publicaciones
Nº
29
AÑO
2004
(PRESIDENCIA ANDRÉS
MENDIETA)
HOMENAJES
DE
LA
ACADEMIA
GÜEMESIANA
El
Instituto Güemesiano de Salta realizó su sesión pública el 8 de febrero de
2004, en la casa donde habitó el general
don Martín Miguel de Güemes en oportunidad de conmemorarse el 219º aniversario
del natalicio. El presidente del Instituto don Andrés Mendieta disertó sobre “José de San Martín y Martín Güemes en la
historia y el destino de América”.
JOSÉ DE SAN MARTÍN Y MARTÍN GÜEMES
EN LA HISTORIA Y EL DESTINO DE AMÉRICA
Andrés
MENDIETA ·
Las cartas y los
apuntes de los ilustres protagonistas de nuestra historia, de literatos, vates,
intelectuales, virtuosos, sacerdotes y estadistas son el vital dispositivo para
dilucidar su personalidad y, como así, la trama de los acontecimientos en medio
de los cuales habitó.
Las cartas, sobre
todo, contienen los pensamientos, el apasionamiento, las debilidades y los
temores; los deseos pequeños y grandes de cada uno de los personajes. Me
había ilusionado valerme de algunos de estos caminos pero me obligué a trabajar
con algunos tropiezos.
Les manifiesto el
porqué. El doctor Luis Güemes alentador de la obra “Güemes Documentado”
–trabajo que está revelado en 12 tomos- explica la causa de la nimiedad de las
comunicaciones producidas entre San Martín, en su campaña al Perú y Güemes,
Gobernador de Salta y a la vez General en Jefe del Ejército de Observación.
El autor de la
citada obra -que cuenta con más de seis mil páginas- tan requerida por los
estudiosos del proceso de la guerra por la Independencia Argentina y de
Sudamérica, comenta que Domingo Güemes –nieto del General-, en 1873, “prestó
papeles (cartas, proclamas y oficios, entre otras cosas) a Vicente Fidel López,
a los efectos que este los aprovechara para su ensayo Revolución Argentina, que
venía divulgando por entregas en la Revista del Río de la Plata, parte
de los cuales fueron devueltos en 1905 por Lucio Vicente López, nieto del
historiador”[1].
Más adelante el
mismo autor, como testimonio de lo exteriorizado precedentemente, hace
referencia a lo puesto de manifiesto por el doctor Vicente Fidel López cuando
manifiesta en sus textos:
1. “San
Martín miraba a Güemes con una predilección marcadísima. Siempre mantuvo con él
una correspondencia muy honrosa y admirable: e hizo grandes empeños para que el
Gobierno de Buenos Aires le diese una base de ejército con el que entrara en el
Alto Perú al mismo tiempo que él iba por el Pacífico sobre Lima. Tengo
documentos que emplearé más adelante” (Revista del Río de la Plata, año 1873,
tomo VII, pág. 407, y Revolución Argentina, año 1881, tomo II, pág. 71).
2. Asimismo
el historiador López en otro escrito asegura que: “el general San Martín,
que en cuanto a conocimiento de hombres jamás se equivocaba, miró siempre a
Güemes con verdadero afecto y con tanta estimación, que fue uno de los primeros
a quienes le escribió de su propia mano anoticiándolo su grande victoria del
llano de Maipú”. (Historia de la República Argentina, año 1887, tomo VI, pág.
570)[2].
En este acto de recordación del 219º
aniversario del nacimiento de un venerado hijo de Salta y por que no decir de
la nación misma, el general Don Martín Miguel de Güemes, he de referirme sobre
el tema: “San Martín y Güemes en la historia y el destino de América”.
Revivir el
pasado es darle nuevo dinamismo. Me exige explicarlo como fue, con una
expresión y pensamiento sobre estos dos grandes de la nacionalidad que no sólo
estaban unidos por una férrea amistad que había nacido en 1813 cuando ambos se
encontraban en Buenos Aires, sino también, por lazos familiares.
Mateo Escagedo Salmón en sus
“Solares Montañeses, Índice de montañeses ilustres y Crónica de la Provincia de
Santander” cuenta que don Pedro de Cevallos, el primer virrey del Río de la
Plata cuando se hallaba en Cádiz organizó una expedición, en 1777, de la que
participaron José Manuel Bustillos y Cevallos, Manuel de Escalada Bustillo de
Cevallos y Gabriel de Güemes Montero –padre del prócer- junto con Antonio José
de Escalada, quien después fuera suegro de José de San Martín. José Manuel
Bustillo y Gabriel de Güemes Montero eran parientes entre sí.
Aquí cabe agregar que José Manuel Bustillo, en la Capital
del Virreinato revistaba como teniente del Cuerpo de Patricios bajo el mando
de Cornelio Saavedra, se preocupaba de entregar al cadete Güemes la mensualidad
que le enviaba su padre, don Gabriel.
No es errado pensar que San Martín tenía conocimiento
sobre Salta por crónicas hogareñas. La madre del prócer, doña Gregoria Matorras, llegó a América procedente de Santander
acompañada por su primo hermano don Gregorio Matorras quien, entre 1769 a 1775,
se desempeñó como Gobernador Intendente de la provincia de Salta del Tucumán.
Durante su gestión fundó la reducción de Nuestra Señora de las Angustias que
sirvió de base para la fundación de San Ramón de la Nueva Orán, en 1794, la
última ciudad fundada por los españoles en tierra americana.
También Gregorio Matorras se
preocupó en ampliar y consolidar la conquista española hasta que encontró a la
muerte mientras recorría un pueblo indígena en Ortega, que hoy pertenece a
territorio salteño.
Por lo revelado anteriormente no hay dudas que San Martín
no ignoraba las acciones de Güemes en su descollante actuación como guerrero
demostrada durante los años 1806 y 1807 durante las invasiones inglesas y,
posteriormente, en 1810, 1811 y 1812; vale decir, desde el momento mismo que se
conoció la destitución del virrey Marqués Rafael de Sobremonte
y, después de producido el primer grito de libertad, estuvo protegiendo la puna
jujeña para evitar el ingreso o la fuga de los contrarrevolucionarios y por
haber dado el primer triunfo de las fuerzas patrióticas en los campos de
Suipacha (hoy Bolivia), el siete de noviembre de 1810.
Situémonos ahora en Buenos Aires. Año 1813, a fines
diciembre. Las armas de la patria al mando del general Manuel Belgrano habían
experimentado una delicada adversidad en los campos de Vilcapugio y Ayohuma
desastres, que al decir por Vicente López, después de sus victorias en los
campos de Tucumán y Salta inició una nueva campaña al Alto Perú “sin fuerzas
suficientes para dominar a ejércitos disciplinados y donde la población en
general simpatizaba con los realistas”.
Ante el peligro que estas derrotas causaran un golpe
mortal a la tan anhelada emancipación americana, el Triunvirato resolvió una
expedición de auxilio que debía robustecer la tropa que en esos momentos se
replegaba hacia Jujuy y Tucumán.
La medida se concretó el 3 de diciembre de 1813 al
designar al coronel de Granaderos a Caballo José de San Martín para marchar al
frente de un ejército auxiliador del Perú y llevar como misión destituir en
ese cargo al general Belgrano.
Para esta campaña San Martín convocó integrarse a Martín
Miguel de Güemes al regimiento que debía partir hacia el norte por los
siguientes motivos de fácil interpretación: por ser el prócer nacido en Salta; por
ser el único oficial patriota conocedor de estas regiones y por su contacto
con los gauchos salteños, jujeños y tarijeños desde su más tierna infancia.
Muchos historiadores no se apartan de la tesis que ambos próceres ya habían
conversado sobre la expedición libertadora.
El apoyo del Gobierno a la Expedición del Perú partió de
Buenos Aires a fines de diciembre de 1813 al mando de San Martín para hacerse
cargo del ejército, de acuerdo a la Historia del Regimiento Granaderos a
Caballería.
Con anterioridad, el 6 de diciembre de 1813, el teniente
coronel Martín Miguel de Güemes se dirigió al gobierno de Buenos Aires en los
siguientes términos: “Consiguiente con mis sentimientos, y no pudiendo mirar
con indiferencia los peligros de la patria, me ofrezco a partir bajo las
órdenes…”[3]
del coronel de Granaderos José de San Martín.
Por su parte el ya ascendido coronel San Martín al grado
de Mayor General y como jefe del mismo se dirigió al director Gervasio Antonio
de Posadas expresándole: “El teniente coronel don Martín Güemes lo creo
sumamente útil a la expedición auxiliadora del Perú que vuestra excelencia ha
puesto a mi cargo; la opinión y concepto de este oficial y sus servicios
constantes por la causa me hacen interesarme con vuestra excelencia a fin de
que su solicitud tenga el éxito que solicita”[4].
Aquí
hay una muestra más de afecto que “San Martín trabó con Güemes, verdadera e
imperecedera amistad, que son efectivas entre caracteres altamente dotados de
grandes calidades públicas. Se consagraron, de uno a otro, una estimación
justificada por la ilustre y gloriosa carrera del uno y por la lealtad
patriótica del otro; y si fue gloria del caudillo de Salta comprender desde
entonces lo que debía ser San Martín, no menos honra fue en este, comprender a su
vez todos los servicios extraordinarios con que el otro iba a contribuir más
tarde a su gloriosa empresa de tramontar los Andes, y de salvar la independencia
del Plata, de Chile, del Perú, del Ecuador, en Chacabuco
y en Maipú, en Lima y en Pichincha”[5].
El
17 de enero de 1814 José de San Martín estaba en Tucumán y el 20 se encontró
con Belgrano en las inmediaciones de Yatasto y con el
correr de las horas se hace reconocer como jefe del Ejército del Norte. Un mes
más tarde Güemes arribó a Tucumán al frente de efectivos del Regimiento número
7 de Infantería (Granaderos de Terradas o de Fernando VII), retraso que estuvo
originado por su interés en cobrar sueldos pendientes de pago como agregado al
Estado Mayor del Ejército. Ya se lo había promovido al grado de teniente
coronel del Regimiento de Caballo. Días después a Güemes se le asignó las
tareas como jefe de las avanzadas del Pasaje y, con posterioridad, en 1820, se
lo designó General en Jefe del Ejército de Observación.
Güemes volvió al teatro de sus
hazañas en la vasta región del Alto Perú, Jujuy y Salta, o sea por el norte;
mientras que San Martín lo haría por el oeste. Así comenzaba a materializarse
el plan continental.
En cuanto al ejército norteño que
“había perdido sus fuerzas pero no su moral” el primer acto del Gran Capitán
“fue poner al día los pagos, valiéndose de una necesaria malversación. Dispuso,
además, de 36 mil pesos en plata y oro que se traían de los caudales potosinos
y ya habían sido ingresados a la Tesorería General y dispuesto por el
gobierno”.
Ordenó que pasasen a la Caja
Militar, y pagó los servicios y salarios atrasados. Como el gobierno le pidió
explicaciones, San Martín contestó que tenía a su frente “los
tristes fragmentos de un ejército derrotado; un hospital sin medicina, sin
instrumentos, sin ropas, que presentan el espectáculo de hombres tirados en el
suelo que no pueden ser atendidos en el suelo que no pueden ser atendidos del
modo que reclama la humanidad y sus propios méritos. Mil clamores por los sueldos
devengados”[6].
El Libertador por aquel entonces padecía de “perder
sangre por la boca” que originara cierta
preocupación entre los oficiales bajo su mando. Este padecimiento lo obligó a
San Martín abandonar la campaña hacia el Alto Perú para poner en marcha su Plan
Continental el que será abordado más adelante.
A partir de acá sólo me referiré al
tema escogido para esta charla como “San Martín y Güemes en la historia y el
destino de América” renunciando distraer vuestra atención abordando temas
ajenos, entre otros, como los conflictos internos, iniciados en 1813, y que
paulatinamente se fueron agudizando. También al proceso político y la
pretendida salida constitucional.
¿Cuál sería el plan estratégico de
San Martín para concretar sus ideales? En primer lugar estimaba que a los
realistas se debía atacar por dos frentes. El primero a cargo de Güemes tratando
de hostilizar y retirar a los ejércitos acantonados en el Bajo y Alto Perú
(Lima, Arequipa, Tacna) hasta llegar a Lima –dominio hispano en Sudamérica y
aparente punto culminante de la guerra- tras andar millares de kilómetros por
tierra, avanzando por poblados en gran parte seguidor a los imperialistas.
El oeste, escogido por San Martín,
era cruzando la cordillera de los Andes para llegar a Chile considerada por él
como la más factible. Con un ejército, adecuadamente equipado y disciplinado,
debía ayudar a consolidar la revolución chilena, que todavía no había sido
vencida. En Mendoza reorganizar el ejército apto para hacer una realidad el
plan continental. Desde Chile, dominando el mar, podía marchar al Perú con
barcos ingleses y norteamericanos que se podían adquirir, tal como se hizo para
tomar Montevideo.
Aprovechando la estratégica inglesa
contra Napoleón Bonaparte, se harían desembarcos por sorpresas en diferentes
zonas. Si el ejército realista que acudía era más fuerte, volvían a embarcarse
y desembarcar en otro punto. De ese modo, hostigaban al enemigo y se producía
la insurrección popular.
En síntesis el plan consistía en
embestir por el Oeste y proteger el Norte hasta concluir con el encuentro de
ambos ejércitos en Lima. Buena parte de este plan descansaba en la supuesta
capacidad de los milicianos con Güemes a la cabeza y así mantener a raya a los
invasores. Es decir, para el éxito del plan sanmartiniano la frontera norte no
debía ser franqueada, mientras San Martín preparaba su ejército de los Andes.
Me refería a la confianza de San
Martín en los combatientes bajo el mando de Güemes. Con respecto a los gauchos
el general español Buenaventura Andrés García Camba
dice en sus “Memorias”: “Al invadir nuestras tropas la provincia
de Salta los enemigos se
habían replegado a Tucumán, obligando a retirarse allí a todas las familias más
señaladas por sus opiniones realistas, y haciendo conducir al mismo punto
cuantos ganados y víveres los fue posibles. De cuando en cuando se acercaban a
Salta algunos grupos de gauchos, sostenidos por (el Regimiento de) Dragones mas
regularizados, a las ordenes todos de Güemes, un vecino notable de la ciudad, y
con la habilidad suma interceptadas las comunicaciones de nuestros cantones y
estorbaban la introducción de víveres en ellos. Era de todo punto indispensable
emplear fuerzas proporcionadas que ahuyentaran a los intrusos aprovechando las
lecciones que ofrecían los descalabros experimentado por el escuadrón de
partidarios a causa de la demasiada confianza con el que el coronel Castro le empleaba
en recorrer el campo dividiéndolo en cortos destacamentos los cuales asechados
por el enemigo eran cargados de improviso por otros mejores montados y casi
siempre destrozados o hechos prisioneros”[7].
Güemes aceptó la responsabilidad de tamaña empresa y muestra
de ello son las acciones de guerra en que tomaron parte sus escuadrones desde
1814 hasta 1820, se puede enunciar: Cotagaita, Tupiza, Carachimayo,
Tarija, Livi-Livi, Moraya, Mojó, Sococha, Itahú y Rejará, en el actual
territorio boliviano; Yavi, Pumahuasi, Rinconada,
Puesto de Marqués, Colpayo, Abra Pampa, Puesto
Grande, Cochinota, Negra Muerta, Humahuaca, Huacalera,
Tilcara, Maimará, Tumbaya, Volcán, León, San Pedrito,
La Tablada, Jujuy, Río Chico, Palpalá, Coraya y Severino, en Jujuy; mientras que en nuestra
provincia en Caraparí, Baritú, Santa Victoria,
Toldos, Acoyte, Iruya, San Andrés, Orán, Abra de
Zenta, Río Piedras, Los Sauces, La Caldera, Campo Santo, Cobos, San Bernardo,
Cabeza del Buey, San Lorenzo, La Silleta, Rosario de Lerma, Cerrillos, Sumalao, El Carril, Chicoana, El Bañao, Sauce Redondo, La Viña, Guachipas
y Salta[8].
Las acciones de la guerra gaucha son
más que suficiente para demostrar la valentía puesta por salteños, jujeños y
tarijeños para rechazar las invasiones de los imperialistas que pretendían
avanzar hacia Córdoba y desde allí llegar a Buenos Aires y así hacer fracasar
la gesta revolucionaria con el apoyo de los realistas del litoral y Montevideo.
Pero para ello Tarija, Jujuy y Salta quedaron sumamente empobrecidas por
afrontar los gastos de la guerra.
En 1815 el Cabildo de Jujuy al
conocer que Güemes había sido elegido gobernador de la Intendencia de Salta
del Tucumán se pronunció expresando sobre “tan acertada elección en tan digna
persona…, ciudadano servidor a la patria que ha expuesto su pecho al rigor del
enemigo desde los principios de nuestra regeneración política hasta el último
combate que él ha dado en la acción de Puesto Grande; ha sido un libertador de
las ciudades de Salta y de Jujuy…”[9].
En ese mismo año en oficio dirigido
al Director Supremo Ignacio Álvarez Thomas, le manifiesta: “Aquí
en esta provincia de Salta tiene vuestra excelencia cuatro a cinco mil campeones
abrazados con el sagrado fuego de la libertad de la patria, y altamente
entusiasmados con el patriotismo más puro e incorruptible. Están acostumbrados
a vencer… El Perú, que decía (su virrey Fernando de) Abascal lo tenía cerrado
con tan fuertes y gruesas cadenas que ni las fuerzas de Hércules podría
quebrarlas, las rompieron (los gauchos) como debilísimas tela de araña…”[10].
En 1819 en un bando dirigido a los pobladores de Jujuy
señala que estaba “…para defender los sacrosantos derechos
de la Patria con su vida e intereses y obedecer respetuosamente a sus leyes y
magistrados (…) dispuesto a tomar las armas y marchar en defensa de la Nación
a los destinos que se la señalaren”.
También supo rechazar en varias oportunidades prebendas que
le ofrecían tanto para él como para su familia. Sólo basta considerar uno de
sus renunciamientos cuando le dice a Pedro Antonio de Olañeta: “No
quiero favores en perjuicio de mi país; éste ha de ser libre a pesar del mundo
entero… Nada temo porque he jurado sostener la independencia americana y
sellarla con mi sangre”.
Desgraciadamente, Güemes no pudo llegar a Perú por tener que
afrontar a los adversarios internos que defendían intereses personales y a la
entrega de éste al enemigo para que lo matasen. Y así fue. Güemes entró a la
inmortalidad el 17 de junio de 1821 tras diez días de agonía.
Como un reconocimiento del gobierno
nacional al accionar de Güemes en pos de la emancipación americana, a través de
una ley surgida en el Congreso de la Nación, fue declarado el 17 de junio como
“Día de la Libertad Latinoamericana”.
Aquí cabe una acotación: en el
calendario escolar de la Nación no figura este homenaje, pese a ser una ley
nacional. Una vez más hay quienes siguen ignorando al General Don Martín Miguel
de Güemes en su verdadera dimensión como un patriota y un forjador de la
independencia americana.
A continuación me referiré al
general José de San Martín, aquel que dijo: “Divididos,
seremos esclavos; unidos estoy seguro que los batiremos. Hagamos un esfuerzo
de patriotismo, depongamos resentimientos particulares y concluyamos nuestra
obra con honor”.
“No
nos ensoberbezcamos con las glorias y aprovechemos la ocasión de fijar la
suerte del país de un modo sólido y tranquilo”. “Los soldados de la Patria no
conocen el lujo, sino la gloria”. Os ruego que aprendáis a distinguir los que
trabajan por nuestro bien, de los que meditan vuestra ruina”. No os expongáis a
que los hombres de bien os abandonen al consejo de las ambiciones. “Nada debe
ocuparnos sin el objeto grande de la independencia universal”.
Sobre esta insigne figura sería hasta imposible presentarla
en algo nuevo. En algo insólito. Se lo quiso presentar, con alguna
especulación, como un agnóstico, un hombre carente de fe, pero la historia se
encargó de mantenerlo en el pedestal de la inmortalidad heroica.
Si San Martín desarrolló su gesta en
los países del Pacífico, Artigas por su parte dejó imborrable memoria en los
del Atlántico, Martín Miguel de Güemes lo hizo custodiando las fronteras lo que
en aquel entonces comprendía la Gobernación de Salta del Tucumán que abarcaba
parte del Alto Perú, hoy Bolivia.
Respetada audiencia:
Afortunados son ustedes tributar
este homenaje a: José de San Martín, Martín Miguel de Güemes, a la par de
tantos prohombres de la Patria que desde el firmamento están contemplando junto
a vuestros milicianos, soldados y gauchos la gran nación americana que tanto
soñaron.
Ustedes, para llegar a la paz y
libertad que estamos gozando, debieron derramar sangre para llenar todos los
surcos que abristeis para defenderos de agresiones y agravios. Que luchasteis,
sin tener mayoría de edad, primero contra los ingleses, luego con los
españoles, portugueses, brasileros y hasta con propios americanos que desoían
el Grito de Mayo de 1810. Pero todo, para afirmar nuestra independencia.
Con esta evocación a los grandes de
la nacionalidad quiero hacerla extensiva a las mujeres que prestaban su colaboración
en el afiebrado quehacer la guerra entregando a sus esposos e hijos para la
lucha.
Finalizo, señoras y señores,
exclamando que cada uno, en el lugar que nos toque actuar, volvamos nuestros
ojos al pasado para recoger el mensaje de nuestros próceres en vigencia eterna.
El
Consejo Directivo del Instituto Güemesiano, organizó el 7 de junio de 2004 y
como todos los años en la Plaza Belgrano de Salta, el acto público de homenaje
a Güemes con motivo del aniversario de la muerte del héroe. El discurso estuvo
a cargo de nuestra socia colaboradora, profesora Mirian
Violeta Gutiérrez.
LA EMBOSCADA DEL 7 DE JUNIO
Mirian
Violeta GUTIÉRREZ
“La fatídica
noche del 7 de junio de 1821, perdurará en la
memoria
de todos los hombres y mujeres de la Patria”
Una
herida mortal había detenido el tiempo, sin nada más, para contemplar
acongojados los sucesos por venir, eran tiempos de guerra, los ecos de libertad
vendrían de los hombres de Mayo de 1810, pero sería el general don MARTÍN
MIGUEL DE GÜEMES QUIEN MAS SUPO DEFENDER CON ÍMPETU Y FUERZA LA LIBERTAD Y LA
INDEPENDENCIA DE LAS PROVINCIAS.
Las
milicias gauchas fueron sus soldados leales hasta la muerte. Ya en el concierto
de las acciones, desplegó una brillante estrategia militar digna de admiración
por los soldados extranjeros que no podían entender tanta valentía de aquellos
hombres despojados de todo menos de su ansia de libertad.
El
antes y el después de su muerte a llenado las páginas de numerosos libros de
historia, el porqué y el cómo seguirán generando controversias de lo que pudo
ser y no fue, los confusos hechos sólo demostrarían la triste realidad: EL
GENERAL MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES FUE HERIDO, una bala mortal y traidora había
atravesado el tronco de su cuerpo.
Con
la complicidad de la noche, el coronel José María Valdés, llamado “El Barbarucho”,
descendía de las serranías de los Tacones para entrar en la ciudad con la más
absoluta vigilia, de allí prepararía la emboscada, tomando las dos bocacalles
próximas a la plaza mayor de la ciudad, lugar donde se apostarían las tropas
realistas.
Al
grito de ¡quién vive, y al responder la Patria!, una descarga de balas puso en
movimiento al General, quien con su pecho erguido y sable en alto avanza con
gallardía y coraje, atravesando dos hileras de soldados pertrechados con
fusiles y bayonetas, dejando atrás el estrepitoso ruido de espuelas, y
galopando ferozmente en su corcel negro, la figura tenue se va perdiendo, sólo
una bala perdida logra embestirlo.
Aferrado
al pescuezo de su caballo, se dirige a las lomas del cerro San Bernardo, en
dirección al cuartel del Chamical, de allí la apresurada marcha de sus gauchos
por defender a costa de su propia vida, LA VIDA DEL GENERAL que poco a poco se
iba apagando, finalmente es conducido hasta la Cañada de la Horqueta, donde
pasaría sus últimos días bajo la sombra de un cebíl colorado, para fallecer
diez días después.
Cuan
noble misión la del general don Martín Miguel de Güemes, SUPREMO DEFENSOR DE LA
LIBERTAD Y LA INDEPENDENCIA AMERICANA, que supo corresponder a los mandatos del
general San Martín, quién como él abrazó el IDEAL SUDAMERICANO.
Los
intereses mezquinos por truncar las buenas acciones, dieron lugar a su propia
derrota, ni Valdés, ni Pezuela, ni Aráoz, aquellos hombres de la Patria Nueva,
no consiguieron despojarlo de tanta gloria, porque la luz de los héroes no se
apaga, más bien es puro resplandor eterno….EL GENERAL NO HA MUERTO, SU
PRESENCIA VIBRA EN CADA RINCÓN DE ESTA BENDITA TIERRA SALTEÑA.
La gesta
Güemesiana perdurará más allá del firmamento, para
las generaciones de ahora y por venir, es nuestro deber que así sea, los que
estamos aquí presentes lo saludamos mi General diciendo ¡MORIR POR LA PATRIA ES
GLORIA!.
CORNEJO, Atilio: “Historia de Güemes”. 3°Ed. Talleres Gráficos Kodek,
1983.
GÜEMES, Luis: “Güemes Documentado”, Tomo 8 y 9, Ed. Ultra, Bs. As. 2002.
LA ESTRELLA DE SALTA
Antonio SORICH ·
El 4
de Mayo, se cumple un nuevo aniversario de la Tercera Defensa de Salta.
Histórico hecho que concluyó con la total derrota y retirada de las tropas
españolas, iniciada al anochecer de ese glorioso día de 1817 (1). La tercera
fue la mayor de nueve invasiones realistas, venidas desde el Alto Perú entre el
año 1812 y 1822 (2). Invasión que se llamó “LA GRANDE”, por la impresionante
cantidad de soldados arribados con ella – casi 7.000 hombres- de los cuales,
3.500 se habían distinguido por haber combatido y derrotado, nada menos que a
Napoleón Bonaparte en Europa, y a Simón Bolívar en América. Al frente de “La
grande” estaba el brillante General José de la Serna.
La
“Gran Invasión” tenía por objetivos:
1°
Derrotar a Martín Güemes, Gobernador Intendente de la Provincia de Salta, y
Jefe del Ejército de Observación del Perú. Derrotar a Manuel Belgrano, Jefe del
Ejército Auxiliar del Alto Perú (radicado en Tucumán) y distraer el propósito
de San Martín (que se preparaba para cruzar a Chile, con el Ejército de los
Andes).
2°
Articular su accionar, con los ejércitos realistas de Chile y Montevideo, para
reconquistar Buenos Aires.
3° Y
volver a implantar el Virreinato del Río de la Plata.
A
fines de 1816, desde Tarija, se inició la Tercera Invasión realista.
En
Enero de 1817, la vanguardia invasora derrotaba en Yaví
(territorio de la gobernación Intendencia de la Provincia de Salta, hoy
Provincia de Jujuy) a las fuerzas patriotas; y el 6 de Enero, ocupaban la
Ciudad de Jujuy (que era parte de nuestra Provincia). Enero 23: arribaban a la
Ciudad de Jujuy, el Coronel Marquiegui y el General de La Serna. En los meses
siguientes, en Jujuy se combatió sin tregua.
El
importante destacamento realista instalado en Humahuaca, sufrió una completa derrota
frente a los patriotas, al mando del Coronel Manuel Eduardo Arias el 2 de Marzo
de 1817, que aniquilaron a más de 400 hombres y tomaron numerosos prisioneros,
armamentos, víveres, ganado, cabalgaduras y dos banderas del Regimiento Español
N° 1.
El 3
de Marzo, desde el cuartel principal en San Andrés (Dpto. Iruya) el Coronel Manuel
Eduardo Arias, remitía carta al Gobernador Intendente de la Provincia de
Salta Don Martín Güemes, detallándole los pormenores de la victoria obtenida y
recomendando en ella, al Capitán Rodríguez, al Alférez Manuel del
Portal, al Sargento José Ontiveros y al
Capitán Juan Pablo Mariscal por su extraordinario arrojo. Los apellidos
subrayados, y el firmante de la carta (Cnel. Arias)
fueron los cinco héroes del glorioso “Triunfo de Humahuaca”. Razón por la que
Güemes en oficio remitido a Belgrano (instalado en Tucumán) le certificaba el
contundente triunfo y recomendaba el mérito de los oficiales destacados.
Belgrano por su parte, comunicó esto a Pueyrredón, Director Supremo de las
Provincias Unidas del Río de la Plata (Bs. As.) quien en carta de regreso, solicitó
a Belgrano proponga premios para los cinco héroes, y todos los que se hayan
distinguido en el resonante triunfo.
Belgrano, a pedido de Pueyrredón, diseñó una Estrella Heráldica
Militar (*) de cinco puntas, que coincidía con igual número de oficiales,
convertidos en héroes por el glorioso triunfo de Humahuaca; y en carta del 10
de Abril de 1817, le propuso la condecoración por él diseñada. A cada héroe le
correspondió además del ascenso, una medalla de oro en forma de estrella de
cinco puntas, pendiente de una cinta celeste y blanca. En tanto que los
restantes oficiales, recibieron idéntica medalla pero de plata; y los soldados,
una cinta celeste con la inscripción “Humahuaca” en letras blancas, para lucir
en la chaqueta (3).
Estrella
y Cinta de Humahuaca

![]()
![]()

Cada punta de
la Estrella, representa un héroe, a saber:
José Gabriel
Ontiveros Juan Pablo
Mariscal Manuel
Eduardo Arias

La Estrella por el triunfo de Humahuaca, fue la precursora en cuanto a
la forma y significado de la siguiente Estrella Militar de seis puntas, que se
concedió con motivo de la gloriosa Defensa de Salta.
·
LA
GRAN INVASIÓN REALISTA Y TERCERA DEFENSA DE LA CIUDAD DE SALTA:
El 13 de Abril de 1817, el General de La
Serna salió de la Ciudad de Jujuy, en dirección a Salta. Durante el trayecto fueron
hostilizados permanentemente por las tropas de Güemes, pero su superioridad
numérica era tal (casi 4.000 hombres) que el 15 de abril, a pesar de la tenaz
resistencia y la intensa balacera, los realista tomaron la Ciudad de Salta.
Güemes dispuso trasladar su cuartel de vanguardia al paraje de “El Bañado”
(Dpto. Chicoana) para organizar sus milicias y dejar
tropas volantes (grupos móviles) de “Infernales” y gauchos alrededor de la
ciudad; quienes libraron numerosos enfrentamientos con los realistas, cada vez
que salían de la ciudad en busca de víveres y ganado; en El Encón,
Cerrillos, El Bañado, Chicoana, Quebrada de Escoipe, La Viña, El Carril y Rosario de Lerma; y en cada
localidad citada, dos o más emboscadas tendidas por “Los Infernales” al paso de
los godos, dieron como resultado, numerosos realistas muertos y heridos, la
toma de gran cantidad de prisioneros, armas y ganado; a la vez de crear, el
pánico entre las filas del enemigo.
·
LOS
INFERNALES TOMAN LA CIUDAD POR ASALTO:
El 30 de Abril, el Campamento Volante de
Vanguardia estaba en “Carbajal” (Dpto. Rosario de
Lerma) desde donde Güemes remitió a Belgrano, un parte o informe comunicando el
fracaso de 1.400 realistas, que salieron de la ciudad en busca de ganado, a los
que infligió numerosas bajas y heridos; y en el que destacaba, el asalto a “Las
Goteras” de la Ciudad de Salta (potreros o criaderos de caballos, próximos a la
ciudad) con la toma de gran cantidad de caballos y mulas, municiones, fusiles y
soldados prisioneros: resaltando la intrépida acción desplegada por el
Comandante Pedro Zabala, el Sargento Mayor Apolinario Saravia, el Capitán Mariano
Morales y el Comandante Luis Burela.
El 2 de Mayo, en oficio que Güemes
remitió a Belgrano (en Tucumán) le detallaba el nuevo plan en marcha, en el que
las acciones sobre la Ciudad de Salta, quedaban a cargo de los oficiales arriba
citados, y del Sargento Mayor Juan Antonio Rojas, destacando la
guerrilla que este último dio a los realistas, en las propias goteras de la
ciudad.
El 2 y 3 de Mayo, “Los Infernales”
cargaban sobre las tropas enemigas en acciones sorpresivas y simultáneas, ocasionando
un desbande generalizado, con numerosos muertos y heridos, toma de armamentos,
caballos y víveres.
Al atardecer del 4 de Mayo, el grueso de
las tropas españolas se vio acosada por todas partes.
Agobiado por una lucha de permanentes
emboscadas, desprovisto de víveres y medios de movilidad, y enterado que el general
San Martín había cruzado a Chile, el General realista José de La Serna, inició
la evacuación de Salta.
El ejército realista se dirigió a Jujuy,
siendo cruelmente hostilizado por “Los Infernales” y las milicias gauchas,
durante su penosa retirada. El día 5, Güemes comunicaba a Belgrano (en Tucumán)
la retirada de los españoles. En tanto Belgrano, daba igual aviso a Pueyrredón
(en Bs. As.).
El General de La Serna, último en ocupar
el cargo de Virrey en el Perú, vencedor de Napoleón Bonaparte y de Simón Bolívar,
había sufrido en Salta, la más humillante derrota de su vida militar.
En carta del 19 de Mayo, Belgrano
comunicaba a Güemes, la enorme satisfacción de Pueyrredón dándole las más expresivas
gracias para que las transmita a sus subalternos; y a la par que le informaba
de su ascenso a Coronel Mayor, le solicitaba tener a la vista, un informe de
los individuos que más se hayan distinguido.
II- LA ESTRELLA POR LA DEFENSA DE SALTA
El ascenso de Güemes, significaba el reconocimiento a su alto heroísmo
por la brillante Defensa de la Ciudad de Salta, como la de los hombres que bajo
su mando, se habían distinguido por su valentía y arrojo.
Los seis héroes de la gloriosa jornada
del 4 de Mayo, fueron: el Coronel Martín Miguel de Güemes, los
Comandantes Luis Burela y Pedro Zabala,
los Sargentos Mayores Apolinario Saravia
y Juan Antonio Rojas; y el Capitán Mariano Morales.
Así como la Estrella heráldica militar
por el “Triunfo de Humahuaca”, diseñada por Belgrano tenía cinco puntas (para
significar el número de héroes distinguidos en la acción) “es lógico suponer que
cuando el mismo Gral. Belgrano, propuso en premio por la Defensa de Salta una
Estrella Heráldica Militar de seis puntas, la dibujó en el mismo estilo de la
anterior que no es otro que el estilo propio de las condecoraciones” (4). En
consecuencia, esta estrella de seis puntas, coincidía con el número de héroes,
que sobresalieron durante la Tercera Defensa de Salta.
Belgrano desde Tucumán, remitió a
Pueyrredón en Bs. As. en carta del 10 de Noviembre de
1817 la propuesta de otorgar una Estrella de metal, y un escudo de paño blanco.
Por Decreto Nacional del 28 de Noviembre
de 1817, el Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata (hoy
República Argentina) Gral. Martín de Pueyrredón distinguía al Gobernador
Intendente de la Provincia de Salta Don Martín Güemes, y a los valientes
defensores de la libertad, con una medalla con forma de una estrella de seis puntas:
para Güemes toda en oro; los Comandantes y Oficiales los brazos de la Estrella
en oro, y el centro de plata; y con pendientes de cintas celeste, para lucir en
el pecho. En tanto que la tropa, recibió idéntica estrella (o escudo militar)
realizado en paño blanco (un poco más grande que la estrella de metal) para
lucir sobre el brazo izquierdo.
Tanto la estrella de metal, como la de
paño llevaban la inscripción: “AL MERITO EN SALTA” y en su centro “AÑO DE 1817”
en letras celestes.
Los Sargentos y Cabos, que también
recibieron la estrella o escudo militar ejecutado en paño blanco, llevaban esa
inscripción, los primeros en hilo de oro, y los segundos en hilo de plata (5) y
(6).
ESTRELLA Y ESCUDO DE LA DEFENSA DE SALTA


![]()
![]()
Cada punta de la Estrella, representa un héroe, a
saber:
Martín Miguel de Güemes

Luis Burela Pedro José Zabala Apolinario
Saravia Juan Antonio
Rojas Mariano
Morales
Esta estrella hexagonal creada en 1817,
tuvo trascendental importancia en 1860, porque al acuñarse las “Medallas Conmemorativas
del Pacto de Unión y Jura de la Constitución Nacional” por parte de la
Confederación Argentina, establecida en Paraná (Provincia de Entre Ríos)
durante la Presidencia del Gral. Justo José de Urquiza
se consagró esta estrella, pero en forma “SIMPLIFICADA” (mediante “síntesis
geométrica” como se verá al pie) en Escudo de la Provincia de Salta”.
Estrella que “cargaba” o llevaba sobre su
centro, un “sol figurado” (sol con el rostro niño de Febo o Apolo) (7).
De modo que la “Estrella de la Defensa
de Salta”, es el origen de nuestro Escudo Provincial (8).
Estrella Heráldica Militar de 1817

I
Estrella
Original de 6 puntas de “Picos Dobles”
![]()
SIMPLIFICADA
EN 1860

II
Convertida
en Estrella de 6 Puntas de “Pico Simple”
![]()
y a la vez, en Escudo de la Provincia de Salta.

III

Estrella con el “Sol Niño” en su
centro, que se consagró en nuestro Escudo.
Para convertir la “Estrella de Picos
Dobles” en “Estrella de Picos Simples”: se unió el punto medio de cada pico doble
– mediante líneas internas- trazadas en forma paralela, a cada uno de los
lados, que configuraban la estrella original.
La estrella de 1860 - llevaba sobre sí -
la imagen del dios sol con la cara de Febo (el dios sol de los griegos) o Apolo
(para los romanos) “representado con rostro de niño y abundante cabellera”.
Este “Sol Europeo”, luego fue reemplazado
por el “Sol Incaico o Sol Americano”, que también presenta un rostro perfecto,
pero con cara de adulto. Además, exhibe sus cejas con un par de ojos abiertos,
nariz recta y labios carnosos; y en vez de cabello, tiene treinta y dos (32)
rayos radiantes -representativos de igual número de columnas- pertenecientes al
“Templo del Sol” existente en Coricancha (Perú).
Dicho templo, tiene dieciséis columnas
ubicadas hacia el “este” o salida del sol; y otras dieciséis columnas, ubicadas
hacia el “oeste” o puesta del sol, y cuya suma, nos da las treinta y dos
columnas, simbolizadas por igual número de rayos, que posee el Sol Incaico o
Sol Americano; de los cuales, dieciséis son rayos rectos, y dieciséis son rayos
flamígeros, ondeantes o curvados (es decir, con forma de movimiento).
A la vez de reemplazar el “Sol Europeo”
por el “Sol Incaico o Americano”, se la ornamentó con dos ramas de laurel “que
eternamente rodearán a la histórica Estrella”.
¿Qué
simbolizan dichas ramas de laurel?
1-
La
primera rama de laurel, representa “Los triunfos o victorias Belgranianas” sellada con la “Batalla de Salta” el 20
de Febrero de 1813 (y sus anteriores, libradas en “Río Piedras”, Metán, el 3 de Septiembre de 1812 y la de “Tucumán” el 24
de Septiembre de 1812).
2-
Mientras
que la segunda rama, representa “La gloria de la Gesta Güemesiana”,
obtenida con la Defensa de Salta en siete oportunidades -de las cuales- la más
importante, fue la “Tercera Defensa de Salta”, por repeler la más grande invasión
española, que culminó con la derrota y retirada humillante del ejército realista
que ocupaba nuestra Ciudad Capital, el 4 de Mayo de 1817 (9).
Acción por la que el Héroe Gaucho, recibe
la Estrella Condecoración de parte de la Nación, por Decreto del 28 de
Noviembre de 1817.
La Batalla de Salta, 20 de Febrero de
1813, sirvió para inspirar la creación del “Escudo de la Libertad”, que
fue el primer escudo adoptado por Federales de la Provincia de Salta (1845 a
1851). Dicho escudo, está orlado por una rama de laurel (o rama representativa
de las victorias Belgranianas) y por una rama de
olivo (como símbolo de paz, propiciada al concluir la citada batalla).
El “Escudo de la Libertad”, fue el escudo
oficial de la Provincia, desde el año 1938 a 1946. Instituido por Ley N° 470
-luego derogada- al ser desplazado, por adoptarse el actual y definitivo Escudo
de la Provincia, llamado “ESCUDO DE LA ESTRELLA DE SALTA”, establecido
por Ley N° 749, luego derogada por Ley N° 2.027 del 21 de Septiembre de 1946. Escudo
cuyo origen es, la “Estrella Condecoración” que luce en su pecho el Gral.
Martín Güemes, pendiente de una cinta azul celeste (junto a otras dos
condecoraciones: una por la “Defensa de Suipacha” y otra por la “Defensa de
Buenos Aires”).
El laurel que simboliza las victorias Belgranianas de “Río Piedras”, “Tucumán” y “Salta” (como lo
será también el laurel de la gesta Güemesiana) tiene
el carácter de ETERNO: y está inmortalizado como tal, en la estrofa central o
estribillo de nuestro Himno Nacional, aprobado setenta y nueve días después de
la célebre Batalla de Salta. Es decir, el 11 de Mayo de 1813.
El “Laurel Belgraniano”, como el “Laurel
Güemesiano” de nuestro Escudo Provincial; y el laurel de la gesta Sanmartiniana
que luce nuestro Escudo Nacional, representan nuestra historia de victorias
nacionales; y a la par, SIMBOLIZAN LA INTEGRACIÓN ENTRE PROVINCIA Y NACIÓN.
Por eso, este par de ramas de laurel -siempre deben estar unidas o cruzadas- tanto
en su parte superior, como en su parte inferior. Y en este último caso,
mediante una cinta azul que las liga en su base. Cinta representativa y
expresión de unidad nacional.
Los dos rasgos comunes que poseen nuestro
Escudo Nacional, y todos los escudos provinciales son:
1- La forma ovalada o de elipse (llamada
también acaudada o francesa).
2- Y las dos ramas de laurel (que simbolizan
nuestras glorias nacionales).
A su vez, no tener dichos laureles o la falta de los mencionados, es
renunciar a nuestras más grandes glorias o victorias; y es omitir en ellos (los
escudos) la presencia de nuestros máximos héroes o figuras nacionales,
representados por ese par de ramas de laurel.
La Ley 2.027 de 21 de Septiembre de 1946, estableció el ESCUDO DE LA
ESTRELLA, como Escudo Oficial de la Provincia de Salta, y cuyo texto dice:
ESCUDO
DE LA PROVINCIA DE SALTA
Por cuanto:
El Senado y la Cámara de Diputados de la
Provincia de Salta.
SANCIONAN
CON FUERZA DE LEY
Artículo1°: Declárase
auténtico y único Escudo de la Provincia de Salta, el que se establece por la
presente Ley.
Artículo 2°: Dicho Escudo tendrá la forma
y atributos siguientes:
a-
Una
elipse azul, rodeadas de dos ramas de laurel, cruzadas en la parte superior, y
unidas en la parte inferior, por una cinta del mismo color del campo.
b-
Ocupando
el centro de la elipse una Estrella de Plata con seis picos.
c-
Ocupando
el centro de la Estrella, un Sol de Oro, radiante de treinta y dos rayos.
Artículo 3°: Una copia de este Escudo se conservará como patrón en el
Archivo General de la Provincia, y será firmada por los miembros de las
Comisiones de Legislación de ambas Cámaras.
Artículo 4°: Comuníquese, etc.
Dada en la Sala de Sesiones de la
Honorable Legislatura de la Provincia de Salta, a 17 días del mes de Septiembre
del año mil novecientos cuarenta y seis.
Tomás Ryan Roberto
San Millán
Presidente de la H. C. de Diputados Presidente del H. Senado
Meyer
Abramovich Alberto
A. Díaz
Secretario de la H. C. de Diputados Secretario del H. Senado
Por tanto:
Ministerio de Gobierno, Justicia e Instrucción Pública.
Salta,
Septiembre 21 de 1946.
Téngase por Ley de la Provincia,
cúmplase, comuníquese, publíquese, e insértese en el Registro de Leyes y
archívese.
Lucio A. Cornejo
José T. Solá Torino
A. N. Villada
Oficial 7° de Gobierno, Justicia e
Instrucción Pública.
Glosario
(*) Heráldica Militar: Con motivo del heroico triunfo obtenido
el 20 de Febrero de 1813, la Asamblea Gral. Constituyente declaró que LOS
ESCUDOS “SON PREMIOS MILITARES” con que se podrá condecorar a oficiales y
soldados, que se hayan distinguido por sus servicios a la Patria; y dispuso que
es resorte del Poder Ejecutivo, la concesión de esta clase de premios, a los
que tengan derecho a ellos. Buenos Aires, 5 de Marzo de 1813.
De modo que la “Heráldica Militar”, se refiere a los “Escudos
Militares” otorgados en premio, mediante condecoraciones o medallas de tal
naturaleza.
·
Heráldica Ciencia y arte que estudia los Escudos
(blasones) en base a principios establecidos universalmente. Es una rama de la
historia (en cuanto a ciencia) y de las artes plásticas (en cuanto a arte).
·
Blasón: Conjunto de todo lo relacionado con los
escudos de armas. Gloria, honor. Escudo de armas.
Salta, 30
de Abril de 1999
FUENTES
CONSULTADAS
BIBLIOGRAFÍA
GÜEMES, Luis “Güemes Documentado” – tomo IV- Editorial Plus Ultra- Bs. As. 1980.
BAZÁN, Armando “Historia del Noroeste
Argentino” – Editorial Plus Ultra – Bs.As. 1985.
ROSA, Alejandro “Colección de Leyes y
Decretos de América del Sur, sobre condecoraciones militares, medallas conmemorativas
y monedas metálicas” Bs. As. 1891.
SOLÁ, Miguel “El escudo de Salta” –
Facultad de Filosofía y Letras – Universidad Nacional de Buenos Aires. Bs .As. 1942.
MOM, Rodolfo y VIGIL, Laurentino “Heráldica Militar Argentina”- Buenos Aires año 1906.
“Historia de los Premios Militares
Nacionales” – Tomo I – Ministerio de Guerra de la Nación- Buenos Aires. 1910.
URQUIZA, Eduardo “Contribución al
estudio de la Numismática Argentina” – Buenos Aires 1927.
SORICH, Antonio “Güemes y la Tercera
Defensa de Salta” – Periódico Educacional “Crecer”. Año X. N° 92 – Abril – Mayo
de 1999 – Salta.
SORICH, Antonio “4 de Mayo: Día de la
Defensa de Salta” – Publicado en “El Diario de Salta” – Viernes 4 de Mayo de
2001.
Narciso
Ángel FABBRONI ·
El gran soberano que es el pueblo,
ya había elegido y decidido que la libertad e independencia, era imposible
lograrla, sin una conducción y una táctica en una guerra tan desigual, podría
lograrse en tan vasto territorio y mas con la ausencia de escuelas de campaña
que los formase como soldados idóneos en la táctico y en el manejo preciso de
las armas.
Carecían de todo lo que hace a tan
colosal hazaña, pueda un solo hombre concebir la gesta de la Independencia, sin
un conductor y un gran pueblo. Fue una causalidad de unidad americana y
conciencia pública, el espíritu del pueblo, que buscando ese equilibrio
interno, subordinado al peligro de perderlo todo, engendró y armonizó una
legítima alianza de identidad, de unidad, de uniformidad, de unanimidad, hacia
su hijo predilecto, el general Martín Miguel de Güemes, que en su esencia de
hombre militar y de intacta costumbre gaucha, fuese el conductor lógico,
monolítico de aquella única institución colectiva llamada libertad e independencia.
El Gran Bastión de la Patria lo
había logrado aquel 9 de julio de 1816, en la casa de doña Francisca Bazán en la ciudad de Tucumán, donde se firmó el Acta de la
Independencia, teoría indisoluble que el general Güemes sabía orgánicamente que
España jamás la aceptaría.
La guerra siguió, la sangre derramada
teñía el Alto Perú con los símbolos patrios enarbolando el Norte, en defensa de
Las Provincias Unidas del Río de la Plata, formando oficiales que ennoblecieron
nuestro Ejercito Argentino.
Más de doscientos combates, batallas
y encuentros con el invasor, en tan enmarañada y difícil geografía, la guerra
más extensa que Sudamérica haya conocido se resolvía en esta benemérita ciudad de
Salta, en donde el ejército español no debía pasar hacia Buenos Aires, reconquista
que jamás sucedió.
La determinante concepción de la
guerra y de su soberano territorio, para su triunfo total, en el consentimiento
del gobierno central de las provincias argentinas, se observa en su Plan
Continental, con dos frentes tácticos y estratégicos de ofensiva invencibles;
el general Güemes por el Alto Perú y el general San Martín a través del cruce
de los Andes llegará por mar al Cuartel General de los españoles, o sea a la
ciudad de Lima, Perú.
Ya había pasado aquel bautismo
patriótico, Suipacha: el 7 de noviembre de 1810. San Martín triunfó en Lima. El
general Güemes preparaba su ofensiva hacia el encuentro y abrazo final en Lima
con el general San Martín. La bala traicionera no permitió que nuestro general
Güemes conociera el triunfo final de la guerra por la Independencia Sudamericana.
El luto
de aquel 17 de junio de 1821, sigue intacto, su reconocimiento como Héroe Nacional,
tiene el reclamo existencial de la jerarquía en su ley, hacia aquellos
fundadores de la Patria.
La
Nación Argentina y los argentinos de ley, debemos conocer nuestras raíces, para
captar íntegramente el mensaje de nuestro héroe ¡Morir por la Patria es
Gloria!, siendo el único Héroe Mártir muerto en batalla por la emancipación de
Sudamérica Hispana.
El general
Martín Miguel de Güemes, es otro Padre de la Patria
BIBLIOGRAFÍA
Historia
de Salta..., Dr. Bernardo FRÍAS, 6 tomos.
Historia
de Güemes, Dr. Atilio CORNEJO.
El
Héroe Mártir, Dr. Luis O. COLMENARES.
El
Gran Bastión de la Patria, Ing. Guillermo SOLÁ.
Guardia
Bajo Las Estrellas, Prof. José FADEL.
Los
Verdaderos Vencedores de Suipacha, Luis A. TORINO.
Güemes
Documentado, Dr. Luis GÜEMES, 12 tomos. Salta, 17 de junio de 2.005.
Nota:
en Publicación revista “DEBATE LEGISLATIVO” de la Cámara de Diputados -
Junio/05.
Ercilia
NAVAMUEL ·
A través de tres siglos de historia colonial, estas
tierras dependieron de España, tiempo en que se fue formando una cultura
criolla, cristiana y muy americana, poseedora de la tradición de monarquía
limitada y de la representación social en las Cortes y en el Cabildo. Idea
milenaria aplicada por la Dinastía de los Austrias y
que seguía difundiéndose en las cátedras universitarias.
Salta pasaba por un período de prosperidad, favorecido
por la reactivación de la mina de Potosí a mediados del siglo XVIII. Un intenso
comercio hacia los dos polos económicos, el puerto de Buenos Aires y el Perú,
movilizaron la circulación monetaria y atrajeron a grandes empresas hacia la
región. La tierra se valorizó y se formaron grandes propiedades o estancias, a
la vez que se difundían las pequeñas que favorecían a los niveles más bajos,
mestizos, mulatos e indios. Se exportaban ganados, sebo, cueros, jabón harinas
y licores.
Había dos sectores sociales bien diferenciados, los
españoles peninsulares y los americanos o criollos, ambos con sus respectivas
estratificaciones y con los mismos derechos, pero en realidad no eran
respetados, pues siempre se imponía la preponderancia y los privilegios de aquellos.
Por una parte estaban los descendientes de fundadores, que formaban la
aristocracia americana a los que se agregaron los nuevos llegados en el siglo
XVIII, comerciantes, funcionarios y profesionales. Mestizos, mulatos y
aborígenes, constituían el nivel mas bajo.
Entiéndase por
criollos a los nacidos en América, con mayor o menor arraigo, al margen de
cuestiones raciales o étnicas. Eran gauchos los criollos involucrados con la
actividad rural, ganadera, que habían desarrollado sus propios rasgos culturales,
muy relacionados con la tierra. Por encima de estas diferencias estaba la
cultura criolla y moral integradora, compartida por todos. A diferencia del
extranjero y peninsular, acostumbrado a otras conductas clasistas. A principios
del siglo XIX, ya estaban muy definidos los criollos, social y culturalmente y
tenían conciencia de su propia identidad.
Con las reformas administrativas y económicas del siglo
XVIII, cuando se implantó el absolutismo monárquico o despotismo ilustrado de
origen francés, se reduce la participación de los criollos, produciéndose
malestar social, manifestado en reuniones secretas de patriotas y juristas, en
donde se discutían cuestiones de derecho y el futuro americano.
Poseían una ideología integradora tradicional, basada en
la moral cristiana y forjada en los siglos de acción misional. Como también, el
común esfuerzo por la supervivencia aproximó a los niveles sociales, abocados
en su mayoría a las tareas rurales y a los largos viajes, que obligaban a
compartir sacrificios. Desde el punto de vista intelectual, predominaba el
ideal escolástico a lo que se agregó el iluminismo del siglo XIX.
Todos compartían el mismo equipo de valores y estaban de
acuerdo sobre que era lo bueno y que lo reprobable o malo que había que rechazar,
en un común propósito de conservar la sociedad que conformaba.
Es la cultura criolla, aquella en que el individualismo,
es compatible por la común aceptación de los derechos y obligaciones, que se
fueron constituyendo a través del tiempo, en una libre interacción entre la
sociedad y el paisaje que ocupan, coadyuvado por la lejanía de la madre patria,
la actividad ganadera preponderante y el comercio de larga distancia, hacia
Potosí, Perú y Buenos Aires, lo que formó a un hombre libre y responsable de sus
actos, con gran sentido del honor y acostumbrado a resolver por si mismo los
desafíos de cada circunstancia. Valores como la solidaridad social, sentido
común, hospitalidad y respeto a la palabra dada y al prójimo, fue lo
característico.
La búsqueda del bien común era una constante, que explica
los múltiples ejemplos de donativos en provecho de la sociedad toda, sin
egoísmos. Por ello, los criollos actuaron al unísono, poniendo todo lo que
tenían, cuando llegó la hora de luchar por la independencia. Sin hacer
distinciones de jerarquías sociales, ni de sexo, ni edad.
El ejercicio del antiquísimo derecho de gente, que
implica el respeto a la dignidad humana, a la libertad, al trabajo, a la
propiedad privada, a transitar y a relacionarse con los demás, marcaban todo el
que hacer diario, siendo considerado un deshonor actuar fuera de ello.
Una profunda religiosidad, caracterizaba todos los actos
y se reflejaba en cada elemento de la vida. No había vivienda sin oratorio y
Santo Patrono. La hora de la oración juntaba a toda la familia, amigos,
allegados y dependientes con un mismo propósito y sentimiento, al margen de
formalismos.
Había un general rechazo al absolutismo, que no era
compatible con los valores heredados. En el siglo XVIII se produce un caldo de
cultivo revolucionario en contra del absolutismo monárquico. Con la conquista
de España por parte de Napoleón Bonaparte, y la prisión del Rey, el pueblo
desconoció a los invasores manifestándose el movimiento juntista,
tanto en España como en América. O sea que, ante la ausencia del Rey el poder
volvía al pueblo. Culmina con los movimientos emancipadores de 1809 y 1810,
como los de Chuquisaca, La Paz, Buenos Aires y Salta. Se constituyen los
Cabildos Abiertos y las Juntas Gubernativas, conforme a la antigua tradición y
teoría del poder.
Es la idea de
monarquía limitada, popular con representación social, opuesta al despotismo
monárquico de origen francés, depuesto por la revolución y que por herencia
pasó a España, no pudiendo arraigarse. La idea de independencia, fue una
cuestión de cultura, ya que las malas comunicaciones hacían del criollo un
hombre independiente con marcado individualismo, sofrenado por el absolutismo
monárquico. Mientras mas se definía la cultura criolla y se arraigaban los
intereses económicos, más fuerte era el ideal independista. A lo que debe
agregarse, las novedades llegadas desde Europa, como los principios populistas
de la revolución francesa y el liberalismo económico ingles, traídas por los
patriotas que estudiaban allí, e integraban logias que planificaban la
independencia americana.
Apenas iniciado el movimiento emancipador hubo una plena
adhesión, a pesar de las diferencias sociales, todos estaban unidos por el
ideal del ejercicio de la soberanía. Criollos mestizos y aborígenes, tenían la
esperanza de la libertad soberana y prosperidad económica. Los comerciantes
ansiaban liberarse de las cargas impositivas. Los gauchos, por su arraigo a la
tierra, veían al peninsular como un extranjero que amenazaba su espacio vital,
la tierra de sus ancestros.
Ante la necesidad de que las campañas militares
efectuadas por los generales Manuel Belgrano, José de San Martín y Martín
Miguel de Güemes, estuvieran respaldados por un país jurídicamente libre y
organizado para no ser considerados como vulgares rebeldes o bandoleros, un 9
de julio de 1816, en el Congreso General reunido en San Miguel de Tucumán, se
declara solemnemente la “Independencia de las Provincias Unidas de Sud América,
del Rey de España, sus sucesores y Metrópoli y de toda otra dominación
extranjera”.
La declaración de la independencia, mas que un acto de
arrojo y valentía, fue la culminación de un proceso socio cultural, que llegó a
la madurez y que indudablemente tenía que ocurrir, estando además abonado e
impulsado por las exigencias de la guerra emancipadora. La declaración de la
independencia, no fue más que una demostración de la madurez socio cultural a
la que se había llegado.
Porque un pueblo con identidad cultural y que es
consciente de ello, por naturaleza, reclama soberanía e independencia, en un
gesto de madurez. Al igual que un niño que crece junto a sus padres y luego con
la mayoría de edad, reclama independencia y forma su propia familia. Por el contrario, un pueblo sin
identidad porque adopta modas extranjeras, primero pierde independencia
económica y luego política, ya que olvida los valores que constituyeron esa
sociedad.
La pérdida de valores y la desculturización,
impide a la sociedad actuar en defensa de los propios intereses, no hay sentido
común y se dejan arrastrar por las circunstancias como una hoja en el vendaval.
La familia, de corte patriarcal, conservó su estructura tradicional, favorecido
por el aislamiento regional. Con gran preponderancia masculina, era el padre o
abuelo el jefe de familia y en su falta el hijo mayor o tío si la descendencia
era menor de edad.
La mujer, estaba relegada a segundo lugar y sometida a la
decisión paterna en cuanto a su destino. Debía dedicarse solo a tareas
domésticas. La costumbre de tener en casa al maestro de primeras letras para
los hijos, posibilitó la preparación intelectual de la mujer, ya que ella no
tenía acceso a los establecimientos educacionales. Esto hizo que sea una
persona interesada por las noticias y ávida de lectura. En cada hogar había una
buena biblioteca, muy bien aprovechada, a pesar de las limitaciones que imponía
la inquisición y el régimen absolutista.
La actividad
económica era propia de hombres, de manera que en la administración de bienes
sucesorios, propiedades rurales y negocios, aun cuando fueran de la mujer,
estaban a cargo del familiar masculino más próximo. Por esta razón eran tan
deseados los hijos varones mientras que las mujeres eran consideradas como
cargas o como medio de incrementar el patrimonio con casamientos ventajosos. La
autorización paterna era fundamental para la elección del marido, sin la cual
no podía celebrarse ni efectuar ningún trámite ni gestión. La pasión y el
enamoramiento no eran prioritarios en las relaciones formalizadas. Pero es el
paternalismo, el que alejará al hombre del hogar para atender sus negocios de
larga distancia, con ausencias a veces por mas de un año, dando como
consecuencia un mayor protagonismo de la mujer, que cumplirá múltiples
obligaciones, acostumbrándose el medio social a esta variante y a aceptar sus
mandatos y decisiones. Esta será una de las características de la cultura
criolla, a diferencia de la familia española peninsular. Esto explica la
participación intensa de ella, como protagonista estrella, durante la lucha por
la independencia. Demostrándose así, que esta guerra no era solo una cuestión
militar sino de toda una nación, unidos por una causa común.
La vida familiar se nota en el diseño de las viviendas,
muy amplias, con dos patios: uno para recepción con la sala contigua y el otro
para las tareas domésticas y más atrás la huerta con las habitaciones para la
servidumbre. Alrededor de los patios los recintos para dormitorios oficinas,
comedor, depósitos, despensa, cocina y ante cocina, además de las dependencias
para hospedaje de viajeros, que con frecuencia solían llegar por la
característica del comercio a larga distancia que se efectuaba.
Entre las costumbres criollas destacables estaba el de la
hospitalidad y el retribuir atenciones. Recibir huéspedes, no era un negocio,
sino una atención o favor. De esta forma, el espacio vital de una familia
extensa, era bastante amplio para cubrir todas las necesidades en una América
en que la tierra era lo que sobraba.
En la región, la vida era sencilla, austera y las
viviendas muy grandes pero también reflejo de esta virtud. La necesidad de auto
abastecerse y solucionar sus necesidades, ampliaba el espacio ocupado. En su
entorno se encontraba el oratorio, almona, depósito
de agua con acequia, carpintería, herrería, perchel y corrales especiales para
cada tipo de ganado, incluido las aves.
La educación estaba muy desarrollada en la región, por lo
que el salteño era considerado en el mundo como muy culto. Existía una general
preocupación por la preparación intelectual, no solo personal sino de la
comunidad toda y esto queda demostrado con las frecuentes donaciones efectuadas
por las familias, para la educación pública. En cada casa de cierta importancia,
se contaba con una biblioteca, en permanente actualización, cabe mencionar la
de Arias Velázquez, por ejemplo. Además, el deber
misional, no era solo de los religiosos, sino de cada poblador que se
preocupaba de difundir su saber (cristianismo y primeras letras), constituyendo
esto una tradición y no una imposición legal. Las amas de casa, o matronas,
enseñaban a la niñez, tanto a los hijos propios, como a los de los allegados y
empleados. También cuidaban la moral de los miembros de la familia, recurriendo
a la autoridad del jefe paternal, cuando la gravedad de las circunstancias lo
requería.
Había dos
universidades que ejercían influencia directa, la de Chuquisaca y la de Córdoba.
Además solían mandarse a los jóvenes de las familias más importantes, a
estudiar a España. Tres carreras eran las preferidas: jurisprudencia, teología
y medicina. Solía decirse que en cada familia era necesario que contaran entre
sus miembros con un sacerdote, un médico y un abogado, por aquello de que los
problemas se solucionan en casa.
Una prueba del
nivel cultural y educacional regional, la tenemos con los numerosos hombres y
mujeres que en el siglo XIX, fueron protagonistas de la independencia y organización
nacional, trascendiendo mas allá de las fronteras provinciales, hacia lo
nacional e internacional. Ya en 1809, las reuniones de juristas y teólogos en
Salta, causaban preocupación al Virrey. Recordemos a Facundo de Zuviría, José
Moldes, Francisco y José de Gurruchaga, Juan Bautista Alberdi y muchos otros.
Las escuelas de primeras letras eran para varones, pero
había maestros domiciliarios. La educación oficial era atendida por el Cabildo
y pagado con los fondos de Propios o de la Junta de
Temporalidades.
La siguiente reseña muestra la calidad de la educación
regional. Los establecimientos educacionales en los siglos coloniales son los
que van a continuar en el siglo XIX y explican la formación que tenían los
patriotas de la independencia, no como una novedad de los tiempos, sino como
tradición.
En el siglo XVII existía tres escuelas de primeras
letras: en el Convento de los franciscanos, de los Jesuitas y de los Mercedarios.
En el siglo XVIII, es muy variada y prolífera la atención educativa. Se crea la
Escuela Oficial de Primeras Letras en 1772, siendo maestro don Rafael de Hoyos
y estando cubiertos los gastos con los bienes testamentarios del Padre Osma y por
la Junta Provincial de Temporalidades. Pero ya en 1786, se mantenía solo con
las donaciones de los vecinos. En 1796, contaba con 200 estudiantes y era
Rector don Nicolás León Ojeda. De 1779 a 1816 existió una escuela particular
para varones, de don José Cabezón. Luego se sumó la Escuela Particular para
niñas, de doña Josefa Gómez de Alarcón, que se mantenía con la herencia de doña
Lorenza de la Cámara, de la que era albacea el tesorero Gabriel de Güemes
Montero. En 1790, comienza la Enseñanza Superior Oficial, con la cátedra de
Filosofía, a cargo del Presbítero Pedro Miguel Aráoz, siendo cubierto los
gastos por la Junta Provincial de Temporalidades. En 1792, funciona en Salta el
Protomedicato.
El siglo XIX, es el de la expansión de la educación en
todos los órdenes, a pesar de la crisis y problemática que planteaba la guerra
por la Independencia y la organización institucional. En la primera década,
continúan las escuelas antes mencionadas, destacándose la Escuela de Gramática
Latina. En 1809, se crea el Seminario en el Colegio de los Jesuitas Expulsos,
con las cátedras de Latín, Filosofía y Teología.
Durante el gobierno del Gral. Güemes, en 1817 y a pesar
de la tremenda crisis económica y de los conflictos de orden interno y
externos, se crea un Colegio Secundario, a cargo del Cabildo, pero subsistió
gracias a las donaciones de las damas salteñas.
En 1823, doña Manuela Martínez de Tineo,
efectúa una importante donación que hace posible la creación del Colegio de
Educandas y Huérfanas o Colegio de Jesús. En 1824, siendo gobernador don Antonio
Álvarez de Arenales y presidente de la Legislatura el Dr. Facundo Zuviría, se
organiza la educación rural, creándose las escuelas de Primeras Letras en
Cobos, Orán y la Puna de Jujuy, a las que se agregarán posteriormente otras. En
1826, comienzan las escuelas Lancasterianas, siendo
el primer maestro don Gaspar López. Este sistema permitía solucionar el
problema de la falta de docentes titulados, aprovechando a los estudiantes
adelantados, que permitió la difusión de la educación.
Un ejemplo del espíritu de la época nos lo da el general Manuel
Belgrano, cuando dispone que los caudales que le entregaron en premio por sus
triunfos, sean destinados para crear escuelas en Tarija, Jujuy, Tucumán y
Santiago del Estero. En Salta no, por cuanto ya contaba con las necesarias.
Esta figura ejemplar y polifacética, también nos dejó un
proyecto educativo, que entre otras cosas proponía que debía enseñarse a leer,
escribir, aritmética y doctrina cristiana. También los derechos y obligaciones
del hombre o civismo, virtudes como el amor al orden, la moderación en los
actos, el honor, amor al trabajo y horror al vicio y por sobre todo preferencia
al bien público sobre el privado.
El Gral. Manuel Belgrano, al margen de egoísmos, dio un
valioso empuje a la prosperidad regional, a la vez que para el donante fue
tener un triste final sumido en la mayor de las pobrezas, no pudiendo contar
con lo necesario para sus remedios y subsistencia. Pero actos así, formaban
parte de la moral y cultura de esos tiempos, siendo más bien considerado como
un deber.
En conclusión, la idea de independencia, fue una cuestión
de cultura y de conciencia de identidad nacional, forjada a través de siglos de
historia. Todo lo contrario de una improvisación de inspiración foránea. Ideal
sostenido por todos, sin diferenciaciones sociales, ni económicas ni raciales,
ni de sexo, ni edad. Fue el factor común y unificador que posibilitó el
triunfo.
El 17
de junio se cumplió el acto académico. Las conferencias estuvieron a
cargo de la profesora Ercilia Navamuel y de la doctora Marta de la Cuesta
Figueroa de de Peñalva. La reunión tuvo lugar en la casa de la Tesorería Real,
España 730, encontrándose entre los presentes numerosos socios y amigos güemesianos.
Ercilia NAVAMUEL
Mujer
extraordinaria y de avanzada para la época que le tocó vivir. Se destacó como
educadora, periodista y escritora. Pero por sobre todo debemos recordarla como güemesiana iniciadora de los homenajes al “Héroe Gaucho”.
A
pesar de sus méritos, fue olvidada hasta mediados del siglo XX, en que
historiadores de la talla del presbítero Julián Toscano y el doctor Atilio
Cornejo, se ocuparon de ella, escribiendo su biografía, pero es nuevamente
olvidada, siendo el historiador Sergio Diez Gómez, quién en 1978 se preocupará
de hacerla conocer.
Nació
doña Benita en 1878 y murió el 3 de julio 1928 a los
50 años de edad. Perteneció a familias tradicionales salteñas, fue su padre don
Domingo Campos y su madre doña Presentación Saltero. Estudió en la Escuela
Normal, graduándose como maestra en 1901, ejerciendo como docente en ese mismo
establecimiento. Ejerció luego el cargo de Secretaria del Consejo General de
Educación y después el de Inspectora General de Escuelas.
Fue
periodista del diario El Cívico, luciéndose con artículos sobre cultura,
historia, moda y observaciones sobre el ambiente social provinciano. Su producción
literaria estaba al nivel de los más grandes de su época, como Domingo
Guerrero, Luis Peña, Domingo Güemes, Fernando López, Moisés Oliva y muchos
otros.
Su
vocación güemesiana y de escritora, trascendió las
fronteras de la provincia de Salta y de Argentina, vinculándose con
intelectuales de Chile, Perú y Uruguay. Fue fundadora de la revista Güemes en
julio de 1907, dedicada a temas históricos y culturales pero especialmente a
recordar la gesta del prócer.
Dice Sergio
Diez Gómez: “Este relevante acontecimiento periodístico, jalona y define por si
mismo, la extraordinaria y vigorosa personalidad de Benita
Campos, porque si la fundación de una revista, de una categoría intelectual, no
emulada hasta el presente, implica una condición brillante del espíritu,
infundirle calor humano, significa trasponer los umbrales de la vida”.
Ella organizó la Asociación Pro-Patria,
compuesta por importantes damas salteñas, como Carmen Corbalán,
Lola Ovejero, Rosa Aranda, Mercedes Dávalos Gorostiaga,
Inés Sueldo, y otras. También fue de la iniciativa, desde su revista, de organizar
la Comisión Pro Monumento al General Güemes, el concurso internacional de
escultores para el proyecto del monumento y los homenajes para el centenario de
su fallecimiento en 1921. Propició la construcción de un Túmulo Recordatorio
del lugar en que fue herido el 7 de junio, sobre la actual Av. Belgrano, que
luego se trasladó a la plaza del mismo nombre. Participó en la obra del Panteón
de las Glorias del Norte y organizó en 1925, la erección de un busto del
General Martín Miguel de Güemes, en la Escuela Güemes que fuera el domicilio de
su madre después de su segundo matrimonio.
Hoy,
en los inicios del siglo XXI, ante la crisis de valores que padecemos, es
necesario recordar a Benita Campos, ejemplo de
civismo.
GABRIEL GÜEMES MONTERO,
PADRE DEL GENERAL
En los últimos años del siglo que se fue,
los historiadores de nuestro continente han iniciado una seria investigación sobre
la importancia de la familia. El análisis de la familia iberoamericana puede
profundizar el estudio de los personajes históricos, de aquellos hombres y mujeres
que se han destacado en el campo de la política, la ciencia, las artes, etc.
Y en
esta nueva visión del pasado el historiador debe buscar la ayuda de
investigadores de otras disciplinas y así sociólogos y psicólogos, han podido
ser los que le aportan una valiosa colaboración.
La
familia, su constitución, su posición en la sociedad, ofrece datos muy precisos
de la personalidad de cualquier personaje estudiado.
Aquella
definición clásica que repetimos casi de manera automática cuando decimos que
la familia es la célula básica de la sociedad es válida hasta hoy, en que la familia
ha sufrido una transformación considerable y ese “núcleo básico” se presenta un
tanto distorsionado. Es necesario conocer las partes de la familia tradicional
para que siga siendo modélica y que, a pesar de sus defectos se respete y se
siga construyendo a través de ese ejemplo, quizá modernizando algunos aspectos
como lo son el lograr una mayor participación de los miembros de la familia en
los asuntos que le atañen a todos, el respeto mutuo, la toma de decisiones
consensuadas.
En
los últimos trabajos que realicé sobre Martín Miguel de Güemes, me ocupé de su
familia justamente por los motivos que acabo de expresar. En resumen, la
familia no puede permanecer invisible, sino que debemos esforzarnos por relacionarla
con la sociedad y con la política. De ahí lo importante que es tomar contacto
con la familia Güemes Goyechea, en la que nacerá nuestra máxima figura
histórica. Y en esta ocasión analizaremos la figura troncal de Gabriel Güemes
Montero, padre del general. Se da en él, todas las características del padre
español, tan bien descripto en tantas crónicas por Bernardo Frías. Y contamos
con muchas ventajas para analizar su trayectoria de hombre influyente, casado
con mujer principal y muy rica, que tendrán hijos americanos.
Esa
ventaja está dada en la vida pública de Gabriel Güemes Montero. Al ser un funcionario
real del virreinato del Río de la Plata, o digamos mejor de la Gobernación
Intendencia de Salta del Tucumán que pertenecía a dicho virreinato, su labor
está documentada. Contamos con documentos que nos hablan a las claras de su
actuación y de los que podemos colegir datos personales que hacen al hombre, al
padre que fue.
En España
Don
Gabriel de Güemes Montero nació el 21 de mayo de 1748 en Abionzo, valle de
Carriedo, arzobispado de Burgos, provincia de Santander. Sus padres fueron don
Manuel de Güemes Montero y doña Francisca Bárcena Gómez Campero de Zorrevilla,
naturales de Albionzo. Hay certificaciones del estado de hijosdalgo de esta
familia ilustre y antigua.
Gabriel
comenzó a servir al rey desde 1770 (con 22 años) y el 3 de marzo de 1777 el rey
Carlos III lo designó Tesorero Oficial Real de las Cajas de la ciudad de Jujuy.
Hasta entonces se había desempeñado en la Tesorería General del Reino en Madrid.
¿Cómo
había tomado Gabriel este nombramiento? Significaba un cambio total en su vida.
Tenía que abandonar una existencia tal vez no brillante pero si previsible y
cómoda en la capital del imperio. Pero también hay que recordar que en 1777 Güemes
Montero tenía 29 años, estaba soltero, sin ataduras familiares y la oportunidad
de iniciar una carrera en Indias no era para desaprovechar aunque el lugar
donde iba a desempeñarse era una ciudad de poca monta.
¡Qué
difícil es el desarraigo pero qué emocionante cambiar de panorama, y su protagonista
de la aventura americana! Cierto es que ya había pasado la etapa del
descubrimiento y de la conquista de la fundación de ciudades, de las empresas y
se había entrado en una etapa “burocrática” más calmada pero siempre renovada.
El
año anterior a su nombramiento se había creado el virreinato del Río de la
Plata. Todavía no se había instaurado el régimen de Intendencias. Había, pues,
todavía mucho que hacer y proyectar.
Lo
primero que hace don Gabriel es aceptar su cargo y solicitar a un amigo, José Gutiérrez
de Arce, la suma de $ 300 para pagar sus gastos de traslado. Al parecer lo
acompañaría en el viaje don Antonio Güemes y un joven criado, pero su pariente
desistió y viajó acompañado del criado José Gómez.
Después
de largos trámites embarcó desde el puerto de Cádiz en el navío Príncipe Carlos
de Borbón rumbo a Buenos Aires. Tenía, ya lo dije, 29 años y hasta su muerte,
ocurrida 30 años después, no dejaría Salta y Jujuy donde construirá un nuevo
destino.
Las
Cajas Reales estaban en Jujuy, pequeña ciudad siempre descripta por la belleza
de sus paisajes, la frugalidad de sus habitantes y la austeridad de su diario
vivir.
En un
oficio de Juan B. del Castillo a Gálvez, vemos que la familia más poderosa de
Jujuy es la de los Goyechea (o infinitos), compuesta por 90 parientes y que
sólo había 50 vecinos de lustre.
No
eran muchos los elementos que se comerciaban, lana de vicuña y guanaco, azúcar,
etc.
En
1778 de 76.000 habitantes en el Tucumán, 11.565 pertenecían a Salta y 13.619 a
Jujuy.
Este
mismo censo dice que en Salta, entre españoles y criollos había 3.184 indios y 3.010
mulatos, zambos y negros libres 3.986 mulatos, zambos y negros esclavos 1.339.
Jujuy:
españoles y criollos 653
indios 11.081
mulatos, zambos y negros libres 1.445
mulatos, zambos y negros esclavos 340
El
grupo social: Gorriti, Goyechea, Zegada, Aráoz, de la Cuadra, Bárcena,
Pueyrredón, Quintana, Carrillo, Tezanos Pinto.
Matrimonio
Avalado
por las mejores referencias llegó el joven funcionario a la pequeña ciudad de
Tucumán. ¡Qué revuelo habrá causado entre las jóvenes de ese corto vecindario!
Los forasteros han tenido siempre la virtud de poder elegir entre lo más granado
por esa aureola romántica que les da el misterio de su llegada a lo que se
agregaba la importancia de su cargo y su madura juventud.
No le
debe haber sido difícil conocer a los Goyechea y así poder alternar con la muy
joven Magdalena Goyechea, de 16 años. El era 13 años mayor que ella. Magdalena
estaba en una edad inmejorable para contraer matrimonio: si el Concilio de Trento
había fijado como 12 los años en que una mujer podía casarse, los 16 eran más
que adecuados para formar una familia y tener la responsabilidad que esta
conlleva.
Magdalena
era hija del Maestre de Campo, don Martín Miguel de Goyechea y de doña Ignacia
de la Corte y Rosas. Todos criollos nacidos en Jujuy. Martín Miguel de Goyechea
descendía por parte de su madre del fundador de Jujuy, Francisco de Argañarás.
Bernardo
Frías describe a Magdalena como una mujer esbelta y alta, arrogante, con una
cabeza echada hacia atrás, con orgullo, su cara redonda y pequeña. Sólo después
de tener sus hijos se hizo corpulenta y pesada y aún así era -como en su juventud-
buena jinete.
Sus
bienes fueron cuantiosos: la estancia El Bordo y El Paraíso una estancia al
Poniente de la ciudad de Salta, otra en Jujuy, esclavos, platería, joyas. Por
eso es que el Tesorero expresa que “sólo había metido al matrimonio la precisa
decencia de su persona, lo bien rentado de su cargo.” Percibía menos de 200
pesos al mes.
Fecha
de casamiento: Jujuy 31 de mayo de 1778.
Casa
Según
Ricardo Rojas, de acuerdo a un censo de 1779, el hogar de Güemes Montero era
una casa de Señores, con servicio de indios y esclavos, en un total de 10. Los
padres de Magdalena tenían 28 criados.
Muchos
historiadores sostienen que la casa de los Güemes estuvo en la calle España
entre 25 de Mayo y 20 de Febrero, a mitad de cuadra. Otros hablan de la casa de
Graña en Caseros 483, entre Buenos Aires y Córdoba.
Biblioteca
Las
leyes de Indias, La Nueva Recopilación. La política para corregidores de
Bobadilla. El Quijote. Obras jurídicas literarias, económicas, de corte
religioso y social. Novelas. Obras históricas, filosóficas. Era uno de los
pocos suscriptos en Salta del “Telégrafo Mercantil”, el primer periódico
porteño publicado entre 1801 y 1802.
Se ha
encontrado un borrador de un informe de la Tesorería de Salta, del que es autor
Güemes Montero y que está dirigido al Gobernador Intendente.
Es un
documento muy interesante porque describe la personalidad del Tesorero como si
estuviéramos leyendo un manifiesto, muestra su forma de pensar. Este documento
está en el Archivo Histórico legajo 1792/93. Carpeta 20, Exp.45, bajo el título
“Borrador de un amplio informe de la Tesorería de Salta, referente en especial
al ramo de sisa” dirigida al Gobernador Intendente.
Está
formado por 23 puntos, de los que tomaremos algunos al azar aunque en el trabajo
definitivo realice la transcripción completa.
1.-
Lo más apreciable, lo más noble, lo más exquisito del hombre es el honor. Para
conservarlo ileso en la corta o larga carrera de la vida es inevitable
vigilancia entereza y constante estudio y aún así son pocos los que lo
consiguen cabalmente y con generalidad, porque consistiendo en el modo de
aprender de los extraños es en extremo difícil se combinen los conceptos.
2.-
Por la reputación todo debe aventurase…
3.-
Todos los destinos son de difícil desempeño.
En el
punto 5 afirma que no hay carrera más expuesta a conciliarse el odio común que
la Real Hacienda, porque consistiendo ésta en la exacción de intereses que
tanto preocupaban al entendimiento humano, muchos por evadirse vigilan y discurren
con insensibilidad.
En el
punto 6 aclara que su procedimiento ha sido siempre público, han sido por providencia
de Dios tales cuales las leyes dictan. Expresa que no han cabido ni los
sobornos ni los cohechos ni los disimulos.
En el
punto 18 dice “No hay atrevido como el ignorante. Ninguna razón le conviene,
todo su interior se convierte en sospechas y comúnmente cuenta como positivo lo
que en su caletre se le figuró. Embebido entre sus dudas nada discurre con acierto…
Obra
de Güemes Montero fueron las “Instrucciones para el gobierno de las temporalidades
de todas las reducciones de la Provincia”. Redactadas en cumplimiento de los
decretos de 30 de septiembre y 14 y 17 de diciembre de 1797. Constan de 34
puntos uno de los cuales se refiere al trabajo de los indios en los ingenios
azucareros de las Haciendas de La Viña (Campo Santo) y de San Lorenzo, Ledesma,
Río Negro y San Lucas (Jujuy). Contiene aplicaciones de la Recopilación de las
leyes de Indias y conceptos de administración y gobierno.
Ordena
que el Cura que administre cada una de las reducciones otorgue parcelas para
cultivar arroz, maíz, zapallo, porotos, legumbres para alimentar a los indios
de la reducción. Asimismo estaban los curas para hacer cultivar algodón y tener
telares para proveer a los indios de ropa. Este documento es un ejemplo de
derecho laboral de la época, porque ordena respetar un horario de trabajo,
manda que se evangelicen los naturales y que se les enseñe a los niños las
primeras letras.
Persigue
la embriaguez y la vagancia. Recién a los 14 años se podía comenzar a trabajar
en los campos. Exige moderación y prudencia para lograr el buen trato con los
reducidos.
Sobre su trabajo
El
gobernador Andrés Mestre (24-10-1788) al virrey marqués de Loreto:
“Don Gabriel Güemes Montero, Tesorero Ministro
Principal, sirve en este empleo desde enero de 1778 por Real Título de 21 de
enero de 1777 con el sueldo de 2000 anuales, por el art.94 del Reglamento de
Intendencia”.
En
varias ocasiones Güemes Montero pide a vecinos, comerciantes y funcionarios de
Jujuy y de Salta que informen sobre “mi desempeño de mis respectivos
Ministerios” y extiende una especie de cuestionario:
1° si
les consta de mi diaria asistencia al Tribunal y si en el despacho se les
detiene, molesta o incomoda o por el contrario que digan si han hallado en mí
toda suavidad, prontitud y buen modo en cuanto ha dependido del servicio del
Rey.
Digan
si para percibir y cobrar los Derechos Reales o Municipales usó de tiranía, violencia
y mal modo, o en contrario si me valgo de la debida suavidad, dulzura y buen
modo…
Contestan
personas de lustre de Jujuy, como José de la Cuadra, Administrador de las
Reales Rentas de Tabacos, naipes y correos, o el coronel de Milicias y
Gobernador de Armas de Jujuy, don Gregorio de Zegada o el acaudalado vecino Manuel
Sánchez de Bustamante y todos contestan destacando la probidad y buen desempeño
del Tesorero. Sánchez de Bustamante dice que le consta la benignidad de su
genio y destaca su desinterés e ilustres procedimientos.
Andrés Mestre
“Certifico en cuanto debo y puedo al Rey
nuestro Señor y tribunales que no he tenido la menor queja sobre la conducta y
buenos procedimientos de don Gabriel Güemes Montero y si una general aceptación
de todos los provincianos en particular los del comercio, porque su afable
trato y persuasiva para exigir los Reales y Municipales derechos … de suerte
que el dilatado mérito que ha contraído desde su infancia, su justificada
nobleza, su instrucción, su sumo desinterés su vida ejemplar, su honor y demás
bellas cualidades que le adornan, le hacen acreedor a los ascensos del piadoso
real agrado…”.
Sus últimos años
El
5 de marzo de 1796 Gabriel Güemes Montero se dirige al Gobernador Intendente solicitando
un año de licencia “para reponer mi salud extenuada”.
Y el
Protomédico Bachiller Miguel García y García certificó la necesidad de un descanso
por “la propensión de su naturaleza a frecuentes catarros; por la continua
atención y trabajo en la oficina de su cargo y por otras causas que han hecho
sentir en este pueblo la gradación a endémica, la annal enfermedad reumatismo,
se halla en el día con otra indisposición vaga y con los agregados de erupción
cutánea de bastante renuencia con una úlcera rebelde en el labio inferior, con
vértigos, flatos, indigestiones, vigilias y adinamias”.
5 de marzo de 1796
José
Francisco Tineo, que sería el segundo marido de doña Magdalena Goyechea, con la
que tendría un hijo, Cupertino, en este momento es el apoderado de don Gabriel
y se dirige al gobernador D. Ramón García Pizarro.
“Que
hallándose esta mi parte en el más deplorable estado por su salud tan quebrantada,
suscitada de la insoportable tarea con que para desempeñar su vasto encargo, lo
animan sentimientos de honor, originarios de su ser; y haber los médicos mandándole
tome aires y varíe de aguas, ha de V.E. dignarse para este efecto concederle
licencia por el término de seis meses o por el que sea de su superior agrado
con el respectivo sueldo por entero según está resuelto”.
A
todo lo expuesto se agregaba un pertinaz dolor de cabeza. Quería ir a reponerse
a Jujuy, adonde llegaría montado en caballo.
Testamento
Muere
el 12 de noviembre de 1807. En su testamento nombra como albacea a su mujer
Magdalena de Goyechea. Sus herederos, son sus hijos: siete varones y dos
mujeres
Juan de Dios Tomás Manuel
Martín Miguel
Gabriel José
Magdalena Damaria
Francisca Josefa
José Francisco
Juan Clímaco
Benjamín
Manuel Antonio Isaac
Napoleón Quintín José
Pide
que se lo entierre con sencillez en San Francisco y que se le coloque cordón y
escapulario de la orden tercera.
Declaró
que cuando me casé solo metí al matrimonio la precisa decencia de mi persona…
Muere
a los 59 años. La partida de defunción fue efectuada por el Teniente de Cura
don Manuel de la Cuesta.
Cuando
murió Güemes Montero dejó huérfanos de corta edad. El murió en 1807, Isaac y
Napoleón nacen en 1805, José en 1803. Magdalena y Francisca ya estaban casadas
y Martín Miguel tenía 22 años.
Y
volviendo al principio. Creo por todo lo dicho que la de Güemes fue una familia
ejemplar, y que el padre supo vivir de acuerdo a sus convicciones.
Como
murió en 1807 no vio los cambios que se darían a partir de 1810. Pero si los vivieron
sus hijos, quienes actuaron de acuerdo a las circunstancias que les tocaron
vivir. Y de eso se trata la familia: de formar en libertad a los hijos para que
puedan vivir en el tiempo que les corresponde con valentía y buena disposición.
Y así
lo hizo la familia de Güemes Montero. Y esta es la manera con la que he querido
homenajear en este día a Martín Miguel de Güemes: destacando la figura de su
padre. Nada más. Gracias.
INVESTIGACIONES
Y
ARTÍCULOS
PROTAGONISTAS DE UNA
GESTA INCOMPARABLE ·
Rodolfo Leandro PLAZA
NAVAMUEL ··
A la memoria de mi tía
Da. Margarita “Titina” Plaza Navamuel (25/X/1932-29/V/2005),
proba
descendiente de muchos de estos protagonistas
PRELIMINAR
La
historia del norte argentino, a partir de comienzos del siglo XIX, es
inseparable de los acontecimientos independentistas de la dominación española.
Salta y Jujuy fueron dos de los principales escenarios de la guerra de la
Independencia y fueron muchos de sus habitantes los principales protagonistas.
Lamentablemente,
la historia fue escrita desde el puerto y se esmeraron por resaltar a sus
hombres y los hechos sucedidos en Buenos Aires, quedando para un después
eterno, las glorias y los próceres provinciales. Sobre este asunto se han quejado
muchos de los historiadores salteños desde que comenzaron a escribir la
historia del siglo XIX a través de Bernardo Frías, Atilio Cornejo, Luis Oscar
Colmenares, y otros que siguieron sus pasos. Empero, no debemos olvidar que si
bien renegaron de los historiógrafos porteños, también fueron responsables del
descuido y la omisión de ilustres hijos de Salta, desplazados y olvidados en
sus bibliografías y numerosos artículos. Sin duda, los salteños citados
hicieron en su terruño lo mismo que los porteños hicieron en Buenos Aires.
Alguien dijo que no existe un historiador imparcial y evidentemente es cierto.
Es muy difícil la imparcialidad total, sobre todo si encuadramos a los historiadores
como personas cultas, con sentimientos, con respeto y amor a los antepasados,
con firmes ideas políticas y principios. Sin embargo, es importante no perder
de vista el significado del esfuerzo en procura de ser absolutamente
equitativos en el juicio.
Debemos
reconocer a Miguel Solá que en un sucinto libro titulado “Las milicias de
Güemes”, ha intentado abarcar a toda esa oficialidad de la lucha por la
Independencia, postergada por otros en la memoria de los salteños. Igualmente,
es justo reconocer a Carlos Reyes Gajardo que en el capítulo San Carlos y la Independencia Nacional,
de su magnífica obra “Apuntes Históricos sobre San Carlos del Valle Calchaquí
de Salta”, evocó los nombres de valientes oficiales vallistos. Indudablemente
que tanto o más importante sería recordar los nombres de miles de simples
soldados que con coraje y verdadero patriotismo dieron su vida por la libertad
del suelo de América. Pero esa tarea de investigación, mucho más laboriosa y
extensa, sobrepasaría los límites de las páginas disponibles en este volumen.
Más adelante mencionaremos, al menos como un sencillo homenaje, a los valientes
soldados de Cachi, que integraron el Regimiento de Dragones de Milicias
Patrióticas de Salta.
I.
Es
muy difícil englobar en pocas páginas a la totalidad de patriotas que se
desempeñaron en los principales frentes de la defensa durante la Independencia,
y sabemos que pese a nuestro propósito será inevitable la omisión de alguno.
Don
Martín Miguel de Güemes, fue hijo de un funcionario español de la Real
hacienda de Salta, don Gabriel de Güemes Montero y de doña María Magdalena de
Goyechea y de la Corte. Ostentaba en 1810, el grado de teniente y comenzó a
organizar en Salta una primera partida de voluntarios bajo su dirección y
adiestramiento. Así comenzaría su actuación en las filas de la Patria. Durante
esa época aparecen decenas de apellidos que sobresalieron por su patriotismo y
su bravura. Martín Miguel de Güemes, incorporado como vanguardia al Ejército
Auxiliar del Norte, creó un ejército con características propias, sumamente
disciplinado y que se fue reforzando con los voluntarios de la División de
Tarija, las Milicias del Valle de Calchaquí y el Escuadrón de Salteños.
Organizó una división con la que avanzaría hasta Suipacha, acompañando a Juan
José Castelli en la campaña del Alto Perú, contra las fuerzas del godo, a las
que se impuso una total derrota, y en consecuencia el primer triunfo criollo.
En
1814 fue designado jefe de avanzadas y se dispuso a expulsar a los españoles de
Jujuy y de Salta. Al año siguiente, entre otras medidas estratégicas, Güemes
comisionó a don Bonifacio Ruiz de los Llanos y a don Manuel Ubaldo de Lea y
Plaza para organizar las milicias de los Valles Calchaquíes, escenario muy
conocido por ambos guerreros y que desde el primer momento se mostraron como
verdaderos patriotas, a los que también acompañó don Manuel Puch.
El
caudillo gaucho, estando en Jujuy el 15 de setiembre de 1816, escribe a don Teodoro
López una carta llena de sentimientos patrióticos:
“Mis medidas las tengo hace mucho tiempo
tomadas y así es que los únicos días que he tenido ociosos y tranquilos son
desde que tuve noticias que el enemigo cargaba, a pesar que carga con furia.
Esto quisiera que le sucediera en el Valle a mi amigo don Luis (Borja) Díaz; por eso es que nunca más que ahora
conviene que vayas inmediatamente a ayudarle a cumplir las órdenes que
anteriormente le tengo comunicadas. Tú sabes que don Gaspar López (de Vera) es
uno de los amigos de quien más confianza tengo por su patriotismo, por su
agilidad y por cuanto lo busquen; dile pues de mi parte, que me le ayude en
cuanto pueda, a mi compañero Díaz. No perdamos, pues, momento mi querido Teodoro: llenemos de gloria a nuestro país, ya
que la fortuna nos proporciona un lance tan oportuno. Hagamos ver al mundo
todo, que sola, nuestra provincia, ha de sacar de los trabajos a tanto infeliz
errante”.
Más
tarde, con el fin de resistir y desgastar al ejército realista, organizó en las
provincias de Jujuy y de Salta los principales “Escuadrones de Gauchos”: el de
Orán, que mandaba Manuel Eduardo Arias,
y a partir de 1818 don Vicente Mendía.
Los de la Quebrada de Humahuaca, Manuel
Álvarez Prado, Juan Francisco Pastor
y Guillermo Belmonte. El de Sta. Victoria, al mando de José Antonio Ruiz; el de la Frontera del Rosario que mandaba José Francisco “Pachi”
Gorriti; los de la ciudad de Jujuy, por Bartolomé
de la Corte y José Gabino de la
Quintana. Los de Salta y su campaña, por Santos Morales, José Luis
Burela, Francisco Velarde y Ángel Mariano Zerda; los del Valle de
Calchaquí estaban al mando de Luis Borja
Díaz de Lea y Plaza y Bonifacio Ruiz
de los Llanos. A partir de la acción constante de estos patriotas comenzaron
poco a poco a diezmarse las fuerzas reales de Olañeta, de Pezuela, de Valdés… El estilo de defensa de la
Guerra Gaucha se había hecho infalible[11].
Después
de la Revolución de Mayo se crearon Unidades de Caballería en diferentes
puntos, aunque muchas de ellas provisorias. Estas son: En 1810, la “Compañía Veterana. Partida de Fronteras”,
“Asamblea de la Ciudad”, “Milicias Provinciales Patriotas”. En
1811 “Patricios de la Plaza”, “Compañía de Fronteras”, “Milicias Auxiliares del Fuerte Pizarro”,
“Milicias de Orán”, “Dragones Ligeros de la Patria”, “Cuerpo de Húsares”, “Milicias de San Carlos”, “Milicias de Cachi”, “Milicias del Rosario de Cerrillos”, “Milicias de la Candelaria”, “Milicias de Chicoana”,
“Milicias de la Frontera del Rosario”,
“Regimientos de Dragones Patricios de la
Plaza”, “Regimiento de Milicianos
Voluntarios”, “Regimiento Provincial
de Milicias de Salta”, “Milicias de
Santa María”, “Dragones Patricios de
Caballería de Salta”, “Compañía de
Campo Santo”, “Compañía de Cerrillos”,
“Milicias del Fuerte de Caraparí”, “Milicias Auxiliares del Regimiento de San
Francisco”, “Milicias del Río del
Valle”, “Milicias del Fuerte de San
Bernardo”, “Tropas de la Frontera de
Tarija”. En 1812 “Guarnición del
Fuerte Ledesma”. En 1815 “Cuerpo de
Gauchos”, “División Infernal de Línea”.
En 1816 “Piquete de Artillería de Línea”,
“Piquete de Gauchos de Jujuy”, “Granaderos a Caballo de Güemes de Línea”.
En 1817 “División de Cazadores”. En
1820 “Estado Mayor de Línea”, “División de Santa Cruz”, entre otras.
El 10
de diciembre de 1813, don Luis Borja Díaz ponía a disposición el pie de lista
de los militares del Regimiento de Dragones de Milicias Patrióticas “que compone la Compañía que se presenta en
revista de comisario”. Encabezaba la lista el capitán D. Luis Borja Díaz y
el teniente D. Pedro Alcántara Ferreyra. Sargentos:
Juan Pablo Plaza y José Remigio Plaza. Cabos:
José Aparicio, José Manuel Mora, Manuel Avendaño y José María Cabrera. Soldados: Bernardo Balboa, Juan de la
Cruz Castro, Mauricio Guerra, Doroteo García, Francisco Macías, Juan Torres,
Vicente Escobar, José Blas Burgos, Francisco López, José Manuel Cruz, Juan de
Dios Mamaní, Valentín Carral, Felipe Gallegos, José Mondaca,
Pedro Erazo, Felipe Venancio Fuenteseca, José Benito
Guerra, Juan Bautista Mendoza, Pantaleón Llanos, Ambrosio Bordón, Marcos Estopiñán, Juan E. Mendoza, José Manuel Pucapuca,
Mariano Flores, Diego Vedia, Juan Bautista Burgos,
Martín Farfán, Carlos Villanueva, Pablo Luna, Ermenegildo
Torres, Tomás Aguirre, Juan Vázquez, Juan Erazo,
Manuel Guantay, Valentín Guzmán, Teodoro Hurtado,
Bonifacio Aguirre, Francisco Velarde, José Velarde, Severo Genovés, José Manuel
Magno, Antonio Abano, Agustín Hurtado, José Tiburcio
Choque, Francisco Borja Barrosa, Estanislao Plaza, Agustín Ochoa, José Manuel
Mamaní, Agustín Gutiérrez, Julián Mexía, José Mariano Aguirre, Cipriano Parra,
José Hoyos, Pedro Pablo Corte, José Manuel Chaile,
Mariano Cayata, José Santos Gutiérrez, Bartolo Aguirre y Pedro Garnica[12].
Sabido
es que la Guerra Gaucha conducida por el general Martín Miguel de Güemes se
inicia el 1º de marzo de 1814, y a partir de entonces, numerosos patriotas encabezados
por don Luis Borja Díaz de Lea y Plaza en los Valles Calchaquíes, don Luis Burela en Salta, don Pedro Zavala en Cerrillos
y don Juan de Dios de Lea y Plaza en Escoipe, entre otros, se rebelan contra la invasión de los
ejércitos españoles, formando unidades de Caballería que luego servirían para
la organización de verdaderas Milicias. Es así que durante la guerra de la
Independencia, el día antes de asumir el general Güemes el gobierno de la Provincia,
el 6 de mayo de 1815, creó el “Cuerpo de Gauchos”; luego, tal como anticipamos,
organizó las milicias, respondiendo a las divisiones políticas y regionales del
vasto territorio de la intendencia de Salta, formando en lugares estratégicos
verdaderos Regimientos de Caballería denominándolos “Escuadrones de Gauchos”.
II.
En el
presente estudio, mencionaremos únicamente a los Escuadrones y sus respectivas
Compañías de Salta y de Jujuy[13].
El 1º de noviembre de 1818, Güemes expide los siguientes despachos, de las
respectivas Compañías Gauchas de Orán, de la Quebrada de Humahuaca y las de Jujuy:
1er. Escuadrón. 1ra. Compañía de Gauchos de
Orán: Capitán D. Vicente Mendía, Ayudante D. Manuel de la Fuente, Teniente
1º D. Manuel de los Ríos, Subteniente D. Felipe Lino, Abanderado D. Mariano
López. El capitán D. Vicente Mendía,
alcanzó los despachos de coronel y tuvo una destacada actuación en Orán, como
comandante de las fuerzas antirrosistas.
1er.
Escuadrón. 2da. Compañía de Gauchos de Orán: Capitán D. Manuel Esteban Tapia,
Teniente 1º D. Manuel Obando.
1er. Escuadrón. 1ra. Compañía de Gauchos de
la Quebrada de Humahuaca: Tte. Cnel. Comandante
D. Manuel Álvarez Prado, Capitán D. José Jiménez, Ayudante Mayor D. Domingo
Jiménez, Teniente 1º D. Bernardo Jiménez, Teniente 2º D. Manuel Agüero.
1er.
Escuadrón. 2da. Compañía de Gauchos de la Quebrada de Humahuaca: Teniente D.
Marcelino Álvarez, Alférez D. Teodoro Arancibia,
Alférez D. Mariano Chanique.
2do.
Escuadrón. 1ra. Compañía de Gauchos de la Quebrada de Humahuaca: Tte. coronel Comandante D. Juan Francisco Pastor, Capitán D.
Ildefonso Telles, Teniente 2º D. Francisco Arias,
Alférez D. Domingo Viso, Portaguión D. Ramón Falla.
2do.
Escuadrón. 2da. Compañía de Gauchos de la Quebrada de Humahuaca: Ayudante Mayor
D. Mariano Aramayo, Teniente 2º D. Antonio Ontivero, Alférez D. Fermín Uyunez.
3er.
Escuadrón. 1ra. Compañía de Gauchos de la Quebrada de Humahuaca: Tte. coronel Comandante D. Guillermo Belmonte, Teniente 1º D.
Clemente Cruz, Alférez D. Benancio Herrera.
3er.
Escuadrón. 2da. Compañía de Gauchos de la Quebrada de Humahuaca: Capitán D.
Félix Pastor, Teniente 1º D. Marcos Burgos, Alférez D. José Santos Madrigal.
Escuadrón de Gauchos de Santa Victoria.
1ra. Compañía: Tte. coronel Comandante D. José
Antonio Ruiz, Alférez D. Casiano Aparicio.
Escuadrón
de Gauchos de Santa Victoria. 2da. Compañía: Capitán D. José Miguel Baldivieso, Teniente 1º D. Justo Ruiz, Teniente 2º D.
Pantaleón Castillo, Alférez D. Pedro Velázquez.
1er. Escuadrón de Gauchos de Frontera del
Rosario: Tte. coronel Comandante D. José Francisco
Gorriti.
1ra.
Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de Frontera del Rosario: Capitán D. Juan
José Castellanos, Teniente 1º D. Manuel Argañarás, Alférez D. Félix Figueroa.
2da.
Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de Frontera del Rosario: Capitán D. Paulino
Azevedo, Teniente 1º D. Pablo Jerez, Alférez D.
Manuel Barrena, Alférez agregado D. Pedro Díaz.
3ra.
Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de Frontera del Rosario: Capitán D. Mariano
Salas, Teniente 1º D. Andrés Tapia, Teniente 2º D. Pedro José Saravia, Alférez
D. Dámaso Argota, Alférez agregado D. Julio Sosa.
2do. Escuadrón de Gauchos de la Frontera
del Rosario: Tte. coronel Comandante D. Bruno Azevedo.
1ra.
Compañía del 2do. Escuadrón de Gauchos de Frontera del Rosario: Capitán D. José
Ignacio Sierra, Teniente 1º D. Juan de Dios Morales, Alférez D. Faustino
Fabián.
2da.
Compañía del 2do. Escuadrón de Gauchos de Frontera del Rosario: Capitán D. Antonio
Cabrera, Teniente 1º D. José Cabrera, Alférez D. Fernando Cabral.
1er. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de
Jujuy: Tte. coronel Comandante D. Bartolomé de la
Corte, Sargento Mayor D. Manuel Lanfranco, Ayudante
Mayor D. Apolinar Sotelo,
Portaguión D. Joaquín Velázquez.
1ra.
Compañía de Cazadores del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy:
Capitán D. Diego Roca, Teniente D. Francisco Sarverri,
Alférez D. Marcos Armenta.
2da.
Compañía de Cazadores del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Capitán
D. Juan Esteban Armella, Teniente D. José Cardozo,
Alférez D. Atanasio Rivera.
1ra.
Compañía de Gauchos del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Capitán
D. José María Sarverri, Capitán D. Francisco Trojero,
Teniente D. Urbano Gareca, Alférez D. Silverio
Herrera.
2da.
Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Capitán D. José
María Sarverri, Teniente D. Fulgencio Albornoz,
Alférez D. Mariano Fuenteseca.
3ra.
Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Capitán D. Pedro
de la Corte, Teniente 1º D. Diego de la Corte, Teniente 2º D. Lorenzo Lizárraga,
Alférez D. Simón Gutiérrez.
4ta.
Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Capitán D. José
María de Alonso, Teniente D. Abdón Goyechea, Alférez D. Atanacio
Ruiz.
5ta.
Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Capitán D. Francisco
Ignacio Zabaleta, Teniente D. Miguel Puch, Alférez D.
Segundo Maurín.
6ta.
Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Capitán D. Juan
Ignacio del Portal, Teniente 1º D. Andrés Evia,
Teniente 2º D. José Bruno Tolay, Alférez D. Enrique Apasa.
7ma.
Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Capitán D. José
Eustaquio Medina, Teniente D. Felipe Peralta, Alférez D. Valentín Torino.
8va.
Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Teniente 1º D.
Manuel Barrios, Teniente 2º D. Valentín Llanos.
Oficiales
agregados al 1er. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Capitán con grado
de Sargento Mayor D. José Ramón del Portal, Capitán con grado de Sargento Mayor
D. Juan Bautista Pérez, Teniente 1º D. Ciriaco
Portal, Teniente D. Exequiel Goyechea, Alférez con
grado de Teniente D. José Antonio Mora[14],
Alférez D. Nicolás Velázquez, Alférez D. Rudesindo
Gutiérrez, Alférez D. Nicolás Perjon.
2do.
Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Tte. coronel
Comandante D. José Gabino de la Quintana[15].
1ra.
Compañía del 2do. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Capitán D. Fermín
de la Quintana.
2da.
Compañía del 2do. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Capitán D. Pedro
Ferreyra, Teniente 1º D. Salvador González.
3ra.
Compañía del 2do. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Capitán D. Juan
José Goyechea, Ayudante Mayor D. Sebastián Caro, Alférez D. José María González.
4ta.
Compañía del 2do. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Capitán D. Pedro
Antonio Ontivero.
1er. Escuadrón de Gauchos de la
Jurisdicción y Campaña de Salta: Tte. coronel Comandante
D. Santos Morales, Sargento Mayor D. Doroteo Lima, Sargento Mayor D. Fermín
Padilla.
1ra.
Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta:
Capitán D. Juan Rosa del Castillo, Teniente 1º D. Gabriel Rojas, Alférez D.
Pablo Ramoa.
2da.
Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta:
Capitán D. Gaspar Fernández, Teniente D. Mateo Ruiz, Alférez D. Anselmo Ramírez.
3ra.
Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta:
Capitán D. Sinforoso Morales, Teniente 1º D. Carlos
Acosta, Teniente 2º D. Nicolás Castillo, Alférez D. Fermín Arroyo.
4ta.
Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta:
Capitán D. José Antonio Martínez, Teniente 1º D. Elías Núñez, Alférez D. Mariano
Robles.
5ta.
Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta:
Capitán D. Pantaleón Moreno, Teniente 1º D. Hermenegildo Aguilar, Teniente 2º
D. Feliciano Juárez, Alférez D. Juan Bautista Moreyra.
6ta.
Compañía del 1er. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta:
Capitán D. Hilario Fernández, Teniente 1º D. Andrés Pérez, Alférez D. Bonifacio
Arze.
Oficiales
agregados al 1er. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta:
Teniente 1º D. Damián Moreno, Teniente 1º D. Pedro Juan Padilla, Teniente 1º D.
Norberto Caro, Teniente D. Tránsito Caresej, Alférez
D. José María Jiménez.
2do. Escuadrón de Gauchos de la
Jurisdicción y Campaña de Salta: Tte. coronel Comandante D. José Luis Burela,
Ayudante 1º D. Rafael Gallo, Ayudante 1º D. José
Gregorio Tejerina, Ayudante 2º D. Antonio Suárez, Ayudante 2º D. Manuel
Fernández, Portaguión D. Lino Vitanca, Portaguión D.
Mariano Arias, Portaguión D. Patricio Sánchez, Portaguión D. José Faustino Tejerina.
1ra.
Compañía del 2do. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta:
Capitán D. Jorge Torino, Teniente 1º D. Nicasio Burela, Teniente 2º D. Pastor
Padilla, Alférez D. Norberto Wierna.
2da.
Compañía del 2do. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta:
Capitán D. Mariano Zamora, Teniente 1º D. José Francisco Niño, Teniente 2º D.
Hipólito Aparicio, Alférez D. Felipe Niño.
3ra.
Compañía del 2do. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta:
Capitán D. Alejandro Burela, Teniente 1º D. Carlos del Castillo, Alférez D. Cornelio
Medrano.
4ta.
Compañía del 2do. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta:
Capitán D. Pedro Valdivieso, Teniente 1º D. Pedro Vale, Teniente 2º D. Tomás
Flores, Alférez D. Santiago Velázquez.
Oficiales
agregados al 2do. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta:
Alférez D. Mariano Peralta, Alférez D. Mariano Álvarez, Alférez D. Francisco
Javier Pucapuca, Alférez D. Juan de Hoyos.
Oficial
agregado a la 4ta. Compañía del 2do. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y
Campaña de Salta: Alférez D. Agustín Coronel.
3er. Escuadrón de Gauchos de la
Jurisdicción y Campaña de Salta: Tte. Cnel. Comandante
D. Francisco Velarde, Sargento Mayor D. Lorenzo Maurin,
Ayudante D. Pedro Arias, Ayudante D. José Ávila, Portaguión D. Anselmo Aguirre,
Portaguión D. Juan Francisco Amador.
1ra.
Compañía del 3er. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta:
Capitán D. Gregorio Chanchorra, Teniente 1º D. Justo
González, Teniente 2º D. Felipe Albistur, Alférez D.
Miguel Gallardo.
2da.
Compañía del 3er. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta:
Capitán D. Fernando Cabral, Teniente 1º D. Manuel
Antonio Wierna.
Oficiales
agregados al 3er. Escuadrón: Capitán D. Pedro Pablo Rasero, Teniente 1º D. José
Manuel de Sueldo.
4to. Escuadrón de Gauchos de la
Jurisdicción y Campaña de Salta: Tte. Cnel. Comandante
D. Ángel Mariano Zerda, Sargento Mayor D. Mariano Morales, Ayudante Mayor D.
Juan Luis Argüello, Portaguión D. Gabriel Blasco.
1ra.
Compañía del 4to. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta:
Capitán D. José Cabrera, Teniente 1º D. Manuel Alemán, Teniente 2º D. José
Rodríguez, Alférez D. José Lino Moreno.
2da.
Compañía del 4to. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta:
Capitán D. Pedro Calieri, Teniente 1º D. José Eusebio
Juárez, Teniente 2º D. Juan Antonio Baldovino, Alférez
D. Antonio Blasco.
3ra.
Compañía del 4to. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta:
Capitán D. Manuel Antonio Arenas, Teniente 1º D. Estanislao Argüello,
Alférez D. José Blasco.
4ta.
Compañía del 4to. Escuadrón de Gauchos de la Jurisdicción y Campaña de Salta:
Capitán D. Felipe Royo, Teniente 1º D. Francisco Gómez, Teniente 2º D. Teodoro Subiqueta, Alférez D. Antonio Salas.
Oficiales
agregados al 4to. Escuadrón de la Quebrada de Humahuaca: Teniente D. Manuel
Casas, Alférez D. Luis Ponze, Alférez D. Eusebio Leaño, Portaguión D. José Toledo.
1er. Escuadrón de Gauchos de la Quebrada de
Humahuaca: Sargento mayor D. Mariano Jiménez.
Granaderos del 1er. Escuadrón de Gauchos de
Jujuy: Capitán de Cívicos D. Pedro Ferreyra.
Oficiales
agregados al 2do. Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy: Alférez D.
Buenaventura Aime, Alférez de la 1ra. Compañía D.
Celestino Fernández, Alférez de la 4ta. Compañía D. Seferino Bejarano, Teniente
1º D. Ignacio Aguilar, Teniente 2º D. José Manuel Alvarado.
2do.
Escuadrón de Gauchos de la Ciudad de Jujuy. 3ra. Compañía: Alférez de la 3ra.
Compañía D. Melchor Abán, Teniente 1º D. Luis
Carrillo, Portaguión D. Fernando Burgos.
4ta.
Compañía: Capitán D. José Iramain[16].
III.
Los
oficiales del Valle de Calchaquí, que se encuentran entre los nombramientos de
los años 1818 y 1820[17]
y que descollaron notablemente, fueron: Coronel graduado. Comandante del 2do
Escuadrón de Gauchos del Valle D. Bonifacio Ruiz de los Llanos, Sargento Mayor
graduado D. Justo Pastor Arce, Capitán graduado D. José Gregorio Zuleta, Capitán efectivo D. José Manuel Zuleta,
Capitán graduado D. Fernando Córdoba, Teniente graduado D. Clemente Agüero, Sargento
Mayor graduado D. Justo Pérez, Teniente graduado D. Salvador Carrillo, Capitán
efectivo D. Juan Gregorio Rivero, Capitán graduado D. Gregorio Escobar, Capitán
graduado D. Leandro Baldovino, Alférez efectivo D.
José Córdoba, Sargento Mayor graduado D. Tomás Frías, Capitán graduado D.
Anselmo Peñalva, Porta Estandarte del 2do. Escuadrón D. Marcos Estopiñán, Sargento Mayor efectivo D. Juan de Dios Plaza,
Capitán graduado y Ayudante de la División de los Valles D. José Vicente
Riestra, Coronel graduado (Ayudante Mayor), Comandante General de los Valles D.
Luis Borja Díaz, Capitán graduado y Ayudante Mayor de los Escuadrones del Valle
D. León Paz, Capitán graduado y Ayudante Mayor de los gauchos del Valle D. Melchor
Sandoval, Sargento Mayor graduado D. Nicolás Frías, Capitán graduado D.
Patricio Corbalán, Teniente D. Felipe Plaza, Teniente
graduado D. Manuel Avendaño, Teniente D. Mariano Lozano, Capitán graduado D.
Jacinto Carrillo, Teniente graduado D. José Benito Aranda, Sargento Mayor D.
Gregorio Villada, Capitán graduado D. José Remigio
Plaza, Alférez efectivo D. Bernardino Solís, Capitán graduado D. Juan Pablo
Plaza, Sargento Mayor D. Pedro Ferreyra, Teniente graduado D. Leandro Pírola, Alférez D. Tomás Plaza, Sargento Mayor graduado del
3er. Escuadrón D. Jerónimo Chanchorra, Capitán
graduado del 3er. Escuadrón D. Joaquín Sosa, Teniente graduado del 3er.
Escuadrón D. Juan Velarde, Teniente graduado del 3er. Escuadrón D. Juan Galo Leguizamón, Teniente graduado del 3er. Escuadrón D. Felipe
Antonio de Zanzi, Teniente graduado, abanderado del
3er. Escuadrón D. José Francisco de Castillo, Capitán graduado del 3er. Escuadrón
D. Manuel Goyneta, Teniente Coronel graduado del 3er.
Escuadrón D. Lorenzo Maurin, Teniente graduado,
abanderado del 3er. Escuadrón D. Juan José López, Sargento Mayor del 3er.
Escuadrón D. Pedro Pablo Rasero, Teniente graduado, abanderado del 3er.
Escuadrón D. Ramón Olivera, Capitán graduado, Ayudante D. Juan Bautista
Rodríguez, Capitán graduado del 3er. Escuadrón D. Salvador Velarde, Teniente
Coronel y Comandante efectivo del 3er. Escuadrón D. Francisco Velarde, Capitán
graduado del 3er. Escuadrón D. Manuel Antonio Olmos, Capitán graduado del 3er.
Escuadrón D. Juan Manuel Bepre, Capitán graduado,
Ayudante Mayor del 3er. Escuadrón D. José Ávila, Capitán graduado, Ayudante
Mayor del 3er. Escuadrón D. Tomás Velarde, Sargento Mayor graduado del 3er. Escuadrón
D. Manuel Regis, Sargento Mayor graduado D. Martín Espinosa, Alférez de los
Valles D. Justo Sánchez.
Importa
subrayar, que en las acciones empeñadas contra los realistas, tuvieron una importante
participación los Regimientos de San Carlos, Seclantás,
Cachi, Atapsi y Molinos, que organizaron los patriotas más influyentes del
Valle como Luis Borja Díaz de Lea y Plaza, Pedro Alcántara Ferreyra, Tomás y
Nicolás de Frías y Aramburú, Alberto Montellano,
Justo Pérez de Mendoza y sus hermanos Juan de Dios y José María de Lea y Plaza
de Mendoza, Bonifacio Ruiz de los Llanos, Justo Pastor Arce y los de Lea y
Plaza Ríos[18]. Además, desde los
inicios de la guerra ya figuraban en el Valle de Calchaquí D. Mariano de
Isasmendi[19], D. Juan Francisco de
Peñalva[20],
D. Jerónimo Altamirano, D. Francisco Solaligue, D.
Miguel Michel, D. Juan Antonio Rojo, D. Pascual Estopiñán, D. Manuel Avendaño, José Valdés, D. Pedro
Mealla, D. Agustín Morales, D. Cesáreo Díaz, D. José Manuel Romero, D. José
Miguel Ochoa, D. Anselmo Ochoa, D. Francisco del Carrillo, D. Celestino Gorostiaga, D. Alejandro Centeno, D. Justo Sosa, Fernando
Chávez, José Córdoba, D. José Balbino Bravo, D. José
Cejas, José Lorenzo Córdoba, D. Mariano Cabrera, D. Carlos Medina, D. Martín
Santos Rodríguez, D. Gregorio Pérez, D. Leandro Burgos, D. Bruno Guantay, D. Julián Bravo, D. José Vicente Castellanos, D.
Clemente Sánchez, D. Ángel Vicente Morales, D. José Francisco Bravo, etc.[21]
No
debemos dejar de lado a Tarija, que intervino con decisión y de manera
destacada en apoyo de las huestes del general Güemes. Vemos así cómo, después
de su muerte, producida en 1821, siguen aún en el frente de los escuadrones de
la Patria muchos nombres de gran relieve que compartieron su causa, tal por
ejemplo en la “Relación del número de reclutas que correspondía dar a cada uno
de los Escuadrones de Tarija”, hecha por el general don Juan Antonio Álvarez de
Arenales, el 13 de setiembre de 1825, y cuya oficialidad por lo menos, dejamos
detallada:
1er. Escuadrón: Su Comandante el
Coronel D. Bernardo Trigo, diez y siete hombres.
2.º Escuadrón: Su Comandante el Teniente
Coronel D. Manuel de Leaplaza (o de Lea Plaza), diez y siete hombres.
3.º Escuadrón: Su Comandante D. José
Felipe de Echazú, diez y siete hombres.
4.º Escuadrón: Su Comandante D. Diego
Arze, diez y siete hombres.
5.º Escuadrón: Su Comandante D. Domingo
Arze, diez y siete hombres.
6.º Escuadrón: Su Comandante D. Clemente
Caso, diez y siete hombres.
7.º Escuadrón: Su Comandante D. Gregorio
León, quince hombres.
8.º Escuadrón: Su Comandante D. Mariano
Aparicio, quince hombres.
9.º Escuadrón: Su Comandante D. Eustaquio
Méndez, diez y siete hombres.
10.º Escuadrón:
Su Comandante D. José María Aguirre, diez y siete hombres.
11.º Escuadrón:
Su Comandante D. Manuel Valverde, diez y siete hombres.
12.º Escuadrón:
Su Comandante D. Pedro José Cabero, diez y siete hombres[22].
IV.
A fin
de exponer el presente ensayo a través de las vidas de estos salteños, jujeños
y tarijeños, de sus nombres y nobles hazañas, desarrollaremos cortas reseñas
biográficas de cinco próceres que actuaron junto al general Martín Miguel de
Güemes. Nos referimos a don Juan José Feliciano Alejo Fernández Campero, don
José Ignacio de Gorriti, don José Remigio de Lea y Plaza, don Manuel Bonifacio
Ruiz de los Llanos y don José Antonio Suárez.
Juan
José Feliciano Alejo Fernández Campero
Fueron
sus padres[23], el tercer marqués del
Valle de Tojo, don Juan José Manuel Gervasio de Martiarena y Fernández Campero
y doña María Josefa Ignacia Pérez de Uriondo y Martiarena. Nació en San
Francisco de Yavi, y fue bautizado a los seis días de edad, el 15 de junio de
1777. Caballero de la Orden de Carlos III, en la que ingresó el 6 de diciembre
de 1795. Cuarto Marqués del Valle de Tojo. Encomendero de los Pueblos de Casabindo y Cochinoca[24].
Intervino en la guerra de la Independencia, a un principio defendiendo la causa
del Rey, y luego la causa de Mayo. En efecto, se encontró en la Batalla de
Suipacha por orden de las autoridades españolas, donde, según el biógrafo
Jacinto Yaben, Campero “fue vencido y dispuso su ánimo en favor de los
patriotas. Cuando el general Tristán avanzó sobre
Belgrano, en agosto de 1812, al pasar por Salta, dio el mando militar de Jujuy
y Salta, al marqués Fernández Campero. El trato con las damas de Salta -
prosigue Yaben - inclinó nuevamente su ánimo en favor de los patriotas; sin
embargo, en la Batalla de Salta comandaba fuerzas realistas de caballería, que
apoyaban las avanzadas de Tristán. Pero cumpliendo la
palabra empeñada a doña Juana Moro, facilitó la victoria de Belgrano, huyendo
por las lomas de Medeiros. Belgrano lo nombró comandante
general de la zona de Yavi, extendiéndole los despachos de coronel de Ejército
y de coronel mayor graduado. En sus posesiones de Yavi, sostuvo las avanzadas
de los realistas”[25].
Fernández
Campero se desempeñó por lo menos en dos períodos, como alcalde ordinario de
Primer Voto de la Villa de Tarija; fue electo diputado por Orán en 1810. Luego,
en febrero de 1813 fue designado Gobernador Intendente de Salta del Tucumán en
reemplazo del coronel de milicias, doctor José Márquez de la Plata, hasta el 20
del mismo mes, en que Manuel Belgrano también por breve lapso, se hace cargo
del gobierno.
El
profesor Carlos Reyes Gajardo lo define como un “español de estirpe, americano
de nacimiento y patriota por elección. En Yavi y Tarija tenía sus ganados y
riquezas”[26]. El historiador boliviano
Luis Paz, por su parte, afirma que Campero “se plegó a la causa patriótica,
siendo sus tendencias más peruanas que argentinas (…) era por los recursos que
disponía y por la popularidad de su nombre en el Alto Perú, un valioso
contingente que cooperaba de una manera eficaz”. Levantó a su costa un crecido
número de tropas, que denominó “Regimiento Peruano”, con esta división - añade
Luis Paz - cubrió la boca superior de la quebrada de Humahuaca mientras el
ejército de Rondeau permaneció en Jujuy y a su retirada no trepidó en ponerse a
las órdenes de Güemes, obrando en todo de perfecto acuerdo con él. El escritor
Aráoz Campero, dice del Marqués, que “financió al Ejército Auxiliar Argentino
invirtiendo doscientos mil pesos en moneda de aquel tiempo y prestó al gobierno
del Perú trescientos mil pesos, suma que no fue devuelta a sus herederos”. Y
agrega: “Elegido Diputado por Chichas al Congreso de Tucumán - siguiendo a Luis
Paz, prosigue -, no se incorporó, porque estaba sosteniendo la insurrección de
Yavi, como jefe de Vanguardia de Güemes…”[27].
El
genealogista Jorge Zenarruza, sobre las postrimerías de don Juan José Fernández
Campero, escribe: “Tomado prisionero (pese a la generosa ayuda que le prestó el
oficial don Bonifacio Ruiz de los Llanos, cediéndole su mula), en la conocida
sorpresa de Yavi (1816), fue remitido preso al Callao y, luego, embarcado con
destino a España. Murió (viudo) en la ciudad de Kingston (Jamaica) el 22 de
octubre de 1820”[28]. Se dice que sus restos
permanecen todavía en el cementerio de Kingston, desde el 28 de octubre de ese
año, pero también es sabido que no se conoce la ubicación exacta de su tumba.
Don Juan José Fernández Campero, víctima del mismo infortunio de tantos
patriotas que reposan anónimos en algún lugar de nuestra América, ojalá algún
día reciba un justo reconocimiento[29].
Contrajo matrimonio con doña Manuela Barragana (o
Barragán) y dejó descendencia[30].
José Ignacio de
Gorriti
Nació
en Jujuy el 20 de junio de 1770, fue hijo de don Ignacio de Gorriti, natural de
la Villa de Ascoytia en Guipúzcoa, y de doña
Feliciana de Cueto y Liendo; nieto paterno de don Joseph
de Gorriti y de doña María de Arambarry, nieto
materno de don Francisco de Cueto y de doña María Liendo,
vecinos de Jujuy[31].
Don
José Ignacio de Gorriti y Cueto, estudioso y de considerable cultura, obtuvo el
doctorado en teología y jurisprudencia en Chuquisaca. Tuvo una activa
participación durante la guerra de la Independencia y las luchas civiles.
Identificado con la causa de la Revolución de 1810, estuvo en los Valles
Calchaquíes y en unión con el comandante don Luis Borja Díaz, don Manuel Ubaldo
de Lea y Plaza, don Toribio Tedín y otros valerosos vallistos, reclutó voluntarios
“para concluir con la dominación española”[32].
Organizó milicias que luego se incorporaron al Ejército del Norte y participó
en las Batallas de Tucumán y Salta. Colaboró incondicionalmente con el general
Martín Miguel de Güemes siendo su complemento político y militar, hasta el
fallecimiento de éste. Se desempeñó en 1813, como alcalde de Segundo Voto en el
Cabildo de Jujuy.
Como
representante de Salta en 1816 juró la independencia de las Provincias Unidas y
suscribió el acta el 9 de julio de ese año. Luchó en el Alto Perú y en Tarija.
En 1819 fue nombrado gobernador interino de Salta, hasta fines de 1820 que entregó
el mando al Cabildo. Derrocado el gobernador José Antonino F. Cornejo en 1821,
asumió Gorriti nuevamente el gobierno de la provincia, restaurando el orden y
entregando el cargo al general Juan Antonio Álvarez de Arenales al finalizar el
período el 31 de diciembre de 1823. En agosto de 1825 por ausencia del gobernador
Arenales asumió como Gobernador Delegado, hasta mayo de 1826, y en marzo del
año siguiente la Sala de Representantes de Salta lo nombró gobernador, cargo
que ejerció hasta el 1º de marzo de 1829. En su larga y valerosa vida militar,
ostentó el grado de general.
Gorriti
apoyó a las fuerzas del general Paz y a las antirrosistas, pero las derrotas de
éstas en La Ciudadela lo obligó a huir a Bolivia, instalándose primero en
Tarija y luego en Sucre, donde falleció el 9 de noviembre de 1835[33].
Contrajo matrimonio en Salta, el 9 de abril de 1802, con doña Feliciana de
Zuviría[34],
hija de don Agustín de Zuviría Marticorena y de doña
María Feliciana de Escobar Castellanos. Tuvo numerosa descendencia.
José Remigio de Lea
y Plaza
Nació
en una de las estancias paterna, en San José de Caracha, el 1º de octubre de
1796. Hijo del rico hacendado y vitivinicultor del Valle de Calchaquí don
Julián de Lea y Plaza de Texerina (nacido en San José de Caracha del Valle de
Calchaquí de Salta, Gobernación del Tucumán, en 1748 y fallecido en San Pedro
Nolasco de los Molinos en 1798, a los 50 años) y de doña María Cándida Ríos (o
de los Ríos); nieto paterno del hacendado don Miguel de Lea y Plaza (nacido
alrededor de 1710 y fallecido en sus propiedades del Calchaquí, antes de 1763)
y de doña Rosa de Texerina.
Desde
muy joven, José Remigio de Lea y Plaza, se dedicó a las tareas de campo. Adhirió
a la causa de Mayo, incorporándose a la Compañía
de Cachi en ayuda de su primo, el capitán don Luis Borja Díaz de Lea y
Plaza, en la organización de los Regimientos de los Valles Calchaquíes. Se
halló en la gloriosa Batalla de Salta, el 20 de febrero de 1813, en la que
también participaron algunos de sus hermanos, su primo don Luis Borja Díaz y,
entre otros, su futuro primo político don Gaspar López de Vera y Gómez y su
futuro suegro don Juan Esteban Arias de Navamuel, interviniendo luego en
numerosas acciones contra los realistas. El 30 de junio de ese año, don José
Remigio fue promovido al grado de sargento del Regimiento de Dragones de Cachi,
título que conservará hasta el 31 de marzo de 1815[35].
Participó valientemente en las acciones de Yavi junto a Pachi
Gorriti, y en 1817 fue tomado prisionero por los españoles siendo trasladado a
una prisión de Potosí, de donde pudo escapar en momentos en que era sometido a
un consejo de guerra para su casi segura decapitación. Luego de muchas
peripecias logró regresar a su Regimiento de los Valles[36].
En
1820 recibió los despachos de capitán, colaborando permanentemente con su
dinero y hacienda al sostenimiento de los ejércitos patriotas. Se alistó a las
filas unitarias y estando en Salta, en uno de los encuentros con los federales
recibió una herida en el “costado”;
aún convaleciente, por orden del gobernador de Salta marchó desde Cachi hasta
Santa María (Catamarca). El comisario de guerra don Teodoro López, informaba el
11 de agosto de 1829: “...costeándose a
expensas de su poca fortuna, y montada toda la gente de su mando en haciendas
de sus propiedades, que puesto en aquel punto designado recibió órdenes de
incorporarse al ejército...”[37].
El comandante don José Remigio Plaza, ostentaba ya en 1829 el grado de Sgto. Mayor
Efectivo de las “Milicias Provinciales de Cachi” y del “Batallón de Infantería
de Granaderos Unitarios”[38].
Participó
en las luchas de Catamarca, y estando allí comenzó a decaer su salud: “...con motivo de haberse renovado las inflamaciones
que de tiempo en tiempo le acometen desde que recibió una herida en el costado
en uno de los encuentros en Salta con el enemigo común. Esta enfermedad es grave
y sus funestos efectos son inevitables en la campaña...”. Don José Arrizola, cirujano del ejército, tomó conocimiento de la
enfermedad que le afectaba al Sgto. Mayor de Infantería, e informaba que tenía:
“...una herida que le atraviesa de la
parte del hígado, cerca de las costillas falsas...”, con tal motivo se vio
en la necesidad de pedir licencia y en su nota para tal fin fechada en agosto
de 1829, expresa que tenía una esposa
rodeada de siete hijos menores de edad que subsisten de su personal trabajo[39],
ocupándose entonces de los quehaceres de su finca[40].
Nuevamente confirmado en el Ejército, ostentaba en 1834 el grado de Teniente
Coronel, y estaba al mando de las Fuerzas
Revolucionarias de Caballería Unitaria. A la caída del gobernador unitario
don José Antonino F. Cornejo, fue perseguido y condenado a ser apresado o
fusilado por los federales, debiendo huir hacia regiones del norte de Salta,
Bolivia y Chile, hasta que finalmente, calmada la situación, retornó a nuestra
provincia, alternando sus actividades entre la milicia, la atención de sus
heredades, el hogar y crianza de sus hijos pequeños[41].
Se había casado primero con doña Dorotea Mendía y Baisa
(o Baeza), proveniente de familias de ancestros vascos, y hermana legítima del
coronel de la Independencia don Vicente Mendía, de destacada actuación en Orán,
donde residía y era dueño de la finca “El Palmar”. Viudo, don Remigio contrajo
segundas nupcias, con doña Trinidad Gallardo y Olmos; hija del guerrero de la
Independencia don José Elías Gallardo y Fernández[42]
y de Da. Trinidad Olmos. Viudo de su segunda esposa, se casó en terceras
nupcias con doña Trinidad Arias de Navamuel, nacida alrededor de 1819 e hija
del capitán de la Independencia don Juan Esteban Arias de Navamuel[43]
y de Da. Eulalia Atay. Don José Remigio de Lea y
Plaza falleció en Cachi en la noche del 17 de diciembre de 1863, siendo
sepultado en el “Panteón nuevo de esta
Parroquia”[44].
Manuel
Bonifacio Ruiz de los Llanos
Nació
en Salta el 15 de junio de 1791 y fue bautizado el 25 de setiembre del mismo
año[45];
falleció en su finca de Payogasta, en la que residía
con su familia, el 28 de setiembre de 1870[46].
Hijo de don Ventura Ruiz de Llanos y Berdeja y de
doña Petrona Villada y Ríos[47].
Guerrero de la Independencia, actuó a las ordenes de Pueyrredón, y de Díaz
Vélez en la acción de Nazareno el 12 de enero de 1812; luego, a las ordenes del
Barón de Holmberg combatió en la Batalla de Tucumán,
el 24 de setiembre de 1812, volviendo en diciembre a incorporarse al Regimiento
6 de Infantería, por decisión del general Belgrano, con el cual luchó en la
gloriosa jornada de Salta. Ascendido a teniente peleó en Vilcapugio y Ayohuma,
retirándose después a Tucumán con el resto del Ejército.
En
1815 se incorporó en el cuerpo de Infernales al mando del coronel D. Martín
Miguel de Güemes, desempeñándose finalmente como jefe de este Regimiento. Tuvo
actuación en la guerra de la Independencia a partir de 1816, participando en numerosos
combates y encuentros con los realistas; obtuvo diferentes grados jerárquicos,
como el de comandante de las Milicias del Valle de Cachi, y diez años más
tarde, en julio de 1826, ostentaba el de coronel efectivo. Don Bonifacio Ruiz
de los Llanos conocido como “El Intrépido”[48]
por sus valerosas hazañas, estuvo junto al general don Martín Miguel de Güemes
en la Quebrada de la Horqueta, donde el 17 de junio de 1821, el héroe gaucho se
silenció a la sombra de un cebíl colorado.
Ruiz
de los Llanos prosiguió en la carrera militar después de finalizada la guerra
de la Independencia, desempeñándose hasta 1855 como Comandante General de los
Valles y otros cargos análogos. No obstante, debemos recordar que en marzo de
1841, había sido tomado prisionero por las fuerzas unitarias y relevado de sus
funciones el 11 de abril por el coronel Florentín Santos. Al surgir la tiranía
y estar en desacuerdo con el gobierno de Rosas, se retiró del servicio activo
logrando su baja, hasta que en el año 1855 el Gobierno de la Confederación Argentina
lo reincorporó al Estado Mayor, mandándole a extender el despacho de Coronel
que había obtenido en el ejército de la Provincia. Su destacada actuación se
mantuvo inalterable en diferentes puestos, y recién el 12 de diciembre de 1862
el gobierno argentino dispuso su retiro del ejército[49].
Contrajo matrimonio con doña Buenaventura San Roque, hija del capitán don Francisco
Nicolás García de San Roque (dueño en 1795 de la estancia Payogasta
en el Valle Calchaquí[50])
y de doña Polonia Solaligue y Plaza, nieta materna
del hacendado don Pedro Solaligue y de doña Tomasa Plaza[51].
Los restos mortales del matrimonio Ruiz de Llanos – San Roque, descansan en la
iglesia de Payogasta, donde se colocó una lápida de
mármol, con la siguiente inscripción: “R.I.P. DON BONIFACIO
RUIZ DE LLANOS Y DOÑA BUENAVENTURA SAN ROQUE. Sus restos mortales reposan aquí. Modelo de esposos, padres ejemplares,
su memoria vivirá siempre venerada por sus hijos que le consagran un culto
acendrado. La historia argentina, conmemorando episodios gloriosos de la
Campaña de la Independencia, guarda ya el nombre del esposo, rodeado de mística
aureola. El de la esposa tiene por sagrario la tradición oral que en esta
comarca y las circunvecinas, lo repiten sin cesar, como símbolo de bondad cristiana,
de caridad vivificante modelada según las sublimes palabras del Mártir del Gólgota.
15 de Junio de 1890”.
José
Antonio Suárez
Estuvo
incorporado a las avanzadas del comandante D. José Apolinario
Saravia y murió gloriosamente en el combate de “Sauce Redondo” el 24 de marzo
de 1814, en el que fueron destruidas las fuerzas del Ejército Real comandadas
por el capitán José Lucas Faxardo[52].
Contrajo matrimonio con doña Dolores Díaz, olvidada dama patricia que efectuó
importantes contribuciones a la lucha por la Independencia.
Interesa
rescatar esta figura valerosa y también desconocida de nuestra historia, quién,
como adelantamos, estuvo en la acción sostenida el 24 de marzo de 1814 en Guachipas y donde las fuerzas patriotas obtuvieron una
celebrada victoria, pero fue también en la que Suárez sacrificó su propia vida[53].
El historiador Filiberto de Oliveira Cezar en su
libro “Güemes y sus Gauchos”, transcribe una carta referida a este episodio del
comandante Saravia, dirigida a Güemes y fechada en Guachipas
el 25 de marzo de 1814, de la que reproducimos párrafos concernientes a la
acción del alférez don José Antonio Suárez: “A
las 2 de la tarde observaron mis descubiertas que el enemigo en número de 56
hombres bien armados, al mando del Capitán D. José Lucas Fajardo, se dirigía
por el paso del río de Guachipas hacia este rumbo;
inmediatamente di orden para que mis descubiertas y avanzadas, que estaban en
el Sauce Redondo, se replegasen hasta las casas de D. Manuel Castellanos, entre
tanto yo hacía avanzar mi retaguardia que se hallaba situada en la capilla para
protegerlas oportunamente. En efecto, a las 3 ½ de la tarde campó
el enemigo en el Sauce Redondo, y a las 4 rompí el fuego contra su avanzada,
con una guerrilla de doce hombres al mando del Alférez de caballería de línea,
D. José Antonio Suárez. Observando que muerto dicho alférez me rechazaban la
guerrilla, cargué inmediatamente con el resto de mi división, y pasadas las
primeras descargas de fusil, a las que se sostenía vigorosamente, mandé
avanzar, sable, garrote y chuza en mano: en ese momento desordenado, el enemigo
huyó vergonzosamente, de lo que resulta haber conseguido una completa victoria,
haciéndoles 27 prisioneros, entre ellos 14 mal heridos; a más de éstos, 8
soldados, 2 sargentos y el Comandante Fajardo muerto; consistiendo mi pérdida
únicamente en la muerte del Alférez Suárez, dos soldados y un paisano herido
(…) Después de encarecer a V.E. el valor, constancia
y regocijo con que todos mis soldados y paisanos se han comportado, debo particularmente
recomendar a la consideración de V.E., la viuda e
hijos de dicho Alférez Suárez, cuyo ingente valor lo precipitó en la tumba
donde yace, con solo el interés de la libertad…”[54].
La
Gaceta Ministerial del gobierno de Buenos Aires del lunes 11 de abril de 1814,
publica una nota del general San Martín dirigida al Excmo. Supremo Director del
Estado, referida a esta acción y que dice:
“Excmo. Señor: El Capitán D. José Apolinar Saravia, Comandante
de las avanzadas de Guachipas, con 30 hombres de
fusil ayudados del valiente esfuerzo de los Paisanos, logró arrollar
completamente el 24 de este una partida enemiga de 56 hombres bien armados al
mando del Capitán Comandante D. José Lucas Faxardo,
en los términos que verá V.E. por la copia del parte
que acompaño. Después de dar las debidas gracias en nombre de la Patria al
Comandante Saravia, y a todos los individuos de su partida Militares y Paisanos
por su valerosa comportación, decreté que el Sargento
Bernardino Olivera entrase en la clase de distinguido, y fuese gratificado con
40 ps.: así por la bravura con que se comportó en
esta acción, como por haber infundido un entusiasmo tan extraordinario en todos
los Campesinos de aquel País, que están haciendo al enemigo una terrible guerra
de recursos. Yo espero que la piedad de V.E.
consolará la aflicción de la viuda, é hijos
del valiente Alférez de caballería de línea, D. José Antonio Suárez que se
sacrificó gloriosamente en aquella guerrilla, concediéndole la viudedad que le
han merecido el valor y servicios de su difunto Esposo. Dios guarde á V.E. muchos años. Tucumán, 31 de Marzo de 1814.= Excmo. Sr.
José de San Martín.= Excmo. Supremo Director del Estado”[55].
En el
Archivo Histórico de Tucumán encontramos un documento que interesa por la
personalidad y el patriotismo de su esposa, doña Dolores Díaz de Lea y Plaza;
la carátula se presenta así: “Dolores
Díaz, viuda del Alférez José Antonio Suárez hace cesión de los sueldos de su
marido a favor del Brigadier en jefe del ejército - Salta 5 de diciembre de
1814 (…) Doña Dolores Díaz, viuda del finado Alférez de caballería de Línea del
Perú Dn. José Antonio Suárez, que
falleció en el Sauce Redondo combatiendo a los enemigos de la Patria hizo cesión ante el señor Brigadier General
en Jefe de ese Ejército, de los sueldos que le quedaron a su marido hasta el
día de su muerte, y habiéndosele admitido por decreto en forma, según
consta del expediente Nro. 85 que comprueba la
partida de mi cuaderno manual lo aviso a usted para los efectos que son
consiguientes esperando se sirva instruirme de que no se pagarán por esa comisaría
los tales sueldos. Dios que a Uds. ml. al.
Administración provincial de Rentas del Estado de Salta 5 de Diciembre de 1814.
Firma: Manuel Antonio Gallegos”[56].
Doña Dolores sentía sin duda la honra y satisfacción de haber sido amada por su
esposo, mártir de la Patria; del mismo modo y como muestra de abnegación a tan
fuerte sentimiento, hizo cesión de los sueldos de su marido además de otros
donativos, transportada de fervor altruista y de su devoción a los ideales del
heroico Guerrero de la Independencia. Al parecer tuvo descendencia.
ARCHIVOS
Archivo
General de la Nación
Archivo
Histórico de Tucumán
Archivo
y Biblioteca Históricos de Salta
Archivo
del Ejército Argentino
Archivo
de la familia Plaza Navamuel
Archivo
del Arzobispado de Salta
Archivo
Parroquial de Cachi (Salta)
Archivo
Parroquial de Molinos (Salta)
ARÁOZ
CAMPERO, Jorge: “Monografía de Tarija”. Universidad Autónoma Juan Misael
Saracho. Talleres Gráficos de la Editorial Universitaria. Tarija - Bolivia,
1979.
COLMENARES,
Luis Oscar: “Martín Miguel de Güemes. Bicentenario del Nacimiento del Héroe
1785 – Febrero - 1985”. Imprenta de la Legislatura, Salta, 1987.
CORNEJO, Atilio: “Historia de Güemes”,
segunda edición. Talleres Artes Gráficas S. A. 1971, Salta.
Gaceta
Ministerial del Gobierno de Buenos=Ayres. Lunes 11 de
abril de 1814. Imprenta de Niños Expósitos.
GORRITI,
Josué: “José Francisco Gorriti”. Salta, 1930.
GÜEMES, Luis: “Güemes Documentado”.
Ediciones Plus Ultra, Buenos Aires.
HESSLING,
María Teresa Cadena de; Sandoval, Braulio; Quiroga, Omar: “Efemérides
Nacionales y Provinciales (“Efemérides Nacionales y de la Provincia de Salta”.
Ediciones Columbia, Salta). Ediciones Síntesis,
Capital Federal, 1988.
MITRE, Bartolomé: “Historia de Belgrano y
de la Independencia Argentina”. Edic. Anaconda,
Buenos Aires, 1950.
OLIVEIRA CEZAR, Filiberto de: “Güemes y
sus Gauchos. Escenas de la Independencia Argentina”. Editor Félix Lajouane, Buenos Aires, 1895.
PAZ, Luis: “Historia General del Alto
Perú, Hoy Bolivia”. Tomo I y II. Imprenta Bolívar. Sucre, Bolivia, 1919.
PLAZA,
Rodolfo Leandro: “El Tte. Coronel D. Manuel de Lea Plaza. Un Hombre del Patriciado
Tarijeño. Noticias Sobre su Linaje en Tarija, Bolivia y su Descendencia en
Santiago, Chile y La Plata, Argentina”. Publicación Institucional N° 3 del
Centro de Investigaciones Genealógicas de Salta, Salta, 2004.
-- “Ensayo Biográfico Genealógico del Capitán
Don Juan Esteban Arias de Navamuel. Un Abnegado Patriota de la Independencia”.
Boletín del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas, Tomo 22, Número 221,
Buenos Aires (septiembre - octubre, 2001).
--
“Los de Lea y Plaza. Señorío y Tradición del Valle del Calchaquí Salteño”. Talleres
Gráficos de Editorial Milor, Salta, 2000.
PLAZA
NAVAMUEL, Rodolfo Leandro: “El Tte. coronel Don José
Remigio de Lea y Plaza. Entre los Valerosos Exponentes del Patriciado Salteño”.
Boletín Nº 27-28 del Instituto Güemesiano de Salta, Publicación Oficial del
Gobierno de la Provincia de Salta, 2.º Edición, Salta,
2005.
--
“La noche del 7 de Junio de 1821” (discurso pronunciado en el homenaje con
motivo del 181º aniversario de la muerte del héroe, el 7 de junio de 2002, en
la Plaza Belgrano de Salta). Boletín Nº 27-28 del Instituto Güemesiano de
Salta, Publicación Oficial del Gobierno de la Provincia de Salta, 2.º Edición, Salta, 2005.
REYES GAJARDO, Carlos M.: “Apuntes
Históricos Sobre San Carlos del Valle Calchaquí de Salta”. Casa Jacobo Peuser, Ltda. Buenos Aires, 1938.
--
“Familiares del General Fernando Rodolfo Lisperguer y Aguirre”. Revista de la
Junta de Estudios Históricos de Tucumán. Año 2, Nº 2. San Miguel de Tucumán,
1969.
SOLÁ, Miguel: “Las Milicias de Güemes”,
Colección “Guardamonte”. Agrupación Tradicionalista Gauchos de Güemes, Salta,
1963.
TEJERINA
CARRERAS, Ignacio: "Los Marqueses del Valle de Tojo y su Descendencia en
Córdoba, Argentina". Revista Estirpe Nº 1, Córdoba, 1992.
YABEN, Jacinto: “Biografías Argentinas y
Sudamericanas”, Buenos Aires.
ZENARRUZA,
Jorge G. C.: “Antecedentes para un Estudio del Marquesado del Valle de Tojo”. Revista
Nº 17 del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas. Buenos Aires, 1977.
Ercilia NAVAMUEL
- 8 de febrero: Acto por el
219 aniversario del natalicio del Gral. Güemes.
A las 10 horas,
acto en el Panteón de las Glorias del Norte en la Catedral, organizado por la
Agrupación Tradicionalista Gauchos de Güemes.
A las 19 horas,
acto efectuado en la Sede del Instituto:
Ingreso de las banderas por
las gauchas del Fortín Martina Silva de Gurruchaga.
Himno Nacional Argentino,
Himno al Gral. Güemes.
Lectura de la Memoria Anual
2003, por la Prof. Ercilia Navamuel.
Conferencia a cargo del Sr.
Andrés Mendieta, “San Martín y Güemes en la Historia y el destino de América”.
Retiro de las banderas.
El sonido para el acto fue
puesto por el Sr. Jorge Gianella, Director de
Producciones Ñasaindy, a quién se agradece.
- Permanece la exposición de
tapices de Eufracina Torres.
- Adhesión del Instituto a los
actos del 20 de febrero, por invitación oficial del Gobierno Provincial. Asiste
en representación del Instituto el Sr. Narciso Fabbroni.
- Continúan las
investigaciones sobre los fortines gauchos y la gesta Güemesiana.
Como así también los contactos con diferentes entidades de la cultura y la
historia provincial, nacional y extranjeras.
- Adhesión y colaboración del
Instituto al 2° Febrero Güemesiano, organizado por Producciones Ñasaindy:
Se prestó para la
exposición en el Museo de Bellas Artes, sede del evento, la vitrina con el
mantón de Magdalena Güemes de Tejada, junto con su retrato y las banderas.
También fueron conferencistas en el 2° Febrero Güemesiano,
dos miembros del Consejo Directivo: Sr. Narciso Fabbroni
expuso sobre “Otro Padre de la Patria”.
Prof. Ercilia Navamuel, expuso sobre “Cultura
de la Independencia”.
El viernes 26, el
Instituto estuvo presente en el acto celebrado en el mástil de la Plaza 9 de
Julio, organizado por Producciones Ñasaindy, contando
con la participación del Ejército.
Enero a mayo:
gestiones de la socia del Instituto G. Doña Macaria
Choque, difundiendo la gesta del Héroe Gaucho y distribuyendo material
bibliográfico proporcionado por el Instituto en los festivales folclóricos de
Argentina: Festival Nacional de Doma y Folclore en Jesús María, Córdoba, enero
de 2004. Festival de Cosquín, Córdoba, enero de 2004.
Festival Serenata a Cafayate, febrero de 2004. Festival Internacional de Canto
y Jineteada en Castelli, Chaco, mayo de 2004.
- Abril 1°: Reunión en casa
del Sr. Jorge Virgilio Núñez, para tratar el tema creación del Museo y
Biblioteca de la Patria.
Se creó la Junta Promotora Pro Museo y Biblioteca de la
Patria, integrada por cada uno de los presidentes de las instituciones de la
historia. El presidente es el Sr. Mariano Coll por la
Agrupación Tradicionalista Gauchos de Güemes. Vicepresidente la Prof. Ercilia
Navamuel por el Instituto Güemesiano de Salta. Secretario el Sr. Jorge Virgilio
Núñez.
En los días subsiguientes se iniciaron los trámites para
conseguir el lugar para el Museo, dentro del Predio del Monumento al Gral.
Güemes. Se inició el empadronamiento de Adherentes y Colaboradores.
- Abril 16, aniversario de la
fundación de la ciudad de Salta: Adhesión del Instituto al acto central
organizado por la Municipalidad, en la Plaza Güemes, asistieron N. Fabbroni y E. Navamuel.
Por la tarde, asistencia de la Prof. Ercilia Navamuel y
el Sr. Narciso Fabbroni al acto celebrado en la Sala
de Sesiones de la Legislatura, en donde se presentó el “CD Salta”, efectuado por
la Cámara de Diputados, el que luego se distribuyó gratuitamente. Adhesión al
Abril Cultural Salteño.
- Abril, 2 al 30: Exposición
de Muestra Recordatoria de Malvinas en la Sede del Instituto Güemesiano, con
documentos sobre Malvinas. Se agradece la colaboración
de la Sra. Julia de Altamira, quién prestó un cuadro y dos cartas de soldados.
- 20 de abril: Colaboración
del Instituto al Aeropuerto Salta, con la biografía del Gral. Güemes, para
agregar al cuadro pintado en 1949, por Guillermo Usandivaras.
- 20 de abril: Colaboración
con Gendarmería Nacional, con aporte bibliográfico para la difusión de la gesta
Güemesiana.
- Mayo: Atención a escolares
que consultan la Biblioteca para el Concurso Estudiantil: Güemes Héroe
Nacional, organizado por Guardia Bajo las Estrellas.
- Mayo: Gestión de
construcción de monolito recordatorio en la Capilla El Chamical, con placa que
diga: “Aquí estuvo sepultado el Gral. M. M. de Güemes desde 18 de junio de 1821
al 14 de noviembre de 1822”. Participan Cámara de Diputados de Salta, Instituto
Güemesiano, Instituto Sanmartiniano, Guardia Bajo las Estrellas y Senda
Gloriosa de la Patria.
-Mayo, 19, conferencia sobre
Gral. Güemes, en la escuela José Evaristo Uriburu, a cargo del Sr. Narciso Fabbroni.
- Mayo 25: Asistencia a los actos
patrios organizados por el Gobierno Provincial.
- Junio Mes Güemesiano:
Adhesión del Instituto a las celebraciones efectuadas por otras instituciones:
Gobierno de la Provincia de Salta, Guardia Bajo las Estrellas, Senda Gloriosa
de la Patria, Junta Promotora del Museo y Biblioteca de la Patria.
Junio 7: Asistencia
al Acto de Plaza Belgrano a las Hs. 8, organizado por
el Gobierno Provincial.
Hs.10: Acto en el
Monolito de Plaza Belgrano, organizado por el Instituto Güemesiano, en el que
fue disertante la Prof. Mirian Gutiérrez.
Hs. 17, Acto
Académico en la Sede del Instituto Güemesiano, con las disertaciones de la
Prof. Ercilia Navamuel sobre Historia de la Capilla del Chamical. Prof. Antonio
Sorich sobre La Estrella de Salta. Cierre del acto
con bagualas cantadas espontáneamente por las Señoras Gauchas presentes.
Junio 14: Adhesión
del Instituto al Acto de entrega de premios por el Concurso Estudiantil “Güemes
Héroe Nacional” organizado por la Guardia Bajo las Estrellas.
Junio 16: Adhesión
del Instituto a los Actos efectuados en la Quebrada de la Horqueta, organizados
por Senda Gloriosa de la Patria. Asistencia de la Prof. Ercilia Navamuel con
egresados y estudiantes del Instituto Superior del Profesorado de Salta,
gracias a la colaboración del Concejo Deliberante de la Municipalidad de Salta
y del concejal Mauricio San Millán, que proporcionó el transporte.
Junio 17: Adhesión
del Instituto a los actos organizados por el Gobierno Provincial y la
Agrupación Tradicionalista Gauchos de Güemes. Asistencia de Ercilia Navamuel al
acto celebrado en el Panteón de las Glorias del Norte, juntamente con otros
miembros de la Junta Promotora de Museo y Biblioteca de la Patria. Asistencia
de Ercilia Navamuel, Narciso Fabbroni y miembros de
la Junta Promotora del Museo y Biblioteca de la Patria, al desfile en el Monumento
al Gral. Güemes.
Hs. 19: Acto
Académico en la Sede del Instituto Güemesiano:
Himno Nacional Argentino
Conferencia de la Prof. Ercilia
Navamuel: “Doña Benita Campos”.
Conferencia de la Dra. Marta de la
Cuesta: “Don Gabriel de Güemes”.
Canción por G. Romero Ismael “Huellando Ausencia”.
Durante todo el mes se atendió
en el Instituto las consultas de estudiantes y maestros, al mismo tiempo que se
distribuyó material bibliográfico y láminas con el retrato del Gral. Güemes a
las Escuelas. Enviándose también comisiones de profesores a disertar en
diferentes establecimientos.
Detalle: Escuela Pte. José Evaristo Uriburu. Escuela Juan Bautista Alberdi.
Escuela Joaquín Castellanos. Escuela Raúl Cortazar. Bespa
Nº 6045. Escuela Provincial de Bellas Artes Tomás Cabrera. Colegio Santa María.
Colegio 0221, College. Escuela Santa Lucía Nº 4034.
Cámara de Turismo de San
Carlos. U. C. de S. Carrera de Producción y Dirección de Radio y TV: Tomas
fílmicas para el programa “Nada sin Intentar” de Cable Express.
Colegio Reyes Católicos: Disertación a cargo
del Sr. Narciso Fabbroni.
Colegio San Marcos: Disertación de las profesoras
Graciela Muñoz y Mirian Gutiérrez.
Escuela Nº 4019, Pte.
José Evaristo Uriburu: disertación de los señores Narciso Fabbroni
y Jorge Gianella, en el marco del Concurso “La
Argentina que Valoro”.
- Municipalidad de General
Güemes: invitación cursada al Instituto Güemesiano, para efectuar disertaciones
sobre el Héroe Gaucho. Fueron comisionadas las profesoras Graciela Muñoz, Mirian Gutiérrez y Lorena Aguirre, como disertantes, el día
11 de junio. El Instituto donó bibliografía y láminas referidas al prócer, para
la Biblioteca de ese Municipio.
- Adhesión del Instituto al
Concurso “San Carlos en la Gesta Güemesiana”,
organizado por la Biblioteca Popular Juan Calchaquí de la localidad de San
Carlos, en el mes de junio. El Instituto aportó asesoramiento científico y donó
bibliografía referida al prócer para dicha Biblioteca.
- Adhesión del Instituto a los
Actos Patrios organizados en el Instituto Superior del Profesorado de Salta el
día 18 de junio. Se proporcionó asesoramiento científico y donó material
bibliográfico para la Biblioteca de dicho establecimiento.
- Adhesión del Instituto a las
gestiones de la Junta Promotora del Museo y Biblioteca de la Patria.
- Adhesión del Instituto
Güemesiano a las Jornadas de Homenaje al General Güemes, “Granaderos de San
Martín en Salta Reafirmando la Dignidad de la Patria en Paz y Bien”,
organizadas por el Centro Cultural San Francisco, Durante el mes de Junio de
2004. Para el cierre el día 1º de julio, fue conferencista la Prof. Ercilia
Navamuel, como Vicepresidenta del Instituto Güemesiano, que expuso sobre “El
General Güemes y la Independencia Americana”.
-Agosto: Investigación a cargo
de la Prof. Ercilia Navamuel, en el Chaco salteño, Rivadavia Banda Norte, desde
el 13 al 16 de agosto, sobre costumbres gauchas, historia de los pueblos y del
Fortín La Pastosa de El Colgao. Viaje de campo con la
colaboración de Los Mayuatos y del Dr. Pedro Peñalva, quién hizo posible dicho
viaje y la visita a las ruinas de Victorica, en donde
se relevó en notas y fotografías las evidencias existentes. La consulta
bibliográfica permitió completar la interpretación de todo lo registrado.
- Setiembre, 3: Acto público
en la Sede del Instituto Güemesiano, para la entrega y donación efectuada por
la familia Güemes, de la colección Güemes Documentado de Luis Güemes, 8 tomos,
a personalidades y colaboradores del Instituto Güemesiano. También se anunció
la realización del Primer Congreso Argentino sobre El Héroe Nacional M. M. de
Güemes, el 14, 15 y 16 de junio de 2005, organizado por el Instituto Güemesiano
y la Municipalidad de Salta, conjuntamente con la participación de otras instituciones
güemesianas y universitarias. La señorita Karina Mondolfo, anunció la próxima edición de la página Web.
- Setiembre: Adhesión del
Instituto a la celebración del Milagro. Misa para los güemesianos
y gauchos. Acto en el Panteón de las Glorias del Norte.
-Octubre, 7: Adhesión,
auspicio y participación en la presentación del libro La Martina de Doña Dora Nella Castro. Efectuado en la sala de conferencias de la
Casa de La Cultura.
-Noviembre, 3: Adhesión y
participación del Instituto en los actos celebratorios
del natalicio de Doña Martina Silva de Gurruchaga: misa en la Catedral, acto en
el Panteón de las Glorias del Norte y acto académico en la Escuela Nº 5137,
Martina Silva de Gurruchaga.
- Noviembre 4: Presentación de
la renuncia del Presiente del Consejo Directivo del Instituto Güemesiano, Sr.
Andrés Mendieta. Comunicación de la misma al Ministerio de Educación.
- Noviembre 11: Nuestro
miembro del Consejo Directivo D. Rodolfo Leandro Plaza Navamuel, presentó en el
Museo de la Ciudad “Casa de Hernández” su segundo libro de poemas, titulado “El
Humo que Invade”. La presentación estuvo a cargo del poeta D. Aníbal Aguirre y
se contó con la presencia de autoridades y miembros del Instituto Güemesiano,
escritores y numeroso público.
- Noviembre 26: Adhesión del
Instituto a los actos celebratorios por la Reina
Isabel la Católica, organizados por el Instituto Salteño de Cultura Hispánica y
el Consulado de España. Misa en la Iglesia del Tránsito, Acto en el Monumento a
la Reina Isabel la Católica y Mesa Redonda en el Cabildo Histórico.
- Donación de bibliografía güemesiana para la Biblioteca Municipal y Popular del
pueblo de La Merced.
- Noviembre, 27: Adhesión del
Instituto a los actos por el centenario de la fundación de la Capilla del
Colegio de Jesús. Misa y Acto académico.
- Diciembre, 18: Cierre del
año con una cena en la Sede del Instituto Güemesiano.
- Durante todo el año se
trabajó con el armado del Boletín Nº 27 y 28 correspondiente a los años 2002 y
2003. En el mes de diciembre recién se consiguió presupuesto provincial y entró
en imprenta. El jueves 16, hasta última hora, Leandro Plaza Navamuel trabajó en
las correcciones pertinentes, de forma que en la semana siguiente se tuvo en
nuestra sede los 500 ejemplares, para ser presentado y entregado en los actos
de febrero de 2005.
También se trabajó en el armado del Boletín Nº 29
correspondiente al año 2004, estando en gestión la cuestión presupuestaria.
- El trabajo de organización
de biblioteca estuvo a cargo de la socia colaboradora Mirian
Gutiérrez, quién en el mes de diciembre concluyó el fichaje y clasificación de
los libros, siendo todos registrados en un libro.
- Es de destacar que los
logros obtenidos en este año se debe a la colaboración voluntaria de un grupo
de socios, que permanentemente concurren y se solidarizan con las problemáticas
güemesianas y a quienes se agradece inmensamente.
Nº
30
AÑO
2005
(PRESIDENCIA ERCILIA
NAVAMUEL)
HOMENAJES
DE
LA
ACADEMIA
GÜEMESIANA
El
Instituto Güemesiano de Salta realizó su acto académico en la sede del
Instituto Güemesiano, el 8 de febrero de 2004, a las 20,00. Asistieron al acto el presidente de la Cámara de
Diputados Dr. Santiago
Manuel Godoy, autoridades civiles, socios activos, y numeroso público. La apertura estuvo a cargo de la
presidente del Instituto, profesora Ercilia Navamuel, con palabras acerca del “Natalicio
del Gral. Martín Miguel de Güemes”. Disertó el profesor Matías Jorge sobre “San
Martín y Güemes en la gesta Libertadora de América del sur”.
A continuación, se efectuó la
presentación del Boletín del Instituto Güemesiano de Salta Nº 27-28 que estuvo a
cargo de nuestro miembro del Consejo Directivo, el historiador Rodolfo Leandro Plaza Navamuel, quién
lamentó “los cuatro largos e irrecuperables años sin que el Instituto editara
un nuevo Boletín y que luego de mucho esfuerzo y trabajo” nos complace presentar.
Lamentó que “la imprenta escogida por el Ministerio de Educación no haya sido
la más apta para ediciones de libros”, haciendo referencia a que “pese al
control y corrección de los originales en reiteradas oportunidades, durante las
pruebas de galera, no fueron tomadas en cuenta por el personal de la imprenta”[57].
Igualmente, agradeció en nombre del Consejo Directivo del Instituto “al
Ministerio de Educación por haber costeado la edición”, y expresó “la satisfacción
de contar con nuevo material histórico a disposición de los güemesianos
e interesados en interiorizarse sobre la más original y menos conocida gesta Emancipadora
de América”. Valoró de este modo “el contenido, con aportes de excelentes historiadores,
así como la participación de dos profesionales de la medicina, que expusieron
dos impecables trabajos que dan una mirada diferente, responsable y de escritura
metodológicamente científica”.
Seguidamente se distribuyeron
ejemplares del Boletín al público presente, para lo cual se contó con la
colaboración de los socios José Cañizares, Mirta Blas
y Graciela Muñoz, encargados de hacer firmar los recibos correspondientes.
Ercilia
NAVAMUEL ·
Hoy
8 de febrero de 2005, celebramos en este Acto Académico el 220 cumpleaños del
Prócer Americano y Nacional Argentino.
Nació
en Salta, el 8 de febrero de 1785 siendo sus padres, don Gabriel de Güemes Montero
y doña María Magdalena Goyechea y de la Corte; él ejercía la función de Tesorero
Ministro principal de Real Hacienda, emparentado con el Marqués de Tojo Fernández
Campero y ella era descendiente del fundador de San Salvador de Jujuy, todo lo
cual ubica a nuestro prócer en un alto nivel social y económico, de hacendados
vinculados al circuito comercial de Potosí.
En el acta de Fe de Bautismo
firmada por el padre Gabriel Gómez Recio, efectuada en la Iglesia Matriz de
Salta, el 9 de febrero, figura como Martín Miguel Juan de Mata, criatura de dos
días, quién tuvo como padrinos a don Josef González
de Prado Contador Ministro Principal de Real Hacienda y doña María Ignacia
Cornejo.
La
niñez y adolescencia de Martín Miguel, transcurrió en Salta y en los campos de
su madre en las estancias El Bordo, El Paraíso y luego en La Cruz. A los 14
años de edad inició su carrera militar al ingresar como Cadete de la 6º
Compañía del 3º Batallón del Regimiento de Infantería de Buenos Aires.
En
su carrera militar con sucesivos ascensos es en 1810 Capitán, pronunciándose
por la causa patria, junto con muchos criollos, destacándose en los hechos de
la Quebrada de Humahuaca. Ya en 1813, formaba parte del Estado Mayor del
Ejército y el general San Martín lo asciende a Teniente Coronel, a cargo del
Comando General de Avanzadas en 1814. Es ascendido a Coronel Mayor en 1817 y el
general San Martín lo designa en 1820 como General en Jefe del Ejército de
Observación.
Fue
valuarte principal de la guerra por la Independencia, mientras el país se debatía
en la anarquía y los egoísmos del caudillismo. Por el contrario, nuestro Héroe
Gaucho, juraba obediencia a los Congresos Constituyentes y al Gobierno Central.
Formó
parte con éxito del plan sanmartiniano de independencia americana, a pesar de
los problemas internos de orden político y económico. Ideó una estrategia informal
de guerra de recursos y emboscadas, participando en ello todos los niveles
sociales y especialmente los gauchos, lo que le dio el triunfo contra los
realistas. Fue además Gobernador, designado por el Cabildo de Salta desde 1815
hasta su muerte en 1821.
En
una carta de 1847 de don Dionisio Puch, se lee lo siguiente: “...vestía siempre
de uniforme de un gusto severo y exquisito. Era imposible verle y oírle sin
sentirse dominado por el ardor de su patriotismo.” (Bol.
Nº 8 del Instituto Güemesiano, Pág. 53 y 54).
Por
todo ello, celebramos el cumpleaños de nuestro prócer regional, nacional y americano,
paradigma de la Independencia.
La
determinación de la fecha exacta de su nacimiento fue objeto de polémica entre
los historiadores, concluyéndose finalmente que fue el 8 de febrero.
¡FELICIDADES
MI GENERAL!
SAN MARTÍN Y GÜEMES EN LA
GESTA
LIBERTADORA DE AMÉRICA DEL
SUR
Matías JORGE ·
PRESENTACIÓN
Voy a
dirigirme a ustedes, con el mayor gusto y honor, en respuesta a la invitación
que me hiciera la Prof. Ercilia Navamuel, Vicepresidenta del Instituto
Güemesiano de Salta. Desde mi condición de iberoamericano, de salteño, de
sanmartiniano, de güemesiano, de Prof. de historia,
de dirigente bibliotecario. Comprometido, a mi manera, a difundir los ideales
de la gesta de la independencia, la libre determinación de los pueblos, donde
San Martín, Bolívar y Güemes tienen mucho que ver, en la lucha armada en la que
participaron y los ideales que hoy deben seguir vigentes.
EL NACIMIENTO DEL GRAL.
MARTIN MIGUEL DE GÜEMES
Introducción
El 8
de febrero del 2005, en la casa en la que Güemes viviera con sus padres, nos
reúne para recordar el 220 aniversario del nacimiento de un gobernador de Salta,
General del Ejército Sanmartiniano y para nosotros un héroe nacional.
Nacimiento
categóricamente acontecido el 8 de Febrero de 1785.
Dice
su partida de bautismo, documento que ahora lo tiene el Archivo de la parroquia
de la Merced, de nuestra ciudad. "En esta Santa Iglesia Matriz de Salta en
nueve de febrero de 1785. Yo el Cura rector mas antiguo exorcicé, bauticé, y
puse óleo y Chrisma a MARTIN MIGUEL JUAN DE MATA,
criatura nacida de dos días, e hijo legítimo de don Gabriel de Güemes Montero y
doña María Magdalena de Goyechea y la Corte, y fueron sus padrinos de agua y
óleo don José González de Prada, Contador Ministro
Principal de real Hacienda, y doña María Ignacia Cornejo, y para que conste la
firmó. "Doctor Gabriel Gómez Recio".
Dice al respecto Domingo
Güemes
Nació
el 8 de Febrero de 1785.
El 8
de Febrero es el día San Juan de Mata, razón por la cual figura con ese nombre
en la partida de bautismo.
El
Martín Miguel, le fue dado por su abuelo materno don Martín Miguel de Goyechea.
También
en Febrero, pero el 25 del año 1778, nació nuestro libertador JOSE FRANCISCO DE
SAN MARTIN en el pueblo de YAPEYU uno de los pueblos más ricos de las misiones,
que habían sido Jesuitas, que poseía estancias en ambas bandas del Río Uruguay,
en la actual provincia de Corrientes, en la familia San Martín Matorras, donde
don Juan de San Martín era el Teniente Gobernador.
* Por
lo que San Martín era solo 7 años mayor que Güemes.
1810- EL GOBIERNO PROPIO EN
LAS PROVINCIAS UNIDAS
Entre
criollos y peninsulares ya estaban planteadas las diferencias, las Invasiones
Inglesas daban conciencia de la importancia de los criollos, el sistema de
monopolio español, las influencias de la Revolución Industrial de Inglaterra,
los principios ideológicos de la Revolución Francesa, la invasión Napoleónica a
España, el sistema republicano que se consolidaba en los Estados Unidos de
Norte América, la llegada de los reyes de Portugal al Brasil sumaban causas que
darán la crisis al llegar la noticia de la disolución de la Junta Central de
Sevilla, en Mayo de 1810, es el tiempo de Cabildo Abierto y de la 1ª Junta, de
Cornelio Saavedra como principal personaje, que encuentra al teniente Güemes al
servicio del movimiento de Mayo, en misión con un piquete de soldados salteños
para cortar las comunicaciones entre los que se oponían al movimiento de MAYO,
debía impedir el apoyo del Alto Perú a la rebelde Córdoba, con esa base de
milicianos lo encontrará Balcarce, y lo incorporará como su vanguardia, después
de haber sumado a los tarijeños, llega el triunfo de Suipacha el 7 de noviembre
de 1810, capitulo de gloria hasta hoy no reconocido a Güemes.
Para
esa misma época, San Martín, luchaba por la independencia de España, en territorio
español, ahora como aliados los ingleses y portugueses contra los franceses de
Napoleón, ya desde el 18 de junio de 1808, el día de la batalla de Bailén con
el grado de Teniente Coronel.
En
noviembre de 1812, Belgrano, ya está en retirada, despacha a Güemes a Santiago
del Estero antes de la batalla de Tucumán y después a Buenos Aires, Güemes en
enero de 1813 está en Buenos Aires, y San Martín que se encuentra en Bs. As. ha preparado su famoso Regimiento de Granaderos a Caballo
con los que vencerá en San Lorenzo el 3/2/1813, para este febrero de 1813,
Belgrano volvió a izar la bandera, el día 13-02-1813, en el Río Pasaje, donde
se juró a la Soberana Asamblea del año XIII, con toda solemnidad se hizo un
desfile, esta bandera azul-celeste y blanca avanzó en busca de otro triunfo, en
Salta el 20/2/1813.
Después,
vino la derrota de Ayohuma, y San Martín debe incorporarse con su regimiento en
apoyo al ejército auxiliar del Perú, Güemes pidió ser incorporado y regresó,
desde Tucumán San Martín dispone que Güemes marchara a encargarse del mando
general de la línea del Pasaje, con lo que se inicia el trabajo junto, por la “Sagrada
Causa de la libertad de los pueblos”.
El
Gral. San Martín, ahora está en Mendoza, en Bs. As. el
Director Posadas asciende a Güemes a coronel, por sus méritos en combate.
En
febrero de 1815, llegará con los problemas conocidos con Martín Rodríguez, y
Güemes es retirado del Ejército, queda sólo con sus milicias en Salta, se
sumará la disputa con Rondeau, y el resulta electo gobernador de Salta por
amplia mayoría, cuando las diferencias terminaron, en 1816, dice el Gral. San
Martín “Más que mil victorias he celebrado la mil veces feliz unión de Güemes
con Rondeau. Así es que las demostraciones en ésta sobre tan feliz incidente se
han celebrado con una salva de 20 cañonazos, iluminación, repique y otras mil
cosas”, como una demostración de afecto a Güemes que veremos como se suceden.
Hasta
1821 Güemes, con mucho sacrificio, de hombres de recursos y de su prestigio de
cumplir lo planeado por el libertador San Martín, por aquí no pasó ninguna
invasión, y se preparaba para cumplir la última etapa ahora a la ofensiva
llevando un ejército en apoyo a San Martín que ya estaba en el Perú. Con casi
nulo apoyo del Estado Nacional, ni las otras provincias, Güemes tenía listos
2000 hombres para marchar, entrar en acción y prestar concurso militar y
económico a San Martín.
El 7
de Junio de 1821, es herido Güemes, y el 21 de Junio de 1821, muere en la
Cañada de la Horqueta. El 10 de Julio de 1821, San Martín entra en Lima. El 6
de Junio de 1821 en Bs. As., asume como Gob. Martín Rodríguez, en Julio del año
1822 es la entrevista de Guayaquil entre Bolívar y San Martín y con razón dice
Rojas, acaso sin tantos episodios mezquinos y fatales, no habría habido
Guayaquil, ni el retiro de San Martín. Güemes es muerto a los 36 años y San
Martín se retira con solo 44 años del Perú, en 1822.
Recordamos
el nacimiento del Gral. Martín Miguel y del Gral. San Martín, y recordemos
ahora:
Fines
del Instituto Güemesiano que fue fundado el 17 de junio de 1972.
Propendizar el estudio de la gesta Güemesiana
y difundir su epopeya en toda la Nación y en los demás países de la Hispanoamérica.
Fines
del Instituto Nacional Sanmartiniano, fundado el 5 de abril de 1933,
aniversario de la Batalla de Maipú.
Estudio,
docencia permanente y metódica del factor principal de nuestra argentinidad, el
libertador don José de San Martín. Fomentar y mantener en la patria como en los
Estados americanos que sirvieron de teatro a su acción, el culto que tan preclaro
arquetipo se merece, por sus virtudes de hombre y de soldado, medidos en los
beneficios positivos que dio para la civilización universal.
CONCLUSION Y DESEO
Que el año 2005 nos vea trabajar
unidos en las finalidades y objetivos de estas instituciones, bajo la señera
guía de San Martín y Güemes, y no enfrentados y mal entretenidos en cosas que
no sean importantes y desinteresadas.
El
Consejo Directivo del Instituto Güemesiano de Salta organizó un acto público de
homenaje a Güemes con motivo del aniversario de la muerte del héroe, el 7 de
junio de 2005, a las 10 de la mañana en la Plaza Belgrano de Salta, contando con la
colaboración de Ceremonial de la Provincia y la Banda de Música de la Policía.
La
apertura estuvo a cargo de la presidente del Instituto Güemesiano, profesora
Ercilia Navamuel. Asimismo, hubo una ofrenda floral, donada por don Darío Wayar y que fue colocada por don Jorge Virgilio Núñez,
conjuntamente con el legislador Pablo Kosiner.
Seguidamente, la profesora Graciela del Valle Muñoz, disertó sobre el
significado de la fecha.
EL GENERAL
GÜEMES Y SU EJEMPLO
Graciela
del Valle MUÑOZ ·
Señoras y señores, buenos días:
Hoy los salteños recordamos el
184º aniversario de aquel triste día en el que fue herido de muerte nuestro Héroe
Gaucho, el general don Martín Miguel de Güemes.
Hablar de don Martín, es
referirse a la historia de todo el Noroeste Argentino y de toda América
Hispana.
La gesta Emancipadora protagonizada
por todo el pueblo salto-jujeño y tarijeño, se inscribe por derecho propio
entre uno de los hechos mas importantes que logró contener el avance realista
hacia el centro de nuestro país.
A partir del exitoso accionar del
general Güemes y sus milicias gauchas, nuestro territorio comenzó a vislumbrar
un horizonte libre, para un país que comenzaba a transitar en un mundo dominado
por imperios que no permitían ninguna forma de autonomía, de allí que a Salta y
a toda su gente le corresponda con legitimidad, el mérito de haber realizado un
aporte fundamental en aquellas jornadas gloriosas.
Las fechas históricas no son ni
debieran ser solo números resaltados en el calendario, su significado es mucho
mas profundo, éstas evocaciones están ligadas a nuestras raíces, ese subsuelo
emocional que contiene a millones de personas y donde habitan los mitos, las
leyendas de nuestra cultura ancestral que configuran la imagen ideal de un
país.
Son escasos los personajes que a
través de la historia pueden identificarse con nuestra Provincia, con la
magnitud como la del general Güemes, su persona está colmada de virtudes dignas
de imitar, más hoy cuando son casi inexistentes las normas de convivencia de
una sociedad.
En lugar de mirar todos hacia
adelante, nos hemos convertido en un polo ilimitado de proyectos y ambiciones
individuales. Desde allí comenzamos a desandar el camino marcado de los que
están en el bronce, que no necesitaron ni ambicionaron, ellos se caracterizaban
a pesar de sus diferencias, por tener un horizonte ideológico compartido pero
en algún momento ese objetivo desapareció.
De allí el sentido ejemplificador de la gesta Güemesiana,
que a partir de la revolución de Mayo, nos dejó un mensaje que a pesar del
tiempo está latente en los corazones salteños.
Todo es posible si dejamos de
lado el individualismo y los egoísmos personales de los cuales nuestro héroe
estaba desprovisto.
La
respuesta está en concebir una patria grande y generosa, en la cual podamos
convivir todos con dignidad y le dé sentido a todos los presentes y a los que
vendrán.
Se
llevó a cabo a las 19, en la sede del Instituto Güemesiano el acto académico. La apertura
estuvo a cargo de la profesora Ercilia Navamuel. A continuación disertaron nuestro
miembro del Consejo Directivo, don Jorge Virgilio Núñez, y el profesor José Fadel. Asistieron autoridades civiles, socios activos y
numeroso público.
EL PONCHO
Jorge Virgilio NÚÑEZ ·
A la memoria de mi abuelo
D. Virgilio Núñez Zambrano
“Origen y vigencia del poncho güemesiano
colorado franja y fleco
negro, como distintivo de la Agrupación
Tradicionalista Gauchos de
Güemes
desde el 20 de febrero de 1931”
Antes
de comenzar quiero expresar mi agradecimiento al Instituto Güemesiano de Salta por
la invitación que me efectuara para dar a conocer esta serie de reflexiones
sobre EL PONCHO, en la convicción que son producto de años de curiosidad sobre
el tema.
Lo
que esta tarde expongo no intentan ser cuestiones finales, pero si espero que
sean puntapié inicial para futuras investigaciones y que motiven la curiosidad
de los jóvenes en un tema tan rico y caro a los sentimientos de quienes
trabajamos por mantener viva las costumbres, la cultura y la historia de
nuestra nación.
El
presente discurso esta organizado de modo tal que presento en primer lugar
aportes para comprender que el PONCHO es una prenda de uso tradicional en toda
nuestra tierra americana, en segundo lugar quiero aportar una serie de contribuciones
realizadas en torno a la etimología de la palabra y finalmente cuestiones
referidas a los colores y tintorerías prehispánicas.
Por
cierto que estas ideas que quiero compartir con ustedes se desprenden de
trabajos anteriores, entre los que destaco los trabajos de la profesora María Teresa
Cadena de Hessling, las diferentes conferencias de la profesora Ercilia
Navamuel, el libro “Las milicias de Güemes” de Don Miguel G. Solá, los aportes
del profesor potosino Felipe Catalán, los de la doctora Rut Corcuera
en “Ponchos de las tierras del Plata”, el que realiza el doctor Rogelio Saravia
Toledo en “Las distintas miradas sobre Martín Miguel de Güemes”, el trabajo de
2001 de don Mariano Solá, M. A. Maringo en un
articulo publicado en la revista de “Filología Hispánica”, entre otros, todos
ellos magníficos aportes a la cultura y las tradiciones nacionales, a los
cuales quiero realizar aportes personales que surgen de mi curiosidad respecto
del tema y de documentación que a lo largo de este tiempo he podido recabar.
Finalmente,
quiero compartir con ustedes mis reflexiones en torno al subtítulo que acompaña
este discurso el “Origen y la vigencia del PONCHO güemesiano
colorado franja y fleco negro, como distintivo de la Agrupación Tradicionalista
Gauchos de Güemes, en formación el 20 de febrero de 1931”, en la motivación de
explicitar las características que alcanza esta prenda que nos identifica a los
salteños alrededor del mundo es el resultado de la voluntad de un grupo de
gauchos comprovincianos comprometidos con la gesta Güemesiana
en una forma más de rendir un homenaje permanente a las luchas por la Independencia.
A
esta altura de los acontecimientos, quiero sostener que el PONCHO es una prenda
de múltiples usos que define el patrimonio tradicional argentino y que está
presente en todas las manifestaciones culturales a lo largo de nuestra
historia, en nuestras pinturas, canciones, narraciones, versos, espectáculos
folclóricos, entre otras, también formando parte de las actividades campestres
y del ciudadano común en las grandes urbes y los pequeños poblados, sirviendo,
además como un distintivo de señorío y tradición.
Así,
lo destaca la profesora Teresa Cadena de Hessling, quien sostiene que “El
poncho se utilizaba como abrigo contra el frío, la lluvia y a la vez le servía
como cobija para dormir” y la profesora Ercilia Navamuel explica que “el poncho
es una prenda de abrigo ya utilizada en tiempos prehispánicos y representativo
de la población criolla posterior. Es la manta que acompañó siempre a todo
viajero”.
Limitarnos
a las descripciones puramente técnicas, sería parcelar su vida, pues tengamos
en cuenta el aporte de la profesora Navamuel cuando lo describe como “la manta
que mide 1,50 por 1,90 y está compuesta por dos paños cocidos a mano con punto zig-zag o ala de mosca, por
razones prácticas se deja abierto unos 0,35 centímetros en la parte central que
sirve para pasar la cabeza, en su contorno lleva flecos cocidos a mano”. Los
diseños y los colores fueron expresiones del patrimonio de los distintos grupos
humanos que la utilizaron y en ellos se expresan los más variados motivos
culturales, técnicos y de usos cotidianos dándole a la prenda características
particulares y una versatilidad sumamente interesante.
Los
protagonistas fueron los hombres que lo usaron y mujeres que los tejieron,
manos indias y criollas que con infinita paciencia trabajaron y lo siguen
haciendo en esa Terrea Argentea, que aparece
delineada en antiguas cartografías.